{"id":665,"date":"2021-01-04T09:36:03","date_gmt":"2021-01-04T08:36:03","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/RSanSalvador\/?p=665"},"modified":"2022-04-13T09:55:45","modified_gmt":"2022-04-13T07:55:45","slug":"del-confinamiento-a-la-transicion-de-esta-a-la-transformacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/RSanSalvador\/del-confinamiento-a-la-transicion-de-esta-a-la-transformacion\/","title":{"rendered":"Del confinamiento a la transici\u00f3n, de \u00e9sta a la transformaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Me insisten desde los medios de comunicaci\u00f3n en la pregunta de c\u00f3mo va a ser nuestro mundo y sus ciudades en el futuro. A lo que respondo siempre que no lo s\u00e9, que no cuento con una bola de cristal, ni datos suficientes, ni conocimiento necesario para responder. Pero, dicho esto, s\u00ed comparto la imagen de mundo y ciudad que me gustar\u00eda ver en el espejo dentro de unos a\u00f1os, basada en la profunda transformaci\u00f3n de la realidad que viv\u00edamos antes de declararse la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>En este momento, desde mi punto de vista, estamos caminando por una la larga fase de transici\u00f3n que s\u00f3lo terminar\u00e1 cuando la vacuna nos devuelva a un m\u00ednimo de confianza sanitaria, que no plena seguridad. Pero, al menos, su consecuci\u00f3n nos plantear\u00e1 un modelo de convivencia similar a la desarrollada con otros virus y enfermedades en tiempos recientes. Mientras tanto, en esta fase de transici\u00f3n, un limitado n\u00famero de personas y una distancia f\u00edsica de los dos metros ser\u00e1n los dos par\u00e1metros que nos acompa\u00f1ar\u00e1n inexorablemente en la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Si utilizamos el fen\u00f3meno del ocio urbano como met\u00e1fora, ambos criterios nos enfrentar\u00e1n al reto de: hacer culturalmente factibles las propuestas de ocio; hacer econ\u00f3micamente viables las iniciativas; hacer socialmente equitativo el acceso y uso de las mismas; y hacer medioambientalmente ecol\u00f3gicas las adecuaciones temporales. Casi nada. Un reto monumental de creatividad, aprendizaje, investigaci\u00f3n, desarrollo e innovaci\u00f3n como pocas veces hemos encarado anteriormente y extensible a otras esferas de nuestra existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que es posible dar salida a las actividades de ocio cultural, deportivo, tur\u00edstico y recreativo en esta fase de transici\u00f3n, limitando n\u00famero y salvaguardando distancia, pero su materializaci\u00f3n cultural, econ\u00f3mica, social y ecol\u00f3gica va a exigir soluciones disruptivas que pueden llegar a cuestionar la naturaleza de las actividades tal y como las conoc\u00edamos antes de la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las actividades culturales que desarrollamos individualmente no s\u00f3lo no tienen por qu\u00e9 sufrir las restricciones, sino que pueden beneficiarse de la reivindicaci\u00f3n de su valor a lo largo del confinamiento. La lectura, la visi\u00f3n de pel\u00edculas o series, la escucha o interpretaci\u00f3n de m\u00fasica, la creaci\u00f3n pl\u00e1stica o audiovisual\u2026 son actividades que las personas pueden mantener e incrementar en la transici\u00f3n. Y el acceso a las instituciones, empresas y entidades sociales que proveen de recursos, productos y servicios pueden activarse en formato digital no monopolizado y en formato presencial pautado. Por otro lado, las actividades culturales que disfrutamos colectivamente s\u00ed est\u00e1n sufriendo la doble limitaci\u00f3n de n\u00famero y distancia de un modo contundente. La transici\u00f3n exige reinventarse, aunque sea temporalmente, buscando peque\u00f1os formatos adecuados al contexto presente. El desarrollo de la idea de que lo peque\u00f1o es bello, de que el sentido creativo, l\u00fadico, de desarrollo y festivo son la esencia de estos eventos, puede salvaguardarse por medio de formatos cargados de la misma creatividad que los puso en marcha y de la misma colaboraci\u00f3n entre agentes diversos que los llev\u00f3 al escenario antes de la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las actividades deportivas que podemos realizar individualmente van sufriendo el mismo impacto positivo en esta fase de transici\u00f3n. La obligada inmovilizaci\u00f3n nos ha hecho valorar el ejercicio f\u00edsico en lo que aporta de salud f\u00edsica y mental. De ah\u00ed, la especie de ciclog\u00e9nesis explosiva deportiva que hemos vivido en las primeras jornadas de desescalada al recuperar calles y espacios abiertos. Al igual que en el mundo de la cultura, son las manifestaciones deportivas colectivas, como practicantes o como espectadores, las que m\u00e1s padecen los rigores de la doble limitaci\u00f3n de n\u00famero y distancia. Pero, en este per\u00edodo del \u201cmientras tanto\u201d, podemos aplicar nuestra creatividad, conocimiento y tecnolog\u00eda a la superaci\u00f3n de las barreras planteadas. En la esperanza de que una parte importante de las f\u00f3rmulas y alternativas suscitadas podr\u00e1n quedarse \u201cen el tiempo despu\u00e9s\u201d.