El ADN de la innovación. Entrevista con Tontxu Campos, Director de Innovación y Emprendimiento de la Universidad de Deusto

Los próximos días 7 y 8 de Febrero, Deusto Business School organizará el Foro “Hacia un mundo en red, innovador y sostenible” en el marco de la celebración del 125 Aniversario de la Universidad de Deusto. Aprovechamos la efeméride para entrevistar a algunos de los moderadores del Foro. Ellos nos hablarán sobre los retos a los que se enfrenta actualmente el mundo empresarial, e igualmente tendremos la oportunidad de acercanos a nuevas dinámicas de reflexión que estimulan la generación de soluciones innovadoras. Hoy, publicamos la entrevista realizada con Tontxu Campos, Director de Innovación y Emprendimiento de la Universidad de Deusto.

¿En qué medida las nuevas áreas del conocimiento e investigación, tales como la nanoelectrónica, bioingeniería, neurociencia etc. influyen en la calidad de vida de las personas?
El progreso del conocimiento y de la tecnología nos está posibilitando acercarnos a ámbitos, espacios, dimensiones y combinaciones de conocimientos que antiguamente resultaban muy complejos. Hablo aquí de la nanotecnología, bioingeniería o la arquitectura bioclimática. Tenemos la suerte de vivir un momento en el cual pueden combinarse conocimientos que previamente eran como el agua y el aceite, es decir, no se podían mezclar. Ahora se pueden combinar, lo cual posibilita nuevas áreas de conocimiento compartido y conjunto, y a la vez nos permite conocer ámbitos de la persona que antes parecían imposibles de alcanzar. Estamos viviendo en una espiral en la cual los nuevos conocimientos nos presentan nuevas formas de responder a las necesidades de las personas. En este contexto, el avance en  las tecnologías de la información y la comunicación posibilita que todo vaya más rápido, podamos gestionar más información, convertirla en conocimiento, ser más ambiciosos con nuestros deseos de mejorar el mundo… Resulta muy interesante ver cómo los niños de ahora están jugando con videoconsolas con una potencia de cálculo, que antes no podían tener muchos de los ordenadores de las grandes corporaciones. Estamos viviendo un tiempo de cambio de modelos, cambio de paradigmas, cambio de formas de abordar las grandes preguntas de la humanidad. Y lo mejor, es que cada vez toda esta actividad se centra más en las personas y en su interacción con el entorno. Muchas veces, pensamos en la sostenibilidad solo desde la perspectiva de la relación con nuestro entorno natural pero nosotros, como personas, también somos miembros de este entorno, y podemos contribuir a la mejora de la calidad de vida. Afortunadamente, podemos vivir más y mejor.

¿Cuál es la función del emprendimiento y de la filosofía del emprendimiento en el proceso de desarrollo de nuevas estrategias para un negocio innovador?
La función del emprendimiento es trasladar el conocimiento a la acción. Es decir, socializar el conocimiento para solventar los problemas y para dar respuestas útiles a necesidades fundamentales de los seres humanos y del entorno. Actualmente estamos en mejores condiciones para cuidar el entorno que en épocas anteriores. Este es el objetivo del emprendimiento: hay un conocimiento y se pone en práctica. En práctica ¿para qué? Para resolver problemas, para que se cumplan las aspiraciones y las necesidades del ser humano. La mayor parte de las veces esta socialización se produce en el contexto de una actividad económica, y en esa actividad económica lo importante es que ganemos todos, y no solo los emprendedores, sino también los agentes que configuran la sociedad en su conjunto, los clientes, los proveedores, etc. Por otro lado, ¿qué es emprender? Es transformar, transferir el conocimiento a la sociedad con la filosofía de que ganen todos los involucrados en ella, todos los stakeholders y no solo los shareholders. Suelo decir que un emprendedor es una persona que tiene sueños y que quiere hacerlos realidad no solo en beneficio propio, sino en beneficio de todas las personas y del entorno en el que actúa.

Si nos proyectamos a un escenario futuro, ¿qué tipo de nuevos productos pueden revolucionar el mercado?
A mí me preocupa el mercado, pero todavía más que me preocupa la sociedad. Me preocupa sobre todo, desde el punto de vista del emprendimiento universitario en Deusto, ya que somos una Universidad de la Iglesia que tiene una vocación transformadora de la sociedad, no desde el mero utilitarismo, sino desde la realización de la persona. ¿Hacia dónde vamos? En este primer mundo, las innovaciones van a posibilitar, deben posibilitar, una mejora en todos los sentidos. Vamos a mejorar nuestros estándares de calidad de vida. Las cosas van a ser más cómodas, más rápidas, menos consumo, menos coste, más eficientes, más sostenibles y más solidarias. Por otro lado, de cara al futuro, un futuro muy presente, está el fenómeno de las redes sociales y lo que está poniendo de manifiesto es que la sociedad quiere seguir siendo sociedad. La red es el antiguo ágora, un ágora que no anula el ágora presencial sino que lo multiplica. Nuestra sociedad puede ser, si así lo deseamos, una sociedad global en la medida en  la que gente del otro lado del planeta puede dialogar, compartir, emprender con nosotros. Esta es la potencialidad que tiene (los usos perversos no deben anular nuestro optimismo). Respecto a los productos, todo lo nuevo será muy experiencial, muy vivencial y con un gran valor social. En este contexto, debemos esforzarnos en que la gente que tiene más problemas pueda insertarse y socializarse gracias a que ahora tenemos más medios, que están al alcance del ciudadano corriente. No todo depende de los grandes líderes. El liderazgo puede ser ejercido por cualquiera, ya no está reservado a las grandes y todopoderosas figuras. Por lo menos es una preocupación y una aspiración que cada vez comparte más gente. Vamos a ser capaces de hacer buenos proyectos y más accesibles.

