{"id":162,"date":"2010-02-22T10:57:11","date_gmt":"2010-02-22T09:57:11","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/hermes\/?page_id=162"},"modified":"2010-02-22T11:03:05","modified_gmt":"2010-02-22T10:03:05","slug":"pregon-amor-y-humor","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/filosofica\/pregon-amor-y-humor\/","title":{"rendered":"Preg\u00f3n: Amor y Humor"},"content":{"rendered":"<p><strong>Un preg\u00f3n para j\u00f3venes provectos<\/strong><\/p>\n<p><strong> Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s<\/strong><br \/>\n(Universidad de Deusto-Bilbao)<\/p>\n<p><em>S\u00e9 siempre extra\u00f1o y ex\u00f3tico:<\/em><\/p>\n<p><em>un alma<\/em> (<span style=\"text-decoration: underline;\">W.Gombrowicz<\/span><strong>).<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong><em> <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>(Exordio)<\/strong><\/p>\n<p>El que os habla, j\u00f3venes probables, es un viejo que ha doblado su juventud;<\/p>\n<p>el que os habla, j\u00f3venes probados, es un viejo que ha tratado con j\u00f3venes de filosof\u00eda;<\/p>\n<p>el que os habla, j\u00f3venes provectos, es un viejo carcamal que aspira a carcabien.<\/p>\n<p>El que os habla es el que suscribe, pero \u00bfa qui\u00e9n habla y escribe?<\/p>\n<p>Habla y escribe a la juventud, al joven de hoy en d\u00eda, pero \u00bfqui\u00e9n es hoy joven?<\/p>\n<p>Joven es hoy y siempre la <em>persona emergente<\/em>, de acuerdo con la etimolog\u00eda latina del joven como <span style=\"text-decoration: underline;\">iuvenis<\/span><em> <\/em>= el que tiene vigor y es jovial, dos cualidades que nos aproximan<\/p>\n<p>a la emergencia del amor y el humor en la juventud de modo unitario. En efecto,<\/p>\n<p>el <em>amor <\/em>es una especie de humor (sublimado o destilado), mientras que el <em>humor<\/em> es una especie de amor (desublimado o contrariado).<\/p>\n<p><strong><br \/>\n1. Amor y humor<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>En la juventud emerge la clave de la existencia porque en ella surge el sentido de la vida como <em>amor y humor<\/em>. Mientras que el amor es la apertura a la otredad, es el humor el que posibilita dicha apertura, por cuanto es capaz de liquidar o licuar la rigidez hasta descubrir la gracia del otro\/otra. Por eso la juventud es la edad de una una especie de melopea o melopeya que en jerga\/juerga juvenil se denomina \u201ccachondeo\u201d, el cual es un \u201cvacile\u201d o vacilamiento existencial entre el amor y el humor. La paradoja est\u00e1 en que el amor acerca y el humor toma distancia, pero en el vaiv\u00e9n de estos contrarios est\u00e1 contenida la esencia de nuestra existencia humana. Sin esa dial\u00e9ctica o dual\u00e9ctica de los opuestos recaer\u00edamos en el amor sin humor (lo cual es fanatismo), o bien en el humor sin amor (lo cual es cinismo). Y es que el amor necesita del humor para relativizar todo para\u00edso terrenal, y por su parte el humor precisa del amor para cauterizar las heridas de la vida. De aqu\u00ed que el amor y el humor emergen en la juventud, pero es en la demergencia de la vejez en la que ambos\u00a0 se armonizan mejor: el amor con cierto humor, y el humor con un incierto amor.<\/p>\n<p>Amor y humor reunidos fundan la aut\u00e9ntica actitud ante la vida: <em>el sentido tragic\u00f3mico<\/em> <em>de la existencia<\/em>, representando el amor la pendiente tr\u00e1gica y el humor la vertiente c\u00f3mica. As\u00ed es como el hero\u00edsmo tr\u00e1gico del amor queda compensado o complementado por el antihero\u00edsmo c\u00f3mico del humor. A partir de aqu\u00ed es posible sonsacar una aut\u00e9ntica filosof\u00eda de la existencia basada en la coimplicaci\u00f3n de los contrarios, una visi\u00f3n del mundo fundada en la remediaci\u00f3n de los opuestos, una sabidur\u00eda de la vida capaz de asumir su parad\u00f3jica contradicci\u00f3n representada in extremis por la <em>muerte<\/em>: la cual se define<em> <\/em>como corrosi\u00f3n o irrisi\u00f3n del ser, radical apertura a la otredad total, rajadura enigm\u00e1tica del ente.