{"id":179,"date":"2010-02-23T20:08:34","date_gmt":"2010-02-23T19:08:34","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/hermes\/?page_id=179"},"modified":"2010-02-26T16:53:00","modified_gmt":"2010-02-26T15:53:00","slug":"biografia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/biografia\/","title":{"rendered":"Biograf\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><strong>AVATARES DE LA EXISTENCIA<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>1 (Ni\u00f1ez)<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos nacen sin nuestro consentimiento? Por inconsciencia (el sexo nos lleva a la inconsciencia, por eso el sexo es peligroso en toda cultura culta). En el caso de nacernos con consciencia se trata de una decisi\u00f3n por amor (propio y ajeno), pero el amor sigue siendo una cosa peligrosa en toda cultura culta. Supongo que el promotor de mi nacimiento fue mi propio padre, y mi madre lo asume encantada. Ambos ten\u00edan adem\u00e1s en sus molleras la doctrina sexual-amorosa de la Iglesia sobre la procreaci\u00f3n en el nombre del Dios creador.<\/p>\n<p>Pero la creaci\u00f3n y la procreaci\u00f3n son el problema y no la soluci\u00f3n: en esto estamos de acuerdo todos los cuerdos con un toque <em>gn\u00f3stico,<\/em> un toque que critica lo real en nombre de lo surreal, y yo soy surrealista porque prefiero lo impl\u00edcito a lo expl\u00edcito, lo potencial a lo actual, lo latente a lo patente, lo virtual a lo real y lo sutil a lo burdo (es la preferencia heideggeriana del ser frente al ente, as\u00ed como la preferencia junguiana del s\u00ed-mismo al yo). Soy en efecto un \u201csimbolista\u201d que cree en la salvaci\u00f3n o liberaci\u00f3n por las im\u00e1genes, ya que el aut\u00e9ntico sentido es simb\u00f3lico o imaginal.<\/p>\n<p>Mas dejemos la imaginaci\u00f3n y volvamos a la cruel realidad. Me nacen sin mi consentimiento, aunque con amor,\u00a0 el 11 de Febrero de 1943 en Tardienta (Huesca), a las cuatro y media, un d\u00eda fr\u00edo en los Monegros y de nieve al pie de los Pirineos, de ah\u00ed que mi salida del c\u00e1lido \u00fatero materno al fr\u00edo mundo extrauterino fuera un <em>schock<\/em> a\u00fan no asimilado. Mi nombre es el nombre del padre, a\u00f1adiendo el nombre materno\/mariano de la Virgen Mar\u00eda. Soy pues el hijo del padre y de la madre, un cruce de contrarios, porque mi padre aragon\u00e9s era imperativo, con su genio vivo, mientras que mi madre navarra era afectuosa y romanticota. Su casamiento en 1939 en el Pilar de Zaragoza, hab\u00eda sido confabulado por el t\u00edo can\u00f3nigo compostelano, secretario del arzobispo de Santiago, donde mi madre concluy\u00f3 Magisterio.<\/p>\n<p>El padre era comerciante, de familia dem\u00f3crata-cristiana, afiliado al final al pensamiento joseantoniano, mientras que la madre era maestra, de familia carlista y cat\u00f3lica. Durante la guerra (in)civil fueron los amigos de izquierdas de mi padre derechista los que generosamente le dejaron marchar a Zaragoza. Pero en 1948, en \u00e9poca del maquis, un terrorista asesin\u00f3 a mi padre, al sacerdote del pueblo y a un primo (de izquierdas), huyendo a Francia posteriormente. El terrorista, que realiz\u00f3 el triple crimen el mismo d\u00eda de la muerte de su madre, hab\u00eda sido teniente del ej\u00e9rcito rojo. Mi padre, que hab\u00eda sido nombrado vicealcalde bajo presi\u00f3n franquista, hab\u00eda evitado su encarcelamiento, aunque no su marginaci\u00f3n en aquella Espa\u00f1a nacional-cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Yo ten\u00eda cinco a\u00f1os y guardo un recuerdo difuso de sus consecuencias,\u00a0 m\u00e1s que del hecho mismo (que trataron de ocult\u00e1rnoslo a los cuatro hermanos hu\u00e9rfanos). La tragedia me qued\u00f3 en el subconsciente, y yo la apercib\u00eda\u00a0 sobre todo en la figura enlutada de la madre. Pero la gente del pueblo nos arrop\u00f3, y vino en nuestra ayuda la Iglesia con su simbolog\u00eda religiosa, ya que el t\u00edo compostelano ten\u00eda una Capilla privada en nuestra casona rural. All\u00ed nos hablaba de la ausencia del padre como una estancia en el otro mundo, y yo lo imaginaba flotando ingr\u00e1vidamente en el transer celeste, de modo que la muerte era un tr\u00e1nsito doloroso al trasmundo imaginal.<\/p>\n<p>As\u00ed que fue la Iglesia la que me cobij\u00f3 simb\u00f3licamente, encajando as\u00ed religiosamente la violenta ausencia del padre. A ello me ayudaba no s\u00f3lo el ritual de la misa dom\u00e9stica y luego la comuni\u00f3n eucar\u00edstica, sino tambi\u00e9n m\u00e1s tarde las primeras lecturas lit\u00fargicas en la Biblioteca canonical de nuestra casa. Ello me depar\u00f3 una etapa m\u00edstica, la cual me prepar\u00f3 a su vez para entrar en el Seminario de Huesca. En mi segundo curso de Humanidades nos dej\u00f3 tambi\u00e9n el t\u00edo can\u00f3nigo, pero su impronta estaba sellada. Era un cl\u00e9rigo cl\u00e1sico pero abierto, bien humorado, con el mismo genio paterno. A trav\u00e9s del arzobispo agustino, que hab\u00eda sido bi\u00f3logo y confesor de la Reina, mi t\u00edo conoci\u00f3 a personalidades como Ram\u00f3n y Cajal, pero tambi\u00e9n al presidente Primo de Rivera, el cual fue invitado a Tardienta para inaugurar un Grupo escolar mod\u00e9lico: mi t\u00edo lo recibi\u00f3 con un discurso en el que, adem\u00e1s de pedirle agua para el riego, le recordaba que toda dictadura era provisional (incluida su dictablanda).