&nbsp; La esencia del deporte radica en su valor saludable, en su capacidad para desarrollarnos f\u00edsica y mentalmente, en su potencial para hacernos vivir experiencias extraordinarias. Podemos salvaguardar todas ellas con un ejercicio de inteligencia colectiva. Incluso, podemos encontrar f\u00f3rmulas transitorias para el valor de socializaci\u00f3n que m\u00e1s va a verse restringido en n\u00famero y proximidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las actividades recreativas desarrolladas en el hogar han crecido en una magnitud nunca anteriormente alcanzada. El confinamiento ha sido un tiempo generoso para las aficiones, los coleccionables, los pasatiempos, la cocina, los juegos de mesa\u2026 El ocio digital, en soportes diversos, se ha extendido con facilidad como si del propio virus se tratara. Ahora, en la transici\u00f3n, las fases de desescalada van abriendo espacios donde desarrollar actividades recreativas sociales y al aire libre, en entornos urbanos, rurales y naturales. El n\u00famero y la distancia determinan dichos usos y pr\u00e1cticas, pero dejan margen suficiente para no hipotecar su presente a la espera de un futuro m\u00e1s halag\u00fce\u00f1o. La cualidad de la recreaci\u00f3n est\u00e1 en su fomento de la creatividad, de su car\u00e1cter l\u00fadico, de su asociaci\u00f3n natural con tiempos extraordinarios, de su factor de desarrollo personal. Una vez m\u00e1s, es su dimensi\u00f3n social, de experiencia en compa\u00f1\u00eda, la que m\u00e1s se va a resentir, pero ello no es \u00f3bice para que no nos apoyemos en los logros paulatinos alcanzables a la espera de tiempos de ocio mejores.<\/p>\n\n\n\n<p>Las actividades tur\u00edsticas son las que, entre los \u00e1mbitos del fen\u00f3meno del ocio, han padecido m\u00e1s el confinamiento y sus obligados aislamiento e inmovilizaci\u00f3n. La esencia del turismo es el viaje. Y si no hay movimiento, si no hay desplazamiento, es imposible la b\u00fasqueda de experiencias en un destino distinto al propio origen. Pero, dicho esto, tampoco podemos detenernos en este relato de decaimiento y zozobra. La fase de transici\u00f3n va a ir recuperando espacios, desde n\u00fameros contenidos y distancias preceptivas, en los que nuestra capacidad creativa colectiva puede ir generando propuestas de experiencias que vayan captando el inter\u00e9s de aquellos destinatarios que se sit\u00faen, paulatinamente, a nuestro alcance. Desde el \u201cveranee en su pa\u00eds\u201d que, l\u00f3gicamente, no cubrir\u00e1 los ingresos necesarios para el sector hotelero, agencias de viaje y de transporte, hasta \u201cel viaje seguro\u201d, que ir\u00e1 cubriendo la supervivencia a la espera del \u201ctiempo despu\u00e9s\u201d. No obstante, desde otro punto de vista, obteniendo aprendizajes de lo vivido, no menospreciemos la experiencia de los viajes virtuales que hemos realizado en estas semanas, no tanto como actividad propiamente tur\u00edstica sino como actividad cultural y recreativa. De su respetuosa observaci\u00f3n podemos asentar las bases de un nuevo perfil de turista responsable y de un turismo sostenible tan necesarios en el \u201cd\u00eda despu\u00e9s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Al inicio del art\u00edculo indicaba que mi ocupaci\u00f3n estaba, por un lado, en acompa\u00f1ar adecuadamente a las personas con responsabilidad en instituciones, empresas, entidades sociales y la propia ciudadan\u00eda en esta transici\u00f3n, en la que estamos necesitados de dosis ingentes de reflexi\u00f3n, creatividad, solidaridad y colaboraci\u00f3n. Y por otro, ocupado en generar ecosistemas urbanos de innovaci\u00f3n transformadora que fijen la atenci\u00f3n en la esencia del ocio cultural, deportivo, recreativo o tur\u00edstico, y la cualidad de las actividades que desarroll\u00e1bamos (leer, nadar, tomar algo o viajar), para configurar un sistema medioambientalmente ecol\u00f3gico, culturalmente creativo, socialmente cohesivo y econ\u00f3micamente cooperativo.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201ctiempo despu\u00e9s\u201d requiere que identifiquemos aquello que queremos salvaguardar y aquello susceptible de ser transformado, con el objetivo de aproximarnos m\u00e1s al desarrollo humano sostenible y a la hoja de ruta marcada por la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Agenda 2030 y la Nueva Agenda Urbana.<\/p>\n\n\n\n<p>El reto est\u00e1 en avanzar del confinamiento a la transici\u00f3n y de la transici\u00f3n a la transformaci\u00f3n, de manera creativa, de forma solidaria, de modo viable, desde par\u00e1metros ecol\u00f3gicos y mediante procesos colaborativos.<\/p>\n\n\n\n<p>[Publicado en los peri\u00f3dicos del Grupo Noticias -DEIA- el d\u00eda 9 de junio de 2020]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me insisten desde los medios de comunicaci\u00f3n en la pregunta de c\u00f3mo va a ser nuestro mundo y sus ciudades en el futuro. 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