¿Cuándo se puede decir que un negocio es innovador y otro no?
Aquí hay dos escuelas: una dice que solo hay innovación si se produce una ruptura; y la otra dice que la innovación es un elemento significativo de cambio aunque no se produzca  dicha ruptura. De hecho, esta idea no la comparto demasiado porque muchos ilustran la ruptura con el manido ejemplo de la transición entre el coche de caballos y un vehículo a motor, y ¿de qué estamos hablando en realidad? de ruedas, de volante, y de que el motor es mecánico en vez de un tiro de caballos. Hay mucha tecnología detrás del cambio, pero en sí, el concepto es el mismo. Por esta razón, creo que para abordar la innovación hay que huir de las grandilocuencias, que en realidad alejan la innovación de la sociedad, la asustan. Lo innovador, como indica su acepción, supone algo nuevo respecto de lo anterior, más que una simple mejora, eso sí, pero no necesariamente una revolución. Mientras llega la revolución, apliquémonos en las reformas de valor. Por otro lado, en el caso de una innovación no solo hay cambio, sino que existe la posibilidad de trasladar el producto a la sociedad y al mercado. ¿El iPod era innovador? Sí, pero ya había dispositivos mp3 y ya había maneras de cargar la música desde el ordenador. Materialmente, el hard y el soft ya estaban presentes en la sociedad. Lo que supone la innovación en este caso, es la usabilidad, la experiencialidad, la facilidad con la que se hacen las operaciones, la concepción de un ecosistema diferente que además, nos hace disfrutar en el proceso y no sólo escuchando la música. Por otro lado, supone la presentación de una respuesta nueva que resuelva las necesidades de otra manera. La cuestión es siempre si somos capaces de darle al cliente/ a la sociedad  algo mejor de lo que tenía. Algo mejor, algo más respetuoso con medio ambiente, más fácil de utilizar, más barato, más duradero, más resistente y con más aplicaciones. ¿Hasta dónde podemos llegar? Vivimos un tiempo en que las limitaciones se convierten en acicate para la innovación en lugar de llevarnos a la frustración como sucedía en el pasado.
Durante el Foro 125 de Deusto Business School, que se organizará el 7 y 8 de Febrero se va a realizar un ejercicio sobre el proceso de emprendimiento de un negocio innovador.

¿Cuáles son sus expectativas con respecto a este taller de trabajo?
La Universidad no es solo un ámbito de docencia y de investigación sino también de transferencia a la sociedad. Nuestros esfuerzos se centran en transferir a la sociedad el conocimiento avanzado en forma de proyectos innovadores. Es verdad que hay emprendimiento no necesariamente innovador, pero nosotros, en la Universidad de Deusto, queremos contribuir a la mejora de la sociedad con proyectos innovadores. Tenemos un compromiso, una obligación ético-moral con la sociedad a la que servimos. Y vamos a visibilizar la actividad en este campo. ¿Para qué? Precisamente para invitar a los jóvenes, al alumnado presente y al antiguo, al profesorado, al personal investigador y al de administración y servicios a que se sumen a este reto apasionante. Lo vamos a visibilizar para retro-alimentar nuestro sistema diciendo: “Atención, hay compañeras/os vuestras/vuestros que ya han dado el paso y les hemos echado una mano,  la propia Universidad les ha apoyado y ellos están progresando muy bien”. Quizás también hay otro aspecto muy importante que me gustaría transmitir a la comunidad universitaria pero también a la sociedad: el riesgo es consustancial con la actividad. El problema no es fracasar. Fracasar es otro paso hacia el éxito. El problema es no empezar nada. No es fácil acertar a la primera, el fracaso es una manera de aprender más y mejor lo que necesita la sociedad. La cuestión no es tanto errar, sino ser capaz de asumir el riesgo responsablemente y seguir empujando el deseo de cumplir nuestros sueños.
El lema del próximo Foro de DBS es “Hacia un mundo en red, innovador y sostenible”.

¿Qué tipo de relación existe entre innovación y sostenibilidad?
En el siglo XXI, la aspiración de la sociedad se centra en  que la innovación sea en si misma sostenible y no desde un punto de visto económico, sino sostenible desde un punto de vista de la relación con el entorno, con los seres humanos, con los seres vivos, con los elementos naturales. No hay nada que puede calificarse como innovación positiva si  no es sostenible. Hay innovaciones buenas e innovaciones malas. Hay cambios que son buenos y otros que son malos. Creo que la innovación buena debe ser en si misma sostenible y contener en su ADN los valores de la sostenibilidad.

Según su parecer ¿qué puede aprender un participante en el Foro de la DBS?  
A mí me gustaría que aprendiera por dónde empezar y que identifique quiénes pueden ser sus referentes más cercanos y sus compañeros de aventura. Es decir, los participantes del Foro de la DBS deben aprehender, con “h” intercalada, que el emprendizaje es una actividad accesible para todos. ¿Cómo arranco, cómo empiezo y qué referentes puedo tener, qué ejemplos y a quién me puedo dirigir para que me “eche una mano”?  A ello vamos a dedicar nuestros mejores esfuerzos.

Más información sobre el Foro de la Deusto Business School aquí y aquí.

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  2. Hola!. Me parecio muy interesante esta nota y me da un poco de nostalgia porque a mi me interesa este tema y me gustaria contarles que yo me hice un analisis de adn y asi pude conocer a mi padre.Gracias realmente. Saludos!!

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