<\/p>\n<p>En la juventud comienza a hacerse patente la contradicci\u00f3n entre el origen \u2013el nacimiento- y el final \u2013la muerte-, de modo que la juventud es el \u201cpresente oscilante\u201d entre el pasado m\u00edtico y el futuro ut\u00f3pico. En la juventud realizamos el gran pacto entre lo que nos han hecho y ya somos, y lo que vamos a hacer y a\u00fan no somos aunque nos asomamos para serlo. Finalmente, en la juventud apercibimos prematuramente que la propia realidad es <em>contradictoria,<\/em> ya que a medida que la realidad se realiza en la misma medida se desrealiza. La gran sospecha de la juventud, su gran susto existencial consiste en vislumbrar esta autocontradicci\u00f3n de lo real, seg\u00fan la cual lo que va existiendo va dejando de existir o dexistiendo, lo que redefine a la existencia como\u00a0 <em>ex\/sistencia<\/em>. Esto equivale a decir que existimos a la b\u00fasqueda de un sentido abierto que no acabamos de encontrar, ya que si lo encontr\u00e1ramos nuestro camino de la vida quedar\u00eda obturado o cerrado, clausurado o detenido, mientras nosotros mismos quedar\u00edamos anegados o bien petrificados:<\/p>\n<p style=\"text-align: center; \">Busco el sentido pero no lo encuentro<\/p>\n<p style=\"text-align: center; \">si lo encontrara no lo buscar\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: center; \">as\u00ed que existo por lo que no tengo<\/p>\n<p style=\"text-align: center; \">si lo obtuviera yo dexistir\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: left; \">Paradoja de la vida humana: existimos porque buscamos el sentido no como un ser o cosa, sino como un transer u horizonte de todo ser o cosa: <em>apertura de nuestra finitud al<\/em> <em>infinito.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left; \"><strong>2. Sentido de la vida<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed que el <em>sentido<\/em> no es una cosa encerrada en s\u00ed, sino un horizonte abierto al otro, un faro de luz que acoge a las tinieblas, un espacio abierto que cobija al tiempo, la libertad que afirma la diferencia,\u00a0 la apertura radical que asume la muerte como un vac\u00edo o huecograbado de la existencia. El sentido es la asunci\u00f3n del sinsentido y la positivaci\u00f3n del negativo, la implicaci\u00f3n cr\u00edtica del mundo y el filtraje sutil de la experiencia, la sutilizaci\u00f3n est\u00e9tica de lo real as\u00ed transfigurado humanamente. Esto conlleva echarle cierta literatura o cuento\/cuenta a la vida para poder contarla, as\u00ed como cierto afecto o sentimiento para poder consentirla. Pues, como dec\u00eda John Cheever, si puedo re\u00edr puedo vivir, a lo que podemos a\u00f1adir: si puedo sonre\u00edr, puedo sobrevivir. Finalmente, si podemos llorar podemos morir \u2013humanamente.<\/p>\n<p>Mas el sentido no es la raz\u00f3n pura ni la verdad abstracta: el sentido es la raz\u00f3n impura y la verdad encarnada o humanada. Por ello el sentido de la vida tiene que ver con lo sentido vitalmente, pues no hay sabidur\u00eda sin saber ni saber sin sabor. Por eso el sentido no es vencimiento sino convencimiento, no es superaci\u00f3n de nada sino supuraci\u00f3n de todo, pues que no dice abstracci\u00f3n sino extracci\u00f3n: asimilaci\u00f3n y metabolismo, transustanciaci\u00f3n de la naturaleza en cultura, transmutaci\u00f3n de la materia en forma y de la carne en esp\u00edritu.