{"id":652,"date":"2020-04-12T13:13:46","date_gmt":"2020-04-12T11:13:46","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/RSanSalvador\/?p=652"},"modified":"2020-04-12T13:13:47","modified_gmt":"2020-04-12T11:13:47","slug":"ciudades-despues-de-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/RSanSalvador\/ciudades-despues-de-la-pandemia\/","title":{"rendered":"Ciudades despu\u00e9s de la pandemia"},"content":{"rendered":"\n<p>Las ciudades se han convertido en escenarios\nrelevantes de la pandemia, por dos motivos fundamentales: el porcentaje de la\npoblaci\u00f3n que se acumula en ellas y la proximidad f\u00edsica de sus habitantes en\nla vida cotidiana. Por ello, en pleno coraz\u00f3n de la pandemia, parece oportuno\npreguntarse por el futuro de las ciudades, y con ello de las personas que, a lo\nlargo de siglos, se han ido aglomerando en sus barrios y calles. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no creo que la pregunta a responder sea\nc\u00f3mo van a ser las ciudades del futuro, sino m\u00e1s bien, c\u00f3mo queremos que sean\ndichas ciudades despu\u00e9s de la pandemia. No est\u00e1 en nuestras manos prescribir\nc\u00f3mo va a ser el futuro, pero s\u00ed est\u00e1 en nuestras manos condicionar, con\nnuestras decisiones, los perfiles que puede ir adoptando. No creo que las\nmagnitudes negativas que nos sobrecogen diariamente en los medios de\ncomunicaci\u00f3n no tengan vuelta. De la misma manera que tampoco considero que aquellas\notras positivas sean fruto de la casualidad, sino de la decisi\u00f3n acertada y la acci\u00f3n\ndecidida por parte de seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para responder a la pregunta comenzar\u00eda por sentir\ny hacer sentir. No estar\u00eda de m\u00e1s sentir la ausencia de quienes han perdido la\nvida y el dolor de quienes la han visto perder en un ser querido, de quienes\nhan estado francamente mal, de quienes lo est\u00e1n pasando mal y de quienes lo\npueden pasar muy mal. Ser\u00eda recomendable que el punto de partida de nuestra\ntoma de decisiones sobre el futuro se acerque lo m\u00e1s posible al dolor del\nmundo, de nuestras ciudades y, sobre todo, de las personas que las habitan.\nCuando uno vive el dolor de cerca es m\u00e1s permeable, emp\u00e1tico y solidario al\ndolor de los dem\u00e1s. Comencemos, por lo tanto, por sentir y hacer sentir.<\/p>\n\n\n\n<p>Para continuar la b\u00fasqueda de respuestas a la\npregunta de c\u00f3mo queremos que sean nuestras ciudades despu\u00e9s de la pandemia,\napostar\u00eda por aprender y hacer aprender. Un proceso de aprendizaje se\nfundamenta en una correcta aproximaci\u00f3n al contexto de la experiencia vivida, a\nla observaci\u00f3n reflexiva de lo acaecido, a su conceptualizaci\u00f3n, para iniciar\nuna nueva experimentaci\u00f3n activa que, acompa\u00f1ada de seguimiento y evaluaci\u00f3n,\nnos permita avanzar y mejorar. Y en todo lo que nos est\u00e1 pasando, sea cambio\nclim\u00e1tico, migraciones, pobreza, xenofobia o pandemia, hay mucho que aprender y\nhacer aprender para mejorar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, tambi\u00e9n necesitamos pensar y hacer pensar. Y\npara ello, tenemos que rodearnos de ciencia, conocimiento y sabidur\u00eda, que\nbroten del gobierno de las emociones, de la acumulaci\u00f3n de experiencia y\nexperimentaci\u00f3n, y de la creatividad innovadora. Pensar no deja de ser la\nmaduraci\u00f3n de una idea de lo que entendemos es el sentido de nuestra existencia\ny devenir futuro. Y hoy m\u00e1s que nunca, necesitamos pensar. Pensar en el modo en\nque vamos a salir de una crisis que ya era medioambiental, social, econ\u00f3mica y\ncultural y que, ahora, lo es a\u00fan m\u00e1s. No podemos desaprovechar la oportunidad\nde repensar nuestro modelo de convivencia con el planeta y con el resto de las\npersonas que lo habitan.&nbsp; Es tiempo para\npensar y hacer pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si la pregunta que nos hacemos es c\u00f3mo queremos\nque sean nuestras ciudades despu\u00e9s de la pandemia es para, finalmente, hacerlas.\nHacer significa reorganizar nuestras estructuras institucionales, empresariales\ny sociales para encarar adecuadamente los retos que se acumulan en la agenda\ncolectiva. Hacer supone modificar los procesos de formaci\u00f3n, informaci\u00f3n,\ncomunicaci\u00f3n, creaci\u00f3n y complicidad que hemos utilizado hasta el presente. Y\nhacer implica fijar la atenci\u00f3n en los impactos econ\u00f3micos de la intervenci\u00f3n, pero\ntambi\u00e9n ecol\u00f3gicos, sociales y culturales. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si lo que estamos sintiendo es aut\u00e9ntico, tendr\u00e1\nconsecuencias en nuestro modo de ver el futuro. Si estamos aprendiendo de las\nexperiencias que estamos viviendo, la manera en que deseamos encarar el futuro\nser\u00e1 distinta. Si estamos aprovechando el tiempo disponible, nuestros\npensamientos habr\u00e1n perfilado ideas diferentes del sentido de la vida\nindividual y colectiva. Si todo lo anterior se ha producido, nuestra forma de\nhacer cambiar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestras ciudades\nson el reflejo de nuestras emociones individuales y colectivas, del grado de\naprendizaje que hemos alcanzado, de la calidad y cualidad de las ideas que\nsomos capaces de generar y de la cantidad de ellas que somos capaces de llevar\na cabo. Una vez que la inteligencia colectiva, fruto de la cooperaci\u00f3n entre\ninstituciones, entidades sin \u00e1nimo de lucro, empresas y ciudadan\u00eda, nos saque\nde la pandemia, necesitaremos nuevamente de su implicaci\u00f3n para dar respuesta a\nla pregunta inicial.