{"id":536,"date":"2017-07-23T13:20:01","date_gmt":"2017-07-23T11:20:01","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/RSanSalvador\/?p=536"},"modified":"2017-07-23T13:20:01","modified_gmt":"2017-07-23T11:20:01","slug":"ser-y-estar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/RSanSalvador\/ser-y-estar\/","title":{"rendered":"Ser y estar"},"content":{"rendered":"<p>El lenguaje ofrece interesantes recursos con los que hacer frente a las situaciones m\u00e1s complejas de la vida. A diferencia de lenguas como el ingl\u00e9s, \u00a0alem\u00e1n o franc\u00e9s, en el que los conceptos <em>ser<\/em> y <em>estar<\/em> quedan representados por la misma palabra (<em>be<\/em>, <em>sein<\/em> o <em>\u00eatre)<\/em>, en el caso del castellano y euskera, cada concepto se vincula a t\u00e9rminos distintos (<em>ser<\/em> y <em>estar<\/em>, <em>izan<\/em> y <em>egon)<\/em>.<\/p>\n<p>Tal vez, una expresi\u00f3n cotidiana m\u00e1s reflexiva, un mejor aprovechamiento de la fuerza de las palabras, nos ayudar\u00eda en la b\u00fasqueda de alternativas a problemas de identidad, autoestima y socializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando alguien nos introduce o nos presentamos ante otras personas, optamos por indicar nuestro nombre y apellido(s), a\u00f1adiendo que <em>somos<\/em> abogada, peluquero, profesor, ingeniera, alcaldesa, m\u00e9dico o futbolista. Es decir, asociamos nuestra identidad, nombre y apellido(s), a una funci\u00f3n que desempe\u00f1amos en una etapa m\u00e1s o menos prolongada de nuestra vida.<\/p>\n<p>No tendr\u00eda mayor trascendencia si no observ\u00e1ramos, en el transcurso del tiempo, sus implicaciones para la propia existencia. Hasta el punto de que la ausencia de una funci\u00f3n, trabajo o responsabilidad asociada a nuestro nombre y apellido(s), bien de modo temporal por desempleo o enfermedad, bien de modo permanente por jubilaci\u00f3n o imposibilidad, provoca profundas crisis de identidad y autoestima.<\/p>\n<p>La ausencia de una profesi\u00f3n o trabajo, que acompa\u00f1e a nuestro nombre y apellido(s), nos pone en el disparadero de justificaciones forzadas: <em>estoy en paro<\/em>, <em>trabajar trabajo pero en labores dom\u00e9sticas<\/em>, <em>llevo un tiempo sin encontrar trabajo<\/em>, <em>acabo de dejar tal cargo<\/em>, <em>tengo una incapacidad<\/em>, <em>estoy jubilado<\/em>,\u2026<\/p>\n<p>Es como si nuestro nombre y apellido(s) no fueran suficientes tarjetas de presentaci\u00f3n de nuestro <em>ser<\/em>, de nuestra identidad, valores, conocimientos, competencias y destrezas. Es como si necesit\u00e1ramos <em>estar<\/em> para acabar de <em>ser<\/em>, para <em>ser<\/em> un oficio o profesi\u00f3n, <em>ser <\/em>un trabajo, <em>ser<\/em> un cargo,\u2026para <em>ser<\/em> en plenitud.<\/p>\n<p>Ante este secuestro del <em>ser<\/em> por el <em>estar<\/em>, quisiera reivindicar la idea de la plenitud del <em>ser<\/em> simplemente por el hecho de tener nombre. <em>Eres<\/em> tanto en cuanto tienes un nombre que te identifica en tu car\u00e1cter \u00fanico e irrepetible. Incluso, aunque lo compartas con otras personas que se llamen igual, cuando menciones tu nombre, el tono, volumen y modulaci\u00f3n de tu voz lo har\u00e1n distinto al de cualquier otro ser humano.<\/p>\n<p>No obstante, puedes <em>ser <\/em>a\u00fan m\u00e1s, recurriendo a tu apellido(s). Depender\u00e1 del grado de lejan\u00eda o complicidad que sientas con las m\u00faltiples historias que confluyen en tu persona. Cada apellido te vincula con memoria, secuencias y relatos, con personas que te aportan o restan identidad. Puedes prescindir de los itinerarios que convergen en tu presente o puedes recuperar claves para mejor entenderte o, simplemente, sentirte mejor.