La retórica de la integración asistencial: ¿mucho ruido y pocas nueces?

Tras más de cuatro décadas como tema de popularidad creciente en la literatura de gestión y de política sanitaria, la retórica de la integración asistencial se ha consolidado como un referente obligado en las estrategias sanitarias de los principales sistemas de salud del planeta y de las agencias e instituciones supranacionales que ejercen influencia sobre los mismos. Asimismo, existe un consenso académico y gestor sobre la deseabilidad en el avance de la integración asistencial y en el alcance del inasible concepto de atención integrada, pese a la endeble evidencia en su soporte (Rocks et al., 2020). En palabras de una recentísima revisión sobre el tema (Hughes, Shaw y Greenhalgh, 2020): “aquellos que buscan respuestas universales a preguntas concretas sobre si la atención integrada “funciona” es probable que resulten decepcionados”.

Paradigmática resulta también la pluralidad conceptual y la inexistencia de métodos evaluativos y métricas de uso generalizado (Nuño y Stein, 2016), si bien es necesario reconocer importantes avances en esas cuestiones en los últimos años. Por ejemplo, el modelo Arcoirís de Valentijn y colaboradores (2016) se ha ido consolidando como una taxonomía de referencia. Asimismo, diversos proyectos europeos como SCIROCCO y SUSTAIN (entre otros muchos) han contribuido con marcos y herramientas evaluativas.

En una fecha tan reciente como 2018, Singer y coautores han propuesto una primera teoría “integradora” de la integración que han acompañado de ejemplos e instrumentos para su operacionalización. En España, el marco del Chronic Care Model ha servido para avanzar en el desarrollo de herramientas de medición de la integración asistencial desde la perspectiva de la organización sanitaria (IEMAC) y desde la perspectiva de pacientes y cuidadores (IEXPAC). Asimismo, se cuenta con información comparativa de alta calidad algunas métricas finalistas de la integración como son las hospitalizaciones potencialmente evitables por condiciones crónicas. Pese a los buenos mimbres, no se ha llegado a culminar con un cesto adecuado que permita interrelacionar de forma sistemática y representativa esos constructos y conocer su efectividad, por lo que aún existen múltiples desafíos investigadores, sobre todo ligados a la comprensión desde la Teoría de la Organización de los cómos de la implementación de las diversas iniciativas de integración y su efectividad en marcos de rendimiento multidimensionales como la Cuádruple Meta.

Asimismo, es imprescindible estudiar aquellas organizaciones que de forma recurrente muestran resultados excelentes en métricas de atención integrada y comprender las prácticas y dinámicas organizativas que explican ese rendimiento (Nuño y Urtaran, 2018). En definitiva, mucho trabajo por delante si queremos tangibilizar la retórica de la atención integrada y avanzar en su implementación y evaluación.