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tenemos una\noportunidad para volver a activar nuestras ciudades desde par\u00e1metros m\u00e1s\necol\u00f3gicos, con un uso m\u00e1s sostenible del espacio urbano disponible, los\nrecursos y la energ\u00eda. La vivencia obligada de silencio en las calles, ausencia\nde tr\u00e1fico, m\u00ednimos hist\u00f3ricos de accidentalidad, fluidez del transporte\np\u00fablico, etc. no tienen por qu\u00e9 ser una anomal\u00eda hist\u00f3rica, pueden dar lugar a\nuna organizaci\u00f3n distinta de la movilidad y el transporte. El grado de conectividad\ndigital, desarrollada extraordinariamente durante el confinamiento, pude\ncompensar los movimientos pendulares que presionan sobre viales y sistemas de\ntransporte en horas punta. Durante d\u00e9cadas, con similar n\u00famero de habitantes,\nhemos ido consumiendo un mayor volumen de espacio y de recursos asociados.\nPodemos aprovechar este obligado par\u00f3n para repensar el modelo de ocupaci\u00f3n y\nuso del suelo, de la vivienda y de tantas infraestructuras y equipamientos\nconstruidos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las ciudades de la\nindustrializaci\u00f3n cedieron una parte importante de su espacio y poblaci\u00f3n a\nactividades vinculadas a servicios y a la generaci\u00f3n de experiencias. Junto a\ntalleres y f\u00e1bricas, el intercambio de productos, bienes y experiencias fue\nocupando m\u00e1s y m\u00e1s arterias de la ciudad, a la vez que acog\u00eda la mano de obra\nque la tecnolog\u00eda industrial expulsaba de las naves de producci\u00f3n. El\ndesempleo, el deterioro de las condiciones laborales y la precariedad no son\nhijos de la pandemia. La tecnolog\u00eda, la productividad, la competitividad y la\ninternacionalizaci\u00f3n han sido la base sobre el que soportar el crecimiento\necon\u00f3mico de las ciudades, pero han incrementado las fracturas sociales.\nPodemos aprovechar el apag\u00f3n econ\u00f3mico para repensar el actual modelo de\nproducci\u00f3n y sopesar la viabilidad operativa de las propuestas procedentes de\nlas nuevas econom\u00edas de intangibles (del conocimiento, circular, de proximidad,\ndel magnetismo, del cuidado o del bien com\u00fan). <\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La globalizaci\u00f3n del\nmundo intensific\u00f3 los movimientos migratorios y la movilidad de siglos\nanteriores. El desplazamiento de personas y grupos por motivos de supervivencia\nfrente al hambre, pobreza, conflictos b\u00e9licos y represi\u00f3n ya era una aut\u00e9ntica\npandemia previa al virus. El envejecimiento de la poblaci\u00f3n en unas regiones\ndel mundo frente a la superpoblaci\u00f3n de otras ya estaba presente en la agenda\nmundial. La violencia de g\u00e9nero ya se hab\u00eda extendido como virus machista. La\npresencia de personas sin hogar en nuestras urbes era una realidad creciente.\nLas dificultades de las personas con diversidad funcional para acceder a bienes\ny servicios urbanos estaban a la orden del d\u00eda. Podemos sacar algo positivo de\nnuestras emociones a flor de piel de estos d\u00edas y de nuestra empat\u00eda hacia las\npersonas mayores y colectivos que est\u00e1n sufriendo los efectos de la pandemia,\npara avanzar en medidas de cohesi\u00f3n social, que universalicen el modelo de\nestado y sociedad del bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La diversidad\ncultural del planeta sufr\u00eda los envites de la globalizaci\u00f3n que uniformiza. La reducci\u00f3n\nde la riqueza ling\u00fc\u00edstica del planeta, la destrucci\u00f3n de patrimonio material e\ninmaterial, los conflictos religiosos, el avance de la xenofobia y el racismo,\nson ejemplos de pandemias que ya estaban azotando el planeta y que el\ncoronavirus no ha hecho sino agudizar. Profesionales, empresas y asociaciones de\nla cultura y la creatividad se han demostrado necesarias en tiempos de\nincertidumbre y lo ser\u00e1n m\u00e1s a\u00fan en tiempos de innovaci\u00f3n. Podr\u00edamos recuperar\nlo vivido gracias a la m\u00fasica, literatura o artes esc\u00e9nicas, aprender de\nexperiencias culturales recientes y pensar en la importancia de lo intangible,\npara hacer ciudades creativas, construidas a base de cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta es c\u00f3mo queremos que sean las ciudades\ndespu\u00e9s de la pandemia. Y la respuesta a dicha pregunta depende de lo que\nhayamos sentido, aprendido, pensado y, finalmente, seamos capaces de hacer.\nDesde mi humilde punto de vista, nada est\u00e1 prescrito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las ciudades se han convertido en escenarios relevantes de la pandemia, por dos motivos fundamentales: el porcentaje de la poblaci\u00f3n que se acumula en ellas y la proximidad f\u00edsica de sus habitantes en la vida cotidiana. 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