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ASHLEY MADISON: EL INFIEL AL QUE LE FUERON INFIEL

Seguridad, ética y planificación

Estos son los conceptos que atañen al escándalo de Ashley Madison. Hace poco salía a la luz que los sistemas de información de la compañía de citas proclives a la infidelidad, Ashley Madison, habían sido hackeados. Toda la información referente a los amantes infieles pulula a sus anchas por internet sin que ellos puedan hacer nada.

La gente se lleva las manos a la cabeza cuando ocurre una cosa de estas y todas las miradas apuntan siempre al responsable  de seguridad de sistemas diciendo que es un incompetente, que no se protegió lo suficiente,  que si no prestó atención a tal o a cuál, bla bla bla.

Aquí es donde se ve la primera falta proveniente de la tan laureada frase: “Hay que reducir costes”, y como no, nuestro amigo el de sistemas es el primero que sufre la tijera, dándosele unos recursos casi siempre inferiores a los que realmente necesitaría para una empresa de su tamaño.

La vida es corta, ten una aventura

Después de que toda esa información fuese soltada libremente, aparecieron los carroñeros.

Estos carroñeros no son otros que ingenieros informáticos que se aprovechan de su conocimiento para encontrar esta información y aprovecharse de ella para su uso delictivo. Es decir,  el señor buitre informático encuentra a Pepito que ha sido infiel a Margarita y saca su información para luego ir a donde Pepito y extorsionarle, diciendo que si no le paga ira a donde Margarita a contarle su aventura extramatrimonial.

Es aquí donde aparece el segundo punto del que deberíamos preocuparnos, la ética.

¿Dónde queda la ética profesional de estos señores? No recuerdan lo que son los valores y principios éticos de su profesión, ¿pueden seguir llamándose profesionales después de actuar de esa manera?

¿Y sabéis qué? Todo este revuelo no se habría originado si se le hubiese prestado atención al tercer punto del que quería hablar, la planificación. Si Ashley Madison hubiera hecho una planificación estratégica como dios manda, se habrían dado cuenta de la criticidad de la información de sus datos y de la importancia que debería tener la seguridad para una empresa como la suya. Hubiese guardado esos datos en la fosa de las Marianas para que no viesen la luz nunca.

Seguro que la próxima vez Pepito se lo piensa dos veces antes de cometer alguna infidelidad.

Fijaos cuántos amigos tenía Pepito!