{"id":701,"date":"2022-04-13T09:44:13","date_gmt":"2022-04-13T07:44:13","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/RSanSalvador\/?p=701"},"modified":"2022-04-13T09:50:16","modified_gmt":"2022-04-13T07:50:16","slug":"la-innovacion-transforma-las-ciudades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/RSanSalvador\/la-innovacion-transforma-las-ciudades\/","title":{"rendered":"La innovaci\u00f3n transforma las ciudades"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Desde que el ser humano est\u00e1 en el mundo, la necesidad de dar respuesta a los problemas que van surgiendo, el deseo de mejorar el presente vivido, el anhelo del cambio y la transformaci\u00f3n de la realidad conocida o, incluso, el deseo de vislumbrar dificultades futuras ha estado presentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no todo lo calificado como innovaci\u00f3n ha sido, es, ni ser\u00e1 realmente innovaci\u00f3n, ni lo ser\u00e1 en id\u00e9ntica medida, alcance, ni profundidad. Hay innovaci\u00f3n contemplada como tal por la carencia de una memoria hist\u00f3rica o geogr\u00e1fica de los logros y avances en tiempos previos o espacios alejados. Hay innovaci\u00f3n que surfea por la superficie de la mejora sin bucear en las profundidades del cambio. (Carr, 2011)<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad, como constructo social, ha estado igualmente presente en el devenir del ser humano, convirti\u00e9ndose en reflejo de los cambios en curso, en cada tiempo y espacio. Pero, de igual manera, ha sido protagonista de algunas de las transformaciones vividas.<\/p>\n\n\n\n<p>La narraci\u00f3n y el an\u00e1lisis de los cambios en curso y su relaci\u00f3n con la innovaci\u00f3n nos ocupan en las siguientes p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La innovaci\u00f3n en la ciudad emergente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Asistimos a un profundo proceso de transformaci\u00f3n en que estamos migrando de una <em>era de cambios<\/em> a un <em>cambio de era<\/em>. El conocimiento cient\u00edfico ha tenido un importante desarrollo desde finales del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX. La innovaci\u00f3n y desarrollo tecnol\u00f3gico, como fruto de la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de dicho conocimiento, ha avanzado a ritmo creciente en la segunda mitad del siglo XX y los inicios del siglo XXI. En palabras de Lipovetsky, \u201c<em>la innovaci\u00f3n ha reemplazado a la productividad repetitiva del fordismo<\/em>\u201d (2007:79). La fuerza del paradigma cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico se ha dejado sentir, de un modo especial, en el desarrollo del transporte, la comunicaci\u00f3n y la dom\u00f3tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la aparici\u00f3n de la m\u00e1quina de vapor a finales del siglo XVIII, en los albores de la Revoluci\u00f3n Industrial, pasando por la aparici\u00f3n del ferrocarril, el autom\u00f3vil y el avi\u00f3n en el tr\u00e1nsito del XIX al XX, hasta el momento presente, la mejora tecnol\u00f3gica de los medios de transporte ha ido favoreciendo la movilidad. La movilidad, capacidad y acci\u00f3n de trasladarse de un lugar a otro, se ha incrementado de modo exponencial. Los fundamentos b\u00e1sicos estaban ya en el origen del ferrocarril, barco, autom\u00f3vil o avi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La evoluci\u00f3n ha sido de tal calado que la distancia entre dos puntos se ha convertido en una cuesti\u00f3n de tiempo, del tiempo que se tarda en recorrerla m\u00e1s que en el significado de los kil\u00f3metros. Un kil\u00f3metro, la medida objetiva de la longitud, se ha visto condicionada por el uso de uno u otro medio de transporte, haciendo que quinientos kil\u00f3metros en coche -por carretera o por autov\u00eda-, en tren -convencional o de alta velocidad- o en avi\u00f3n, sean percibidos de modo distinto.