<\/p>\n<p><strong>2 (Adolescencia)<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>La Iglesia que me sirvi\u00f3 de cobijo en nuestra Capilla familiar, acab\u00f3 siendo una c\u00e1rcel en el Seminario oscense, fr\u00edo y duro, pobre y espartano. Pero yo era ya casi pobre, puesto que hab\u00edamos dejado de ser una familia de clase media alta para ser una familia de clase media baja, aunque la hermana mayor logr\u00f3 acabar de estudiar, mientras que los hermanos dejaron los estudios para sacar adelante el negocio de abonos y la tienda de ultramarinos, coloniales o abastos. S\u00f3lo el calor interior de la madre lograba quitarme el fr\u00edo exterior en el Seminario. Pero ella enferm\u00f3 y muri\u00f3 al inicio de mi cuarto curso, despu\u00e9s de haberle ofrendado la matr\u00edcula de honor del curso anterior.<\/p>\n<p>La aut\u00e9ntica tragedia de mi vida no es la muerte del padre, de la que no me enter\u00e9 del todo, sino la muerte de la madre, cuya defecci\u00f3n me dej\u00f3 desafecto al mundo. Es como si me hubiera sacudido un rayo, jam\u00e1s pens\u00e9 que la muerte pudiera con la vida y el amor maternos que me parec\u00edan inmarcesibles, y qued\u00e9 estremecido La matr\u00edcula del curso anterior se convirti\u00f3 en suspenso parcial en ese curso fat\u00eddico. Pero ahora ya no hab\u00eda remedios religiosos ni componendas rituales de superaci\u00f3n, ahora entraba en una etapa de supuraci\u00f3n interior que me llev\u00f3 a una justa rebeld\u00eda ante la maldad del mundo (la herida gn\u00f3stica procede de aqu\u00ed).<\/p>\n<p>Mi venganza de la crueldad natural fue cultural, y consisti\u00f3 (y a\u00fan consiste) en eternizar en mi alma al amor de la madre. As\u00ed que despu\u00e9s de todo tambi\u00e9n en este caso la imago materna me salv\u00f3 de mi desquicio, la imago simb\u00f3lica que refractaba la experiencia real surrealmente. A partir de aqu\u00ed comenc\u00e9 a pensar seriamente que este mundo no tiene sentido en s\u00ed, en su encerrona existencial, sino abierto a una trascendencia interior o intratrascendencia, simbolizada por la imagen viva de la muerte viviente.<\/p>\n<p>Sin embargo en el Seminario de Huesca hab\u00eda descubierto el b\u00e1lsamo de la m\u00fasica, que tanto gustaba a mi madre, de manos del maestro G. Garc\u00e9s, la literatura de parte de un disc\u00edpulo de Mart\u00edn de Riquer y la filosof\u00eda de parte de nadie (yo me las hab\u00eda agenciado por mi cuenta para leer ciertos libracos, de san Agust\u00edn a Men\u00e9ndez Pelayo, en la Biblioteca de casa). La muerte de la madre endureci\u00f3 mi car\u00e1cter y decid\u00ed ampliar estudios. El t\u00edo quer\u00eda que fuese sacerdote, y la madre que fuese jesuita: as\u00ed que conjunt\u00e9 ambas ideas al elegir la Universidad de Comillas, sita\u00a0 a\u00fan en Cantabria, como \u00e1mbito de mi licenciatura en teolog\u00eda.<\/p>\n<p>Y all\u00ed estoy ya en Comillas, descubriendo anonadado el mar, rodeado de eucaliptos, pero encerrado en un estrecho margen de tierra, bajo un r\u00e9gimen a\u00fan preconciliar, aunque algunos estudiantes y profesores fu\u00e9ramos ya abiertos y avanzados, como el \u00ednclito biblista Jos\u00e9 Alonso (al otro gran biblista Alonso Sch\u00f6kel lo conocer\u00eda despu\u00e9s). En cierto momento quise marcharme a la Pontificia de Salamanca, pero el te\u00f3logo C. Florist\u00e1n me desaconsej\u00f3 hacerlo. Menos mal que descubr\u00ed a Teilhard, Ortega y la filosof\u00eda correlacionista de Angel Amor Ruibal, can\u00f3nigo colega de mi t\u00edo en Santiago, pero tuve que aprender de memoria f\u00e1rragos escol\u00e1sticos sin cuento. Sin embargo, la cuesti\u00f3n que me acuci\u00f3, hasta el punto de pasar la peor crisis de toda mi vida, fue la de la identidad personal y colectiva, porque yo me preguntaba cr\u00edticamente por la identidad nefasta de todo: la negra identidad nacional-cat\u00f3lica, la oscura identidad clerical, la mal\u00e9fica identidad franquista, la rancia identidad cultural universitaria y filos\u00f3fico-teol\u00f3gica, mi propia reprimida\/oprimida identidad personal.