{"id":17,"date":"2009-11-24T11:17:54","date_gmt":"2009-11-24T10:17:54","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/hermes\/?page_id=17"},"modified":"2009-11-24T11:17:54","modified_gmt":"2009-11-24T10:17:54","slug":"andres-ortiz-oses-y-los-aforismos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/aforistica\/andres-ortiz-oses-y-los-aforismos\/","title":{"rendered":"Andr\u00e9s Ortiz Os\u00e9s y los aforismos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">por<br \/>\nProf. Dr. <strong>Ib<\/strong><strong>on Zubiaur<\/strong><br \/>\nUniversidad de Tubinga<br \/>\nDirector del Instituto Cervantes (M\u00fanich)<\/p>\n<p>Suele decir <strong>Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s<\/strong> que \u00e9l ser\u00e1 recordado por sus aforismos. Por modesta, la afirmaci\u00f3n es inexacta: Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s ser\u00e1 recordado por muchas razones (o co-razones). Ser\u00e1 recordado (o deber\u00eda serlo) como autor de uno de los sistemas de pensamiento m\u00e1s originales y sugerentes producidos en lengua castellana: filosof\u00eda de la (co)implicaci\u00f3n, filosof\u00eda de la raz\u00f3n afectiva, d<em>u<\/em>al\u00e9ctica coimplicativa&#8230; la pluralidad de etiquetas aplicables y su irreductibilidad a ninguna de ellas dan cuenta de su fecundidad y de la dimensi\u00f3n org\u00e1nica de su sistema (como en el caso de sus maestros <strong>Unamuno<\/strong> y <strong>Ortega<\/strong>, el pensamiento de Ortiz-Os\u00e9s es inmune a la esclerosis del concepto abstracto). Ser\u00e1 recordado (o deber\u00eda serlo) como introductor y difusor en el mundo hisp\u00e1nico de autores y corrientes esenciales del pensamiento contempor\u00e1neo (<strong>Jung<\/strong> y el <strong>c\u00edrculo de Eranos<\/strong>, Bachofen, la nueva hermen\u00e9utica).<\/p>\n<p>Finalmente, ser\u00e1 recordado (y lo ser\u00e1 sin duda) como un extraordinario profesor de filosof\u00eda: alguien que, con recursos oratorios deslumbrantes y un sentido l\u00fadico de la provocaci\u00f3n, encarna insuperablemente la olvidada esencia de su oficio, la misi\u00f3n de <em>incitar al pensamiento<\/em>. Como Ortega de nuevo, Ortiz-Os\u00e9s es profesor de filosof\u00eda in <em>partibus infidelium<\/em>: ha tenido que hacerse un p\u00fablico y sembrar una progenie. Pese a la ingratitud y hasta a la envidia, su empe\u00f1o no puede decirse que haya sido vano. Desde su c\u00e1tedra de la Universidad, donde sobrevive como <em>especie no protegida<\/em>, Ortiz-Os\u00e9s ha estimulado a dos generaciones que hoy quieren reivindicar su referencia. Quiz\u00e1 es que de su generosidad tambi\u00e9n se aprende: Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s ser\u00e1 recordado, <em>es<\/em> recordado. No vamos a esperar a que lo entierren para hacerlo.<\/p>\n<p>Dicho esto, se puede retomar el punto de partida: Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s ser\u00e1 recordado por sus aforismos. Aun modesta, la afirmaci\u00f3n es muy correcta; revela una ternura y un caracter\u00edstico inter\u00e9s por el detalle. Cabr\u00eda incluso recelar de su modestia: uno de los m\u00e1s grandes aforistas del pasado siglo (<strong>Stanislaw Jerzy Lec<\/strong>) sostiene que a quienes le preguntaban si no escrib\u00eda cosas mayores, \u00e9l contestaba invariablemente \u00abNo, s\u00f3lo grandes\u00bb. Ortiz-Os\u00e9s ha escrito muchas cosas mayores (y grandes), pero un estilo bien reconocible fulge en sus buenas tres decenas de libros: el afor\u00edstico. Forjador de sistemas, Ortiz-Os\u00e9s gusta de desgranarlos en fragmentos -fragmentos a <em>coimplicar<\/em> en su sistema. Esta d<em>u<\/em>al\u00e9ctica hace <em>necesario<\/em> el aforismo: lo requiere. No es extra\u00f1o, por tanto, que en los \u00faltimos a\u00f1os nuestro autor cultive el g\u00e9nero incansablemente: supone la derivaci\u00f3n m\u00e1s natural de su pensamiento y la asunci\u00f3n del g\u00e9nero que le es m\u00e1s propio -aquel en el que brillan por s\u00ed mismos sus hallazgos.