{"id":341,"date":"2011-10-17T10:27:27","date_gmt":"2011-10-17T08:27:27","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/hermes\/?p=341"},"modified":"2011-10-17T10:29:48","modified_gmt":"2011-10-17T08:29:48","slug":"cambio-cultural-cambio-virtual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/2011\/10\/17\/cambio-cultural-cambio-virtual\/","title":{"rendered":"Cambio cultural, cambio virtual"},"content":{"rendered":"<p>(Para Patxi Lanceros,<\/p>\n<p>en su ausencia presente).<\/p>\n<p>Asistimos a un nuevo cambio cultural enucleado en torno a la Posmodernidad. La cultura posmoderna tiene sus antecedentes inmediatos en el existencialismo y la contracultura, pero se proyecta como \u201cflotaci\u00f3n\u201d de todos los valores. Frente a la\u00a0tradici\u00f3n cl\u00e1sica esencialista, la posmodernidad realiza una cr\u00edtica de todo absolutismo y fundamentalismo en nombre del relativismo. De este modo se pasa del absolutismo al relativismo, ignorando el espacio intermedio del relacionismo y lo relacional como mediaci\u00f3n adecuada entre el extremismo absolutista y el relativista. Hasta cierto punto el viejo Apolo y su idealismo ha sido desplazado por Dioniso y su disarmon\u00eda, lo mismo que el viejo trascendentalismo ha sido disuelto por el inmanentismo, aunque de lo que se tratar\u00eda es de mediar los contrarios en un interlenguaje hermen\u00e9utico presidido por Hermes.<!--more--><\/p>\n<p>Si la posmodernidad implica la flotaci\u00f3n de todos los valores, Internet reporta una flotaci\u00f3n virtual de todo: el ser, el amor, Dios. La posmodernidad l\u00edquida o acu\u00e1tica de Bauman se torna aqu\u00ed navegaci\u00f3n a\u00e9rea, porque internet es el esp\u00edritu o alma a\u00e9rea del mundo, el globo que nos engloba en la globalizaci\u00f3n, la Babelia posmoderna. En su imaginario trascendental alberga tanto la comunicaci\u00f3n como la informaci\u00f3n, aunque m\u00e1s extensiva que intensivamente. La red es la articulaci\u00f3n de todo y la relaci\u00f3n de todos, siquiera yuxtapuestamente. Por eso Todorov ha podido hablar de un nuevo estilo de coexistencia caracterizado por el vivir solos pero juntos, juntos pero solos. O la red como comunicaci\u00f3n acu\u00e1tica e informaci\u00f3n a\u00e9rea, eros y logos, di\u00e1logos, realidad como red y enredo: redalidad.<\/p>\n<p>Internet nos quita la soledad y nos la aumenta, parad\u00f3jicamente, al tiempo que nos ofrece libertad aunque abstractamente. En este sentido, el conocimiento que ofrece la red no es un conocimiento situado sino sitiado o asediado. Por otra parte, la realidad que ofrece u oferta nuestra red global es surreal, y en ello concuerda curiosamente con la realidad que la f\u00edsica actual proyecta cu\u00e1nticamente. La realidad reticular es irreal al tiempo que suprarreal o sobrerreal. Ello constituye la ambivalencia de internet, que puede parecer un trasmundo muermo o plastificado, pero que a la vez posibilita una intensa vivacidad interhumana e incluso cierta inmortalidad poshumana o p\u00f3stuma.<\/p>\n<p>La red proyecta una realidad cuya verificaci\u00f3n se encuentra en la ciencia f\u00edsica. Se trata de la realidad como \u201cmathesis encarnada\u201d, con la t\u00edpica ambig\u00fcedad propia de la realidad no s\u00f3lo f\u00edsica sino tambi\u00e9n biol\u00f3gica, la cual funciona \u201cpregreregresivamente\u201d. En efecto, la clave hermen\u00e9utica de nuestro mundo cient\u00edfico-t\u00e9cnico es la progreregresi\u00f3n, ya que avanzamos retrocediendo, de acuerdo a la realizaci\u00f3n de un universo que se expande a costas de su impansi\u00f3n, que progresa en base a la regresi\u00f3n, que funciona al precio de la entrop\u00eda. En realidad sobrevivimos a costas de la finitud, la contingencia, el colapso y la muerte. Por eso hay que relativizar el progreso cient\u00edfico y humano, ya que progresamos retrocediendo o regrediendo: tal es el caso de nuestra incapacidad actual de afrontar la muerte como lo hiciera un S\u00f3crates, ya que la cicuta<br \/>\n\u2013l\u00e9ase eutanasia- se considera todav\u00eda como algo imp\u00edo, ignorando as\u00ed la piedad y la compasi\u00f3n tanto humana como cristiana.