<\/p>\n<p>Yo ten\u00eda una crisis de posadolescencia, y mi capacidad e independencia no se sent\u00edan bien en aquel ambiente cerrado, en el que las mujeres estaban desterradas, la expansi\u00f3n personal prohibida y la cultura encorsetada, a pesar de la gran Bibioteca y dem\u00e1s. Acud\u00ed a un pseudopsic\u00f3logo que achac\u00f3 mi crisis a mi afectividad, cuando tendr\u00eda que haberla achacado a la desafectividad medioambiental, y al contexto represor\/opresor concitado. Entonces pens\u00e9 en exiliarme de aquella est\u00f3lida Espa\u00f1a, en buscar otros \u00e1mbitos de los que hab\u00eda o\u00eddo hablar, en instalarme en Europa y confrontarme con el mundo. Porque lo que yo necesitaba no era el trasmundo sino el mundo, la carne y a\u00fan cierto demonio que me reconciliara con mi propia afectividad abierta a la otredad.<\/p>\n<p><strong>3 (Juventud)<\/strong><\/p>\n<p>Era dif\u00edcil salir entonces a Europa, necesitaba alguna ayuda econ\u00f3mica y el permiso oficial, primero pens\u00e9 irme, con el cofrade A.Benito, a Friburgo en Suiza, pero s\u00f3lo nos dieron permiso para salir a Roma, lo que no estaba tan mal. Estaba muy bien porque Roma es el paganismo, la catolicidad y sobre todo el arte monumental (mi sensibilidad art\u00edstica debe ser herencia del viejo pariente pintor Pradilla Ortiz, que por cierto estuvo aqu\u00ed becado en la Academia de Roma). El joven Colegio Espa\u00f1ol romano era muy bonito, y la Universidad Gregoriana muy internacional, aunque clasicota. Pero con J. S\u00e1daba nos las arregl\u00e1bamos para visitar la Universidad de Roma, al tiempo que pude conocer la Ciudad Eterna y viajar por Italia. Pas\u00e9 lunas Navidades en Florencia con un grupo internacional de estudiantes, ayudando en sus inundaciones, y all\u00ed conoc\u00ed a Marta, la estudiante florentina de rasgos cl\u00e1sicos. Es verdad que yo era m\u00e1s rom\u00e1ntico que cl\u00e1sico, pero algo es algo y sobre todo alguien: alguien bella y suave que se para en la r\u00faa y te mira a los ojos con amor, y luego te acompa\u00f1a un trecho en connivencia estrecha.<\/p>\n<p>Realic\u00e9 el Baccalaureatum en la Gregoriana, pero obtuve una beca para estudiar alem\u00e1n en Innsbruck, y aprovech\u00e9 para quedarme, gracias a la mediaci\u00f3n del profesor G. Griesl, psic\u00f3logo y rector del Colegio-Seminario, quien, tras conocerme y ver mi expediente, me ofreci\u00f3 seguro de s\u00ed\u00a0 y de m\u00ed, una inapreciable beca de estancia que luego ampliar\u00eda el Ministerio de Ciencia austriaco. Yo hubiese preferido te\u00f3ricamente Friburgo en Alemania, sin duda pensando en la herencia heideggeriana, pero Innsbruck en Austria fue mi destino real-ideal, y amo ese destino porque es mi propio destino apropiado. Me qued\u00e9 deslumbrado por su rutilante belleza en medio de los Alpes, su apertura cultural, el nivel de vida y su calidad, la democracia europea, el contexto vivencial. En verano de un verdor exuberante, en invierno nevada pulcramente, con un intenso fr\u00edo que yo logr\u00e9 aguantar gracias a mi forofismo austr\u00edaco y tirol\u00e9s.<\/p>\n<p>Viv\u00ed en el Colegio-Seminario de la ciudad, en el altozano de H\u00f6tting, y me licenci\u00e9 y doctor\u00e9 en su prestigiosa Universidad, bajo los auspicios del catedr\u00e1tico DDDr. Emerich Coreth, Conde del Sudtirol, Decano del Instituto de Filosof\u00eda (cristiana), luego Rector de la Universidad, y finalmente Provincial jesu\u00edtico de la Provincia de Viena, un\u00a0 gran profesor y autor de una metaf\u00edsica, una hermen\u00e9utica y una antropolog\u00eda, as\u00ed como la incisiva obra \u201cL\u00f3gica de Hegel\u201d (Herder). All\u00ed mismo conoc\u00ed al fil\u00f3sofo\u00a0 H.G.Gadamer y al te\u00f3logo Karl Rahner a ra\u00edz de sus conferencias, as\u00ed como al antrop\u00f3logo E. Borneman de Salzburgo y al colega Franz K. Mayr que acab\u00f3 en Portlando\/Oregon (USA). En el Colegio-Seminario conviv\u00eda con alg\u00fan tipo interesante, como el wittgensteiniano W. Baum. Dicen que llegu\u00e9 a conocer a M.Heidegger, en una conferencia en el Brenner-Kreis dedicada a Ficker, pero no estoy seguro, me parece una enso\u00f1aci\u00f3n., ya que los recuerdos del Heidegger seriote de ojos penetrantes, as\u00ed como tambi\u00e9n del Jung perspicaz e ir\u00f3nico proceden de filmaciones.<\/p>\n<p>En Innsbruck me he sentido como en ninguna parte, tanto por su belleza, el ambiente natural y el mutuo conocimiento de los estudiantes como por mi inter\u00e9s filos\u00f3fico y cultural. All\u00ed encontr\u00e9 la filosof\u00eda hermen\u00e9utica, pero sobre todo encontr\u00e9 la amistad, la amistad rom\u00e1ntica, que es lo m\u00e1s interesante de la vida. Por una parte, ten\u00eda buenos amigos en el Colegio-Seminario, la Uni y en el Colegio internacional Canisianum, donde me reun\u00eda con un grupo hispano y espa\u00f1ol, la mayor\u00eda aragoneses. Pero la diosa Fortuna quiso que conociera a Michael, el rubio v\u00e1stago de los Gassner de Bludenz (Vorarlberg), una familia de fabricantes textiles de rancio abolengo. Pero no, abolengo me suena a \u201cabuelengo\u201d, y nada menos rancio que Michael y su hermana Beate: parec\u00edan dos mozos renacentistas por su frescura, belleza y nobleza. A trav\u00e9s de Michael conoc\u00ed a toda su familia y alrededores, lo que me posibilit\u00f3 conocer todo un mundo.