<\/p>\n<p>En uno de sus (muchos) aforismos m\u00e1s logrados, Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s define este pensamiento suyo como <em>surfilosof\u00eda<\/em>. La doble etimolog\u00eda del vocablo coincide en destacar el mismo rasgo: <em>sur<\/em>-filosof\u00eda, sobre o en otra dimensi\u00f3n de la filosof\u00eda (como en surrealismo, la asociaci\u00f3n m\u00e1s obvia); surf-filosof\u00eda, filosof\u00eda deslizante y l\u00fadica, que coge olas en la superficie del mar. Ortiz-Os\u00e9s se ubica as\u00ed en el escenario liminar que siempre busca y establece su d<em>u<\/em>al\u00e9ctica con la met\u00e1fora tradicional de la profundidad. En un autor de tan vast\u00edsima cultura, explorador de todas las mitolog\u00edas y heredero declarado del m\u00e1s <em>profundo<\/em> de los eruditos (Jung), no deber\u00eda sorprendemos este emplazamiento a la <em>superficialidad<\/em>.<\/p>\n<p>Enamorado del <em>mar<\/em>, Ortiz-Os\u00e9s ausculta sus destellos: conoce como nadie los abismos que hay debajo. Ha buceado esas inmensas extensiones donde no llega la luz y la presi\u00f3n se vuelve intolerable. Sabe tambi\u00e9n c\u00f3mo, por otra parte, en las heladas cumbres acaba por faltar el ox\u00edgeno: Zaratustra, el transvalorador de la profundidad, el pensador de las alturas y la ligereza, le ha precedido. Ortiz-Os\u00e9s, que piensa la (co)implicaci\u00f3n, recela de la fascinaci\u00f3n de lo profundo (y de la de su inversi\u00f3n). Busca los puntos de fricci\u00f3n, las grietas, los reflejos. Del dinamismo no le atrae lo ag\u00f3nico, el enfrentamiento -sino el desplazamiento que permite, la energ\u00eda a aprovechar. Busca <em>coger las olas<\/em>.<\/p>\n<p>Las energ\u00edas que <em>recicla<\/em> Ortiz-Os\u00e9s irradian por lo general del mismo idioma. Formado en las dos lenguas m\u00e1s constructivistas de la tradici\u00f3n europea (lat\u00edn y alem\u00e1n), aplica sus principios anal\u00edticos y configurativos a la que siente como propia y es, quiz\u00e1, la m\u00e1s metaf\u00f3rica de todas: el castellano. Ortiz-Os\u00e9s pudo quedarse en Innsbruck y eligi\u00f3 volver a tierra infiel: ha confesado muchas veces que le decidi\u00f3 saber que <em>su destino es la lengua castellana<\/em>. El lector de sus aforismos percibe efectivamente que este autor no podr\u00eda escribir en otro idioma; pero adem\u00e1s -precisamente por esa combinaci\u00f3n de mestizaje y de vinculaci\u00f3n fatal con su medio expresivo- que ha forjado un estilo original y sin apenas precedentes. Ortega se\u00f1alaba que el castellano de Unamuno era aprendido (una formulaci\u00f3n muy elegante); su propio estilo es la fusi\u00f3n afortunada de modos de pensamiento n\u00f3rdicos con la ret\u00f3rica ensay\u00edstica francesa en el crisol de su talento inmenso.<\/p>\n<p>Si mi an\u00e1lisis es correcto, Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s ser\u00eda uno de los primeros pensadores espa\u00f1oles en pensar <em>radicalmente en castellano<\/em>: la radicalidad, igual que sus maestros, la ha aprendido fuera, en el constructivismo del lat\u00edn y el alem\u00e1n; pero al ejercitarla no hace sino desplegar las potencialidades del idioma en el que siente. <em>Co-raz\u00f3n<\/em> es un gran ejemplo: inventa una ra\u00edz <em>posible<\/em> (aunque <em>irreal<\/em>), una <em>etimolog\u00eda eur\u00e9tica<\/em>, que sirve para iluminar caras ocultas de un astro sem\u00e1ntico -por no decir que pone a circular estrellas nuevas (luminosas). Este \u00faltimo matiz es delicado, porque bordea un vicio muchas veces reprobado en los fil\u00f3sofos: el de contaminar espacios del discurso con abstrusas jergas e idiolectos.