<\/p>\n\n\n\n<p>La movilidad, hija de la evoluci\u00f3n en el transporte, se ha convertido en condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em>, en aliada imprescindible, del desplazamiento constante, en movimientos pendulares, cortos, estacionales o de larga distancia. La ciudad emergente encuentra su caldo de cultivo en un contexto de movilidad, de accesibilidad f\u00edsica en tiempos razonables a destinos antes inalcanzables. Las ciudades se van introduciendo en el sistema red, por las arterias de las autov\u00edas, v\u00edas de ferrocarril, autopistas del mar y pistas de aeropuertos. Al introducirse en la red, comienzan una desaforada carrera por atraer a las y los ciudadanos errantes a trav\u00e9s de una oferta de movilidad accesible, econ\u00f3micamente asequible y razonable en t\u00e9rminos de ocupaci\u00f3n del tiempo (Ryser, 2005). Las ciudades ajenas al sistema red, alejadas de las grandes arterias, oscilan entre el ostracismo de la regresi\u00f3n (ciudades vaciadas) o la inteligente puesta en valor de la soledad ante las muchedumbres n\u00f3madas (ciudades <em>slow<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>La invenci\u00f3n del tel\u00e9fono a finales del siglo XIX, supuso el inicio de otra v\u00eda de profunda transformaci\u00f3n, la apertura de una nueva dimensi\u00f3n del espacio. El espacio virtual como lugar no f\u00edsico, en el que se puede desarrollar parte de la experiencia vital, arranca en el mismo momento en que el tel\u00e9fono rompe el lazo inseparable entre comunicaci\u00f3n y car\u00e1cter presencial. La radio de principios de siglo, la televisi\u00f3n de los a\u00f1os veinte, el mundo digital de los setenta hasta llegar a la nueva econom\u00eda de las <em>multitudes inteligentes<\/em> (Tapscott &amp; Williams, 2007) son hitos en el desarrollo de la comunicaci\u00f3n. Pero, desde un comienzo, la irrupci\u00f3n de lo virtual en el mundo real fue un hecho. La innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica ha ido enriqueciendo el concepto comunicaci\u00f3n con una ampliaci\u00f3n del v\u00ednculo multimedia, al introducir un mayor n\u00famero de sentidos en el proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>La conectividad, alimentada por el desarrollo de la comunicaci\u00f3n, se ha convertido en protagonista de una ciudad en que lo que no se comunica no existe. De tal manera que se llega a invertir los t\u00e9rminos y podemos llegar a generar realidades a partir de personajes y hechos virtuales. La ciudad actual es el mundo de la comunicaci\u00f3n de un relato. Relatos basados en hechos reales o virtuales, fruto de la historia, del presente o del futuro, conocido o imaginado. Las ciudades son lo que son y lo que proyectan en la iconosfera de la comunicaci\u00f3n y la permanente conectividad.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ciudad que deja de emitir mensajes, retazos de vida real o imaginada, desaparece del imaginario del mundo. Al contrario, las proyecciones de una ciudad construyen una imagen de la misma, incluso, por encima o al margen de la realidad. La <em>Opera House<\/em> de Sidney, en Australia, supone la proyecci\u00f3n de una postal, a modo de presentaci\u00f3n de la ciudad, para muchas personas que jam\u00e1s han estado, ni probablemente estar\u00e1n nunca, en dicha ciudad. Sin embargo, los valores inherentes al edificio y su entorno establecen un c\u00f3digo de relaci\u00f3n con los interlocutores virtuales. La conectividad se ha producido.<\/p>\n\n\n\n<p>Los eventos son proyectores de conectividad, peque\u00f1os o grandes haces de luces que se extienden por ciudades reales y virtuales empapando los imaginarios de miles o millones de personas (Richards &amp; Palmer, 2010). Los Juegos Ol\u00edmpicos, vinculados desde su origen a la ciudad que los hospeda, se convierten en codificadores de rasgos ambientales, sociales, econ\u00f3micos y culturales de la urbe que los acoge. Conocemos Barcelona, Atlanta, Sydney, Londres o Beijing por las tomas a\u00e9reas del marat\u00f3n, por los majestuosos actos inaugurales, por las formas de sus equipamientos deportivos, por las escenas robadas de la vida cotidiana y filtradas en las cabeceras de documentales en un antes, un durante y un despu\u00e9s. Las ciudades, al margen de los eventos, basculan entre sentirse ignoradas por no ser noticia o hacerse ellas mismas noticia sin la necesidad de evento extraordinario alguno.