<\/p>\n<p>La consecuencia de todo ello es que el sentido de la vida anida en el <em>alma<\/em> como urdimbre interior del exterior, \u00e1mbito de la intimidad frente a toda intimidaci\u00f3n exterior, simbolizada por el \u201ccoraz\u00f3n\u201d como aferencia de toda referencia. En efecto, la especificidad del hombre es el alma, la cual se sit\u00faa medialmente entre el esp\u00edritu divino y el cuerpo animalesco, a modo de remediaci\u00f3n de contrarios cuya contracci\u00f3n es el propio hombre as\u00ed desgarrado entre el cielo y la tierra, la trascendencia y la inmanencia, lo inmaterial y lo material, lo invisible y lo visible. Precisamente la educaci\u00f3n humana consiste en reunir lo divino y lo animalesco en el medio\/m\u00e9dium del alma, la cual se define como esp\u00edritu encarnado y cuerpo humanizado, as\u00ed pues como s\u00edntesis de opuestos, integraci\u00f3n de diversos e interiorizaci\u00f3n del sentido. Y es que, como dec\u00eda Arist\u00f3teles, \u201cel alma es de alg\u00fan modo todas cosas\u201d, as\u00ed pues la coimplicaci\u00f3n simb\u00f3lica de lo real, el precipitado de nuestras vivencias, en donde lo an\u00edmico comparece como la realidad surreal, la trascendencia interior de las cosas, la perspectiva personal del mundo.<\/p>\n<p>Pues bien, de esta visi\u00f3n del universo surge precisamente una especie de \u201chumanismo estramb\u00f3tico\u201d, ya que el hombre es por su alma o interioridad el estrambote cr\u00edptico del universo, as\u00ed como la conciencia cr\u00edtica de un mundo sin alma o desalmado. Por ello, all\u00ed donde un joven solitario encuentra la apertura a su trabajo solidario, all\u00ed comparece lo pol\u00edtico-moral en su sentido plenario y no sesgado: la idea de que un partido es una parte y no el todo aparte.<\/p>\n<p><strong>3. Exhortaci\u00f3n moral<\/strong><\/p>\n<p>Y bien, tras lanzaros este rollo o rollamen, aunque si bien sin examen, quisiera exhortaros, j\u00f3venes de coraz\u00f3n probo e \u00edmprobo estudio, hacia el saber y la sabidur\u00eda, al empolle y a la incubaci\u00f3n, hacia el estudio y el sentido de vivir. El\/lo joven se emparenta con <span style=\"text-decoration: underline;\">iuvesco<\/span> que es crecer o desarrolarse, as\u00ed como con <span style=\"text-decoration: underline;\">iuvenor<\/span> que es jugar o divertirse, connotando as\u00ed la conjunci\u00f3n unitaria de lo l\u00facido y lo l\u00fadico. Por otra parte, el aut\u00e9ntico estudio, que proviene de <span style=\"text-decoration: underline;\">studere,<\/span> re\u00fane tambi\u00e9n en su significaci\u00f3n tanto el deseo como la implicaci\u00f3n, el celo y la dedicaci\u00f3n, el gusto y el compromiso, as\u00ed pues el sentido y lo sentido. En realidad esta misma conjugaci\u00f3n de contrarios armonizados aparece ya en la ra\u00edz ling\u00fc\u00edstica del joven en cuanto jovial (emparentado heroicamente con Jovis-J\u00fapiter) y fuerte o vigoroso (en su sentido antiheroico del capaz de ayudar: <span style=\"text-decoration: underline;\">iuvo<\/span>).<\/p>\n<p>He aqu\u00ed que la fuerza o vigor del joven puede ser usada como hero\u00edsmo fatuo o en ayuda mutua, puede ser pura fuerza bruta o bien fuerza al servicio de el\/lo d\u00e9bil: y, por lo tanto, religada al trasfondo religioso\/religado del universo como compasi\u00f3n universal. Si este \u00faltimo es el caso, si tu fuerza est\u00e1 al servicio de tu alma abierta al otro, entonces oye mi exhortaci\u00f3n moral&#8230;<\/p>\n<p>&#8230;Porque entonces estudiar\u00e1s no para aprobar el examen meramente sino para probarte a ti mismo y poder aprobarte (pues no hay examen de ciencia sin examen de conciencia).<\/p>\n<p>&#8230;Porque entonces empollar\u00e1s a modo de incubaci\u00f3n, pro-creando el fruto de tu coraz\u00f3n cual co-raz\u00f3n de tu propia raz\u00f3n (pues no hay raz\u00f3n sin coraz\u00f3n).<\/p>\n<p>&#8230;Porque entonces buscar\u00e1s la verdad para liberarte, hasta que el sentido te libere de la pura verdad abstracta o inhumana (pues no hay verdad sin sentido humano).<\/p>\n<p>&#8230;Pues entonces tratar\u00e1s de conocerte a ti mismo y, al hacerlo autocr\u00edticamente, buscar\u00e1s perentoriamente conocer al otro (pues no hay yo sin t\u00fa ni mismidad sin otredad).<\/p>\n<p>&#8230;Pues entonces buscar\u00e1s el amor, el cual es la apertura radical a la otredad (pues no hay amor sin relaci\u00f3n).