¡TODO SEA POR VIAJAR!

Seguro que hemos vivido experiencias durante nuestros viajes que al contarlas al regresar, han llevado a muchos a decirnos: “con lo que bien que se está en casa, ir a pasar penurias por ahí…”, mientras nosotros pensábamos para nuestros adentros lo bien que lo pasamos y las mil y una aventuras que vivimos y que jamás olvidaremos. Asique,  en esta ocasión vamos a lanzar una lista de las supuestas incomodidades y locuras que “sufrimos” los viajeros.

  • El vuelo

El primer supuesto suplicio al iniciar un viaje, se da ya en el propio aeropuerto. A menudo, después de hacer unos cuantos kilómetros para llegar hasta él, si tenemos que facturar maletas o no hemos hecho el checking on-line, debemos soportar colas tremendas en las que nos encontramos con gente detrás de ti que tiene la impetuosa necesidad de avanzar 30cm lo más rápido posible aunque eso signifique robarte tu espacio vital y darte en los talones con las ruedas del carrito. O gente con mil ochocientas maletas y con problemas en su billete delante de ti.

Imagen: The Wall Street Journal (lunes, 17 de junio de 2013)

Una vez hecho esto debemos pasar el control policial, ahí nos registran como si fuéramos delincuentes, nos hacen ponernos casi desnudos, vaciar nuestros bolsillos y bolsos; y aún así casi siempre nos toquetean, ya que rara vez no pita el control de metales (quizás comemos demasiado hierro…) Nos obligan a dejar nuestros botellines de agua y a comprarlos en el interior a precio de whisky escocés.

A veces recorremos medio mundo, con escalas eternas para poder abaratar el precio del vuelo, ya que sino, muy posiblemente jamás podríamos volar a donde lo estamos haciendo. Y un viaje de supuestamente 10 horas se convierte en otro de 35 (o más). Vuelos de 10, 12 o muchas más horas, por supuesto en asientos turistas, donde soportamos ronquidos del vecino, efluvios de nadie sabe quién,  patadas del dulce y repelente niño (o a veces no tan niño) que tenemos detrás, entre otras tantas lindezas que suelen ocurrir en el maravilloso mundo de los asientos de la clase turista. Está claro, que estos pasos los evitaríamos si fuéramos ricos y pudiésemos volar en primera clase y en vuelo directo.

Imagen: http://canalviajes.com/durmiendo-en-aeropuertos/

  • Dormir

Compartimos habitación con todo tipo de bichos, insectos, animalejos, así como elementos varios de lo más variopinto.

Camping.JPG

Fotografía: Parque Nacional Natural Tayrona (Magdalena, Colombia)

¿Quién no ha compartido habitación en un hostal con los personajes más peculiares, soportando ronquidos, sonidos varios y las más inverosímiles situaciones…? Eso cuando no nos toca dormir al raso o tirados en un aeropuerto.

Imagen: Extracto de la película Blade Runner

  • Trayectos internos

Aguantamos interminables trayectos en bus, tren o coches de 8 ó 10 horas (o incluso días)  para recorrer tan sólo 200 km. Muchas veces de pie o haciendo un tetris imposible para poder sentarse. Trayectos con chóferes suicidas y carreteras de mala muerte infernales llenas de curvas y con precipicios al lado y lado de la vía, donde te cruzas con autobuses o coches kamikazes, viandantes, vacas, búfalos y todos los seres vivos posibles que habitan el lugar.

Fotografía: Chiva (Medellín, Colombia)

Nuestra sed de aventura, a veces nos hace pasar por situaciones que rozan el peligro -o directamente lo tocan a fondo-, sin ser conscientes que meses después recordaremos que nos libramos de una buena…

Soportamos picaduras de mosquitos y la sombra de enfermedades como el dengue o la malaria. Nos tiramos días y días con un “no, thank you” como parte del vocabulario básico, para sortear a los taxistas, vendedores del mejor souvenir y buscavidas varios (totalmente comprensibles, por otro lado). Comemos cosas de lo más sospechosas que a menudo no sabemos ni que son, o nos saltamos las normas básicas de sanidad  por probar ese sabroso bocado que venden en un puesto callejero y que hace las delicias de los locales. O simplemente no comemos en todo el día porque no hay donde hacerlo.

Y la lista podría alargarse hasta el infinito y mucho más. Pero… ¿qué son todas estas situaciones, sino minucias? Cuando las comparamos con las sonrisas de los que nos cruzamos por el camino; los paisajes más inimaginablemente bellos que pisamos; los monumentos más espectaculares que la mano del hombre ha logrado construir; los momentos más mágicos que jamás hayamos vivido;  o los manjares más deliciosos que jamás hayamos probado… compensan con creces todas estas pequeñas incomodidades. Que por otro lado no son nada comparadas con las que tuvieron que soportar los grandes viajeros de años atrás.

A pesar de todo, ¡viajar, merece la pena una y mil veces!

 

2 comentarios en “¡TODO SEA POR VIAJAR!

  1. Musica

    Totalmente identificado!

    Desde luego, depende cómo te lo tomes, viajar puede ser un tremendo estrés!! Pero desde luego que merece la pena! Como seas de los que planea con antelación, puedes tirarte muucho tiempo mirando rutas, ciudades, albergues y opiniones de otros turistas… si es que da para un manual!

    Yo siempre espero al último momento para hacer maletas, pues creo que lo ves todo con más claridad y no te haces preguntas «pierde tiempo» de si hará falta tal..o pasaré frío. Pillas lo primero que crees y listo. (Eso sí, como toque organizar visados ya puedes armarte de paciencia)

    ¿Aeropuertos? ufff, hay pocos lugares tan estresantes. Dejas que te toqueteen intentando mantener algo de dignidad y reprimes los comentarios hacia los empleados, que solo hacen su trabajo. Buscas tu «clase» empezando por arriba hasta llegar a «turista»: «Platinum, Premium, Gold, Bussiness, Star, Silver, Club, Semicool, Medium, Semipersona, …y así hasta Turista». ¿Cómo es posible que haya tantas «clases» de persona según el bolsillo? Es denigrante, y eso que todavía puedo permitirme ser turista y viajar en avión…

    Uuuf, qué alivio despotricar un poquito sobre los aeropuertos! ¿Por dónde íbamos?

    Desde luego todos estos sucesos no logran emborronar un buen viaje, de esos en los que descubres y te descubres cada día, y donde un viajecito en tren de 31 horas hasta te parece un reto atractivo y termina por convertirse en una experiencia inolvidable ¡Qué bonito es viajar!

    Ahora bien, ¿de qué modo podemos incorporar todas esas sensaciones del viajar a nuestra cotidianeidad? ¡Ahí está el truco! en mantener ese estado al volver a casa y que el viaje nunca termine, ¡que la vida entera sea un emocionante viaje!

    Buen post! gracias!

    Ibai

    Responder
    1. Viajar

      Ibai!!!

      Muchas gracias por tu comentario en el post de «Todo sea por viajar» y por tu oda a lo bonito que es viajar!!!

      Me encanta que la gente se sienta identificada con las mismas cosas que vemos nosotr@s a la hora de viajar. Es verdad que viajar puede ser muy estresante, como dices tú, pero es verdad también, que depende de cómo te lo tomes, ese estrés toma un cariz especial que hace que los viajes resulten experiencias únicas en la vida.

      Un saludo.

      Patricia.

      Responder

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