<\/p>\n\n\n\n<p>La aplicaci\u00f3n de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica a los espacios, los edificios, la dom\u00f3tica, el conjunto de sistemas que automatizan las diferentes instalaciones de una casa y un hogar, supone un tercer escenario de cambio profundo (\u00c1lvarez Monzoncillo, 2004). Pero, al referirnos al concepto hogar no deseamos circunscribirnos a la vivienda personal o familiar, sino al h\u00e1bitat en el que desarrollamos nuestra existencia. Nuestro hogar entendido como vivienda, pero tambi\u00e9n como barrio, pueblo o ciudad. A nivel de la vivienda, los cambios que configuran una nueva organizaci\u00f3n y distribuci\u00f3n del espacio son numerosos: con la incorporaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n, el suministro y control de sistemas energ\u00e9ticos, la climatizaci\u00f3n, los sistemas de seguridad, los procesos de recogida de residuos urbanos&#8230; Estas aplicaciones se han extendido a otros espacios privados y p\u00fablicos de nuestro entorno m\u00e1s pr\u00f3ximo. Las calles de nuestros barrios, pueblos y ciudades han ganado en infraestructuras tecnol\u00f3gicas, llegando a posibilitar la existencia de espacios <em>wifi<\/em> en equipamientos culturales, aeropuertos o plazas p\u00fablicas.&nbsp; Los sistemas de iluminaci\u00f3n, de suministro de agua y gas, de recogida, reciclaje y reutilizaci\u00f3n de residuos urbanos, de climatizaci\u00f3n en edificios p\u00fablicos cerrados y abiertos, de seguridad en calles y plazas, de realidad vritual o aumentada\u2026 se han extendido hasta ir abarcando una parte sustancial de las ciudades. Todo ello ha posibilitado un caldo de cultivo apropiado para el desenvolvimiento de las ciudades, siempre atentos a la calidad de vida y a la seguridad. Ha facilitado, en aquellos lugares donde se han producido, avances significativos como h\u00e1bitats y ecosistemas acogedores.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, se han generado din\u00e1micas centr\u00edfugas, en las que los propios crecimientos metropolitanos han provocado zonas de penumbra, no s\u00f3lo lum\u00ednica, sino tambi\u00e9n tecnol\u00f3gica, de inseguridad o de degradaci\u00f3n. Llegando a darse el caso de realidades absolutamente contradictorias de territorios inteligentes con patios traseros absolutamente degradados. As\u00ed mismo, nos encontramos con otro fermento de contradicci\u00f3n en el efecto que el desarrollo de la dom\u00f3tica ha suscitado en el hogar-vivienda. La progresiva integraci\u00f3n de la televisi\u00f3n, los equipos de m\u00fasica, la red internet, el ordenador personal, el <em>home cinema<\/em>, la videoconsola, el m\u00f3vil, las plataformas&#8230; han producido un doble efecto <em>cocooning <\/em>(Aug\u00e9, 2005:122), de enclaustramiento en una vivienda-espacio autosuficiente, y efecto <em>deseo<\/em>, de sugerir necesidades nuevas de movilidad en b\u00fasqueda de lugares y espacios que se convierten en sue\u00f1os anhelados.<\/p>\n\n\n\n<p>La aceleraci\u00f3n del tiempo y la globalizaci\u00f3n del espacio se han consolidado como efecto del desarrollo del paradigma cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico en los \u00faltimos dos siglos (Castells, 1996), desde el arranque de la ciudad industrial hasta la actual ciudad del aprendizaje, conocimiento, creaci\u00f3n e innovaci\u00f3n. El tiempo inmediato y el espacio continuo han transformado la naturaleza y caracter\u00edsticas de los actuales perfiles de la ciudad: la calidad medio ambiental, los perfiles socio-demogr\u00e1ficos, la actividad econ\u00f3mica y la cultura. Entre los impactos generados, el problema de la identidad, personal y colectiva. Preguntas en torno al <em>qui\u00e9n soy<\/em> y <em>qui\u00e9nes somos<\/em> han visto acrecentado su protagonismo en una ciudad de una extraordinaria complejidad (Garc\u00eda Canclini, 1999). Dicha cuesti\u00f3n aflora no s\u00f3lo desde la perspectiva del debate en torno a la reacomodaci\u00f3n de los ciudades en un estado-mundo, sino tambi\u00e9n desde el di\u00e1logo depredador con la naturaleza y el resto de los seres vivos, la dif\u00edcil convivencia en el marco de sociedades mestizas, la mercantilizaci\u00f3n obscena de la experiencia en tiempos de crisis, la desideologizaci\u00f3n y el avance del populismo, la responsabilidad personal asumida en el propio aprendizaje o la <em>espectacularizaci\u00f3n<\/em> de la cultura (Vargas Llosa, 2012), por citar algunos escenarios de incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>La innovaci\u00f3n, abordada, entendida y contextualizada en esta ciudad emergente, me atrevo a