Después de 60 años de adelantar procesos de integración en Europa y en América Latina, comportamientos y hechos recientes ocurridos en los procesos existentes en los dos continentes, exigen adelantar evaluaciones sobre su profundización, la cual va desde el replanteamiento de ciertas metas y objetivos, a la reformulación de los procesos.

En la integración europea, se ha producido un peligroso resurgimiento de tendencias neonacionalistas que pueden conducir a grandes dificultades para mantener el espíritu integracionista que requiere el proceso; situaciones de desestabilización ocasionadas por la llegada masiva de migrantes del exterior del continente; la desconexión de varios sectores de la sociedad civil con las decisiones de las instituciones comunitarias; las consecuencias del retiro de un país problemático pero importante como es Reino Unido; la necesaria profundización de la fase final de la etapa de integración económica de una Unión Económica y Monetaria y el afrontar nuevos peligros en materia de seguridad y de ciberseguridad ante los avances tecnológicos de la informática, entre otros.

A su vez, en los diversos y fraccionados procesos de integración de América Latina hay situaciones de confusión, estancamiento e incumplimiento de los objetivos establecidos, en los cuales la generalización del proceso globalizador redujo los alcances de la integración a la fase comercial, dejando de trabajarse fases más avanzadas de coordinación de políticas. A esto se suma la división ideológica producida entre dos corrientes opuestas y divergentes sobre el modelo de desarrollo a alcanzar, entre una vertiente estatista, neoproteccionista y anti imperialista y una corriente de inserción en la economía mundial aprovechando el contexto de apertura y de relacionamientos transcontinentales, división que privilegia o una integración política y social o una integración económica y comercial, cuando la integración debe ser multidimensional.

Adicionalmente, la integración latinoamericana, a diferencia de la europea, presenta serias limitaciones de falta de renovación de una conceptualización teórica, lo que limita el poder trabajar sobre objetivos precisos en materia de integración, a lo cual se suma la carencia de institucionalidad suficiente para la necesaria construcción de una soberanía compartida por encima de soberanías nacionales, estimuladas por el resurgimiento del tradicional caudillismo latinoamericano que tiene fraccionado el continente.

En las circunstancias anteriormente descritas, se hace necesario proceder a estimular y apoyar mecanismos orientados a reflexionar sobre estas problemáticas, para encontrar recomendaciones sobre la recomposición, profundización o refundación de los procesos de integración en Europa y en América Latina. Y uno de los sectores que está más llamado a hacerlo, es el sector académico, que reúne condiciones para realizar aportes conceptuales útiles y valiosos.

Con tal propósito, hace un año se viene organizando un Grupo de Reflexión sobre Integración y Desarrollo – GRIDALE por parte del Centro de Pensamiento Global de la Universidad Cooperativa de Colombia, con el magnífico resultado de contar al finalizar el año 2017 con 165 participantes, de más de 100 instituciones universitarias y de algunas fundaciones, provenientes de 30 países, de los cuales 9 europeos.

El Grupo comenzará trabajando en cuatro grupos para las temáticas de razón de ser de la integración y necesidad de un marco teórico para la integración latinoamericana, las políticas a armonizar en una visión multidimensional enmarcada en un modelo de desarrollo sostenible, las mejoras a la gobernabilidad mundial y a la mayor utilización de una gobernanza multinivel para un mayor aprovechamiento del desarrollo de las regiones y el mejoramiento del marco multilateral para una mejor inserción de los procesos de integración latinoamericanos en un mundo multipolar.

A estos cuatro grupos de trabajo, se agregará un quinto, de expertos en integración europea, que adelanten sus reflexiones y proposiciones sobre las mejoras a este proceso, las cuales será muy útil confrontar y comparar con las formuladas para la integración latinoamericana, pues enriquecerá enormemente la experiencia y resultados con los cuales ya cuenta la integración europea, que debe seguir siendo un referente, no para copiar, sino para aportar tantas buenas experiencias.

Por Edgar Vieira Posada, Director Centro de Pensamiento Global de la Universidad Cooperativa de Colombia y Coordinador General del Grupo de Reflexión sobre Integración y Desarrollo en América Latina y Europa – GRIDALE

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