<\/p>\n<p>Vivimos una juventud apasionante y apasionada, viajamos y bebimos. Michael se cas\u00f3 finalmente con una francesa, y posteriormente con una eslava, mientras que Beate lo har\u00eda con un siciliano. Creo que mi capacidad de amistad es mayor que mi capacidad de amor, porque esta ultima ha sido reprimida por el contexto eclesi\u00e1stico en que me he movido buena parte de mi vida, siquiera paralelo y libre. Pienso que al reprimir el amor hacia fuera refluye hacia adentro, constelando un \u00e1nima potente en su afectividad. De todos modos, pienso que la amistad no es sino un amor sublimado, as\u00ed que no debemos hacer excesivos distingos escol\u00e1sticos. Pero supongo que la fuerte presencia de fondo de la madre y la prohibici\u00f3n eclesi\u00e1stica de la mujer, pueden configurar en el \u00e1nimo masculino un \u00e1nima (femenina) por reflujo o interiorizaci\u00f3n. De ah\u00ed probablemente mis fascinantes amistades rom\u00e1nticas, y mi dejadez amorosa en el sentido convencional que acaba conduciendo a la pareja y al matrimonio.<\/p>\n<p>Yo ya llevaba casi un quinquenio en Innsbruck y me hab\u00eda abierto a la vida y la cultura, la amistad y la filosof\u00eda, la belleza y el buen vivir, pero tambi\u00e9n a la nueva religi\u00f3n evang\u00e9lica instaurada por el Concilio Vaticano II, que posibilit\u00f3 la salida de una Iglesia cerrada, oscura y medieval, a otra abierta y colorista en aquel contexto \u201ccontracultural\u201d. En aquel momento de entusiasmo posconciliar llegu\u00e9 a realizar mi iniciaci\u00f3n sacerdotal en la Catedral Oenipontana, de manos del Obispo conciliar Paul Rusch y bajo los auspicios del sucesor de Juan XXIII, Pablo VI (al que pude conocer en una restringida audiencia de diez estudiantes en el Vaticano, parec\u00eda una figura evanescente). As\u00ed que en un acto m\u00edtico- m\u00edstico me orden\u00e9 como sacerdote, pero no como cura: el sacerdocio es una figura sagrada o consagrada, el cura es una figura meramente jur\u00eddica y burocr\u00e1tica. Quise realizar lo que m\u00e1s tarde el te\u00f3logo y psicoanalista E. Drewermann denomina la vocaci\u00f3n cham\u00e1nica, carism\u00e1tica, m\u00edstica o sagrada, frente a la vocaci\u00f3n eclesi\u00e1stica o clerical.\u00a0 En todo caso me ordenaron como sacerdote secular o mundano (<em>Weltpriester),<\/em> y por tanto encarnado e incardinado en el mundo.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, mi ordenaci\u00f3n sacerdotal era una reacci\u00f3n <em>in extremis<\/em> a ese mismo mundo redescubierto en sus l\u00edmites y limitaciones, una reacci\u00f3n al triunfalismo del mundo cuya crueldad yo tan bien conoc\u00eda. Esta reacci\u00f3n reflejaba de nuevo la \u201cherida gn\u00f3stica\u201d, y era como un contrapunto o refugio, un repliegue o paso atr\u00e1s (<em>Schritt zur\u00fcck),<\/em> una precauci\u00f3n asc\u00e9tica. Sin duda pesaba en mi decisi\u00f3n religiosa la tradici\u00f3n familiar cat\u00f3lica, pero tambi\u00e9n la \u201ctraici\u00f3n familiar\u201d, la ausencia de cobijo parental, la orfandad existencial. Aunque ahora ya no buscaba el refugio en una Iglesia que podr\u00eda convertirse en c\u00e1rcel, sino que vivir\u00eda a su sombra, a la sombra de un cristianismo milenario, pero aut\u00f3nomamente. Que no en vano mi propio catolicismo hab\u00eda entrado en contacto con el protestantismo germano y su libertad de conciencia e interpretaci\u00f3n, as\u00ed como con la filosof\u00eda sapiencial de un Marco Aurelio cuando dice: \u201cel fil\u00f3sofo es el primer sacerdote y servidor de los dioses\u201d.<\/p>\n<p>Mi padre doctoral E. Coreth me ofreci\u00f3 la real posibilidad de quedarme como docente en el Instituto de Filosof\u00eda (cristiana), realizando con \u00e9l la llamada Habilitaci\u00f3n para la docencia universitaria. Incluso me halag\u00f3 al respecto diciendo que yo hab\u00eda conquistado en mi Tesis hermen\u00e9utica sobre Heidegger y Amor Ruibal la m\u00e1xima calificaci\u00f3n (matr\u00edcula), mientras que el famoso te\u00f3logo J.B.Metz hab\u00eda obtenido \u201cs\u00f3lo\u201dun sobresaliente. Pero yo deb\u00eda dar de nuevo un paso atr\u00e1s y volverme a Espa\u00f1a, ya que el fr\u00edo centroeuropeo, la comida n\u00f3rdica y el car\u00e1cter germ\u00e1nico no me convenc\u00edan ni conven\u00edan, a la vez que yo quer\u00eda filosofar en el lenguaje, y mi lengua es el espa\u00f1ol\/castellano.