definirla como la implantaci\u00f3n y apropiaci\u00f3n social de nuevas ideas, procesos, productos o experiencias a partir de la ampliaci\u00f3n, mejora o transformaci\u00f3n de las realidades conocidas en todas las esferas de la existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto actual, la ciudad ha ido conformando una larga cadena de innovaci\u00f3n: desde el aprendizaje a partir de la experiencia acumulada, la investigaci\u00f3n sobre las cuestiones planteadas, la generaci\u00f3n del conocimiento como fundamento para las respuestas, la transferencia de conocimiento entre agentes, la creaci\u00f3n de nuevas soluciones alternativas, el desarrollo e implementaci\u00f3n de las mismas, hasta el uso y la apropiaci\u00f3n de las propuestas innovadoras por vecinas y vecinos. Porque, siempre, la cadena iniciada con el proceso de aprendizaje se completa cuando la innovaci\u00f3n es reconocida y hecha propia por los dem\u00e1s (Rogers, 1962; Lundvall, 1992; Parrilli, 2010; Innerarity, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>Las ciudades que avanzan han sido y son aquellas capaces de generar las condiciones necesarias para la puesta en marcha de dicha cadena, de los procesos de innovaci\u00f3n que la conforman (Porter, 1987). Cuanto m\u00e1s completo sea el n\u00famero de eslabones y m\u00e1s gruesa en cada uno de dichos eslabones, m\u00e1s vigorosa ser\u00e1 la cadena y el ecosistema de innovaci\u00f3n resultante. Una sociedad del aprendizaje a lo largo de la vida es el mejor caldo de cultivo para la fermentaci\u00f3n de los procesos de innovaci\u00f3n. Una ciudad del conocimiento hace de la generaci\u00f3n y transferencia del mismo una fuente inagotable de innovaci\u00f3n. Una ciudad creativa a\u00f1ade la fuerza de la transformaci\u00f3n a la secuencia de innovaci\u00f3n. Una ciudad de la innovaci\u00f3n se habit\u00faa a fomentar, exigir y apropiarse de los nuevos desarrollos implantados, retroalimentando el inicio de otros nuevos.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad emergente requiere de un sabio y equilibrado gobierno de la complejidad, en el que la innovaci\u00f3n aporte la sabidur\u00eda te\u00f3rica y pr\u00e1ctica necesaria para una correcta gobernanza del tiempo, gobernando la aceleraci\u00f3n desde un tiempo presente y futuro. Para ello es importante tener en cuenta las arritmias provocadas por la vivencia simult\u00e1nea y en grado distinto del tiempo global y el tiempo local, que conllevan un amplio <em>pluralismo de la temporalidad<\/em> (Innerarity, 2011: 219).<\/p>\n\n\n\n<p>La innovaci\u00f3n, de igual manera, en la gobernanza del espacio, puede facilitar el buen gobierno de la globalizaci\u00f3n desde ciudades concretas (Hall, 1998; Lundvall, 2002; Innerarity, 2011). Estamos necesitados de ecosistemas de innovaci\u00f3n que incluyan las estructuras en red, procesos cocreativos y resultados incrementalistas, adaptativos y radicalmente transformadores, necesarios&nbsp; en cada caso y circunstancia. Pero, debemos ser conscientes de la asimetr\u00eda que se constata entre las ciudades, seg\u00fan el avance y penetraci\u00f3n de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y entre la mayor o menor presencia de los <em>espacios de los flujos<\/em> entre los <em>espacios de los lugares<\/em> (Castells, 1996, 451).<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad emergente exige la arm\u00f3nica integraci\u00f3n de las naturalezas complementarias de la innovaci\u00f3n: la innovaci\u00f3n de base tecnol\u00f3gica de los <em>Smart cities<\/em> y las innovaciones de base no tecnol\u00f3gica de naturaleza econ\u00f3mica, social y cultural. Un alineamiento necesario en un contexto de desequilibrio provocado por las distintas velocidades de la innovaci\u00f3n, con una preocupante desatenci\u00f3n de la innovaci\u00f3n social y la innovaci\u00f3n cultural frente a la constante y bien dotada innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y, en menor medida, innovaci\u00f3n econ\u00f3mica (Innobasque, 2009: 9).