{"id":465,"date":"2015-09-01T17:48:42","date_gmt":"2015-09-01T15:48:42","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/RSanSalvador\/?p=465"},"modified":"2015-09-01T17:48:42","modified_gmt":"2015-09-01T15:48:42","slug":"aldea-itinerante-y-ciudades-evento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/RSanSalvador\/aldea-itinerante-y-ciudades-evento\/","title":{"rendered":"Aldea itinerante y ciudades evento"},"content":{"rendered":"<p>El verano es tiempo de fiestas populares, festivales de m\u00fasica y teatro, campeonatos deportivos\u2026 Todos ellos forman parte de un fen\u00f3meno de inter\u00e9s creciente: los eventos. Resulta parad\u00f3jico que este fen\u00f3meno se expanda en el coraz\u00f3n mismo de la aldea global. El paradigma de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n nos han acercado de tal manera que hoy, si\u00a0 la ausencia de recursos no lo impide, es posible conectar cualquier lugar del mundo en tiempo real, en eso que Manuel Castells denominaba la <i>sociedad red, \u00a0del espacio de los flujos <\/i>y del<i> tiempo inmediato<\/i>.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque parezca contradictorio, prende simult\u00e1neamente la necesidad de desplazarse, de encontrarse en el <i>espacio de los lugares<\/i> y del <i>tiempo social<\/i>. Mientras la tecnolog\u00eda abre inmensos horizontes a trav\u00e9s del mundo virtual, el ser humano participa de modo creciente en la b\u00fasqueda de lo tangible, de sitios y gentes. En un entorno en que la tecnolog\u00eda nos invita a derribar las barreras del tiempo, el ser humano invierte un volumen considerable de horas y d\u00edas, en desplazarse hacia otros destinos.<\/p>\n<p>La naturaleza social y comunicativa del ser humano se impone. Busca abrir brecha en realidades que favorecen el individualismo y el aislamiento. Por ello, los eventos de naturaleza festiva, cultural o deportiva se encuentran en un momento dulce. Las personas recorremos distancias importantes para participar en eventos de dimensi\u00f3n variable, rompiendo con la cotidianeidad, viajando por ciudades desconocidas y deleit\u00e1ndonos con sus gentes. A pesar de las facilidades tecnol\u00f3gicas a nuestra disposici\u00f3n, nos sentimos en la necesidad de seguir siendo <i>radicalmente <\/i>humanos.<\/p>\n<p>Las ciudades tratan de incardinarse en la aldea global virtual, pero tambi\u00e9n en la aldea itinerante real. Construyen palacios de congresos, equipamientos polivalentes y espacios multiusos. Acogen fiestas, festivales, exposiciones, campeonatos, capitalidades y conmemoraciones. Todo ello con el objetivo de situarse en el imaginario de visitantes potenciales, de exploradores de tangibles en busca de experiencias intangibles.<\/p>\n<p>La aldea itinerante va completando su constelaci\u00f3n con estrellas luminosas en distintas ciudades del mundo. Pero, en esa aldea, exultante en equipamientos, espacios y eventos, nos enfrentamos al reto de la notoriedad: c\u00f3mo atraer el inter\u00e9s de otros ciudadanos del planeta.<\/p>\n<p>La primera de las estrategias en curso es la <i>ciudad no eventos, <\/i>la de aquella que no logra posicionarse ante dicho reto. Reducida al ostracismo, fuera de los grandes ejes del transporte y de la movilidad, sufre el aislamiento en un mundo de comunicaci\u00f3n y conectividad permanente. Por contra, la <i>ciudad de eventos<\/i> se muestra accesible, favorecida por el desarrollo del transporte intermodal y la movilidad creciente. Se hace visible a trav\u00e9s de la proyecci\u00f3n de imagen, mensaje y marca, en di\u00e1logo con visitantes potenciales. Pero, se enfrenta al problema de la sostenibilidad del modelo en el tiempo. La limitaci\u00f3n de recursos y espacios, junto a la posible ausencia de eventos concatenados en el tiempo, pueden oscurecer el actual brillo de la ciudad en cualquier momento.