<\/p>\n<p><strong>4 (Profesor) <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed que me volv\u00ed, resuelto y nost\u00e1lgico, a Zaragoza donde comenz\u00f3 mi profesura de filosof\u00eda en el Centro Teol\u00f3gico y, eventualmente, en la Universidad. El obispo Javier Os\u00e9s y el te\u00f3logo Javier Calvo me avalaron en el Centro, mientras que el fil\u00f3sofo Eugenio Frutos lo hizo en la Uni. En Arag\u00f3n recuper\u00e9 la cercan\u00eda de la familia, la abuela y los hermanos, e inminentemente, de los sobrinos (mientras tanto mi hermano mayor, tras ciertas turbulencias, se convertir\u00eda en fabricante de abonos que vende en todo el mundo). Tambi\u00e9n recuper\u00e9 el color\/calor peninsular y la gastronom\u00eda, aunque tambi\u00e9n la rudeza cultural y el atraso pol\u00edtico. Hab\u00eda desertado del desierto aragon\u00e9s pero volv\u00eda a su sequedad medioambiental y al cemento armado zaragozano. Empoll\u00e9 mucho en ese par de a\u00f1os pero, tras dar un par de cursillos en la Facultad teol\u00f3gica de Vitoria, acept\u00e9 la invitaci\u00f3n de la Pontificia de Salamanca para dar filosof\u00eda. Acaso el mejor recuerdo final de Zaragoza sea el Simposio que organizamos con G. Bueno en la Uni, as\u00ed como mi colaboraci\u00f3n con los hermanos Orensanz, el escultor y el soci\u00f3logo (posteriormente trasladados a Nueva York), y la publicaci\u00f3n con este \u00faltimo de nuestra obrita \u201cContracultura y revoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Salamanca era y es una ciudad preciosa en su monumentalidad, y adem\u00e1s quedaba la huella de Unamuno. Pero era una ciudad un tanto aislada, aunque yo viv\u00eda en el Colegio Oriental, por cierto con el pre-cardenal Rouco, y ten\u00eda contacto con la Universidad civil. Incluso fund\u00e9 la colecci\u00f3n \u201cHermeneia\u201d de la editorial S\u00edgueme, entonces coordinada por A. Sierra, luego fundador de Trotta. En esa peque\u00f1a editorial consegu\u00ed que se publicara la magna obra de H.G.Gadamer \u201cVerdad y m\u00e9todo\u201d, obteniendo del propio autor su permiso y aquiescencia. Tambi\u00e9n colabor\u00e9 en el Diccionario de los fil\u00f3sofos j\u00f3venes, dirigido por M.A.Quintanilla. Mas yo me sent\u00eda en Salmantica como un exiliado, quiz\u00e1s porque en la Pontificia me sent\u00edan como un tipo no-clerical (porque hablaba del estructuralismo), mientras que en la Civil era visto como un tipo clericaloide\u00a0 (porque hablaba de hermen\u00e9utica). Las dos Espa\u00f1as, la clerical abrasando el coraz\u00f3n y la anticlerical hel\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>Para entonces yo ya hab\u00eda conocido la Universidad de Deusto en Bilbao, de cuando visitaba a mi t\u00edo materno casado en Santa Mar\u00eda de Lezama, donde \u00e9l mismo, Pedro Artabe y el fil\u00f3logo Mikel Z\u00e1rate me ilustraban sobre el origen vasco-navarro de mi apellido materno (mi madre era de tierra de Estella-Lizarra), que seg\u00fan me adujo K. Michelena remit\u00eda al vasco Orzaize reconvertido en el occitano Osses (que es el nombre de un pueblo vasco-franc\u00e9s).\u00a0 Un buen d\u00eda recib\u00ed la invitaci\u00f3n deustense del decano L. Armend\u00e1riz para venirme a la Facultad de Teolog\u00eda, al tiempo que el decano J. Echarri me invitaba a la de Filosof\u00eda, sin duda por la mediaci\u00f3n de E. Coreth y Jos\u00e9 Manzana, aunque tambi\u00e9n porque ya hab\u00eda escrito mi obrita \u201cAntropolog\u00eda hermen\u00e9utica\u201d. As\u00ed que me fui a Bilbao, que era una ciudad algo ahumada \u2013\u201cvil-vaho\u201d- pero intrigante, cerca del mar, en\u00e9rgica y energ\u00e9tica. Viv\u00eda en la residencia de Bego\u00f1a, pero conviv\u00eda en Deusto, que para m\u00ed ha sido como un cierto reflejo o refracci\u00f3n de Innsbruck, a causa del verdor, la apertura y\u00a0 el ambiente jesu\u00edtico-laical.<\/p>\n<p>Deusto es una universidad regida por los jesuitas, aunque constituida fundamentalmente por laicos de diferentes tendencias, bajo el paraguas simb\u00f3lico de un cierto humanismo cristiano, en la que las Facultades t\u00e9cnico-econ\u00f3micas sirven de apoyatura a las Facultades human\u00edsticas. Yo ca\u00ed de pie, entre otras cosas porque me puse a investigar la cultura vasca, contactando con Barandiar\u00e1n, Caro Baroja, Oteiza y luego Zulaika, proyectando la idea del \u201cmatriarcalismo vasco\u201d, que tuvo un gran eco dentro y fuera del Pa\u00eds Vasco, aunque algunos lo malentendieron como \u201cmatriarcado\u201d, y otros como \u201cmatriarca<em>r<\/em>lismo\u201d. En 1975 muri\u00f3 Franco, dejando en franquicia la gran transici\u00f3n pol\u00edtico-cultural hacia la democracia espa\u00f1ola. Por fin.<\/p>\n<p>Por fin cayeron los muros anquilosados, ay, de la patria m\u00eda. Hubo un tumulto continuado, manifestaciones y debates, violencia terrorista y cambio, desrepresi\u00f3n y desopresi\u00f3n. Era la etapa del destape y la movida, la liberaci\u00f3n de las costumbres recias\/reacias. Yo mismo quise participar en el jolgorio contracultural y me instal\u00e9 en una preciosa buhardilla en el Casco Viejo, junto a la casa de Unamuno, donde por fin pude realizar un encuentro \u00edntimo: el encuentro conmigo mismo, con mi alma o interioridad. All\u00ed escrib\u00ed mis simb\u00f3licas memorias tituladas \u201cMitolog\u00eda cultural\u201d, que albergan textos inauditos, mientras paseaba en soledad por el amplio pasillo abuhardillado, oyendo m\u00fasica cl\u00e1sica y moderna, lit\u00fargica y posmoderna, rom\u00e1ntica y castiza.