<\/p>\n\n\n\n<p>El desarrollo de la ciencia y la acumulaci\u00f3n de conocimiento han posibilitado un elevado nivel de implantaci\u00f3n de innovaciones tecnol\u00f3gicas, con consecuencias econ\u00f3micas y sociales de extraordinario calado. Pero, en gran medida, la innovaci\u00f3n social y la innovaci\u00f3n cultural no s\u00f3lo no han desarrollado el camino inverso, sino que ni siquiera han podido dar respuesta adecuada al impacto social o cultural de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. La sociedad organizada (instituciones, empresas o entidades sociales) y la ciudadan\u00eda no se han desarrollado en el grado que el avance tecnol\u00f3gico y sus impactos hubieran requerido. La econom\u00eda, por su parte, ha crecido gracias a las nuevas posibilidades de la globalizaci\u00f3n y la aceleraci\u00f3n, y el impacto econ\u00f3mico de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, pero en un modelo desequilibrado social, cultural y medioambientalmente. Innerarity lo expresa de modo claro y conciso al afirmar que \u201c<em>una innovaci\u00f3n sin sociedad produce efectos socialmente indeseados<\/em>\u201d (2009: 25).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una aproximaci\u00f3n innovadora a la propia innovaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En ciudades en entornos de complejidad e incertidumbre, la b\u00fasqueda de respuestas y soluciones debe abordar la propia innovaci\u00f3n como sujeto y objeto de innovaci\u00f3n. La integraci\u00f3n coherente de los objetivos de productividad, calidad y transformaci\u00f3n pueden ayudar en sobremanera a innovar en las propias estrategias y ecosistemas de innovaci\u00f3n en las ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>La innovaci\u00f3n focalizada en la productividad adquiere un marcado car\u00e1cter <em>incrementalista<\/em> (Hamel, 2000). Se centra en la cantidad, soportada sobre una ligera alteraci\u00f3n de la ciudad conocida y una amplia difusi\u00f3n entre la ciudadan\u00eda. Una innovaci\u00f3n centrada en el n\u00famero y la magnitud. La innovaci\u00f3n as\u00ed entendida es un ejercicio necesario en aquellas realidades en las que la ciudad debe seguir adelante en un escenario de m\u00e1xima complejidad como el planteado en la actualidad. Esta aproximaci\u00f3n a la innovaci\u00f3n incide en la manera de hacer, en el amplio abanico de las innovaciones t\u00e9cnicas y materiales, reflejadas en estructuras y procesos, pero sobre todo en resultados (productos, servicios y programas). Pero, no profundiza adecuadamente en las otras esferas de la gobernanza: porque no piensa suficientemente en modelos alternativos; no consolida la experimentaci\u00f3n como una profunda fuente de aprendizaje; y recoge el sentir ciudadano reducido a emociones superficiales al servicio de una mercantilizaci\u00f3n de plazos cortos e inmediatos.<\/p>\n\n\n\n<p>La innovaci\u00f3n centrada en la calidad busca una v\u00eda de avance en una visi\u00f3n <em>adaptativa<\/em>, que profundice en la modificaci\u00f3n y el cambio de lo conocido. Se trata de una innovaci\u00f3n centrada en las propiedades inherentes a las personas y las cosas. Es una propuesta \u00fatil para una ciudad que exige la calidad en sus usos y consumos. Se vuelve a incidir en la manera de hacer, reincidiendo en las soluciones t\u00e9cnicas y materiales de la innovaci\u00f3n urbana, con un mayor protagonismo concedido a estructuras y procesos en la b\u00fasqueda de la calidad. Si bien se contin\u00faa desarrollando escuetamente el modo de pensar, tanto en cuanto que generador de modelos de ciudad distintos a los conocidos. Tampoco se profundiza en el estilo de aprender, no impulsando la experimentaci\u00f3n significativa que refuerza conocimientos, junto a competencias y valores desde los que abordar la innovaci\u00f3n. Y la forma de sentir de los ciudadanos sigue sin ser abordada en profundidad, m\u00e1s all\u00e1 de una <em>emocionalizaci\u00f3n<\/em> superficial de las experiencias.