<\/p>\n<p>En su famosa obra \u201cOrigen y presente\u201d, el posjunguiano Jean Gebser afirma que la humanidad ha avanzado de la inconsciencia arcaica o m\u00e1gica a la subconsciencia m\u00edtica o mitol\u00f3gica, arribando finalmente a la conciencia racional. En nuestro tiempo la humanidad estar\u00eda accediendo a la edad del esp\u00edritu, entendido como supraconciencia que asume y trasparenta las etapas anteriores en una cosmovisi\u00f3n integradora. Sin embargo, yo dir\u00eda que nuestra edad del esp\u00edritu parece m\u00e1s bien la edad del esp\u00edritu abstracto o abstraccionista, que nos ha liberado ciertamente de pesados pasados, pero al precio de vender el alma en el mercado capitalista al dios mercantil Mercurio, y no al dios mediador Hermes.<\/p>\n<p>Se tratar\u00eda empero de re-mediar nuestra enajenaci\u00f3n abstractoide, intentando ampliar la humanidad de lo humano y, por tanto, humanizando el mundo inhumano o deshumanizado. Se impone una apertura radical a la b\u00fasqueda del sentido encarnado, y ya no de la raz\u00f3n pura o la verdad abstracta, asumiendo cr\u00edticamente la negatividad frente al triunfalismo que nos ha llevado a la crisis econ\u00f3mico-social actual. Como lo muestra internet, el mundo es un Juego universal que hay que conjugar o articular en un interlenguaje humano global. Global pero no abstraccionista, sino coimplicador del sinsentido, el mal y la muerte. La estad\u00edstica de suicidios que ofrece internet es el argumento decisivo contra todo idealismo abstraccionista, incapaz de ver la realidad en su inmanencia y contingencia.<\/p>\n<p>Pienso que la posibilidad abierta por internet est\u00e1 en su capacidad asuntiva frente al viejo e ingenuo \u201cbuenismo\u201d, por cuanto ofrece no s\u00f3lo el flanco positivo sino el negativo de lo real en su realizaci\u00f3n. A este respecto el concitado J. Gebser concluye su magna obra afirmando que \u201co terminamos desintegrados y dispersos, o alcanzamos la integridad\u201d. Parece que con la red ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil alcanzar cierta integridad o al menos integraci\u00f3n, aunque siempre relativa o relacional. Pues me temo que finalmente terminaremos todos desintegrados y dispersos, y que solo alcanzaremos la integridad o integraci\u00f3n en el todo dispersamente&#8230;<\/p>\n<p>Por eso hay que hablar no s\u00f3lo de la vida y su integridad sino tambi\u00e9n de la muerte y su desintegraci\u00f3n: precisamente para tratar de cointegrarla humanamente y de asumirla en nuestra conciencia colectiva representada por la propia red universal. Una universalidad que se plasma como unidiversalidad y, por tanto, como pluralidad humana de lo humano: cuyo baremo o criterio es la humanidad frente a la inhumanidad.<\/p>\n<p><strong>(Nota bibliogr\u00e1fica)<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Sobre la posmodernidad, ver las obras de Lyotard, Baudrillard, Bauman, Vattimo.<\/li>\n<li>Sobre internet, ver la obra de T. Todoroz \u201cVivir solos juntos\u201d.<\/li>\n<li>Respecto a Jean Gebser, consultar su obra \u201cOrigen y presente\u201d.<\/li>\n<li>Para el trasfondo puede consultarse Patxi Lanceros \u201cVerdades fr\u00e1giles, mentiras \u00fatiles\u201d, Javier Otaola \u201cMasoner\u00eda y hermen\u00e9utica\u201d, as\u00ed como A. Ortiz-Os\u00e9s \u201cLibro de s\u00edmbolos\u201d (Deusto).<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Para Patxi Lanceros, en su ausencia presente). Asistimos a un nuevo cambio cultural enucleado en torno a la Posmodernidad. La cultura posmoderna tiene sus antecedentes inmediatos en el existencialismo y la contracultura, pero se proyecta como \u201cflotaci\u00f3n\u201d de todos los valores. 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