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La planificación estratégica: ¿un asunto sólo de las empresas?

Según la Wikipedia la planificación estratégica puede definirse de la siguiente manera:

La Planificación estratégica es un proceso sistemático de desarrollo e implementación de planes para alcanzar propósitos u objetivos. La planificación estratégica, se aplica sobre todo en los asuntos militares (donde se llamaría estrategia militar), y en actividades de negocios. Dentro de los negocios se usa para proporcionar una dirección general a una compañía (llamada Estrategia empresarial) en estrategias financieras, estrategias de desarrollo de recursos humanos u organizativas, en desarrollos de tecnología de la información y crear estrategias de marketing para enumerar tan sólo algunas aplicaciones.

Strategic_Management_Framework

Según esta definición, la planificación estratégica se utiliza esencialmente en el ámbito laboral de las empreas. Sin embargo, ¿es posible aplicarlo a otros ámbitos de nuestra vida cotidiana? La respuesta es afirmativa.

Hace unas semanas tuvimos la suerte de analizar nuestras vidas y ponerlo en común con otros compañeros de clase. En este ejercicio debíamos decir cómo nos veíamos dentro de cuatro años, es decir, elaborar nuestro plan estratégico de acuerdo a un0s valores, misión y objetivos estratégicos.

Hacer esto es algo complicado, especialmente cuando ni tan siquiera eres capaz de imaginarte lo que harás mañana. El ejercicio estaba planteado y la respuesta al ejercicio parecía que no llegaría jamás. Pese a mis primeras impresiones, decidí comenzar el ejercicio cuanto antes, y así empezar a pensar cuanto antes lo que me gustaría que sucediese en un futuro lejano. Pronto me di cuenta de que escribir sólo mis objetivos es algo demasiado bonito. Había que concretar cómo haría que estos objetivos se convirtieran en realidad: cómo llegaría a alcanzar la meta que yo mismo me había propuesto conseguir. Hasta la fecha había logrado «planear» lo que haría en un espacio de tiempo medio. Una vez que había realizado esos planes, según pasaba el tiempo veía como muchos de los objetivos marcados desaparecían por falta de tiempo. Entonces, ¿cómo planear algo de dentro de cuatro años? Complicado, ¿verdad?. Poco a poco me di cuenta que no podía decir con total exactitud cómo resolvería los diferentes objetivos, pero sí podia dar algunas pinceladas de cómo lo haría y definir mis valores, misión y visión. Cuando todo esto estaba «decidido» se realizó una pequeña reunión con los demás compañeros. Al celebrarse esta reunión quedó algo claro: cuando empezamos la actividad, ninguno sabíamos muy bien cómo haríamos las cosas, pero sabíamos a donde queríamos llegar.

Tras la realización del ejercicio hay algo que me ha quedado claro: no se puede planificar todo. Esto no quiere decir que no deba planificar, sino que las planificaciones que haga deben ser flexibles y no cerradas. Además, todas ellas deben ir acompañadas de un colchón de tiempo por si algo sale mal. Acompañada de esta planificación se debe intentar ver posibles riesgos que puedan suceder para así encontrar una solución lo antes posible.