<\/p>\n\n\n\n<p>La innovaci\u00f3n orientada a la transformaci\u00f3n y cambio social, se muestra pr\u00f3xima a las necesidades de los nuevos tiempos y espacios, profundiza en una aproximaci\u00f3n <em>radical<\/em>, sustentada en la cocreaci\u00f3n, en procesos de creaci\u00f3n compartidos desde la participaci\u00f3n y la corresponsabilidad de la sociedad organizada y la ciudadan\u00eda an\u00f3nima. Es una innovaci\u00f3n preocupada por la cualidad, que se centra en la transformaci\u00f3n de la naturaleza intr\u00ednseca de las cosas, sobre todo si \u00e9stas no dan respuesta a las cuestiones planteadas o si, incluso, son fuentes generadoras de nuevos problemas. La manera de hacer, configurada en torno a las innovaciones t\u00e9cnicas y materiales, es ahora sujeto de transformaci\u00f3n. Fundamentalmente, la innovaci\u00f3n encuentra su campo de implementaci\u00f3n en: la generaci\u00f3n de modelos alternativos de ciudad (desde otros modos de pensar); el fomento de la experimentaci\u00f3n en torno a la adquisici\u00f3n de competencias y conocimientos para esas ciudades posibles (otros estilos de aprender); y la consideraci\u00f3n de emociones, motivaciones y valores de las personas y ciudadanos (otras formas de sentir).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una aproximaci\u00f3n socialmente innovadora de la ciudad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En una aproximaci\u00f3n socialmente innovadora de la ciudad podemos adoptar dos posiciones de partida: la consideraci\u00f3n de la ciudad como sujeto o como objeto de innovaci\u00f3n. La visi\u00f3n de la ciudad como factor de innovaci\u00f3n, como <em>agente transformador<\/em> o la del efecto de la innovaci\u00f3n de base tecnol\u00f3gica o de base no tecnol\u00f3gica (econ\u00f3mica, medioambiental, cultural y social en la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Si de la ciudad como sujeto, agente de innovaci\u00f3n, se trata, la aproximaci\u00f3n a la ciudad como experiencia es en s\u00ed misma una fuente de innovaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, porque amplia la atenci\u00f3n hacia no s\u00f3lo los aspectos objetivos de la misma (poblaci\u00f3n residente y en tr\u00e1nsito, vida y actividad urbana, organizaci\u00f3n del tiempo, espacios utilizados o recursos implicados) sino tambi\u00e9n de los aspectos subjetivos de la experiencia de ciudad (emociones, motivaciones, valores, beneficios o percepciones que configuran la vivencia de las personas que lo habitan y transitan).<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, porque la ciudad, entendida como experiencia personal, aporta otra perspectiva de los \u00e1mbitos tradicionales y asentados de la misma. La ciudad es vista en la unidad intr\u00ednseca de lo vivido y deseado, en la que se integran en n\u00famero y porcentaje variable de bienes, actividades, productos, servicios o eventos junto a las motivaciones que los han impulsado, los valores que los han soportado y las emociones que los han acompa\u00f1ado.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, porque la ciudad como experiencia se contempla como un proceso cambiante a lo largo de la historia y a lo largo del ciclo vital de las personas que la habitan, de acuerdo a las condiciones medioambientales, econ\u00f3micas, sociales y culturales de cada momento. Por lo tanto, nada m\u00e1s alejado de una foto fija que una ciudad y nada m\u00e1s necesitado de innovaci\u00f3n a la hora de encarar propuestas y respuestas. La infancia, la juventud, la edad adulta, la vejez\u2026 se muestran condicionadas en sus individualidades por la ciudad donde se vive esa etapa de la vida, por las condiciones propias y las que la propia ciudad facilita.<\/p>\n\n\n\n<p>Si, por otro lado, de la ciudad como objeto de innovaci\u00f3n se tratara, podemos contemplar un rico escenario de oportunidades para innovar.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la oportunidad para ser innovadores pragm\u00e1ticos. &nbsp;En la implementaci\u00f3n de una innovaci\u00f3n que se proponga <em>hacer<\/em> y <em>hace hacer<\/em>. Lo que supone asumir el reto de generar propuestas con rasgos tales como: <em>glocalizaci\u00f3n<\/em>, una propuesta que resuelva arm\u00f3nicamente la convivencia de lo local y lo global; <em>&nbsp;relacionalidad, inclusi\u00f3n y cocreaci\u00f3n<\/em>, una propuesta participativa y corresponsable, tanto de sectores como de agentes, en el dise\u00f1o, el desarrollo y la evaluaci\u00f3n de lo hecho;<em> sostenibilidad<\/em>, una propuesta sensata en el uso y consumo de recursos y espacios; y <em>equilibrio<\/em>, como doble factor de cohesi\u00f3n interna y atracci\u00f3n externa.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, la oportunidad para ser racionales. En la implementaci\u00f3n de la cadena y ecosistema de innovaci\u00f3n se sugiere <em>pensar <\/em>y <em>hacer pensar.