{"id":649,"date":"2020-04-05T19:29:03","date_gmt":"2020-04-05T17:29:03","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/RSanSalvador\/?p=649"},"modified":"2020-04-05T19:29:03","modified_gmt":"2020-04-05T17:29:03","slug":"el-valor-de-la-proximidad-en-las-ciudades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/RSanSalvador\/el-valor-de-la-proximidad-en-las-ciudades\/","title":{"rendered":"El valor de la proximidad en las ciudades"},"content":{"rendered":"\n<p>Las ciudades nacieron para el intercambio. Surgieron en los cruces de\ncaminos, en los m\u00e1rgenes de los r\u00edos, en los nudos ferroviarios, en las orillas\ncosteras y portuarias. Las ciudades se conformaron en torno a una sencilla\nidea: compartir los excedentes generados con otros seres humanos que, a cambio,\npod\u00edan reportar bienes inalcanzables o desconocidos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De esta manera, las ciudades se\nconvirtieron en zocos, plazas, \u00e1goras, z\u00f3calos, mercados, foros, ferias,\narenas, anfiteatros, estadios, lonjas, donde vender y comprar, dar y recibir.\nAl principio, fueron bienes, luego productos, a los que sumar servicios para,\nm\u00e1s recientemente, incorporar experiencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ciudades han sido lugares de intercambio de elementos tangibles y, de\nmodo creciente, intangibles. Junto a bienes y mercanc\u00edas, el intercambio se ha\nido enriqueciendo con lenguas, palabras, ideas, creencias, valores, sonidos,\nolores, paladares y est\u00e9ticas diversas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El intercambio de tangibles e\nintangibles ha tenido grados distintos de protagonismo, seg\u00fan las\ncircunstancias. Los tiempos de penuria y sufrimiento han sido de cierre de\nfilas en torno a la provisi\u00f3n de bienes y servicios de primera necesidad. Los\ntiempos de expansi\u00f3n han sido fecundos en la generaci\u00f3n de ideas y artefactos\njam\u00e1s so\u00f1ados.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad es tambi\u00e9n el intercambio surgido en la movilidad, a partir de un\nir y venir por espacios p\u00fablicos y privados. Calles, avenidas, bulevares,\nplazas, glorietas, parques y jardines son escenarios de tr\u00e1nsitos y encuentros.\nEstaciones, f\u00e1bricas, oficinas y talleres, instituciones, tiendas y comercios,\npolideportivos, casas de cultura, locales de asociaciones, lonjas, txokos y\nsociedades, hospitales y ambulatorios, museos, bibliotecas y librer\u00edas, residencias\ny albergues, hoteles y establecimientos hosteleros, son espacios para recorrer,\nusar y compartir. A veces con una raz\u00f3n definida, de naturaleza laboral, comercial,\neducativa, sanitaria, social o l\u00fadica. En otras ocasiones, el objetivo se\ndiluye por un placentero o desconcertante deambular, sin funci\u00f3n o motivaci\u00f3n\npredefinida. Tanto las primeras como las segundas refuerzan el valor de\nintercambio de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, en este contexto, la vieja internacionalizaci\u00f3n provocada por reinos,\nimperios y colonialismos, se vio agitada por el tsunami de la globalizaci\u00f3n, a\npartir de las herramientas proporcionadas por la tecnolog\u00eda del transporte y la\ntelecomunicaci\u00f3n, que permitieron hacer de las partes un todo continuo. De las\nciudades y territorios de intercambio hemos pasado a una gran megal\u00f3polis\nmundial en la que todo, salud y enfermedad, bonanza y crisis, democracia y\ndictadura, ecolog\u00eda y cambio clim\u00e1tico, equidad y desigualdad, filoxenia y\nxenofobia, paz y violencia, se difunden como <em>globaldemias.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El intercambio surgido en cada\nciudad se interconecta con el resto. Se genera una <em>sociedad red<\/em> de nodos y conmutadores, tal y como describi\u00f3 el\nactual ministro Manuel Castells. Junto al intercambio en el <em>espacio de los lugares<\/em>, aflor\u00f3 un nuevo\nintercambio en el <em>espacio de los flujos<\/em>.