<\/p>\n<p><strong>5 (Madurez)<\/strong><\/p>\n<p>En esa buharda realic\u00e9 una introspecci\u00f3n a fondo, un viaje interior a mis fondos marinos, que me posibilit\u00f3 tocar fondo a\u00edmico y emerger trasfigurado. Pues me d\u00ed cuenta de que mi filosof\u00eda no quer\u00eda ser m\u00e1s racional\u00edstica ni abstractoide, sino crom\u00e1tica y alqu\u00edmica, simb\u00f3lica e imaginal, y de que yo no era un fil\u00f3sofo al uso sino un hermeneuta herm\u00e9tico y alambicado. Desde esas profundidades emerg\u00ed lleno de fuerza creadora, abandonando la repetici\u00f3n de lo que dec\u00edan los dem\u00e1s para poder decir lo m\u00edo, as\u00ed pues para poder decirme. La consecuencia fue m\u00e1s adelante mi obra m\u00e1s sistem\u00e1tica, titulada \u201cMetaf\u00edsica del sentido\u201d, en la que siento las bases de una filosof\u00eda de la coimplicaci\u00f3n (el <em>coimplicacionismo simb\u00f3lico<\/em>). En esta emergencia ser\u00eda acompa\u00f1ado primero y despu\u00e9s, siempre, por Luis Garagalza, luego por J. Beriain y finalmente por P. Lanceros, mis aut\u00e9nticos disc\u00edpulos, colegas y amigos. Mi idea central era y es la de la mediaci\u00f3n simb\u00f3lica, aunque en aquel barullo posfranquista se trataba de una pr\u00e9dica en el desierto.<\/p>\n<p>Y en plena euforia adviene lo euf\u00f3rico, de nuevo aparece galana la amistad rom\u00e1ntica, segunda entrega, al contactar en Portugal con Rui Ribeiro, a quien conoc\u00ed en la ciudadela de Braga, en donde estuve conferenciando una semana, invitado por el profesor Sumares. Aunque Rui estudiaba en la Universidad del Mi\u00f1o, acudi\u00f3 a mis conferencias en el Anfiteatro de la Facultad de Filosof\u00eda, y all\u00ed descubr\u00ed su simpat\u00eda y su morenez oriunda de Lisboa. Durante varios a\u00f1os fue como mi secretario personal, ya que reci\u00e9n acabada su carrera hablaba cinco idiomas, por lo que no extra\u00f1a su final ubicaci\u00f3n en la sede europea de Bruselas. Nos divertimos y viajamos mucho, aunque el centro \u00e1lgido de nuestras operaciones era la buhardilla con su encanto grutesco, pues parec\u00eda una gruta, cueva o caverna paleol\u00edtica en plan duplex, aunque flotando arriba en lo alto. Alguna vez tuve celos de tan lindo \u00e1tico, ya que a Rui le agradaba tanto como a m\u00ed: nuestra relaci\u00f3n parec\u00eda un tri\u00e1ngulo, mediado por el encanto compartido de la cueva m\u00e1gica.<\/p>\n<p>Y bien, precisamente en este momento m\u00e1gico, hete aqu\u00ed que doy un paso atr\u00e1s y me retiro o repliego al convento, l\u00e9ase al Hogar diocesano de Bego\u00f1a, donde comenzara a vivir y donde sigo conviviendo hasta hoy con mis cofrades. Se trata de una residencia originariamente compartida por curas y laicos, en la que me siento tan c\u00f3modo por poder estar solo, aunque acompa\u00f1ado. Ya no podr\u00eda vivir m\u00e1s tiempo solo en mi buharda, aunque fuera visitado por amigos, colegas o disc\u00edpulos, y mi disposici\u00f3n a convivir con otro u otra, y no digamos a desposarme\/esposarme, sigue siendo nula. As\u00ed que perd\u00ed un poco de libertad o altura existencial para ganar en necesidad o basamento esencial, pasando de lo m\u00e1gico peligroso a lo <em>majico<\/em> saludable. De todas formas, no me cerr\u00e9 ni encerr\u00e9, todo lo contrario, sino que comenc\u00e9 todo un ciclo de conferencias nacionales, as\u00ed como de viajes internacionales, como el que me llev\u00f3 inopinadamente a la Casa de la Poes\u00eda de Namur en Valonia (B\u00e9lgica), junto a \u00c1ngel Crespo, en la que no s\u00f3lo conferenciamos y nos tradujeron al franc\u00e9s, sino que tambi\u00e9n escenificaron algunos de nuestros poemas teatralmente. Sin embargo, mi gran baza filos\u00f3fica fue la conexi\u00f3n con el prestigioso C\u00edrculo Eranos internacional.<\/p>\n<p>El C\u00edrculo Eranos naci\u00f3 en 1933 bajo la inspiraci\u00f3n de C.G.Jung, teniendo sus conferencias veraniegas al sur de Suiza. Particip\u00e9 y colabor\u00e9 en algunas sesiones, contactando con el gran G. Durand, el fundador de la mitocr\u00edtica, as\u00ed como con M. Eliade y J. Hillman. Fruto de dicha colaboraci\u00f3n es mi libro sobre C.G. Jung, as\u00ed como la Revista y Suplemento Anthropos al respecto. Mi colaboraci\u00f3n reforz\u00f3 mi interpretaci\u00f3n de la mitolog\u00eda vasca, abri\u00e9ndola a otras perspectivas, como su comparaci\u00f3n con la mitolog\u00eda nipona realizada con el prof.esor K. Taketani de la Universidad de Kobe (Jap\u00f3n), as\u00ed como su presentaci\u00f3n oficial en el Forum Alpbach en compa\u00f1\u00eda del lehendakari Ardanza y Joseba Arregui.