<\/em> &nbsp;Lo que implica generar una propuesta de ciudad: desde la ideologizaci\u00f3n, fijando el modelo de ciudad que se persigue; desde la revalorizaci\u00f3n, no s\u00f3lo usando la ciudad sino tambi\u00e9n valorando sus potencialidades; desde la radicalizaci\u00f3n democr\u00e1tica, potenciando los valores de la ciudadan\u00eda (Uriarte, 2009: 15), el estado social y de derecho y la sociedad del bienestar y bienser; desde la e-gobernanza, sujeto a la aplicaci\u00f3n de las TIC a la gobernanza de la experiencia de ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, la oportunidad para ser creativos (Florida, 2005; Landry 2007). La implementaci\u00f3n de la innovaci\u00f3n implica, igualmente, <em>aprender<\/em> y <em>hace aprender. <\/em>El reto planteado supone impulsar una propuesta de ciudad donde el aprendizaje est\u00e1 imbricado en todos y cada uno de sus elementos y orientado a todos y cada uno de los ciudadanos y agentes considerados, generando lo que los expertos denominaban los <em>espacios interactivos de aprendizaje<\/em>, los <em>ecosistemas creativos<\/em> y las <em>organizaciones que aprenden<\/em> (Senge, 2000).<\/p>\n\n\n\n<p>En cuarto lugar, la oportunidad para ser emp\u00e1ticos. La innovaci\u00f3n tiene mucho de <em>sentir<\/em> y <em>hace sentir<\/em>. Mucho m\u00e1s en el entorno de una ciudad de la experiencia.&nbsp; Una propuesta de ciudad configurada desde la innovaci\u00f3n plantea, por un lado, la necesidad de ser sentida por sus inspiradores y dise\u00f1adores y, por otro, la conveniencia de que sienta a sus conciudadanos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gobernanza de la ciudad desde una innovaci\u00f3n radical y humanista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La generaci\u00f3n de un ecosistema de innovaci\u00f3n en la ciudad encuentra su punto de apoyo en la formulaci\u00f3n una doble aproximaci\u00f3n radical y humanista a la innovaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;La innovaci\u00f3n, desde una aproximaci\u00f3n radical, se fundamenta en&nbsp; la transformaci\u00f3n y cambio social, en la <em>cocreaci\u00f3n<\/em>, en procesos de creaci\u00f3n compartidos desde la participaci\u00f3n y la corresponsabilidad. La generaci\u00f3n de modelos de ciudad alternativos, el fomento de la experimentaci\u00f3n en torno a la adquisici\u00f3n de competencias y conocimientos y la consideraci\u00f3n de emociones, motivaciones y valores de las personas y ciudadanos centran la labor de la cadena de innovaci\u00f3n (aprendizaje, conocimiento, transferencia, creatividad y apropiaci\u00f3n) y del ecosistema resultante.<\/p>\n\n\n\n<p>La innovaci\u00f3n, desde una aproximaci\u00f3n humanista, fija la atenci\u00f3n tanto en los aspectos objetivos como subjetivos de la experiencia ciudadana de ciudad. Plantea una perspectiva integrada de los \u00e1mbitos medioambiental, econ\u00f3mico, social y cultural. Esta aproximaci\u00f3n es sensible al car\u00e1cter cambiante de la experiencia de ciudad a lo largo de la vida, en un itinerario a lo largo del ciclo vital y de acuerdo a las condiciones de cada momento. Y, de igual manera, aborda un amplio elenco de dimensiones de dicha vivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La generaci\u00f3n de un ecosistema para la innovaci\u00f3n debiera plantearse en t\u00e9rminos de: pragmatismo (con una gobernanza que posibilite un modelo de ciudad glocalizado, relacional, inclusivo, cocreativo, sostenible y equilibrado); racionalidad (con una gobernanza de la ciudad re-ideologizada, radicalmente democr\u00e1tica en su concepci\u00f3n y proyectada hacia y desde la proximidad f\u00edsica, redes sociales e internet); creatividad (con una gobernanza que posibilita la experimentaci\u00f3n y el aprendizaje como fermento de la creaci\u00f3n<em>);<\/em> y empat\u00eda (con una gobernanza sensible a las emociones y sentimientos de los conciudadanos). En definitiva, el <em>gobierno sensato<\/em> de un fen\u00f3meno emergente desde una innovaci\u00f3n radical y un humanista (San Salvador del Valle, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><a href=\"http:\/\/papers.ssrn.com\/sol3\/cf_dev\/AbsByAuth.cfm?per_id=1679749\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong><\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Alvarez Monzoncillo, J.M\u00aa. (2004) <em>El futuro del ocio en el hogar<\/em>. Madrid: Fundaci\u00f3n Autor.