{"id":193,"date":"2010-02-26T15:39:40","date_gmt":"2010-02-26T14:39:40","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/hermes\/?page_id=193"},"modified":"2010-02-26T15:45:50","modified_gmt":"2010-02-26T14:45:50","slug":"simbolos-amorosos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/filosofica\/galeria-de-simbolos\/simbolos-amorosos\/","title":{"rendered":"S\u00edmbolos amorosos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">(de\u00a0<em style=\"font-style: italic;\"><a href=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/filosofica\/galeria-de-simbolos\/\">Galer\u00eda de s\u00edmbolos<\/a><\/em>)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Andr%C3%A9s_Ortiz-Os%C3%A9s\">Andr\u00e1s Ortiz-Os\u00e9s<\/a><\/p>\n<p><strong>AMOR PROFANO, AMOR SAGRADO<\/strong><\/p>\n<p>Lo propio del amor profano es su virulencia y pasi\u00f3n, el deseo de posesi\u00f3n ajena que suele acabar en posesi\u00f3n propia. Un tal amor es un amor turbulento, conducido por un \u00e1ngel exterminador que concede a la vez la gracia y la desgracia. Como ya intuyera Rilke, todo \u00e1ngel es terrible, y el \u00e1ngel del amor hace de este algo fascinante y temible.<\/p>\n<p>En su bello poema \u201cEl \u00e1ngel exterminador\u201d, la poetisa cubana Mar\u00eda Elena Cruz Varela expone la terribilidad de este \u00e1ngel amoroso y, a la vez, terrible precisamente porque la belleza resulta lacerante:<\/p>\n<pre>\t\tAqu\u00ed est\u00e1 lo terrible, Lo hermoso abrumador.\r\n\t\tLo destructivo. El \u00e1ngel que me roza.\r\n\t\tAro de luz. Presencia del candor que nos fulmina\r\n\t\tel arquero suspenso entre dos rayos. Soy infeliz. Mortal.\r\n\t\tMe inicio en lo terrible. Ilumin\u00e1ndome.\r\n\t\tLas otras que no soy me determinan. Puesto que\r\n\t\ttodo \u00e1ngel anuncia el exterminio.\r\n\t\tC\u00f3mo dejar pasar las caricias mordaces de la lumbre.\r\n\t\tY c\u00f3mo no adorar el cuerpo por el cuerpo.\r\n\t\tAl hombre en s\u00ed.\r\n\t\tAl junco vibratorio.Variaciones del acto en que me elevo.\r\n\t\tFatalidad de acr\u00f3bata. Lo bello. Lo terrible.\r\n\t\tLo insoportable eterno exhala sus burbujas.\r\n\t\tQu\u00e9 d\u00e9bil soplo soy. Tan implorante.\r\n\t\tHundi\u00e9ndome en el cuerpo por el cuerpo.\r\n\t\tSe vislumbran los restos de antiguos esplendores.\r\n\t\tQuiz\u00e1s no haya m\u00e1s luz. Tal vez no habr\u00e1 m\u00e1s fuego.\r\n\t\tQuiz\u00e1s vuelva al pa\u00eds de las nieves perpetuas.\r\n\t\tA mi disfraz de hu\u00e9rfana en invierno.\r\n\t\tUn \u00e1ngel es la fragua. Temedle a la belleza.\r\n\t\tEn ella se concentran la levedad y el peso.\r\n\t\tAqu\u00ed est\u00e1 lo terrible. Lo hermoso destructor.\r\n\t\tY apenas s\u00e9 si puedo soportarlo.<\/pre>\n<p>La belleza corrosiona simb\u00f3licamente el mundo, por eso el \u00e1ngel del amor a la belleza resulta insoportable.<\/p>\n<p>Ahora bien, hay otro amor no pasional sino sereno, un amor no interesado sino interesante, no m\u00f3rbido sino f\u00e9rvido, no profano sino religioso. Se trata de un amor asuntivo y no autoproyectivo, espiritual y no meramente corporal. Es el amor de caridad cantado por san Pablo en su Carta a los Corintios:<\/p>\n<pre>\t\tSi no tengo amor nada soy,\r\n\t\tsi no tengo amor nada me aprovecha.\r\n\t\tEl amor es paciente y servicial, no es envidioso\r\n\t\tni se jacta ni se engr\u00ede, es decoroso y no busca su inter\u00e9s,\r\n\t\tno se irrita, no toma en cuenta el mal,\r\n\t\tno se alegra de la injusticia sino de la verdad.\r\n\t\tTodo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.