Esta semana, gracias a la inestimable ayuda de Bilbao Ekintza, he tenido el honor de compartir tarima y tiza con algunos profesores de la George Washington University, entre ellos el Director de la Graduate School of Political Management, Mark Kennedy

Y como es una de las mejores universidades del mundo en gestión política, en un ratillo que tuvimos tranquilo cuando las clases habían acabado, no pude resisitirme a hacerle a Mark la pregunta que desde hace algún tiempo tengo en la cabeza.

Imagina que eres un persona que tiene la responsabilidad de gobernar. E imagina que sabes que lo que necesita tu País es invertir a largo plazo en transformar su industria, apostando por la ciencia y la tecnología. Pero, para hacer esa apuesta, tendrías que sacar los recursos de otras partidas presupuestarias, y esa decisión no sería popular, a corto plazo te pasaría factura.

¿Qué harías, lo que tú crees que hay que hacer, o lo que tendría mayor aceptación en la sociedad?

Le brillaron los ojos, y rápido como el rayo, me contestó con una cita y, nada menos, con una película (hay días que la vida te hace regalos muy inesperados, ¿verdad?).

Primero la cita, de Edmund Burke, que contestaba perfectamente la pregunta

“Un gobernante debe a la sociedad no solo su trabajo, sino su criterio, lo que honestamente piensa.  Y comete traición a su obligación de servicio, si lo sacrifica en aras de la popularidad”

Y por si no me había quedado claro, como todos los buenos profesores, profundizó en la respuesta, y además me explicó que una de sus películas favoritas, a la que vuelve una y otra vez es “The Gathering Storm”  (Loncraine, 2002). Ya la había visto, Albert Finney y Vanessa Readgrave, nada menos… El cine británico tiene joyas como ésta.

La película nos retrata a un Winston Churchill en horas bajas, aislado en el parlamento incluso por los miembros de su propio partido. Una de las razones es que veía con absoluta claridad la necesidad de prepararse contra la amenaza del nazismo de Hitler, en un momento en el que esas ideas eran consideradas por el 90% de la sociedad inglesa como exageradas y fuera de lugar.

A statue of former British Prime Minister Winston Churchill is seen in front of the Houses of Parliament in morning mist at Parliament Square in central LondonEl título hace referencia a esa tormenta que Churchill vio llegar desde antes y desde más lejos, cuando otros preferían mirar hacia otro lado. Podría haberse callado, hubiese sido sin duda más cómodo decidir que seguramente él estaría equivocado si la mayoría de las personas optaban por no preocuparse demasiado por aquellas nubes cargadas de oscuridad.

No fue así, y dejó auténticas joyas de la oratoria tratando de convencer a los ciudadanos que debían prepararse para la tormenta que se acercaba. Sólo cuando ya era demasiado tarde, el Parlamento reaccionó… Churchill recuperó entonces su puesto como Primer Lord del Almirantazgo, y más tarde Primer Ministro. La tormenta, se había desatado ya, y no había tiempo para prepararse, la única opción era resistencia o rendición (y esta segunda palabra, por fortuna para Europa, Winston no la había aprendido…)

La verdad es que mi pregunta quedó contestada perfectamente ¿verdad?

Pues hasta donde a mí me alcanza la vista, el mar está en llamas, no hay puertos en los que las naves de nuestra industria vayan a encontrar reposo. En un mercado globalizado, y con nuestra estructura de costes fiscales, laborales y energéticos, la única esperanza de supervivencia es transformar nuestra industria en una puntera industria del conocimiento. Y no vamos a hacer eso si nuestras Universidades no están entre las primeras, si nuestros Centros Tecnológicos no tienen capacidad de apostar en tecnologías emergentes, si nuestras industrias no tienen herramientas para invertir en la nueva industria del conocimiento, si no captamos talento global.

Y para todo eso hacen falta infraestructuras y recursos que ahora estamos poniendo en otras cosas, porque falta el coraje y la decisión de decir a la sociedad que vienen tiempos de tormenta, y que ha llegado el momento de hacer las apuestas correctas.

Este lunes inauguramos la semana de la Ciencia, la Tecnología e Innovación, sería un buen momento para que Winston Churchill se subiera al escenario, para que tuviésemos alguien al timón que fuese capaz de despertar a una Sociedad que todavía está dormida. Podría empezar así…

“La época de hablar sin decir nada, de medidas parciales, de informes
que no va a ninguna parte, de retrasar las decisiones, está terminando.
En su lugar, estamos entrando en un período de consecuencias”

Claro que seguramente yo estaré equivocado, porque las personas que encuentro a mi alrededor no están viendo este mar en llamas que veo yo, no ven la tormenta que se cierne, siguen pensando que nuestra industria saldrá adelante de forma mágica, cuando tiene que competir con la de países que invierten el doble que nosotros en sus infraestructuras del conocimiento…

Me despido con otra cita de Churchill, ya sabéis que este joven no paraba…

Si tienes algo importante que decir, no trates de ser agudo o sutil.
Coge un martillo pilón y golpea una vez.
Después, vuelve, y golpea de nuevo.
Y después otra vez, un tremendo martillazo…

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