<\/p>\n<p>El deporte filos\u00f3fico de la etimolo\u00acg\u00eda-ficci\u00f3n (y de la creaci\u00f3n de jergas) ha registrado en el pasado siglo un auge con estrellas como <strong>Heidegger<\/strong> y <strong>Derrida<\/strong>. Del or\u00e1culo de la Selva Negra se diferencia  Ortiz-Os\u00e9s en muchas cosas, notablemente en su sentido del humor y su ternura (que le acercan al primer <strong>Nietzsche <\/strong>y a Lec). Con Derrida comparte mucho m\u00e1s en el estilo, pero su superficialidad es muy distinta a la de los surfistas de la <em>differance<\/em>: su deslizarse por las olas es integrador, no disolvente. La met\u00e1fora del espacio puede iluminamos otra vez: si Heidegger parece pensar s\u00f3lo <em>hacia abajo<\/em>, Ortiz-Os\u00e9s, como Derrida (no como sus ep\u00edgonos, que piensan poco), piensa <em>en los l\u00edmites<\/em> y <em>en todas direcciones<\/em>. Ortiz-Os\u00e9s es polimorfo (y perverso): el aforismo es por ello su g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Las comparaciones del p\u00e1rrafo anterior podr\u00edan parecer exageradas; sus t\u00e9rminos aspiran s\u00f3lo a ser ilustrativos. Para dejarlo claro, entonces, vaya otra advertencia: los aforismos de Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s son <em>irregulares<\/em>. Lo son en su estructura como en su valor: van desde la genialidad a la ocurrencia. El g\u00e9nero <em>cuenta con ello<\/em>: en un autor tan torrencial y generoso como Ortiz-Os\u00e9s (pensador verdaderamente incontinente), la selecci\u00f3n no es un criterio. <em>Cualquier<\/em> punto de referencia <em>puede<\/em> cobrar valor en su sistema d<em>u<\/em>al\u00e9ctico: el momento religador vendr\u00e1 despu\u00e9s, mientras que el aforismo s\u00f3lo brinda <em>destellos<\/em> iniciales (o finales).<\/p>\n<p>Cuando Ortiz-Os\u00e9s reivindica <em>tambi\u00e9n<\/em> la tonter\u00eda no est\u00e1 incurriendo en falsa modestia: ambos vicios le son ajenos, pero la falsedad m\u00e1s que ninguno. Ortiz-Os\u00e9s es, como nadie, un pensador <em>aut\u00e9ntico<\/em>: no s\u00f3lo dice lo que piensa, sino que piensa de verdad, a cada instante -y nos regala casi cada pensamiento (cada instante). Insisto en resaltar la generosidad como otro de sus rasgos: los aforismos son su <em>work in progress<\/em>, el proceso mismo de su pensar cotidiano -estimulado a cada paso, estimulante en cada gesto. Irregular o polimorfo, es desde luego un pensador <em>brillante<\/em>: pocas obras contienen semejante cantidad de chispas, de fulgores. Un regalo para el lector aventurero y l\u00fadico: accesible, sugerente, Ortiz-Os\u00e9s es un provocador de pensamiento.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 dif\u00edcil, para quien lea un libro de sus aforismos, no sorprenderse, no re\u00edr, no preguntarse. Ser\u00e1 dif\u00edcil que no piense. Quien tampoco lo haga con su \u00faltimo libro, deber\u00eda ir abandonando ya toda esperanza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Prof. Dr. Ibon Zubiaur Universidad de Tubinga Director del Instituto Cervantes (M\u00fanich) Suele decir Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s que \u00e9l ser\u00e1 recordado por sus aforismos. Por modesta, la afirmaci\u00f3n es inexacta: Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s ser\u00e1 recordado por muchas razones (o co-razones). 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