{"id":513,"date":"2017-03-14T18:25:05","date_gmt":"2017-03-14T17:25:05","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/RSanSalvador\/?p=513"},"modified":"2017-03-14T18:25:05","modified_gmt":"2017-03-14T17:25:05","slug":"de-las-smart-cities-a-las-4i-cities","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/RSanSalvador\/de-las-smart-cities-a-las-4i-cities\/","title":{"rendered":"De las smart cities a las 4i cities"},"content":{"rendered":"<p>En 1712, el ingl\u00e9s Thomas Newcomem present\u00f3 su modelo de m\u00e1quina de vapor atmosf\u00e9rica. A lo largo de las siguientes d\u00e9cadas, el escoc\u00e9s James Watt realiz\u00f3 algunas mejoras dando lugar a la m\u00e1quina de vapor de agua, que acab\u00f3 patentando en 1769.<\/p>\n<p>Desde entonces, la m\u00e1quina de vapor y sus progresivas evoluciones han ido alterando la relaci\u00f3n que el ser humano mantiene con el tiempo. Los ritmos ecol\u00f3gicos -referidos a las estaciones del a\u00f1o y la dicotom\u00eda noche-d\u00eda- y los ritmos biol\u00f3gicos -vinculados con las etapas del ciclo vital- han entrado en convivencia con nuevos ritmos sociales -horarios de trabajo, traslados y transportes o tiempos de ocio- propiciados por estos avances tecnol\u00f3gicos. El ser humano ha acelerado su tr\u00e1nsito por la vida con ayuda de nuevas m\u00e1quinas de transporte, del vapor a las energ\u00edas alternativas, pasando por los hidrocarburos. La aceleraci\u00f3n del tiempo ha adquirido carta de naturaleza en la ciudad actual.<\/p>\n<p>Desde la aparici\u00f3n de la m\u00e1quina de vapor, pasando por la aparici\u00f3n del ferrocarril, el autom\u00f3vil y el avi\u00f3n en el tr\u00e1nsito del XIX al XX, hasta el momento presente, la mejora tecnol\u00f3gica de los medios de transporte ha ido favoreciendo la aceleraci\u00f3n en la movilidad y transformando el concepto del tiempo.<\/p>\n<p>En 1833, el bostoniano Samuel Morse realiz\u00f3 una primera demostraci\u00f3n p\u00fablica de su tel\u00e9grafo que, una d\u00e9cada despues conectar\u00eda las ciudades de Washington y Baltimore.\u00a0 D\u00e9cadas despu\u00e9s, en 1876, otro escoc\u00e9s, Alexander Graham Bell patent\u00f3 el tel\u00e9fono,\u00a0 inventado por Antonio Meucci cinco a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>La invenci\u00f3n del tel\u00e9grafo y del tel\u00e9fono supuso el inicio de la otra gran transformaci\u00f3n: la globalizaci\u00f3n del espacio. El espacio virtual, el <em>espacio de los flujos<\/em> en palabras de Manuel Castells, arranca en el mismo momento en que el tel\u00e9fono rompe la correlaci\u00f3n entre comunicaci\u00f3n interpersonal y presencialidad. Todo rinc\u00f3n del planeta queda vinculado al futuro del resto de los lugares.<\/p>\n<p>La aceleraci\u00f3n del tiempo y la globalizaci\u00f3n del espacio, el tiempo inmediato y el espacio continuo, han transformado la naturaleza y los rasgos de nuestras ciudades. Tanto la ordenaci\u00f3n urbana como el medio ambiente, la organizaci\u00f3n social, la demograf\u00eda, la actividad econ\u00f3mica, la salud, la pol\u00edtica, la educaci\u00f3n, el ocio o la cultura se han visto profundamente modificados.<\/p>\n<p>La ciudad resultante de la industrializaci\u00f3n derrib\u00f3 las murallas en su ampliaci\u00f3n por espacios contiguos, a la vez que iniciaba una dura pugna por ganar tiempos en el transporte, la movilidad, la comunicaci\u00f3n y la conectividad. La ciudad comenzaba una alocada carrera en busca de m\u00e1s espacio en menos tiempo.<\/p>\n<p>Sucesivas oleadas cient\u00edfico-tecnol\u00f3gicas, sustentadas en avances como la electricidad y la automatizaci\u00f3n, han hecho transitar la ciudad industrial por distintas etapas hasta alcanzar la actual transformaci\u00f3n vinculada al concepto <em>smart city<\/em>. Esta \u00faltima fase, considerada por algunos autores como la <em>Cuarta Revoluci\u00f3n Industrial<\/em>, se caracteriza por la generaci\u00f3n de soluciones urbanas vinculadas a bienes, productos y servicios inteligentes capaces de atender de modo personalizado las necesidades de los destinatarios: las y los ciudadanos. La <em>smart city<\/em> se enfrenta al reto de la producci\u00f3n inteligente \u2013al modo de la <em>f\u00e1brica 4.0<\/em>&#8211; a trav\u00e9s de soluciones personalizadas. Se fundamenta en un uso intensivo de las tecnolog\u00edas en la digitalizaci\u00f3n de los procesos, miner\u00eda de datos, conexi\u00f3n entre dispositivos, cadenas de producci\u00f3n interconectadas, comercializaci\u00f3n o distribuci\u00f3n inteligente.<\/p>\n<p>Pero, en todo este proceso, algo no marcha bien.