{"id":411,"date":"2011-01-31T10:46:46","date_gmt":"2011-01-31T09:46:46","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/magis\/?p=411"},"modified":"2011-01-31T10:58:03","modified_gmt":"2011-01-31T09:58:03","slug":"fontilles-la-ultima-leproseria-de-europa-atendida-por-padres-jesuitas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/magis\/fontilles-la-ultima-leproseria-de-europa-atendida-por-padres-jesuitas\/","title":{"rendered":"Fontilles, la \u00faltima leproser\u00eda de Europa atendida por Padres Jesu\u00edtas"},"content":{"rendered":"<div>\n<div id=\"attachment_413\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/magis\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2011\/01\/7666817.jpg\"><img decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-413\" class=\"size-full wp-image-413\" title=\"7666817\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/magis\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2011\/01\/7666817.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"127\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-413\" class=\"wp-caption-text\">El director Jesu\u00edta, Carlos Sancho, con los torreones del edificio principal de Fontilles al fondo<\/p><\/div>\n<p>Miguel ni siquiera se llama Miguel. Hace 60 a\u00f1os dej\u00f3 atr\u00e1s su Almer\u00eda natal para vivir tras unos muros de los que nada sabe su familia. \u00abMejor inv\u00e9ntate un nombre para m\u00ed\u00bb. Jes\u00fas andurrea con un tacat\u00e1 por un solitario y silencioso pasillo. Solo uno de los cuatro hermanos del anciano zaragozano, de 88 a\u00f1os, conoce la verdadera dolencia que se trajo de vuelta de tres aventureras d\u00e9cadas en Brasil. A sus 74 a\u00f1os, Encarna a\u00fan recuerda con lucidez cuando serv\u00eda con 17 a\u00f1os en casa de un director de banco en Sevilla. Cuando empez\u00f3 a notar que le sal\u00edan manchas en los brazos, que se le dorm\u00edan las manos. Cuando su vida se torci\u00f3&#8230; La c\u00e1lida extreme\u00f1a no para hoy de sonre\u00edr, incluso cuando recuerda a sus dos maridos muertos de c\u00e1ncer. O a esos dos hermanos que no superaron el mismo mal que la asalt\u00f3 a ella. Pero su cara se ensombrece si le hablan de hacerse una foto. A\u00fan hoy prefiere ocultar su rostro.<\/p>\n<div id=\"attachment_418\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/magis\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2011\/01\/7666816.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-418\" class=\"size-full wp-image-418\" title=\"7666816\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/magis\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2011\/01\/7666816.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"254\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-418\" class=\"wp-caption-text\">Una enfermera recorre un pasillo del centro, que tambi\u00e9n acoge a discapacitados<\/p><\/div>\n<p>Cuando algo no se llama por su nombre, cuando se palpa el miedo al pronunciar cinco letras, cuando hay seres humanos que todav\u00eda viven casi ocultos del mundo, refugiados de la ignorancia, es que a\u00fan queda mucho por hacer. Miguel, Jes\u00fas y Encarna ya han vencido a la lepra. Est\u00e1n curados. Pero los tres siguen marcados, estigmatizados por cinco letras que muchos (algunos cient\u00edficos incluidos) prefieren sustituir por el eufem\u00edstico s\u00edndrome de Hansen (en honor al m\u00e9dico noruego Armauer Hansen, que en 1873 descubri\u00f3 el bacilo &#8216;Mycobacterium leprae&#8217; y abri\u00f3 la puerta al remedio de los tres f\u00e1rmacos que detiene el proceso de la lepra). Miguel, Jes\u00fas, Encarna&#8230;, los tres forman parte del medio centenar de pacientes que a\u00fan hoy, d\u00eda mundial de la lepra, residen tras los muros del sanatorio de San Francisco de Borja, un refugio centenario regido por la asociaci\u00f3n Fontilles en medio del frondoso valle de Laguar, en el interior de Alicante. La \u00faltima leproser\u00eda de Europa, el postrero ejemplo en pie de una realidad que all\u00e1 por los siglos VII y VIII lleg\u00f3 a contar con m\u00e1s de 20.000 exponentes en el continente.