{"id":145,"date":"2010-02-17T12:34:11","date_gmt":"2010-02-17T11:34:11","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/hermes\/?page_id=145"},"modified":"2010-02-17T12:34:11","modified_gmt":"2010-02-17T11:34:11","slug":"la-mitologia-vasca","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/filosofica\/la-mitologia-vasca\/","title":{"rendered":"La mitolog\u00eda vasca"},"content":{"rendered":"<p><strong>Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s<span style=\"font-weight: normal;\"> <\/span><\/strong><\/p>\n<p>La mitolog\u00eda vasca representa la concepci\u00f3n vasca del mundo, as\u00ed pues la cosmovisi\u00f3n tradicional vasca. La cual se caracteriza por ser una cosmovisi\u00f3n terrestre o tel\u00farica con una diosa Madre, frente a las cl\u00e1sicas visiones del mundo de car\u00e1cter celeste con un Dios Padre. Ello conlleva la sacralizaci\u00f3n del trasfondo m\u00e1gico del universo, simbolizado por <em>Adur,<\/em> la energ\u00eda m\u00e1gica que religa el cosmos matrialmente. Desde ese trasfondo sagrado emerge la extroversi\u00f3n simbolizada por <em>Indar<\/em>, la energ\u00eda expansiva y extroversora de car\u00e1cter celeste (patrial).<a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/PGcurriculum.doc#_ftn1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>La consecuencia es la sacralidad del trasfondo matrial-femenino, aut\u00e9ntica potencia interior que subyace y posibilita la emergencia de lo patrial-masculino de car\u00e1cter profano, civil y exterior.<\/p>\n<p>El asunto est\u00e1 en que, si el trasfondo terr\u00e1ceo del universo tiene un car\u00e1cter sagrado que se asocia con lo afectivo matrial-femenino y, en definitiva, con la mujer, entonces el \u00e1mbito profano del mundo efectivo y de la realidad p\u00fablica se asocia con el hombre var\u00f3n. Desde nuestra perspectiva moderna que prefiere lo profano a lo sagrado, esto significa obviamente que el hombre pertenece al dominio de lo efectivo. Ahora bien, desde la perspectiva antigua que prefiere lo sagrado a lo profano, el submundo religioso asociado a la mujer tiene m\u00e1s sentido que el supramundo o mundo-superficial asociado a los trabajos masculinos. Esta consideraci\u00f3n resulta crucial para aclarar la controvertida cuesti\u00f3n del trasfondo matrial vasco.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/PGcurriculum.doc#_ftn2\">[2]<\/a><\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\">Y la conclusi\u00f3n a la que llegamos es que tanto los defensores de semejante trasfondo matrial como sus detractores tienen raz\u00f3n. Los defensores porque se colocan en la perspectiva antigua, valorando religiosamente el car\u00e1cter sagrado del elemento matrial-femenino; los detractores porque se colocan en la perspectiva moderna, desvalorizando dicho car\u00e1cter sagrado asociado a la mujer y revalorizando el mundo profano asociado con el var\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed cabe caracterizar a la mitolog\u00eda vasca por su <em>naturalismo m\u00e1gico<\/em>, as\u00ed como por su <em>comunitarismo <\/em>en torno a la diosa Mari, personificaci\u00f3n de la Tierra madre. Ello proyecta una especie de ideario ecologista, fem<em>e<\/em>nista y comunitarista que se diferencia netamente del ideario globalizador, patrial e individualista.<\/p>\n<p>Sintetizando, podr\u00edamos definir la concepci\u00f3n mitol\u00f3gica vasca por su <em>animismo<\/em>. El animismo propio de la mitolog\u00eda vasca recorre los siguientes estadios delineados por nosotros anteriormente:<\/p>\n<ul>\n<li>En primer lugar, la <em>Tierra<\/em> comparece como el Cuerpo materno del universo mundo.<\/li>\n<li>En segundo lugar, el Alma Madre de la Tierra est\u00e1 representada lunarmente por la diosa <em>Mari.<\/em><\/li>\n<li>En tercer lugar, las <em>Casa <\/em>o Etxe aparece como el Cuerpo materno del universo familiar.<\/li>\n<li>Y en cuarto lugar, la <em>Etxekoandre<\/em> o Ama de la casa es el Alma madre de la Casa.