\u00a0 Las <em>smart cities<\/em> manifiestan contradiciones y fracturas no propias de una ciudad <em>inteligente<\/em>: desempleo, refugiados, precarizaci\u00f3n laboral, corrupci\u00f3n, desigualdades,&#8230; La realidad manifiesta un fuerte desequilibrio provocado por las distintas velocidades de la innovaci\u00f3n, con una preocupante ralentizaci\u00f3n de la innovaci\u00f3n social, cultural, medioambiental y econ\u00f3mica frente a la inagotable innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. \u00a0Estamos ante una sobreexposici\u00f3n a la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que, en el caso de las ciudades, se ha materializado en el concepto <em>smart cities<\/em>.<\/p>\n<p>Es imprescindible la evoluci\u00f3n de base tecnol\u00f3gica en la b\u00fasqueda de soluciones urbanas a los retos y problemas planteados. Pero, el desequilibrio genera ciudades tecnol\u00f3gicamente muy inteligentes habitadas por organizaciones, estructuras y procesos de naturaleza econ\u00f3mica, medioambiental, social y cultural no tan inteligentes, tal y como se observa en la evoluci\u00f3n de cuestiones tales como: envejecimiento, inmigraci\u00f3n, desigualdad, refugiados, desempleo, precarizaci\u00f3n laboral, contaminaci\u00f3n, violencia de g\u00e9nero, exclusi\u00f3n social, estr\u00e9s vital, cambio clim\u00e1tico, soledad, analfabetismo funcional, populismos, abstencionismo, corrupci\u00f3n, individualismo, etc.<\/p>\n<p>De hecho, el desarrollo de la ciencia y la acumulaci\u00f3n de conocimiento han posibilitado un elevado nivel de implantaci\u00f3n de soluciones de base tecnol\u00f3gica, con consecuencias econ\u00f3micas, medioambientales y sociales de extraordinario calado. Por el contrario, las innovaciones social, cultural, medioambiental y econ\u00f3mica no s\u00f3lo no han desarrollado itinerarios propios de similar magnitud, sino que ni siquiera han sido capaces de dar respuesta adecuada al impacto de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica, la educaci\u00f3n, la organizaci\u00f3n social o la agenda personal no se han desarrollado en la medida en que el avance tecnol\u00f3gico y su impacto social requieren. Y la econom\u00eda, por su parte, ha crecido gracias a las nuevas posibilidades de la globalizaci\u00f3n y la aceleraci\u00f3n -impactos econ\u00f3micos de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica-\u00a0 provocando un desequilibrado modelo social, medioambiental y cultural. Daniel Innerarity lo expresa de modo di\u00e1fano al afirmar que una innovaci\u00f3n sin sociedad produce efectos socialmente indeseados.<\/p>\n<p>Un correcto posicionamiento ante semejantes retos plantea la arm\u00f3nica integraci\u00f3n con base tecnol\u00f3gica de las distintas naturalezas de la innovaci\u00f3n: la medioambiental (de los espacios y territorios inteligentes), la econ\u00f3mica (de los recursos y resultados inteligentes), \u00a0la social (de las personas y las organizaciones inteligentes) y la cultural (de los valores y procesos inteligentes).<\/p>\n<p>Por ello proponemos la migraci\u00f3n de las <em>smarts cities<\/em> (innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica) a las <em>4i cities<\/em> (innovaci\u00f3n social, econ\u00f3mica, cultural y medioambiental de base tecnol\u00f3gica). La correcta integraci\u00f3n de las innovaciones cultural, social, econ\u00f3mica, medioambiental y tecnol\u00f3gica es una oportunidad para transformar las maneras de hacer, la generaci\u00f3n de modelos alternativos de abordar los problemas,\u00a0 la experimentaci\u00f3n en torno a la adquisici\u00f3n de competencias y conocimientos, y la toma en consideraci\u00f3n de las motivaciones, valores y sentimientos de las personas y ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Necesitamos reorientar el sentido de nuestros ecosistemas urbanos de innovaci\u00f3n hacia la acci\u00f3n transformadora. Una cadena de innovaci\u00f3n transformadora de los procesos de creaci\u00f3n, co-creaci\u00f3n, aprendizaje, conocimiento, transferencia, dise\u00f1o, producci\u00f3n, difusi\u00f3n, uso y consumo. Una aproximaci\u00f3n innovadora a la propia innovaci\u00f3n. Un desarrollo humano, de base tecnol\u00f3gica, pero pensado desde la transformaci\u00f3n social, econ\u00f3mica, cultural y medioambiental.<\/p>\n<p>(Publicado en el peri\u00f3dico DEIA. 12-3-2017)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1712, el ingl\u00e9s Thomas Newcomem present\u00f3 su modelo de m\u00e1quina de vapor atmosf\u00e9rica. A lo largo de las siguientes d\u00e9cadas, el escoc\u00e9s James Watt realiz\u00f3 algunas mejoras dando lugar a la m\u00e1quina de vapor de agua, que acab\u00f3 patentando en 1769. 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