El Círculo Eranos

Eugenio Trías

Durante décadas las teorías del lenguaje han efectuado un ímprobo esfuerzo por reconducir las formas simbólicas con las que toda cultura organiza la economía del sentido de la existencia a signos. Las teorías estructuralistas y semiológicas, a pesar de sus relevantes diferencias, han sido responsables de esta orientación: los signos pueden ser analizados y descompuestos en unidades mínimas susceptibles de relacionarse entre sí; pueden, pues, ser objeto de formas analíticas de carácter nítidamente racionalista.

Estos enfoques se sienten, en cambio, incómodos ante los símbolos. Como ya mostró Walter Benjamín, los símbolos tienen su espacio propio y específrico en el ámbito religioso (entendiendo por tal la religación relativa a lo sagrado). Y la tradición ilustrada, o moderna, inclusive en sus versiones neoilustradas o posmodernas, no ha sido suficientemente sensible en relación a la verdad ontológica que encierra el ámbito de lo sagrado (y el simbolismo, como su forma propia y específica de expresión).

Esto explica, quizás, que una de las corrientes de pensamiento más vivas y fecundas del siglo XX, la que representa el, por lo demás, célebre Círculo de Eranos, no haya gozado de forma incondicional del reconocimiento que merece. Un Círculo, todo él, especializado en la exploración del universo de símbolos que dan forma expresiva y sensible al mundo de las grandes religiones. Se han conocido, ciertamente, figuras como Eliade, Scholem, Henri Corbin, Kerényi, etcétera. Pero con frecuencia de forma excesivamente aislada e inconexa.

En nuestro país, donde los estudios sobre religiones comparadas, sobre historia general de las religiones, o en general sobre filosofía de la religión se hallan todavía en mantillas, esa falta de reconocimiento ha sido una de las mayores lagunas de nuestro mundo cultural. En parte debido a la infausta memoria que en países de tradición católico-romana provoca la sola mención del hecho religioso, o bien en razón de la injustificada exclusividad o monopolio que sobre el tema religioso ha poseído la Iglesia católica, lo cierto es que ni siquiera las grandes obras de estos pensadores del Círculo de Eranos se conocen en apropiadas traducciones a nuestras lenguas. Ahora, en los últimos años, han comenzado a aparecer obras fundamentales: los estudios sobre la Cábala de Scholem, o bien la obra principal de Corbin, “La imaginación creadora” (ed. Destino).

Hoy, quizás, el interés renovado por los fenómenos religiosos impone reflexionar sobre la sustantividad del mundo simbólico, más acá o más allá de su “reducción” a signos según los imperativos semiológicos y estructuralistas. Y en la defensa de esa sustantividad debe advertirse lo más meritorio del trabajo de Andrés Ortiz-Osés y su equipo (Patxi Lanceros, Luis Garagalza, Josetxo Beriain, etcétera), llevan a cabo. Este equipo de investigadores, que tiene en la Universidad de Deusto, de Bilbao, su centro estratégico, constituye sin duda uno de los focos intelectuales de mayor interés que actualmente hay en el ámbito español sobre el hecho religioso y su expresión simbólica.

El grupo Eranos, surgido en 1933, es, sin duda, el colectivo responsable de la renovación general, en el siglo XX, de los estudios sobre religión. Podríamos hablar de una auténtica revolución: la religión será concebida de otro modo a partir de las anuales reuniones de este grupo y de sus Anuarios. El valor y la riqueza de éstos pueden ser ahora reconocidos en nuestro ámbito cultural gracias a la ordenación y síntesis de todos y cada uno de ellos que ha llevado a cabo Andrés Ortiz-Osés en una Revista y un Suplemento de Anthropos .

Este ingente trabajo de recopilación es, quizás, lo más valioso. Gracias a Ortiz-Osés podemos ahora recorrer estos volúmenes, a través de los cuales aparecen los mejores pensadores que se han interesado por el ámbito religioso en toda su complejidad: los ya citados Kerényi, Scholem, o bien Neumann, Hillman, de los cuales se publican importantes trabajos en el volumen “Arquetipos y símbolos colectivos (Círculo Eranos I)”, y siguientes (Círculo Eranos II y III), recientemente editados..