{"id":380,"date":"2012-03-06T11:50:30","date_gmt":"2012-03-06T09:50:30","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/hermes\/?p=380"},"modified":"2012-03-12T20:19:19","modified_gmt":"2012-03-12T18:19:19","slug":"un-chillidoirrintzi-para-chillida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/hermes\/2012\/03\/06\/un-chillidoirrintzi-para-chillida\/","title":{"rendered":"Un chillido\/irrintzi para Chillida"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s<br \/>\nDeusto-Bilbao y Zaragoza<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Jorge Oteiza fue mi amigo, y su obra me ayud\u00f3 a ubicarme en el Pa\u00eds Vasco abiertamente. Pero finalmente ha sido la obra de Eduardo Chillida la que me ha ayudado a abrirme del Pa\u00eds Vasco, sobrevolando su espaciotiempo, de acuerdo a la divisa chillidiana de que m\u00e1s vale p\u00e1jaro volando libre que cautivo en la mano. Este es el breve relato de mi tr\u00e1nsito final de Vasconia a Aragonia, de Bilbao a Zaragoza, del mar al altiplano y del espaciotiempo oteiciano al tiempoespacio chillidiano.<\/p>\n<p>Era diciembre en Bilbao y, por tanto, en todo el mundo, mas de la noche a la ma\u00f1ana se nos anuncia que cerraban inminentemente nuestra residencia diocesana en Bego\u00f1a, sin duda por motivos econ\u00f3micos de la indichosa crisis. Con casi 70 a\u00f1os pens\u00e9 que continuar\u00eda con mis viejos cofrades en alguna de las otras residencias diocesanas, pero no: a los no oriundos se nos prohib\u00eda acceder a las otras residencias diocesanas precisamente por no ser aut\u00f3ctonos, aunque mi madre fuera vasconavarra, tenga Rh negativo, lleve 37 a\u00f1os entre los euskaltecas y haya investigado el \u201cmatriarcalismo vasco\u201d. Sin duda era el \u201cmatriarcaRlismo\u201d de la santa Madre y Madrasta (para decirlo con san Agust\u00edn), o sea, el neocarlismo eclesi\u00e1stico vascote, el que nos divid\u00eda entre oriundos y forasteros, aut\u00f3ctonos y ex\u00f3genos, separatistas y separados. Yo ya lo hab\u00eda denunciado tiempo ha: el peligro del nacionalismo es el \u201cnazi-onanismo\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>As\u00ed que la Curia cori\u00e1cea y crust\u00e1cea me dej\u00f3 colgado. Como alternativa irredenta se me ofreci\u00f3 impersonalmente otra residencia impracticable, con una habitaci\u00f3n frente a la Estaci\u00f3n central que vibraba de ruido al paso de trenes, autobuses y coches. Recib\u00ed un aut\u00e9ntico shock la primera noche en vela o velatorio, y decid\u00ed volver con mi edred\u00f3n n\u00f3rdico a cuestas a mi antigua residencia todav\u00eda abierta. Pero el Sanedr\u00edn fue inflexible, y el obispado decret\u00f3 como irreversible mi marcha, desconociendo que el tiempo cristiano es precisamente reversible frente al destino pagano ciego\/aciago. Aguant\u00e9 as\u00ed abandonado una semana durmiendo en el pasillo y en el ba\u00f1o de la residencia imposible, hasta que mis colegas jesuitas de Deusto me cobijaron espl\u00e9ndidamente en su Colegio Mayor, justo al lado de mi Universidad y Alma Mater.<\/p>\n<p>Me sent\u00ed aplastado como un gusano por la maquinaria y su maquinismo impersonal, por eso yo proyectaba compensatoriamente las figuraciones de Chillida, tanto de sus huecograbados como de sus abrimientos. Finalmente, y tras un descanso reparador en mi natal pueblo aragon\u00e9s, acogido por la hermandad de mis hermanos, decid\u00ed marcharme a vivir la jubilaci\u00f3n en el gran Seminario de san Carlos en Zaragoza, donde otrora vivi\u00f3 y ense\u00f1\u00f3 el gran Baltasar Graci\u00e1n, el literato que interpreta la vida como un enga\u00f1o y la muerte como un desenga\u00f1o. Y aqu\u00ed estoy bien acogido, cerca de la familia paterna y de los viejos amigos, recuperando la infancia y la adolescencia, organizando un hueco chillidiano donde poder respirar y caerme muerto en su d\u00eda. En realidad s\u00f3lo necesitaba lo que ya tengo para volver a ser medianamente feliz, un espacio abierto y un presente transe\u00fante. Mientras que el tiempo es un presente transitivo, el espacio es un presente transido: transido por el hombre y sus huellas temporales, cuya presencia ausente posibilita nuestra presencia presente, una presencia en mi caso ya algo ausente por cuanto terminal.