<\/p>\n<\/div>\n<div>Lepra suena a Edad Media, a personas despojadas de todo derecho y toda dignidad pidiendo harapientas por polvorientos caminos o a las puertas de las murallas. A seres humanos abandonados en cuevas y refugios, unidos a sus familiares apenas por la escudilla en la que les dejaban agua y comida. A vergonzante marginaci\u00f3n. Todo eso ya es historia en Fontilles, un pasado vivido por los casi 3.000 enfermos de lepra que han pasado por el sanatorio en el \u00faltimo siglo. La lepra est\u00e1 ya pr\u00e1cticamente erradicada en Espa\u00f1a. Apenas se diagnostican 15 casos al a\u00f1o. Aunque hay m\u00e1s de 200.000 nuevos enfermos anualmente en el planeta.<\/div>\n<div>Y el estigma sigue muy vivo.<\/div>\n<div>\u00ab\u00bfPero eso no es peligroso?\u00bb, \u00ab\u00bfy les has dado la mano?\u00bb, \u00aba ver si te pegan algo&#8230;\u00bb. Son los comentarios de familiares y amigos cuando comentas que has visitado Fontilles. En pleno siglo XXI. La respuesta: en 102 a\u00f1os no ha habido ni un solo contagio de lepra entre el personal del centro.<\/div>\n<div>All\u00ed, en el sanatorio, viven aislados de todo. En mitad de un valle plagado de fuentes, riachuelos y espesas arboledas, casi sin cobertura telef\u00f3nica y con algunos &#8216;monumentos&#8217; que demuestran el pavor que un d\u00eda caus\u00f3 la lepra. En pie est\u00e1 a\u00fan buena parte de la muralla de cuatro kil\u00f3metros de longitud y tres metros de altura que cerraba a cal y canto el lugar. O la iglesia de 1913 con dos entradas diferenciadas, una para las personas sanas y otra para los enfermos. Si alg\u00fan paciente sal\u00eda fuera del sanatorio, deb\u00eda tocar incesantemente una campanita a su paso.<\/div>\n<div id=\"attachment_420\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/magis\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2011\/01\/7666818.jpg\"><img decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-420\" class=\"size-full wp-image-420\" title=\"7666818\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/magis\/wp-content\/uploads\/sites\/26\/2011\/01\/7666818.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"263\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-420\" class=\"wp-caption-text\">Una biopsia, primer paso para detectar la presencia del bacilo &#39;mycobacterium leprae&#39;<\/p><\/div>\n<div>Fontilles se extiende por 73 hect\u00e1reas de monte y m\u00e1s de una treintena de edificios. Anta\u00f1o fue un aut\u00e9ntico pueblo con comercios, cementerio, quir\u00f3fano, imprenta, herrer\u00eda, carpinter\u00eda, grupos de teatro, cine&#8230; Un mundo paralelo al real. Lo sigue siendo en cierto modo. \u00abEl tiempo en Fontilles es m\u00e1s lento que fuera\u00bb. Lo dice el jesuita Antonio Guill\u00e9n, exdirector del sanatorio. El responsable espiritual es hoy el padre Carlos Sancho. Una docena de jesuitas y franciscanas, personal m\u00e9dico y un pu\u00f1ado de voluntarios (algunas, como Blanqui, de San Sebasti\u00e1n, con medio siglo de labor en el centro) son el alma del lugar. El trabajo de investigaci\u00f3n de su laboratorio es un referente internacional. Hasta aqu\u00ed llegan muestras de contagios de medio mundo. Fontilles est\u00e1 presente en 14 pa\u00edses. Los m\u00e9dicos viajan peri\u00f3dicamente a la India, Brasil, \u00c1frica, los focos m\u00e1s end\u00e9micos de lepra, para formar a los nativos en la lucha contra el bacilo.