<\/p>\n<p>&#8230;Y entonces vislumbrar\u00e1s lo sublime, el cual consiste en la sublimaci\u00f3n de lo subliminal (pues no hay ascensi\u00f3n sino de abajo arriba).<\/p>\n<p>&#8230;.Y tambi\u00e9n captar\u00e1s que Dios simboliza el sentido y el diablo el sinsentido (pues no hay Dios sin diablo ni sentido sin sinsentido).<\/p>\n<p>&#8230;Incluso entender\u00e1s desde la fortaleza de tu juventud que fuerte es el que asume lo d\u00e9bil (pues no hay fortaleza sin debilidad).<\/p>\n<p>&#8230;Asimismo observar\u00e1s que la realidad no es racional como pensabas, y por eso sentir\u00e1s por ella y por todos los que la realizamos, incluido t\u00fa mismo, aut\u00e9ntica compasi\u00f3n (pues no hay realidad que no sea digna de compasi\u00f3n humana).<\/p>\n<p>&#8230;Finalmente comprender\u00e1s desde el cenit de tu juventud que est\u00e1s amenazado por el nadir, lo mismo que la vida por la muerte (pues no hay cenit sin nadir ni vida sin muerte).<\/p>\n<p>&#8230;Y sabr\u00e1s p\u00f3stumamente que la propia muerte nos libra y nos libera conduci\u00e9ndonos a la paz perpetua (<em>requies aeterna<\/em>).<\/p>\n<p><strong>(Oclusi\u00f3n)<\/strong><\/p>\n<p>Por todo esto, joven precavido, deber\u00e1s ir pensando en tu futuro, as\u00ed como en coronar tu paso por este extra\u00f1o mundo con un buen Epitafio a modo de s\u00edmbolo de reconciliaci\u00f3n final entre tu alma y el mundo. El cual epitafio te podr\u00e1 servir cual lema ya en vida para saber vivirla con amor y con humor. He aqu\u00ed el m\u00edo propio, que te ofrezco por si te sirve de alguna referencia impl\u00edcita:<\/p>\n<p>Aqu\u00ed yazgo, y yazgo bien:<\/p>\n<p>yo descanso, y vosotros tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Sospecho ahora tras todo lo dicho que el sentido de nuestra labor en esta vida est\u00e1 en un descanso eterno siquiera merecido: descanso que no obtiene quien no aporta su cuota simb\u00f3lica a tiempo y en el tiempo. La clave est\u00e1 entonces en ser aportativo y no abortativo o deportativo. Entonces ya no se trata de portarse sino de comportarse, o mejor, de aportarse: el aut\u00e9ntico comportamiento como <em>aportamiento<\/em>. Aportamiernto que no es posible sin un cierto apartamiento, extra\u00f1eza o extra\u00f1amiento del mundo.<\/p>\n<p><strong>(Excursi\u00f3n nietzscheana)<\/strong><\/p>\n<p>Ha sido F. Nietzsche quien, en su vida y obra, ha sacudido nuestra vieja cultura con un rictus juvenil, oponiendo al encarquecimiento de nuestra moral apol\u00ednea un vitalismo dionisiano. Seg\u00fan su diagn\u00f3stico, ha muerto el Dios trascendente y absolutista, lo que deja libre la v\u00eda de la emergencia de lo divino inmanente, mundano y humano. Ahora la trascendencia se hace inmanencia, la eternidad temporal, la infinitud finita y Dios hombre. Una tesis de fondo cristiano que el poscristiano Nietzsche radicaliza al revertir la inmanencia en trascendencia, el tiempo en eterno, el mundo en divino y la finitud en infinitud. Afirmaci\u00f3n de la tierra como \u00fanico cielo e infierno, afirmaci\u00f3n del mundo como \u00fanico trasmundo, afirmaci\u00f3n del hombre como Superhombre.<\/p>\n<p>Frente al platonismo cristiano y su dualismo cl\u00e1sico, he aqu\u00ed que Nietzsche aboga por una \u00fanica Vida universal, cuyos componentes se repiten indefinidamente en un eterno retorno de lo mismo. Se tratar\u00eda entonces de inmiscuirse en este devenir tumultuoso del universo, tomando parte en la org\u00eda c\u00f3smica de la vida de un modo activo y no reactivo, pues \u201ctodo es igualmente precioso, eterno y necesario\u201d (como dice el germano entusi\u00e1sticamente).El amor a la vida y su destino es la tarea del h\u00e9roe nietzscheano-savateriano, el cual reniega del antivitalismo propio del antih\u00e9roe socr\u00e1tico-cristiano.