<\/p>\n<p>Por ello, proponemos una tercera perspectiva: la <i>ciudad evento. <\/i>Aquella ciudad que busca el factor diferencial en s\u00ed misma, hasta el punto de convertir su singularidad en su mayor atractivo. Su comunicaci\u00f3n no se fundamenta en la transmisi\u00f3n de un valor a\u00f1adido ocasional y puntual vinculado a un evento, sino en la proyecci\u00f3n en el tiempo de su propia idiosincrasia. Sus plazas, calles, equipamientos y eventos rezuman autenticidad. Gestionados y dinamizados colaborativamente se convierten en el mayor de sus activos en la aldea itinerante.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas de ciudad pueden perder el pulso de los nuevos tiempos por su incapacidad para hacer frente a la <i>eventualizaci\u00f3n<\/i> de la vida cotidiana. Pero, pueden consumir todas sus energ\u00edas en mantenerse en la cresta de la ola de los eventos, quebrando su cohesi\u00f3n social y compacidad territorial. Por ello, tal vez sea mejor apostar por ciudades que se interpreten singulares y aut\u00e9nticas, frente a aquellas que han quedado aisladas y a las que corren desaforadas. Se trata de generar un relato de ciudad, que integre la celebraci\u00f3n de eventos alineados con la experiencia de ciudad deseada. El objetivo es la conversi\u00f3n de la propia ciudad, sin aditivos ni colorantes, en un evento de inter\u00e9s permanente. No es necesario buscar, sin resuello, la organizaci\u00f3n de unos juegos ol\u00edmpicos, una exposici\u00f3n universal, un campeonato del mundo o una capitalidad de naturaleza diversa. Es m\u00e1s bien cuesti\u00f3n de releer la memoria y presente de la propia ciudad desde el inter\u00e9s y atractivo que puede suscitar en el resto de los ciudadanos del planeta.<\/p>\n<p>Las fiestas y semanas grandes, los festivales estivales e invernales, los eventos alineados, los equipamientos estrella, los espacios de toda la vida y el devenir cotidiano de la gente deben generar una experiencia aut\u00e9ntica de ciudad.\u00a0 La <i>ciudad evento<\/i> debe contemplar una propuesta atractiva y de calidad, pero de tener en cuenta, como se\u00f1ala Charles Landry, las emociones, motivaciones y valores de aquellos que pretende seducir.<\/p>\n<p>La aldea itinerante puede llegar a ser un factor clave en la convicci\u00f3n de que otras ciudades son posibles: cohesionadas, atractivas, viables y sostenibles. En parte, depender\u00e1 del papel que los eventos adquieran en la interpretaci\u00f3n de nuestra realidad, en la experiencia de ciudad que transmitan y en la idea de persona subyacente. De lo contrario, la aldea itinerante ser\u00e1 mera administradora de flujos de individuos, productos y servicios que ser\u00e1n fuente de una intensa actividad econ\u00f3mica, pero tambi\u00e9n provocar\u00e1n una ilimitada mercantilizaci\u00f3n de la experiencia humana, de las ciudades y de los seres humanos que las habitan.<\/p>\n<p>Publicado en el peri\u00f3dico El Correo (28-8-15)<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/RSanSalvador\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2015\/09\/Aste-Nagusia-V-1986.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-466\" alt=\"Aste Nagusia V 1986\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/RSanSalvador\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2015\/09\/Aste-Nagusia-V-1986-300x200.jpg\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2015\/09\/Aste-Nagusia-V-1986-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2015\/09\/Aste-Nagusia-V-1986-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El verano es tiempo de fiestas populares, festivales de m\u00fasica y teatro, campeonatos deportivos\u2026 Todos ellos forman parte de un fen\u00f3meno de inter\u00e9s creciente: los eventos. 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