El retorno de lo sagrado y los retos actuales de la fe cristiana. Entrevista con D. Vicente Vide, Decano de la Facultad de Teología

Estado, iglesia, democracia, ciencia y laicidad: ¿en qué radica la relación contemporánea de los conceptos enumerados?  A esta pregunta nos da respuesta el Decano de la Facultad de Teología, D. Vicente Vide, haciendo hincapié en dos aspectos  clave: la construcción de una colaboración entre la iglesia y el Estado y, la necesidad de excluir el literalismo, el fanatismo y el fundamentalismo en el dialogo entre la ciencia y la fe. Os ofrecemos una entrevista sobre la fe y los cambios socioculturales, realizada en el contexto del próximo foro de la Facultad de Teología que se organizará los días 6 y 7 de marzo, dentro del marco del 125 Aniversario de la Universidad de Deusto.

¿Qué papel tiene la institución religiosa actualmente en las configuraciones de la sociedad y de la economía?
Es un tema complejo y además no fácil porque habría que distinguir los diferentes tipos de sociedades y economías en este mundo multicultural. Pero resumiendo, diría que la mayor parte de las configuraciones sociales actuales tienen como base una serie de símbolos y  tradiciones religiosas. Hoy en día, en una sociedad secularizada, el cristianismo ya no tiene el monopolio cosmovisional, pero aun así, juega un papel importante. Jurgen Habermas indica que la religión tiene tres funciones sociales. La primera es expresar y articular simbólicamente el sentido de la vida, sobre todo en situaciones límite, de sufrimiento o relacionadas con la muerte. Habermas ha subrayado que hoy en día, la religión puede aportar y decir mucho, sobre todo cuando no sabemos cómo actuar respecto a lo que se llama “los grandes misterios de la vida”. La segunda función es de cohesión social. La religión tiene un potencial semántico y una gran energía para cohesionar las sociedades o grupos. Esta realidad se refleja en las numerosas manifestaciones festivas que aglutinan a las personas. Y la tercera función, según Habermas, es aportar valores a la forma de organizar la sociedad y de orientar la economía hacia el bien de las personas. Por otro lado, la religión manifiesta una función crítica y deslegitimadora relativa a los poderes absolutos. Es decir, cada vez que una organización política o económica pretenda absolutizarse en contra de las personas, la religión deberá recordarle que no puede tener ese poder absoluto y tiene que estar siempre al servicio del bien común.
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