<\/p>\n<p>Digamos que el nietzscheanismo hace de la necesidad virtud, coafirmando no s\u00f3lo la positividad de la vida sino tambi\u00e9n su presunta negatividad adjunta, simbolizada por la enfermedad, el dolor y la muerte. Por eso el Superhombre superafirma el mundo no meramente en su felicidad sino tambi\u00e9n en su infelicidad, pues ambos forman parte del todo. Pero la consecuencia de tal desmesura resulta fat\u00eddica, ya que se preconiza cruelmente vivir de modo que se desee volver a vivir feliz y\/o infelizmente. El premio nietzscheano de esta vida es m\u00e1s de la misma, as\u00ed pues m\u00e1s vida como esta (inmanente), y no otra vida diferente (trascendente): lo cual est\u00e1 de acuerdo con la l\u00f3gica nietzscheana del amor al hado o necesidad, azar, destino o suerte (<em>amor fati<\/em>). Nos las habemos con un <em>amor fatal<\/em> que contrasta con el <em>amor fractal<\/em> o difractal, difractario, disipativo o diseminativo propio del amor\/humor tal y como lo hemos pregonado aqu\u00ed mismo, el cual se define no por la aceptaci\u00f3n sin acepci\u00f3n, sino por la asunci\u00f3n cr\u00edtica o filtrativa de la realidad para su remediaci\u00f3n. Frente al amor al hado o malhadado podr\u00edamos hablar entonces del amor al hada o bienhadado.<\/p>\n<p>Mientras que el amor fatal nietzscheano es un amor fat\u00eddico o destinal, el amor\/humor es un amor libre y abierto. El problema\u00a0 nietzscheano radica que la desdivinizaci\u00f3n de Dios conlleva la divinizaci\u00f3n del mundo, reconvertido as\u00ed en encierro y encerrona existencial del hombre abocado a su eterna repetici\u00f3n. En un tal mundo clausurado en s\u00ed mismo como un c\u00edrculo dem\u00f3nico, todo es factible pero nada es posible, porque todo est\u00e1 irrevocablemente inscrito en su engram\u00e1tica atrapadora. Pues bien, frente a ello, precisamente Kierkegaard proyecta un Dios revocador de lo irrevocable y final convocador de lo inconvocable, ya que en su cristianismo radical \u201cDios quiere decir que todo es posible\u201d.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed, yo pregonar\u00eda un amor humoroso para los que carecen de humor, as\u00ed como un humor amoroso para los que carecen de amor. El amor\/humor dice amor transversal a la vida (<em>biofilia<\/em>), pero no necesariamente a esta vida ni a este mundo. Quiz\u00e1s entonces deber\u00edamos hablar de \u201cfilofilia\u201d como el amor al amor (<em>amor amoris<\/em>): en el que radicar\u00eda el sentido propio y ajeno de la vida humana o existencia, y no en una heroica voluntad de poder. El peligro del hero\u00edsmo nietzscheano-savateriano est\u00e1 en el furor desmesurado de querer serlo todo e incluso el todo, al modo del Dios pante\u00edsta, lo cual conlleva <em>hybris<\/em>, megaloman\u00eda o inflacci\u00f3n del ego. Frente esta tarea desmesurada del h\u00e9roe nietzscheano (el Superhombre), aqu\u00ed predicamos la tarea del antih\u00e9roe posnietzscheano basada en la voluntad humana de sentido abierto al otro: porque lo que buscamos es la otredad complementaria, la complecci\u00f3n propia y la implicaci\u00f3n ajena. Pues s\u00f3lo varios dioses \u2013el propio y el ajeno- pueden salvarnos conjuntamente.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva puede entenderse c\u00f3mo el paso de la realidad al sentido es el paso de la naturaleza a la cultura, de la cosa al s\u00edmbolo, de la inmanencia a la trascendencia y, en el l\u00edmite, del hombre al Dios. Cuando el nietzscheano F.Savater defiende la autonom\u00eda a ultranza conviene recordar que no hay autonom\u00eda sin otronom\u00eda, no hay yo sin otro yo, no hay aut\u00e9ntico querer sin ser requerido por el otro. El sentido que me saca de m\u00ed mismo en direcci\u00f3n al otro es un ultraje a mi ego\u00edsmo porque es un otraje, otraci\u00f3n o alteraci\u00f3n proveniente de la alteridad, a cuya llamada respondo con responsabilidad o me callo irresponsablemente: por eso la relaci\u00f3n con el otro me hace secretamente