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Este escenario, del que la actual pandemia de coronavirus es un buen\nejemplo, suscita la necesidad de sacar lo mejor del intercambio de proximidad\ncon las aportaciones de este nuevo intercambio global y en remoto, haciendo\nfrente a los numerosos efectos negativos generados: cambio clim\u00e1tico,\npandemias, desigualdad, migraciones forzosas o xenofobia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En estos \u00faltimos a\u00f1os, estamos\nasistiendo a la concatenaci\u00f3n de las <em>globaldemias,<\/em>\nde las que la pandemia del coronavirus es, posiblemente, s\u00f3lo un eslab\u00f3n m\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ante tal coyuntura hist\u00f3rica, quisiera\ncompartir algunas sugerencias, desde la humildad de quien se sabe frente a la\ncomplejidad en un per\u00edodo de profunda incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En primer lugar, sugiero poner en\nvalor la contemplaci\u00f3n. Aunque haya surgido en un escenario de obligado\nconfinamiento, creo que puede ser fuente de mayor humildad personal y\ncolectiva, de reconocimiento de la propia contingencia y de la vulnerabilidad\ncolectiva. Y por otro lado, puede convertirse en una magn\u00edfica fuente de\ncreatividad disruptiva, en la b\u00fasqueda de soluciones nuevas a problemas\ncr\u00f3nicos. <\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, desde el confinamiento contemplativo, me gustar\u00eda le\ndi\u00e9ramos una vuelta al modelo de movilidad que hemos mantenido en las \u00faltimas\nd\u00e9cadas. Creo que tenemos una ocasi\u00f3n pintiparada para dise\u00f1ar un modelo de\nmovilidad que sea m\u00e1s eficaz y eficiente a la hora de afrontar el cambio\nclim\u00e1tico, las pandemias, la desigualdad, las migraciones forzosas o la\nxenofobia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En tercer lugar, la propia\ninmovilidad nos ha dado la posibilidad de repensar la conectividad. Tenemos una\ngran oportunidad de reorganizar, parcialmente en remoto, la producci\u00f3n, el\ntrabajo, la educaci\u00f3n, la sanidad, los servicios sociales, el comercio, el\nocio, haciendo un uso sabio, m\u00e1s que inteligente, de las tecnolog\u00edas\ndisponibles. Desde la contemplaci\u00f3n de nuestras pr\u00e1cticas confinadas, podemos\nevaluar aquellos \u00e1mbitos en los que la tecnolog\u00eda ha hecho m\u00e1s humana la vida\ncotidiana y en cu\u00e1les no.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cuarto lugar, si algo he aprendido\nen este tiempo de confinamiento, contemplaci\u00f3n y conectividad es el valor esencial\nde la proximidad. <\/p>\n\n\n\n<p>El ser humano es un ser sociable. Es un ser vivo que tiene la capacidad de\ninteractuar con el resto a trav\u00e9s de una interesante combinaci\u00f3n de vista,\no\u00eddo, tacto, gusto y olfato. Cinco magn\u00edficas plataformas para la proximidad. <\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si algo voy afianzando con el paso\nde los d\u00edas, en este escenario de dudas e incertidumbres, es que la proximidad,\na trav\u00e9s de sus cinco sentidos, es lo que nos hace humanos. Por ello, os invito\na aprovechar el obligado confinamiento para: dedicar m\u00e1s tiempo a la\ncontemplaci\u00f3n, introspectiva y social; redise\u00f1ar nuestro modelo personal y\ncolectivo de movilidad; analizar los pros y contras de la conectividad utilizada\nexponencialmente en las \u00faltimas semanas; y apostar por la salvaguardia de la\nproximidad presente y en el futuro que acabar\u00e1 por llegar y con salud.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuidaos\npara cuidarnos a todas y todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las ciudades nacieron para el intercambio. Surgieron en los cruces de caminos, en los m\u00e1rgenes de los r\u00edos, en los nudos ferroviarios, en las orillas costeras y portuarias. Las ciudades se conformaron en torno a una sencilla idea: compartir los excedentes generados con otros seres humanos que, a cambio, pod\u00edan reportar bienes inalcanzables o desconocidos. 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