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Podr\u00edamos finalmente simbolizar esta concepci\u00f3n del mundo por el \u00eddolo Mikeldi, el cual representa un animal (verraco o toro) que porta en sus flancos un disco de dos caras (probablemente el sol y la luna). O el universo animado como un animal viviente, que inspira y espira real-simb\u00f3licamente. Curiosamente la propuesta de la mitolog\u00eda vasca es una propuesta que vuelve hoy bajo el nombre de <em>filosof\u00eda del alma<\/em>, una filosof\u00eda que trata de remediar el dualismo del cuerpo (material) y del esp\u00edritu (inmaterial) propugnando la compresencia del Alma y lo an\u00edmico como especificidad humana frente al materialismo animalesco y al espiritualismo ang\u00e9lico<a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/PGcurriculum.doc#_ftn3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>Quisiera finalizar tratando el controvertido tema vasco del nacionalismo y del internacionalismo, personificado en nuestros dos egregios escultores complementarios, E. Chillida y J. Oteiza. El vasco Eduardo Chillida proyecta su internacionalismo incluso en su escultura, al reconvertir el espacio en tiempo, es decir, lo arquet\u00edpico en t\u00edpico y lo esencial en existencial. Por eso toma el simb\u00f3lico hierro tradicional convirti\u00e9ndolo en Peine de los vientos, de modo que la materia elemental se hace relaci\u00f3n, lo inm\u00f3vil m\u00f3vil y lo est\u00e1tico din\u00e1mico, por cuanto sometido al tiempo y al temporal, a la tempestad, la tormenta y el tormento del oleaje mar\u00edtimo. El espacio revierte aqu\u00ed en <em>tiempo condensado<\/em>, a modo de coagulaci\u00f3n din\u00e1mica y tensional.<\/p>\n<p>Si en E. Chillida el espacio se coagula en tiempo, en su maestro Jorge Oteiza el tiempo t\u00edpico del devenir se disuelve\/resuelve en espacio arquet\u00edpico, inm\u00f3vil o est\u00e1tico (pero finalmente ext\u00e1tico o abierto). En el santuario de Ar\u00e1nzazu, Oteiza es capaz de trasformar los tipos humanos en arquetipos simb\u00f3licos, sean los Ap\u00f3stoles, sea la Virgen madre con su Hijo (la Piet\u00e1 vasca). Se trata de un movimiento complementario al de Chillida, consistente en revertir el devenir a su origen o matriz, de modo que ahora el tiempo se subleva hasta convertirse en espacio revolucionado.<\/p>\n<p>En efecto, el espacio oteiziano es un <em>espacio vaciado<\/em>, un espacio ext\u00e1tico en el que puede recircular el tiempo, un espacio abierto a lo universal, tal y como comparece en la adjunci\u00f3n de nuevos ap\u00f3stoles en el friso de Ar\u00e1nzazu, o tambi\u00e9n en la Piet\u00e1 vasca abierta en canal, rajada y generalizada como Virgen Madre de todos. Ya en sus Cajas metaf\u00edsicas, el escultor supera lo f\u00edsico finito hacia lo transfinito, mientras en la Esfera ovoide de Bilbao se\u00f1ala un \u00e1mbito abierto de encuentro y mestizaje, de recirculaci\u00f3n de diversos y de comunicaci\u00f3n o coimplicaci\u00f3n de contrastes y contrarios.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/PGcurriculum.doc#_ftn4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>Si la visi\u00f3n internacionalista de Chillida trasforma el espacio vivido en tiempo v\u00edvido, la visi\u00f3n nacionalista de Oteiza traspone el tiempo vivido en espacio convivido por cuanto abierto: complementaridad del internacionalismo (comprometido) de Chillida y del nacionalismo (abierto) de Oteiza. Nos las habemos pues con la dial\u00e9ctica entre espacio y tiempo, que en la mitolog\u00eda vasca est\u00e1n representados respectivamente por la madre Tierra \u2013el espacio tel\u00farico- y por la diosa Mari \u2013el alma o tiempo interior de la Tierra-.