Next Generation EU: a truly innovative instrument?

La Uni贸n Europea avanza de crisis en crisis y la pandemia COVID-19 no es la primera de ellas. Los Estados Miembros cada vez quieren que la Uni贸n Europea se haga cargo de nuevos desaf铆os pero son m谩s reticentes (por sus propias presiones internas) a financiar iniciativas comunes.

Ante este paradigma, la Uni贸n Europea ha explorado, especialmente en los 煤ltimos 10 a帽os, las posibilidades que ofrece la colaboraci贸n entre fuentes de financiaci贸n p煤blico-privada, es decir, la concentraci贸n de recursos cuyos or铆genes tienen diferente naturaleza pero que, una vez reunidos, ser谩n gestionados y distribuidos por la Comisi贸n Europea de acuerdo a prioridades que se acuerdan con los Estados de implementaci贸n de los proyectos.

Si mi memoria no falla, esta f贸rmula se prob贸 por vez primera en proyectos de la Agencia Europea de Defensa all谩 por los primeros 2000 (combinando presupuestos p煤blicos militares con la industria de equipamiento de defensa), para luego utilizarse en proyectos complejos de desarrollo denominados EU Trust Funds (donde la Uni贸n Europea aportaba fondos a una caja com煤n alimentada por otros donantes internacionales como la ONU o Noruega, y la Comisi贸n gestionaba esos proyectos), m谩s recientemente hemos visto esta misma f贸rmula en la reactivaci贸n de las econom铆as europeas tras la crisis de 2008, con el Plan Juncker y la creaci贸n del European Fund for Strategic Investments (EFSI). El Plan Europeo de Recuperaci贸n frente a la COVID’19 acordado en el Consejo Europeo de julio de 2020 contiene una revisi贸n del Marco Financiero Plurianual y el Instrumento denominado ‘Next Generation EU‘, que no es sino un cap铆tulo m谩s en esta l铆nea. La Comisi贸n Europea propuso esta iniciativa el 18 de junio de 2020 y los Jefes de Gobierno y Estado la apoyaron en la complicada cumbre de julio de 2020.

Los instrumentos mixtos de financiaci贸n (blended financing instruments) ofrecen grandes posibilidades para movilizar cantidades mayores que las permitidas por los presupuestos p煤blicos nacionales o europeo. En concreto, Next Generation EU permite casi duplicar los fondos que pone a disposici贸n la Uni贸n Europea mediante subvenciones (390.000 millones 鈧), mediante la autorizaci贸n efectuada por el Consejo Europeo a la Comisi贸n para endeudarse contratando pr茅stamos en los mercados internacionales (m谩ximo de 360.000 millones 鈧).

No todo son ventajas, sin embargo. El car谩cter mixto de los fondos as铆 obtenidos aumenta la complejidad de controlar su gesti贸n. La labor desempe帽ada por las autoridades de fiscalizaci贸n (nacionales y europeas – el Tribunal de Cuentas Europeo, OLAF o la futura Fiscal铆a Europea EPPO) se vuelve m谩s complicada, convirti茅ndose estos instrumentos en 谩reas de riesgo para la buena gesti贸n financiera o incluso el fraude. Con car谩cter general, y sin particularizar en Next Generation EU, cuyo reglamento de base no se ha adoptado a煤n, los obst谩culos al control financiero de los instrumentos mixtos de financiaci贸n tienen un doble origen. Por una parte, los fondos de iniciativa privada no constituyen ingresos europeos stricto sensu y la atribuci贸n de competencia fiscalizadora a los organismos europeos podr铆a ponerse en entredicho dependiendo de los casos. Por otra parte, la Comisi贸n Europea viene aplicando tradicionalmente el denominado ‘enfoque nocional’, que significa en esencia que si el programa fiscalizado ha sido correctamente gestionado en un % correspondiente a la aportaci贸n europea, se considera que no ha existido mala gesti贸n. La Comisi贸n se escuda de posibles cr铆ticas en sede parlamentaria alegando que es el propio legislador quien convirti贸 ese enfoque en oficial, dado que el propio Reglamento Financiero (art, 155.2 del Reglamento 2018/1046) prev茅 expresamente que solamente se fiscalizar谩n gastos correspondientes a la contribuci贸n europea, pero no el total del gasto del proyecto. El car谩cter fungible del dinero hace imposible atribuir a un donante concreto la titularidad de los fondos que, con posterioridad, se malgastaron. El dinero p煤blico – como dec铆a aqu茅lla – no es de nadie, y el dinero malgastado, al parecer, tampoco tiene due帽o.

Seguiremos de cerca la evoluci贸n de Next Generation EU para comprobar si se adoptan salvaguardas que protejan la buena gesti贸n financiera, con independencia de d贸nde vengan los fondos. Pues la mala gesti贸n financiera y las corruptelas en la implementaci贸n de este instrumento supondr谩n una infausta p茅rdida de oportunidad para reducir la brecha social y aumentar el desarrollo de las sociedades m谩s desfavorecidas de Europa. Y Espa帽a (que representa el segundo mayo beneficiario tras Italia recibir谩 72.700 millones 鈧 en subvenciones y 67.300 en pr茅stamos) est谩 sin duda entre ellas.

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