<\/p>\n<p>Tem\u00eda el refr\u00e1n popular recordado por mi hermana, seg\u00fan el cual \u201cel viejo en nueva jaula se muere\u201d. Pero cuando esa jaula es reconocible, como es mi caso, entonces el viejo renace y pervive. Repito, yo s\u00f3lo necesitaba un hueco u oquedad simb\u00f3lica, en el que inscribir la propia soledad en compa\u00f1\u00eda ajena. Ha sido E. Chillida quien ha apuntado que el tiempo es transtemporal pero precisa del l\u00edmite espacial, de modo que el presente no es propiamente dimensional pero se dimensiona, delimita y enmarca.<br \/>\nEsto significa para m\u00ed una afirmaci\u00f3n de la libertad espiritual que sobrevuela todo l\u00edmite o limitaci\u00f3n material, toda dimensi\u00f3n o medida exterior, de un modo solitario y autoafirmativo, pero que se ejerce humanamente al encarnarse o humanizarse solidaria y heteroafirmativamente.<\/p>\n<p>El Pa\u00eds Vasco, mi tierra materna, me ofreci\u00f3 ese hueco o espacio vital durante 37 a\u00f1os claves de un modo oteiziano, pero ahora Arag\u00f3n me ofrece su hueco o espacio mortal para la eternidad, transtemporalmente, chillidianamente. En los viejos columbarios romanos se escrib\u00eda sobre las urnas funerarias una breve sentencia\u00a0 lapidaria: \u201cad superos evolavit \u2013 vol\u00f3 a lo alto\u201d. En mi caso no he sobrevolado muy alto sobre mi viejo Pa\u00eds Vasco, solamente doscientos y pico metros\u00a0 sobre el nivel del mar, por eso puedo a\u00fan divisarlo y contactarlo.<\/p>\n<p>En este mi \u00faltimo sobrevuelo simb\u00f3lico y real me ha resultado decisivo recuperar la memoria de E. Chillida, quien primero me propuso la imaginaci\u00f3n del horizonte abierto y de la luz,\u00a0 luego del peine del viento y finalmente de la casa del padre y del abrazo destinal. Aqu\u00ed en Cesaraugusta tengo un horizonte luminoso y abierto de par en par, aunque contrarrestado o delimitado por la propia ciudad que funge como peine del cierzo en mi tierra paterna, es decir, en mi patria chica pero no achicada, en la que pienso descansar en paz. Desde estos nuevos lares lanzo como un Begirari u Observador vasco-aragon\u00e9s un chillido\/irrintzi por Chillida, el abridor de todo espacio cerrado y de todo tiempo encerrado.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed que el \u201chueco\u201d es el modo l\u00f3gico de quitar poniendo (modus tollendo ponens) y de poner quitando (modus ponendo tollens). A lo largo de la vida tratamos de hacernos un hueco a base de quitar algo para poner o aportar nuestro aporte al otro (criticismo y constructivismo). Complementariamente, en nuestra \u00faltima etapa existencial realizamos la operaci\u00f3n l\u00f3gica correspondiente, la cual funciona poniendo nuestro aporte al borde del vac\u00edo, en oferencia u oblaci\u00f3n a la otredad u otraci\u00f3n simbolizada por la muerte. De este modo, nuestra actitud vital es de aferencia, mientras que nuestra actitud mortal es de oferencia: pero en ambos casos el hueco u oquedad existencial funciona como apertura o abrimiento radical.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andr\u00e9s Ortiz-Os\u00e9s Deusto-Bilbao y Zaragoza Jorge Oteiza fue mi amigo, y su obra me ayud\u00f3 a ubicarme en el Pa\u00eds Vasco abiertamente. 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