<\/p>\n<p>Mientras la diosa Mari atempera el espacio terr\u00e1ceo, Ama Lur (la madre Tierra) cobija espacialmente la temporalidad de Mari, sus idas y venidas, sus metamorfosis. He aqu\u00ed que con su actividad temporal y su dinamismo, Mari universaliza la Tierra vasca m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed misma hasta convertirse en la com\u00fan Tierra humana: pero esta universalidad s\u00f3lo es posible si la propia Tierra se hace una oquedad o concavidad receptora cada vez mayor, abri\u00e9ndose al infinito incluso m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Pues bien, conviene advertir finalmente que el maestro nacionalista y el disc\u00edpulo internacionalista se reconciliaron y abrazaron p\u00fablicamente. Todo un s\u00edmbolo para la encrucijada del tiempo presente y para el espacio del futuro abierto. Pues como ha dicho mi disc\u00edpulo el cineasta \u00c1lex de la Iglesia, se tratar\u00eda de que los hijos de Mari \u2013Atarrabi y Mikelats- logren un aut\u00e9ntico armisticio. Pero un aut\u00e9ntico armisticio ha de considerar las razones del otro, incluso del adversario, buscando finalmente la complicidad con el mism\u00edsimo enemigo, como adujera el propio Otegi en su declaraci\u00f3n de tregua. En efecto, la clave de la hermen\u00e9utica contempor\u00e1nea est\u00e1 en pensar que el adversario puede tener raz\u00f3n.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/PGcurriculum.doc#_ftn5\">[5]<\/a><\/p>\n<hr size=\"1\" \/><a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/PGcurriculum.doc#_ftnref1\">[1]<\/a> As\u00ed que se da una cierta <em>androginia <\/em>en la diosa Mari, personificaci\u00f3n de la madre Tierra, ya que se distiende lunarmente entre lo matrial-femenino (<em>adur<\/em>) y lo patrial-masculino (<em>indar):<\/em> aqu\u00e9l representa lo tel\u00farico o terr\u00e1ceo, \u00e9ste lo celeste (el Firmamento\/Ortzi). El <em>sol <\/em>y lo solar comparecen en la mitolog\u00eda vasca en el l\u00edmite entre lo matrial-tel\u00farico y lo patriar-celeste, ya que aqu\u00ed el sol es femenino pero fundamento de la extroversi\u00f3n, la claridad diurna y lo patrial-masculino. Al fin y al cabo tambi\u00e9n la madre Tierra es femenina y basamento de lo masculino en la mitolog\u00eda vasca.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/PGcurriculum.doc#_ftnref2\">[2]<\/a> Oficialmente funciona hoy d\u00eda el mito del patriarcado universal, el cual rechaza a su vez como mero mito al matriarcado particular; puede consultarse al respecto Joan Marler, <em>The myth of universal<\/em> <em>patriarchy<\/em>, en: <em>Feminist Theology<\/em>, 14 (2), 2006.- De todas formas, nosotros preferimos hablar de matriarcado simb\u00f3lico, matriarcalismo o matrialismo, y m\u00e1s exactamente del trasfondo mitol\u00f3gico <em>matrial <\/em>vasco.<em> <\/em><\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/PGcurriculum.doc#_ftnref3\">[3]<\/a> Por una parte, el animismo ha sido reivindicado por la cultura contempor\u00e1nea, as\u00ed por ejemplo por el gran fil\u00f3sofo Schelling o por el psic\u00f3logo americano J. Hillman; al respecto ver A. Ortiz-Os\u00e9s, \u201cManifiesto del sentido\u201d, en: G. Vattimo y otros, <em>La interpretaci\u00f3n del mundo<\/em>, Anthropos, Barcelona 2006.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/PGcurriculum.doc#_ftnref4\">[4]<\/a> Sobre Oteiza ( y Chillida), v\u00e9ase A.Ortiz-Os\u00e9s, <em>Amor y sentido<\/em>, o.c., cap. VI; idem, en:Varios, <em>Jorge<\/em> <em>Oteiza creador integral<\/em>,Universidad P\u00fablica de Navarra\/Jorge Oteiza Fundaci\u00f3n-Museo, Pamplona 1999. Finalmente, Joseba Zulaika, Ep\u00edlogo a: Olatz Gonz\u00e1lez Abrisketa, <em>Pelota vasca: un ritual, una est\u00e9tica<\/em>, Muelle de Uribitarte, Bilbao 2005.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/PGcurriculum.doc#_ftnref5\">[5]<\/a> Yo dir\u00eda que Chillida coagula pasado y futuro en el tiempo presente, mientras que Oteiza abre el pasado mitol\u00f3gico al futuro simb\u00f3lico; v\u00e9ase al respecto A. Ortiz-Os\u00e9s, <em>Las claves simb\u00f3licas de nuestra cultura<\/em>, Anthropos, Barcelona 1993. De \u00c1lex de la Iglesia puede verse <em>El Pa\u00eds<\/em>, 18.XI.2006.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s La mitolog\u00eda vasca representa la concepci\u00f3n vasca del mundo, as\u00ed pues la cosmovisi\u00f3n tradicional vasca. 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