Exposición en Bilbao de Inventos geniales. Objetos cotidianos convertidos en "héroes ocultos".

¬ŅQu√© hace que un objeto cotidiano se convierta en un h√©roe oculto?

El parque de Do√Īa Casilda Iturrizar de Bilbao acoge hasta el 15 de Julio, la exposici√≥n organizada por La Obra Social La Caixa,¬†en colaboraci√≥n con el Vitra Design Museum y el arquitecto Juli Capella, que convierte en ¬ęh√©roes¬Ľ a los objetos cotidianos.

Est√° muestra, re√ļne 27 objetos cotidianos y que pasan desapercibidos, ideados para hacer la vida m√°s pr√°ctica y c√≥moda. Formando¬†parte de nuestra rutina y nuestras costumbres. Notas adhesivas, bombillas, piezas de lego o los clips, son algunos de los objetos que nos podemos encontrar.

¬° El deseo de cualquier dise√Īador es crear productos perdurables como estos !

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Dise√Īar no es resolver problemas

Nuevas visiones ponen en cuestión el viejo paradigma

Charles Eames, adem√°s de ser uno de los dise√Īadores m√°s reconocidos e influyentes del siglo XX, fue¬†tambi√©n durante un tiempo profesor de poes√≠a en Harvard. La legendaria entrevista[1] que concedi√≥ en el¬†a√Īo 1972 con motivo de la exposici√≥n Qu’est ce que le design? a√ļn mantiene, m√°s de cuarenta a√Īos¬†despu√©s, su fascinante intensidad y su poderosa expresi√≥n po√©tica. A lo largo de aquella conversaci√≥n,¬†Eames desgran√≥ su visi√≥n sobre muchos aspectos que todav√≠a siguen ocupando hoy los debates sobre la naturaleza del Dise√Īo y del Design Thinking. Una de sus afirmaciones m√°s interesantes se refiere a las¬†fronteras del dise√Īo:

‚ÄĒ ¬ŅCu√°les son los l√≠mites del dise√Īo? ‚ÄĒ preguntaba Madame Amic. Eames respond√≠a:

‚ÄĒ ¬ŅCu√°les son los l√≠mites de los problemas?

Charles Eames era un revolucionario pragm√°tico: estaba profundamente convencido de que dise√Īar es,¬†ante todo, resolver problemas. Junto con su esposa y socia, Ray, crearon alguno de los productos m√°s¬†emblem√°ticos del pasado siglo bajo esta divisa. ¬ęNo somos artistas, solucionamos problemas¬Ľ, sol√≠an¬†decir.

Pero, ¬Ņqu√© es un problema de dise√Īo? En el libro ¬ŅC√≥mo nacen los objetos?, el polifac√©tico dise√Īador¬†Bruno Munari expon√≠a en 1981 sus ideas sobre la cuesti√≥n. Con la gu√≠a r√≠gida y dogm√°tica del m√©todo¬†cartesiano, analizaba de forma sistem√°tica el trayecto que el dise√Īador recorre desde que se enfrenta a¬†un problema funcional hasta la configuraci√≥n de su soluci√≥n material. ¬ęProyectar es f√°cil cuando se sabe¬†c√≥mo hacerlo. Todo resulta f√°cil cuando se sabe lo que hay que hacer para llegar a la soluci√≥n de alg√ļn problema¬Ľ[2], sosten√≠a. Considerando que cualquier libro de cocina es un libro de metodolog√≠a proyectual, y¬†tomando como ejemplo la preparaci√≥n de un arroz verde, Munari situaba a los problemas en el origen de¬†un proceso de dise√Īo de naturaleza lineal. ¬ęEl m√©todo proyectual ‚ÄĒprosegu√≠a Munari‚ÄĒ consiste¬†simplemente en una serie de operaciones necesarias, dispuestas en un orden l√≥gico dictado por la experiencia. Su finalidad es la de conseguir un m√°ximo resultado con el m√≠nimo esfuerzo¬Ľ[3]. El texto pronto¬†se convirti√≥ en la gu√≠a de toda una generaci√≥n de dise√Īadores y en uno de los elementos clave para el¬†establecimiento y la difusi√≥n de la cultura proyectual de finales del pasado siglo.

Desde entonces, el dise√Īo se ha ido enriqueciendo con una serie de instrumentos conceptuales y¬†metodol√≥gicos para identificar, caracterizar y resolver problemas humanos. M√©todos de observaci√≥n y¬†an√°lisis importados de la antropolog√≠a, de la psicolog√≠a o de las ciencias sociales han permitido situar a la¬†persona en el centro y hacer de la empat√≠a una pieza central del proceso. Una decidida orientaci√≥n¬†hol√≠stica y colaborativa ha permitido redefinir los problemas de manera m√°s amplia, facilitando conexiones y mestizajes.

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Cuando los objetos configuran las creencias

Carlos Alonso Pacual

Publicado en ForoAlfa.

De c√≥mo el Dise√Īo Industrial, a trav√©s de sus productos, construye cultura y formas de ver el mundo.

¬ŅD√≥nde reside la cultura? Si se le hace esta pregunta al p√ļblico, algunos responder√°n: en las bibliotecas, en los museos, en los teatros o en las salas de cine ‚ÄĒlamentablemente cada vez m√°s desiertos‚ÄĒ. Seguramente otros dir√°n que la cultura reside en las personas, en la mente de cada uno de nosotros. Finalmente, y desde hace s√≥lo unos pocos a√Īos, muchos asegurar√°n que reside en Internet, en la enorme y fabulosa red que los humanos hemos creado. Muy probablemente pocos dir√°n que la cultura reside tambi√©n en los innumerables objetos cotidianos que nos rodean.

No es habitual ver a los objetos como creadores de cultura, sino como un subproducto menor de los avances culturales. Están ahí sólo como consecuencia de los paradigmas y las ideas dominantes, en un determinado momento de nuestra historia; y todo el mundo dirá sin titubear que lo que importa son las ideas, no su manifestación material. Pero esa es una visión parcial y equivocada, porque finalmente los objetos hacen de nosotros lo que somos.

Cuando un ni√Īo nace en un hospital, su primera impresi√≥n de este mundo es la intensa luz que proviene de la l√°mpara de la sala de partos, un sofisticado objeto dise√Īado y producido por el hombre. Unos guantes de l√°tex le sujetan, y una pinza de color verde, fabricada en poliamida de grado quir√ļrgico, cierra su cord√≥n umbilical. Desde entonces entrar√° en contacto con cientos de miles de objetos a lo largo de toda su vida. Estos objetos condicionar√°n su forma de ver el mundo, su forma de aprender, su forma de interactuar con los dem√°s y con el entorno, sus deseos y expectativas; en definitiva sus convicciones y sus creencias.

Abraham Maslow, el psic√≥logo estadounidense conocido sobre todo por su pir√°mide de las necesidades, se√Īalaba que ¬ęcuando la √ļnica herramienta que tienes es un martillo, todo problema comienza a parecerse a un clavo¬Ľ[1]. Pero la cuesti√≥n es que no disponemos tan solo de un martillo, sino de una enorme cantidad de herramientas, utensilios y artefactos diferentes. Sin embargo Maslow est√° en lo cierto: el conjunto de todos los objetos a nuestra disposici√≥n configura de manera decisiva nuestra forma de mirar y de estar en el mundo. Cada objeto imprime una huella indeleble en nuestra cultura.

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