<\/p>\n\n\n\n<p>Aug\u00e9, M. (2005) <em>Los no lugares. Espacios del anonimato<\/em>. Barcelona: Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Carr, N. (2011) <em>Superficiales: \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo internet con nuestras mentes?, <\/em>Madrid: Taurus.<\/p>\n\n\n\n<p>Castells, M. (1996) <em>La era de la informaci\u00f3n<\/em>, Madrid: Alianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Florida, R. (2005) <em>Cities and the creative class<\/em>, New York: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda Canclini, N. (1999) <em>La globalizaci\u00f3n imaginada<\/em>, Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p>Gurrutxaga, A. (2009) <em>La sociedad de la innovaci\u00f3n. Notas para una teor\u00eda de la innovaci\u00f3n social,<\/em> en Varios, <em>\u00bfC\u00f3mo es una sociedad innovadora?<\/em>, Zamudio: Innobasque Agencia Vasca de la Innovaci\u00f3n, pp.18-41.<\/p>\n\n\n\n<p>Hall, P. (1998) <em>Cities in Civilization, Culture, Innovation and Urban Order<\/em>, Phoenix: Giant.<\/p>\n\n\n\n<p>Hamel, G. (2000) <em>Leading the Revolution<\/em>, Boston: Harvard Business School Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Innerarity, D. (2009) <em>Sentidos de la innovaci\u00f3n,<\/em> en Varios, <em>\u00bfC\u00f3mo es una sociedad innovadora?<\/em>, Zamudio: Innobasque Agencia Vasca de la Innovaci\u00f3n, pp.42-93.<\/p>\n\n\n\n<p>Innerarity, D. (2011) <em>La democracia del conocimiento. Por una sociedad inteligente<\/em>, Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p>Innobasque. (2009) <em>\u00bfC\u00f3mo es una sociedad innovadora?,<\/em> Zamudio: Innobasque Agencia Vasca de la Innovaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Landry, Ch. (2007) <em>The Art of City Making<\/em>, London: Earthscan.<\/p>\n\n\n\n<p>Lipovetsky. G. (2007) <em>La felicidad parad\u00f3jica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo<\/em>, Barcelona: Anagrama.<\/p>\n\n\n\n<p>Lundvall, B.A. (1992) <em>National Systems of Innovation: towards a theory of innovation and interactive learning<\/em>, London: Pinter.<\/p>\n\n\n\n<p>Lundvall, B.A. (2002) <em>Innovation, Growth and Social Cohesion: The Danish Model<\/em>, London: Elgar Publishers.<\/p>\n\n\n\n<p>Parrilli, M.D. (coord.) (2010) <em>Innovaci\u00f3n y aprendizaje: lecciones para el dise\u00f1o de pol\u00edticas<\/em>, Zamudio: Innobasque Agencia Vasca de la Innovaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Porter, M. (1987) <em>The Competitive Advantage of Nations<\/em>, New York: Prentice Hall.<\/p>\n\n\n\n<p>Richards G. &amp; Palmer, R.(2010) <em>Eventful Cities<\/em>, Oxford: Butterworth-Heinemann.<\/p>\n\n\n\n<p>Rogers, E. (1962) <em>Diffusion of Innovations<\/em>, New York: Free Press.<\/p>\n\n\n\n<p>Roth, S. (2009) <em>New for Whom? Initial Images from the Social Dimension of Innovation<\/em>, en <em>International Journal of Innovation and Sustainable Development, <\/em>Vol. 4, n\u00fam. 4, pp.231\u2013252.<\/p>\n\n\n\n<p>Ryser J. &amp; NG, W. (eds.) (2005), <em>Making Spaces for the Creative Economy<\/em>, Madrid: IsoCaRP International Society of City and Regional Planners, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>Senge, P. (2000) <em>La danza del cambio. El reto de avanzar en las organizaciones que aprenden<\/em>, Barcelona: Gesti\u00f3n 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>Tapscott, D. (2007) <em>Wikinomics. La nueva econom\u00eda de las multitudes inteligentes<\/em>, Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p>Uriarte, P.L. (2009) <em>Constructores sociales,<\/em> en Varios, <em>\u00bfC\u00f3mo es una sociedad innovadora?<\/em>, Zamudio: Innobasque Agencia Vasca de la Innovaci\u00f3n, pp.16-17.<\/p>\n\n\n\n<p>Vargas Llosa, M. (2012) <em>La civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo<\/em>, Madrid: Alfaguara.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde que el ser humano est\u00e1 en el mundo, la necesidad de dar respuesta a los problemas que van surgiendo, el deseo de mejorar el presente vivido, el anhelo del cambio y la transformaci\u00f3n de la realidad conocida o, incluso, el deseo de vislumbrar dificultades futuras ha estado presentes. 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