<\/div>\n<div>\u00abAunque esto no es un hospital. Es una casa para ellos, una segunda familia&#8230;\u00bb, subraya el padre Jos\u00e9 Luis. Tambi\u00e9n es el hogar de &#8216;Lolita&#8217;. Su aparici\u00f3n en uno de los jardines de Fontilles interrumpe la conversaci\u00f3n. &#8216;Lolita&#8217; es una sibarita jabalina de 15 meses a la que no le gusta el pan. Y la fruta, solo pelada. Es la tercera generaci\u00f3n de gorrinos que cr\u00eda Miguel. El mismo que ni siquiera es Miguel. Imposible pensar en un leproso al ver su rostro, curtido por los a\u00f1os pero sin secuelas, sin marcas. Pasea por un pulcro e iluminado pasillo del edificio principal del sanatorio. Apenas unos gruesos zapatos con protecci\u00f3n en la suela y en las punteras revelan alguna malformaci\u00f3n en los pies. Lleg\u00f3 a Fontilles con 18 a\u00f1os. \u00abNi los m\u00e9dicos sab\u00edan entonces qu\u00e9 era la lepra\u00bb. Sali\u00f3 del centro un tiempo. Pero acab\u00f3 regresando. \u00abEl que se va de casa, a casa vuelve\u00bb. Y elude, socarr\u00f3n, dar m\u00e1s datos sobre \u00e9l y su pasado.<\/div>\n<div><strong>-\u00bfDe d\u00f3nde es usted? <\/strong><\/div>\n<div>-Yo soy internacional&#8230;<\/div>\n<div><strong>-\u00bfA qu\u00e9 se dedicaba antes de enfermar? <\/strong><\/div>\n<div>-A criar jabal\u00edes (y rompe a re\u00edr&#8230;).<\/div>\n<div>Si a uno lo dejaran de repente en mitad del sanatorio sin saber qu\u00e9 es aquello, pensar\u00eda que est\u00e1 en un balneario de lujo. Tiene un entorno id\u00edlico y un clima templado todo el a\u00f1o. Ni rastro del rostro de la lepra. No hay caras carcomidas por el bacilo. Ni miembros arrancados por el mal. Los expertos lamentan el da\u00f1o que el cine, la literatura y los medios de comunicaci\u00f3n han hecho difundiendo t\u00f3picos. \u00abMuchas veces se trata a los enfermos como animales. Y la lepra ya no tiene esa imagen de narices desaparecidas. La imagen hoy es otra\u00bb, explican desde la asociaci\u00f3n Fontilles.<\/div>\n<div>Un gigantesco cazo humea en la cocina de Juan Miguel. Prepara sopa de fideos y pastel de carne. El cocinero de Fontilles alimenta cada d\u00eda a 300 personas, entre enfermos, personal y ancianos (en el valle hay tambi\u00e9n un geri\u00e1trico con unos 60 internos). Su voz arrastra un acento que revela su origen franc\u00e9s. Y ausencia total de temor o prejuicio. \u00ab\u00bfMiedo al entrar a trabajar aqu\u00ed? Ninguno. Yo he vivido desde ni\u00f1o cerca de la lepra. Veraneaba en el valle y s\u00e9 lo que es. Yo a los internos los beso y los abrazo\u00bb.<\/div>\n<div><strong>\u00abLa maleta siempre lista\u00bb<\/strong><\/div>\n<div>A un paseo de la cocina est\u00e1 el &#8216;coraz\u00f3n&#8217; de Fontilles, uno de los centros neur\u00e1lgicos de la lucha mundial contra la lepra. La farmacia y el laboratorio. Sor Luisa, la superiora franciscana, manda en la botica. Desde aqu\u00ed se env\u00eda tratamiento a los enfermos ambulatorios de toda Espa\u00f1a. Muchas hermanas de la religiosa asisten a leprosos en la India y \u00c1frica. \u00abSomos como guardias civiles, siempre con la maleta lista\u00bb, r\u00ede sor Luisa. En el piso superior est\u00e1 el laboratorio. El estadounidense Pedro Torres es su responsable. Ya planea su viaje en marzo a Centroam\u00e9rica. Queda mucho por hacer contra la lepra. \u00abNo se conoce al 100% c\u00f3mo se transmite. Algunos enfermos no responden a la combinaci\u00f3n de f\u00e1rmacos. Y a las farmac\u00e9uticas no les es rentable trabajar en una vacuna para un mal del Tercer Mundo\u00bb. Y agacha de nuevo la vista al microscopio&#8230;<\/div>\n<div>A las puertas de la cl\u00ednica nos espera Encarna, la asistenta del se\u00f1orito andaluz. Ella no luch\u00f3 sola contra la lepra. Sus cinco hermanos se contagiaron. Dos murieron. Habla con desparpajo y alegr\u00eda. Dice que nunca ha sido rechazada. \u00abClaro que ni en mi pueblo (en Badajoz) ni en mis trabajos dije lo que ten\u00eda&#8230;\u00bb. Tras curarse en Fontilles se qued\u00f3 como voluntaria. Ya lleva casi 30 a\u00f1os. Aunque a\u00fan hoy prefiere ocultar su rostro. Nada de fotos. \u00abA la familia no le gusta. Tiene negocios. Y ya sabe&#8230;\u00bb. La lepra a\u00fan marca.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel ni siquiera se llama Miguel. 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