\r\n\t\tEl amor no acaba nunca. Desaparecer\u00e1n las profec\u00edas,\r\n\t\tlas lenguas, la ciencia. Por ahora subsisten\r\n\t\tla fe, la esperanza y el amor. Pero la mayor de todas ellas\r\n\t\tes el amor.<\/pre>\n<p>Curiosamente tanto el amor pagano como el amor cristiano tienen un \u00e1ngel al frente, sea el \u00e1ngel terrible en el primer caso sea el \u00e1ngel apacible en el segundo caso. Mientras que el primero nos da la gracia de la belleza que luego nos quita por su decadencia, el segundo nos da la gracia de la bondad que poco a poco se convierte en cadencia o benevolencia. Pues mientras el amor pagano es una donaci\u00f3n que se pierde en el otro\/otra, el amor religioso es una donaci\u00f3n que fructifica en el otro u otra.<\/p>\n<p>Es la diferencia entre pasi\u00f3n y \u00e9tica, deseo y religaci\u00f3n, mundo y religi\u00f3n: la diferencia entre el amor er\u00f3tico y el amor agape\u00edstico. El primero tiene por archis\u00edmbolo la cama (eros), el segundo tiene por archis\u00edmbolo la comida en com\u00fan (\u00e1gape). Pero ambos amores no son contradictorios sino complementarios: la humanidad necesita en su devenir ambos amores.<\/p>\n<p><strong> EL AMOR EN CUESTI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Ha sido Woody Allen quien en su pel\u00edcula \u201cAmor y muerte\u201d ha planteado la cuesti\u00f3n del amor como una cuesti\u00f3n ambivalente. Seg\u00fan el cineasta, querer es sufrir, pero no querer es tambi\u00e9n sufrir, y desde luego sufrir es sufrir. Esto parece confirmar que hagamos lo que hagamos lo pagamos, y si no lo hacemos tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Ya desde los comienzos de nuestra l\u00edrica, Garcilaso de la Vega plantea la cuesti\u00f3n del amor y el desamor:<\/p>\n<pre>\t\t\u00bfQui\u00e9n me dijera, Elisa, vida m\u00eda,\r\n\t\tcuando en aqueste valle al fresco viento\r\n\t\tand\u00e1bamos cogiendo tiernas flores,\r\n\t\tque hab\u00eda de ver con largo apartamiento\r\n\t\tvenir el triste y solitario d\u00eda\r\n\t\tque diese amargo fin a mis amores?<\/pre>\n<p>La cuesti\u00f3n est\u00e1 en que el fin del amor no est\u00e1 al final, pues yace impl\u00edcito desde el principio. Lope de Vega ha sabido plasmar la ambig\u00fcedad y contradicci\u00f3n del amor en su cl\u00e1sico Soneto:<\/p>\n<pre>\t\tDesmayarse, atreverse, estar furioso,\r\n\t\t\u00e1spero, tierno, liberal, esquivo.\r\n\t\tNo hallar fuera del bien centro y reposo,\r\n\t\tmostrarse alegre, triste, humilde, altivo.\r\n\t\tHuir el rostro al claro desenga\u00f1o,\r\n\t\tbeber veneno por licor suave,\r\n\t\tOlvidar el provecho, amar el da\u00f1o,\r\n\t\tcreer que el cielo en un infierno cabe,\r\n\t\tDar la vida y el alma a un desenga\u00f1o;\r\n\t\testo es amor, quien lo prob\u00f3 lo sabe.<\/pre>\n<p>Este ambiguo \u00e1mbito del amor se desdobla en Quevedo entre un amor atormentado o tormentoso y un amor enamorado y constante. Hay pues dos amores, el amor-loco y el amor-sentido. He aqu\u00ed el amor-loco:<\/p>\n<pre>\t\tOsar, temer, amar y aborrecerse,\r\n\t\tentre llamas arder sin encenderse,\r\n\t\tcon soledad entre las gentes verse.\r\n\t\tMorir continuamente, no acabarse,\r\n\t\tgastar todo el caudal en sufrimiento,\r\n\t\tcon cera conquistar la piedra dura.\r\n\t\tSon efectos de amor en mis tormentos,\r\n\t\tnadie le llame dios, que es gran locura,\r\n\t\tque m\u00e1s son de verdugo sus tormentos.<\/pre>\n<p>Y he aqu\u00ed el amor-sentido:<\/p>\n<pre>\t\tCerrar podr\u00e1 mis ojos la postrera\r\n\t\tsombra que me llevare el blanco d\u00eda,\r\n\t\ty podr\u00e1 desatar esta alma m\u00eda.\r\n\t\tMas no, de esotra parte, en la ribera,\r\n\t\tdejar\u00e1 la memoria, en donde ard\u00eda.