Francisco González Bree, profesor de Innovación de Deusto Business School

En la próxima década el 40% de las empresas de Fortune 500 va a desaparecer. Al mismo tiempo surgirán nuevas empresas que ofrecerán propuestas de valor innovadoras. En este escenario tan complejo, las empresas establecidas o incumbentes deben desarrollar su músculo de la innovación.  Hace un año, PwC publicó un estudio en el que se destacaba que más de la mitad de las empresas no saben cómo alinear sus estrategias de negocio e innovación navegando literalmente a ciegas en un entorno de cambios acelerados.

Durante décadas los directivos han dominado el ciclo operacional que es el que se centra en el negocio presente. Sin embargo, a los profesionales del mundo empresarial les cuesta enormemente gestionar el ciclo innovador que es el que se ocupa de trabajar los negocios del futuro. A medida que los ciclos de vida de las empresas se van reduciendo (en la actualidad está en unos 18 años de media) resulta fundamental dominar los dos ciclos en paralelo. Manejar los dos ciclos de forma simultánea se conoce como ambidestreza organizacional y en los últimos años requiere de un entendimiento de las tecnologías exponenciales y las nuevas economías.  

Las tecnologías exponenciales se pueden definir como aquellas  tecnologías que permiten el cambio a una velocidad acelerada. Las tecnologías exponenciales incluyen, además de la inteligencia artificial, tecnologías como computación en la nube, materiales avanzados, biotecnología, blockchain, ciberseguridad, diseño digital, almacenaje de energía, energías renovables, nuevas generaciones de computación, internet de las cosas, realidad virtual, realidad aumentada y mixta, dispositivos ponibles, reconocimiento de gestos. El potencial disruptivo de estas tecnologías es tremendo debido a un efecto que se conoce como convergencia acelerada, según la cual a medida que la tecnología continúe creciendo de forma exponencial, las interacciones entre los diferentes subgrupos de la tecnología crearán oportunidades sumamente interesantes, algunas de ellas dentro de las nuevas economías.

Algunas de estas nuevas economías incluyen la economía P2P, economía compartida o colaborativa, economía de acceso, economía bajo demanda, economía gig, economía circular y economía de plataformas. Las empresas más innovadoras están utilizando la tecnología como palanca para crear innovaciones disruptivas. Por ejemplo, dentro del mundo de la movilidad el modelo de negocio de la empresa  Blablacar encajaría dentro de la economía colaborativa, el modelo de negocio de Car2go encajaría en la economía de acceso y el modelo de negocio de Uber encajaría en la economía bajo demanda. Sucede que ninguna de estas empresas podría haber realizado su propuesta de valor para determinados segmentos de clientes y usuarios objetivos sin el uso de la tecnología. De hecho, algunos estudios confirman que los modelos de negocio basados en plataformas tecnológicas serán el factor principal de las estrategias de crecimiento de  las empresas en el futuro.

El desafío es enorme ya que diversos estudios han encontrado que a nivel individual los directivos no entienden bien las implicaciones de las tecnologías exponenciales y las nuevas economías para sus organizaciones. A nivel organizativo, las empresas tienen serios problemas para adoptar las tecnologías exponenciales. Esto es debido a cuatro factores principalmente. El primer factor tiene que ver con temas culturales y organizativos. El segundo factor está relacionado con las restricciones de talento. El tercer factor está directamente relacionado con temas regulatorios. El último factor depende de los estilos de liderazgo de los directivos que, en muchos casos, no es el ideal para esta época de cambios acelerados.

¿Por dónde podemos empezar? La respuesta es clara y contundente. Apostando de forma decidida por la innovación. La innovación mejora el rendimiento de la empresa debido a que el producto de la innovación mejora la competitividad de la empresa y el proceso de la innovación transforma las capacidades internas permitiendo que la empresa se adapte mejor al cambio.