<\/p>\n<p>Pero, si decides dar un papel m\u00e1s o menos secundario a los apellidos, seguir\u00e1s teniendo nombre y con \u00e9l sustancia suficiente para defender tu identidad, proteger tu autoestima, reconocerte en tus valores y presentarte ante el mundo.<\/p>\n<p>Todo lo dem\u00e1s ser\u00e1 bienvenido. Si te haces bombera, pintor, empresaria u organista, <em>ser\u00e1s<\/em> m\u00e1s a m\u00e1s. Ser\u00e1 importante que lo consideres como una oportunidad para seguir creciendo, seguir desarroll\u00e1ndote, pero no como condici\u00f3n imprescindible para seguir <em>siendo<\/em>.<\/p>\n<p>Si te cuesta encontrar un puesto de trabajo, si lo has perdido, si lo tienes pero no es remunerado, si no podr\u00e1s desempe\u00f1arlo m\u00e1s,\u2026 no olvides que sigues <em>siendo<\/em>.<\/p>\n<p><em>Eres<\/em> desde el inicio de tu existencia, con todos tus derechos y deberes ciudadanos. Tu aparici\u00f3n en escena, en una u otra familia, te habr\u00e1 ofrecido apellidos con los que reforzar tu <em>ser<\/em>. No pierdas la oportunidad de indagar en su memoria y relato. Te sorprender\u00e1s con la acumulaci\u00f3n de circunstancias y hechos relevantes que convergen en tu persona.<\/p>\n<p>Si has tenido la fortuna de crecer en una de estas partes del mundo donde la poblaci\u00f3n se escolariza, aprovecha la oportunidad de <em>estar<\/em> en la escuela, instituto, centro de formaci\u00f3n profesional o universidad para empoderar el <em>ser<\/em>, pero no caigas en la tentaci\u00f3n de confundir un t\u00edtulo acad\u00e9mico con el <em>ser<\/em>.<\/p>\n<p>Si la vida te da la oportunidad de incorporarte a un puesto de trabajo o te ha facilitado medios para crearlo t\u00fa mismo, sigue sumando al <em>ser<\/em>, pero no ocultes tu nombre y apellido(s) tras la funci\u00f3n que desempe\u00f1es.<\/p>\n<p>Si el devenir de los a\u00f1os te hace sufrir la traum\u00e1tica experiencia de verte en el paro, no dejes de sentir que sigues <em>siendo<\/em> y, en todo caso, piensa en qu\u00e9 medida puedes extraer alg\u00fan aprendizaje de la experiencia vivida. La fortaleza del <em>ser<\/em> se alcanza a partir de todas las experiencias, buenas y menos buenas. Su fuerza te ayudar\u00e1 a encontrar un nuevo <em>estar<\/em>: un puesto de trabajo.<\/p>\n<p>Si el paso de los a\u00f1os te conduce a la jubilaci\u00f3n, no pienses que tu <em>ser<\/em> se extingue, porque tu ocupaci\u00f3n deje de acompa\u00f1arte.<\/p>\n<p><em>Somos,<\/em> independientemente de d\u00f3nde o c\u00f3mo <em>estemos<\/em>. La identidad y dignidad de cada persona comienza en el mismo momento en que nace. Cada <em>estar<\/em> -estudio, t\u00edtulo, trabajo, funci\u00f3n, responsabilidad o cargo- es s\u00f3lo abono para el <em>ser<\/em>, en lo bueno y malo, en las experiencias satisfactorias y dolorosas.<\/p>\n<p><em>Eres<\/em> un nombre y apellido(s). Lo dem\u00e1s son circunstancias. Algunas te condicionan. Otras te mejoran. Todas te acaban abandonando. Pero, su p\u00e9rdida no te debe hacer dudar de la esencia: sigues <em>siendo<\/em>.<\/p>\n<p>[Publicado en el peri\u00f3dico El Correo. 23-7-17]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El lenguaje ofrece interesantes recursos con los que hacer frente a las situaciones m\u00e1s complejas de la vida. 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