\r\n\t\tAlma a quien todo un dios prisi\u00f3n ha sido,\r\n\t\tvenas que humor a tanto fuego han dado,\r\n\t\tm\u00e9dulas que han gloriosamente ardido;\r\n\t\tsu cuerpo dejar\u00e1n, no su cuidado,\r\n\t\tser\u00e1n ceniza, mas tendr\u00e1n sentido,\r\n\t\tpolvo ser\u00e1n, mas polvo enamorado.<\/pre>\n<p>Entre el amor-loco y el amor-sentido, B\u00e9cquer coloca su amor como una querencia irrepetible, como un querer tan intenso que no admite extensi\u00f3n posterior. Un tal amor es \u00fanico y singular como su amante:<\/p>\n<pre>\t\tVolver\u00e1n las oscuras golondrinas\r\n\t\tde tu balc\u00f3n sus nidos a colgar.\r\n\t\tPero aquellas que el vuelo refrenaban\r\n\t\ttu hermosura y mi dicha al contemplar\r\n\t\t\u00e9sas... \u00a1no volver\u00e1n!\r\n\t\tVolver\u00e1n las tupidas madreselvas\r\n\t\tde tu jard\u00edn las tapias a escalar:\r\n\t\tpero aquellas cuajadas de roc\u00edo\r\n\t\tcuyas gotas mir\u00e1bamos temblar\r\n\t\t\u00e9sas... \u00a1no volver\u00e1n!\r\n\t\tVolver\u00e1n del amor en tus oidos\r\n\t\tlas palabras ardientes a sonar,\r\n\t\ttu coraz\u00f3n de su profundo sue\u00f1o\r\n\t\ttal vez despertar\u00e1.\r\n\t\tPero mudo y absorto y de rodillas,\r\n\t\tcomo se adora a Dios ante su altar,\r\n\t\tcomo yo te he querido...deseng\u00e1\u00f1ate,\r\n\t\tnadie as\u00ed te amar\u00e1.<\/pre>\n<p>Finalmente en Pablo Neruda comparece (pos)modernamente la cuesti\u00f3n del amor como un querer y no querer, como una querencia intermitente, como la vivencia que va difiriendo de s\u00ed misma a medida que el hombre y la mujer cambian. Al final la cuesti\u00f3n del amor queda como cuesti\u00f3n abierta, en duda, ya que nos queremos y no nos queremos, nos amamos y nos olvidamos, vivimos y desvivimos:<\/p>\n<pre>\t\tPuedo escribir los versos m\u00e1s tristes esta noche.\r\n\t\tYo la quise, y a veces ella tambi\u00e9n me quiso.\r\n\t\tElla me quiso, a veces yo tambi\u00e9n la quer\u00eda.\r\n                       C\u00f3mo no haber amado sus grandes ojos fijos.\r\n\t\tMi coraz\u00f3n la busca, y ella no est\u00e1 conmigo.\r\n\t\tNosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.\r\n\t\tYa no la quiero, es cierto, pero cu\u00e1nto la quise.\r\n\t\tYa no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.\r\n\t\tEs tan corto el amor, y es tan largo el olvido.<\/pre>\n<p>De un modo m\u00e1s categ\u00f3rico, la ilustrada monja vasco-mexicana Sor Juana In\u00e9s de la Cruz hab\u00eda definido el amor como deseo inicial que se convierte en melancol\u00eda final, en cuyo trascurso tanto se pena cuanto se goza:<\/p>\n<pre>\t\tAmor empieza por desasosiegos,\r\n\t\tsolicitud, ardores y desvelos:\r\n\t\thasta que con agravios o con celos\r\n\t\tapaga con sus l\u00e1grimas el fuego.<\/pre>\n<p>El poeta Diego Hurtado de Mendoza  ha sintetizado as\u00ed la \u201cgloria\u201d del amor:<\/p>\n<pre>\t\tAmor, amor, quien de tu gloria cura\r\n\t\tbusque el aire y rec\u00f3jalo en la mano;\r\n\t\tconocer\u00e1 el placer c\u00f3mo es liviano\r\n\t\ty el pesar c\u00f3mo es grave y cu\u00e1nto dura.<\/pre>\n<p>En realidad, el propio poeta renacentista enmarca el amor en el contexto m\u00e1s amplio de la existencia como\u201ddexistencia\u201d:<\/p>\n<pre>\t\tNo me ha quedado m\u00e1s que sombra\r\n\t\t\ty nombre:\r\n\t\tpues es al fin de la jornada nada.<\/pre>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(de\u00a0Galer\u00eda de s\u00edmbolos) Andr\u00e1s Ortiz-Os\u00e9s AMOR PROFANO, AMOR SAGRADO Lo propio del amor profano es su virulencia y pasi\u00f3n, el deseo de posesi\u00f3n ajena que suele acabar en posesi\u00f3n propia. 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