Debate Electoral Europeo

El pasado miércoles 15 de mayo tuvo lugar el debate entre los candidatos a presidir la Comisión Europea de varias agrupaciones políticas europeas. Enconcreto, estuvieron presentes en el debate Nico Cué (belga de origen español,PIE), Ska Keller (alemana, PVE), Frans Timmermans (neerlandés, PIE), Margrethe Vestager (danesa, ALDE), Manfred Weber (alemán, PPE) y Jan Zahradil (checo,ACRE). En lo relativo a la temática, el debate dedico una hora y media a temas muy concretos de la actualidad europea. Los más destacados son los siguientes: fiscalidad, grandes empresas, medioambiente, migración, condiciones laborales y desempleo, y, en menor medida, el Estado de Derecho. No obstante, además de la temática o los candidatos es importante analizar también el contexto electoral europeo. En lo relativo al contenido del debate, Nico Cué lo resumió bien en su conclusión: los políticos hablan mucho, pero ninguno va a la raíz del problema.Efectivamente, los candidatos tenían grandes dificultades para distanciarse el uno del otro en sus discursos y no lograron ofrecer a la audiencia europea una visión clara sobre sus propuestas o posición. Su debate fue uno de afirmaciones genéricas de poco contenido. Pocas propuestas concretas se ofrecieron y ninguno de los candidatos consiguió dejar claro cuál es su visión o plan de actuación como presidente de la Comisión Europea. En cualquier caso, dos cosas parecen haber faltado en el debate: más diversidad nacional de los candidatos y más dedicación al Estado de Derecho.Comenzando por el final, de los temas mencionados, con respecto al Estado de Derecho a penas se oyó. Se le dedicaron unas escasas menciones que nuevamente fueron altamente superficiales y de poco contenido. Considerando que el acquis communautaire está siendo cuestionado, que los valores y principios de la Unión están en riesgo, los candidatos tuvieron una respuesta considerablemente pobre. Zahradil abogaba por menos intervención comunitaria y más libertad de los Estados en esta materia, desoyendo las voces de ciudadanos polacos, húngaros y rumanos que solicitan mayor apoyo de las instituciones europeas en contra de las desviaciones de sus respectivos Gobiernos. Weber respondía esgrimiendo un mecanismo eficaz e independiente, aunque se desconoce en qué se concreta tal mecanismo. De ser la propuesta de Weber el procedimiento del famoso artículo 7 del Tratado de la Unión Europea, son dudosas tanto su eficacia como su independencia. La primera no aparenta eficaz por dos motivos:el procedimiento es complejo y los Estados son los que deciden en última instancia la aplicación, por lo que también la independencia del mecanismo se pone en cuestión……………….. Por el otro lado y unido a lo anterior, Europa del Este parece ser la gran olvidada, infrarrepresentada tanto en candidatos como en los problemas discutidos. Problemas como las consecuencias de la creación de un salario mínimo europeo, el doble estándar de calidad en los productos vendidos en los países de Europa del Este o el ya discutido Estado de Derecho apenas recibieron mención. Salvando a Zahradil que dedicó una intervención a resaltar la sdivergencias salariales y económicas entre los Estados europeos, pero sin ofrecer soluciones comunitarias, poco más se debatió sobre sus problemas. Por último, sin entrar en más detalle ya que no se busca un examen pormenorizado del debate, cabe resaltar que en general los candidatos son poco conocidos por el electorado. La comunicación y las campañas electorales son pobres y no llegan con suficiente fuerza a los ciudadanos. Ello muestra una distancia entre candidatos y ciudadanía, recordando de nuevo el mayor déficit de la Unión, esto es, la relación con la ciudadanía. Es cierto que con la Comisión Juncker la comunicación ha mejorado considerablemente. No obstante,las instituciones necesitan seguir trabajando en la comunicación, en demostrarla importancia y el impacto europeo en la vida de los ciudadanos a fin de reducir esa percepción de distancia que es uno de los principales motivos del surgimiento de las nuevas olas de populismo y euroescepticismo. Sin embargo, la falta de inversión en una mejor campaña electoral puede derivarse de la realidad a la que se enfrentan los candidatos. Es posible que ninguno de ellos salga elegido. Hay que recordar que el famoso principio de Spitzenkandidaten es una creación informal del Parlamento Europeo. Este aprovechó su poder de veto ala propuesta del Consejo Europeo de un candidato a la presidencia de la Comisión, para forzar al Consejo a que nominase a un candidato surgido de las elecciones. Concretamente, al candidato propuesto por la agrupación política europea con más escaños en el Parlamento. Ahora bien, el principio descansa sobre la unidad y cohesión del Parlamento Europea en su apoyo a mantener el principio y forzar al Consejo Europeo a aceptar su propuesta. Por ello, este año no parece claro que se vuelva a aplicar pues el panorama post-electoral muestra un Parlamento muy fragmentado en el que las principales dos agrupaciones que sustentan el principio (PPE y PIE) bajarán en escaños con la subida de ALDE y los conservadores y populistas, que por razones distintas, son menos favorables a elegir un Spitzenkandidat. Así, si el Parlamento Europeo se muestra fragmentado, el Consejo Europeo tomará la decisión y puede que esta no incluya a ninguno de los candidatos.