Alumni Deusto, Jóvenes profesionales en Europa: David Fernández Rojo

Contracorriente – David Fernández Rojo

Creo que definitivamente he alcanzado la madurez. No tanto en sentido puramente cronológico sino experiencial. Ese temido momento en el se te pide que eches la vista atrás y valores lo vivido ha llegado. Aunque en cierto modo también sé que se me ha
contactado para contribuir en este blog por ser, espero que únicamente en el ámbito profesional, una rara avis. Correcto, debo confesar que yo fui uno de esos primeros graduados en derecho que cometió la estupidez, imprudencia o sinsentido de no realizar
el master de acceso a la abogacía. En efecto, les escribe un mero Graduado en Derecho que no puede ejercer la profesión para la que en teoría se formó durante cuatro largos años. En mi defensa debo, no obstante, alegar que tal decisión fue patológicamente meditada y no se debió a un estado de locura transitoria.

A decir verdad tampoco empecé el grado en derecho muy convencido. Rectifico, en ese momento pensaba que el derecho solo se limitaba a estudiar penal, mercantil, laboral, civil y tributario. Sin embargo, durante la carrera descubrí un derecho “sin salidas laborales”: internacional y europeo. El último año en Deusto fue muy difícil porque una cosa es que te gusten las asignaturas de derecho internacional y europeo, y otra muy distinta es que al contrario que la mayoría de tus  compañeros y en plena crisis económica decidas encaminar tu rumbo profesional hacia un sentido incierto. Siguiendo las máximas de “vida no hay más que una” y “por intentarlo que no quede” decidí especializarme en los Países Bajos en la rama del derecho que me apasionaba. Fui admitido en la Universidad Erasmo de Róterdam para cursar el máster “European and Public International Law”. En ese momento el mundo cambió. Estaba rodeado de compañeros con mis mismas inquietudes, todas (bueno seamos sinceros casi todas) las asignaturas me interesaban y, lo más importante, descubrí que se puede trabajar en lo que te gusta y no morir de hambre en el intento. De hecho, amigos de dicho máster trabajan ahora en instituciones de la UE, organizaciones no gubernamentales, en consultorías de temas internacionales o en organizaciones internacionales como el Banco Mundial.

Mirando atrás el factor “la vida te va colocando” tuvo también un significativo peso. Ya algunos profesores en Deusto y algunos otros en Róterdam me hicieron ver que tenía buenas aptitudes para dedicarme a la investigación y, fruto de nuevo de mucha reflexión, decidí solicitar la beca predoctoral del Gobierno Vasco. Fui seleccionado como beneficiario de la beca y durante cuatro años he podido dedicarme a investigar aquellos aspectos del derecho que más inquietud intelectual me generan. Si bien soy afortunado ya que trabajo en aquello que me apasiona, no quisiera que mi experiencia se entienda como un modelo triunfalista a seguir, ni que estoy dotado de una especial clarividencia para escoger con éxito desde un primer momento mi carrera profesional. Más bien me gustaría dar fe de que las carreras profesionales centradas en derecho internacional o europeo existen y que las opciones laborales en este ámbito y los caminos que llevan a ellas son muchos y variados. La clave radica en parar a conocerse a uno mismo, cultivar el trabajo y el esfuerzo, reformular el fracaso como oportunidad y atreverse a transitar aquellos caminos profesionales aparentemente desolados. De millenial a millenial: el derecho internacional y europeo puede encaminarte a múltiples puertas a las que, aunque en principio parezcan muy inaccesibles o inciertas, merece la pena acercarse cuidadosa, meditada e inteligentemente preparado pues al otro lado estamos muchas raras avis esperándote.

[Este post fue publicado originalmente en el blog de José Ramón Canedo, miembro de SAPIA Jean Monnet Module, el 14 de marzo de 2018 http://elderechoerrante.blogspot.com/2018/03/contracorriente-david-fernandez-rojo.html]

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