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n el momento de contactar en Madrid con el Foro del Hecho religioso, coordinado por J.L.Aranguren y J.G\u00f3mez Caffarena,\u00a0 as\u00ed como con el m\u00e9dico psic\u00f3logo J. Rof Carballo y, en el \u00e1mbito catal\u00e1n, con R. Panikkar y E. Tr\u00edas, pero tambi\u00e9n con P. Ricoeur o Guatari, Antiseri y La\u00edn o Zubiri (aunque no soy zubiriano). Todos ellos y otros, como H. G\u00f6ttner y W.Ross, R. L\u00f3pez-Pedraza o A. M\u00e1rquez Fern\u00e1ndez, me ayudaron a transitar la traves\u00eda del desierto cultural, condicionado por la superpolitizaci\u00f3n de la etapa posfranquista. Recuerdo que harto de nuestra (in)cultura filos\u00f3fica, finalmente decido traspasar los l\u00edmites del lenguaje y escribir Aforismos, una escritura a borbotones que ha proseguido hasta hoy mismo y que me ha liberado de cors\u00e9s, un g\u00e9nero l\u00fadico\/l\u00facido que hab\u00eda reprimido largo tiempo y ahora se desmelenaba y desquitaba (mi primer confidente afor\u00edstico fue M. Eguiraun, y el \u00faltimo el fil\u00f3logo J. Abaitua con nuestros Blogs y Twitter de Deusto en internet).<\/p>\n<p>He aqu\u00ed que poco a poco mi obra filos\u00f3fica se va articulando y reconociendo, de modo que la revista Anthropos dedica un n\u00famero monogr\u00e1fico a mi hermen\u00e9utica, y algo despu\u00e9s la Sociedad espa\u00f1ola de Psicolog\u00eda anal\u00edtica, entonces dirigida en la Universidad R. Lull por Pere Segura, me nombre miembro de honor. Por entonces asisto a Congresos, doy entrevistas, llega el \u00e9xito de nuestro Diccionario de Hermen\u00e9utica as\u00ed como las traducciones de algunos textos fundamentales, y alguna presentaci\u00f3n especial (como por ejemplo la alemana de Tubinga por parte de Ibon Zubiaur y un famoso fil\u00f3logo cuyo nombre he olvidado). Con todo ello alguien no ambicioso como yo ya puede ir descansando en paz. A este respecto resulta gratificante mantener el contacto con la masoner\u00eda simb\u00f3lica de J. Otaola, as\u00ed como recontactar con G. Vattimo o J. Grondin a trav\u00e9s de S. Zabala. Acaso lo m\u00e1s bonito sea la emergencia de nuevas empat\u00edas, as\u00ed con el wittgensteiniano\u00a0 I. Reguera o con Rosa M\u00aa Rodr\u00edguez Magda, directora de Debats, o bien con los mexicanos M. Beuchot y Blanca Solares. Naturalmente tambi\u00e9n cabr\u00eda hacer un recuento de defecciones, pero ello resultar\u00eda m\u00e1s penoso.<\/p>\n<p><strong>6. (Vejez)<\/strong><\/p>\n<p>Vuelve por \u00faltima vez la magia y lo m\u00e1gico, lo luminoso y lo numinoso. En el \u00faltimo estadio antes de mi jubilaci\u00f3n me visitaba el joven taiwan\u00e9s Chuang Bo-Min, con el que me une una \u00faltima amistad rom\u00e1ntica, una \u00faltima simpat\u00eda mutua, un \u00faltimo afecto o afecci\u00f3n humana; y digo humana porque hay otros afectos importantes, por ejemplo respecto a los restantes reinos (mineral, vegetal, animal y celestial o divino),\u00a0 as\u00ed como a los cuatro elementos cl\u00e1sicos. En mi caso los afectos se dirigen actualmente a perros, ni\u00f1os y viejecitos, as\u00ed como al mar y al monte, al arte y la belleza. Ahora bien, en el caso singular de Chuang es como un \u00faltimo destello de la divinidad oriental, como un renacer o reverdecer en la vejez, como experienciar concretamente lo oriental personalizado, como un resplandor naciente de luz inesperada.<\/p>\n<p>Desde mi perspectiva actual de jubilado, puedo rememorar los viajes, de Santiago a Sevilla, de Venecia a Miami, de Atenas a Jerusal\u00e9n, de El Cairo a Nueva York, pasando por Flandes, Praga y el Rin alem\u00e1n. La diferencia estriba en que de joven viajaba al norte en busca de calidad, mientras que de viejo viajo al sur en busca de calidez (acabo de pasarme un mes en Canarias)<a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/AVATARES%20DE%20LA%20EXISTENCI1%20(2).doc#_ftn1\">[1]<\/a>. Tambi\u00e9n puedo viajar visionando im\u00e1genes y s\u00edmbolos, v\u00eddeos y filmes cl\u00e1sicos de Visconti o Eastwood, o bien poscl\u00e1sicos de los amigos J.L.Borau o Alex de la Iglesia, con sus astracanadas, aunque tambi\u00e9n\u00a0 ojear\/hojear mi \u00faltima obra imaginal titulada \u201cLibro de s\u00edmbolos\u201d. Al ver semejante pulcra edici\u00f3n agradezco su labor a mis dos editores principales, Deusto y Anthropos, donde por cierto sigo coordinando la colecci\u00f3n Hermeneusis.<\/p>\n<p>Al volver la vista atr\u00e1s uno redescubre la vida como un avatar continuado. Pienso lo que mi vida hubiera cambiado si mi padre hubiera estado ausente en la fat\u00eddica visita de su asesino, o bien si este hubiera encontrado al t\u00edo can\u00f3nigo (algunos piensan que iba a por \u00e9l). Pero tambi\u00e9n pienso lo que hubiera sido mi vida si no me hubiera encontrado en Innsbruck o no hubiera conocido a Michael, o bien hubiera conocido a la mujer so\u00f1ada. En fin, pienso sobre todo lo que (no) hubiera sido mi vida de no haber nacido, o bien haber nacido piedra, y con ello vuelvo al principio gn\u00f3stico. Pues si la madre nos dona lo mejor, que es la vida, tambi\u00e9n nos condona y nos condena a lo peor, que es la muerte. Mas la muerte s\u00f3lo puede conjurarse por s\u00edmbolos cuasi religiosos de trascendencia o trasfiguraci\u00f3n, los cuales se enfrentan a nuestra realidad intrascendente. Una vez m\u00e1s las im\u00e1genes nos salvan o liberan.