feliz o infeliz, corresponsable o irresponsable, amoroso u odioso. A partir de aqu\u00ed el <em>sentido existencial<\/em> no est\u00e1 s\u00f3lo meramente en lo que\u00a0 queremos sino en lo que somos requeridos, no est\u00e1 tanto en el amor propio como en el amor impropio, no es la sola autoafirmaci\u00f3n sino la afirmaci\u00f3n del otro, no es superar la soledad autoafirm\u00e1ndose sino supurarla compasivamente, no es deseo de totalizaci\u00f3n sino de coafirmaci\u00f3n o complementaci\u00f3n. De aqu\u00ed que la figura cl\u00e1sica del <em>h\u00e9roe<\/em> resulte problem\u00e1tica, ya que no es tanto el constructor cuanto el destructor, no es el pacificador sino el guerrero, no asume la debilidad sino la fuerza, pretendiendo hacer justicia ajusticiando y pecando no por defecto sino por exceso. Pues el h\u00e9roe cl\u00e1sico no porta la bandera del sentido, sino que es el abanderado de la raz\u00f3n-verdad puritana. En efecto, el h\u00e9roe t\u00edpico no tiene amor ni humor, por eso suele ser una especie de \u201cmat\u00f3n\u201d que nos condena o demoniza para poder \u201csalvarnos\u201d beligerantemente&#8230;<\/p>\n<p>Frente al hero\u00edsmo tradicional pregonamos aqu\u00ed una <em>\u00e9tica del sentido<\/em>, el cual no se basa en la autoafirmaci\u00f3n sino en la mutua afirmaci\u00f3n, no en la voluntad de querer sino en la querencia de la voluntad, no en el diablo que disgrega sino en el Dios que re\u00fane, no en el h\u00e9roe que vence sino en el que convence, no en la b\u00fasqueda de la excelencia sino en la remediaci\u00f3n de lo calamitoso. Bastante tarea tenemos con remediar el mal como para dedicarnos a imponer el bien: una aut\u00e9ntica \u00e9tica deber\u00eda partir de abajo arriba y no de arriba abajo, aceptando nuestra finitud y tratando de sanar lo enfermo y humanizar lo inhumano en lugar de proyectar utop\u00edas sobrerhumanas. Pues si el punto de partida de todo(s) es la vida, el punto de llegada de todo(s) es la muerte, a la que el h\u00e9roe trata de matar rid\u00edculamente bajo la apariencia de monstruo o drag\u00f3n: pues no es posible el escamoteo de nuestra contingencia en nombre de fatuas rimbombancias. El caso es que el hombre llegue a ser el que es: <em>humano<\/em>, lo cual conllevar\u00eda no hacer tanto el animal ni creerse Dios, pues probablemente hace aquello por creerse esto.<\/p>\n<p><strong>Vale, he dicho, salud.<\/strong><\/p>\n<p><strong>(Bibliograf\u00eda<\/strong>): Andr\u00e9s Ortiz-Oses, <em>Amor y sentido<\/em>, Anthropos, Barcelona 2003.<\/p>\n<p>Varios, <em>Diccionario de Hermen\u00e9utica<\/em>, Univ.Deusto, Bilbao 2006.<\/p>\n<p>F.Savater, <em>Nietzsche; Invitaci\u00f3n a la \u00e9tica; El contenido de la felicidad<\/em>.<\/p>\n<p>G.Vattimo, R. Rorty y S. Zabala, <em>El futuro de la religi\u00f3n<\/em>, Paid\u00f3s 2006.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un preg\u00f3n para j\u00f3venes provectos Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s (Universidad de Deusto-Bilbao) S\u00e9 siempre extra\u00f1o y ex\u00f3tico: un alma (W.Gombrowicz). (Exordio) El que os habla, j\u00f3venes probables, es un viejo que ha doblado su juventud; el que os habla, j\u00f3venes probados, es un viejo que ha tratado con j\u00f3venes de filosof\u00eda; el que os habla, j\u00f3venes provectos, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":416,"featured_media":0,"parent":8,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-162","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/162","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/416"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=162"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/162\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":166,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/162\/revisions\/166"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/8"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}