<\/p>\n<p>Menos mal que recib\u00ed del padre la entereza (su confesor dijo que perdon\u00f3 a su asesino) y de la madre la aferencia (en sus cartas me colma de besos y bendiciones). La vida es dura como la muerte (porque se enquista), y la muerte es blanda como la vida (porque se hunde). En esta contradicci\u00f3n se resume bien el vaiv\u00e9n del mundo como avatar entre la necesidad y el azar, el destino y la libertad, la crudeza y la afectividad. Esta misma contradicci\u00f3n de los contrarios reaparece antropol\u00f3gicamente como tensi\u00f3n entre el amor y el desamor, el confidente y el difidente o disidente, la avenencia y la desavenencia, el amigo y el enemigo.<\/p>\n<p>Ahora bien, la dial\u00e9ctica crucial entre el amigo y el enemigo deber\u00eda trocarse simb\u00f3licamente en la d<em>u<\/em>al\u00e9ctica entre colega, correligionario o cofrade y mero adversario, opositor u\u00a0 oponente (componente). Quiero recordar aqu\u00ed un caso emblem\u00e1tico. Entre los enemigos creados en estos lares por la llamada \u201ccuesti\u00f3n vasca\u201d (con su componente\u00a0 terrorista que todo lo enturbia), se encuentra el conocido fil\u00f3sofo donostiarra, afincado en Madrid, Fernando Savater, cuya listeza pol\u00edtico-cultural y valent\u00eda c\u00edvica admiro, aunque no su tono pol\u00e9mico y su lenguaje a menudo despectivo o despreciativo del otro en nombre de un yo cuasi heroico.<\/p>\n<p>Pues bien, ha sido este \u201cenemigo\u201d revertido en civilizado adversario el que ha tenido la generosidad de calificar los aforismos que le envi\u00e9 en su d\u00eda como \u201caforismos deliciosos y, a menudo, maliciosos\u201d. En donde puede advertirse c\u00f3mo un aut\u00e9ntico adversario no es un verdadero enemigo, sino alguien que sabe distinguir perfectamente bien entre el prosista y el aforista, la prosa y la afor\u00edstica, disgustando quiz\u00e1s la una y gustando en su caso la otra. Esta historia anima mi teor\u00eda de la d<em>u<\/em>al\u00e9ctica y la pr\u00e1ctica de la coimplicaci\u00f3n de los contrarios, seg\u00fan la cual el adversario puede tener raz\u00f3n aunque el amigo tenga sentido. Pero tambi\u00e9n anima en el sentido de que, si el amigo aplaude bueno, mas si el adversario aplaude mejor.<\/p>\n<p>Quiero terminar abruptamente. El editor amigo Esteban Mate me felicita en mi \u00faltimo aniversario con esta misiva algo trascendente: \u201cfelicidades, en tu lograda eternidad\u201d. Bueno, es todo un desborde ret\u00f3rico, aunque puede entenderse la eternidad como eternidad simb\u00f3lica. Lo cual me lleva a concluir toda esta perorata existencial simb\u00f3lica, d<em>u<\/em>al\u00e9ctica, ambivalentemente. En efecto, encontramos en nuestra vida y existencia un rastro de sentido simb\u00f3lico se\u00f1alado espec\u00edficamente por el amor, pero no encontramos ni <em>el<\/em> sentido ni <em>el<\/em> amor: solamente un cierto amor y un incierto sentido. Despu\u00e9s de todo quiz\u00e1s la soluci\u00f3n al enigma o misterio del universo est\u00e9 en su <em>disoluci\u00f3n<\/em>, una disoluci\u00f3n que puede interpretarse nihilistamente o bien religiosamente (como el Buda).<\/p>\n<p>En todo caso el hombre experiencia en el mundo tanto lo divino como lo demon\u00edaco. Por eso nuestra conclusi\u00f3n es melanc\u00f3lica y obtiene ecos nietzscheanos: pues no hay sentido sin sentido, amor sin desamor, vida sin muerte, gozo sin dolor, nacimiento sin decesi\u00f3n. Pero mientras que el budismo predica evitar el dolor evitando el placer, occidente predica el placer evitando el dolor. Ahora bien, frente al pasivismo oriental y al positivismo occidental, propugnamos aqu\u00ed la coimplicaci\u00f3n simb\u00f3lica, la cual afirma el gozo asumiendo cr\u00edticamente el dolor. Porque todo gozo se sufre, toda alegr\u00eda acaba doliendo\u00a0 y todo placer si no displace al menos se desplaza, por estar emplazado en este mundo inscrito en la coimplicancia de los contrarios<\/p>\n<hr size=\"1\" \/><a href=\"file:\/\/\/C:\/Documents%20and%20Settings\/abaitua\/Mis%20documentos\/Hermes\/AVATARES%20DE%20LA%20EXISTENCI1%20(2).doc#_ftnref1\">[1]<\/a> Puede verse al respecto mi folleto <em>Viaje sentimental al sur (Diario canario<\/em>) Aula M. Alem\u00e1n, Universidad de Las Palmas, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AVATARES DE LA EXISTENCIA Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s 1 (Ni\u00f1ez) \u00bfPor qu\u00e9 nos nacen sin nuestro consentimiento? 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