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Reconocimiento del texto en las canciones

Entre todos los textos que había alrededor de este tema hubo uno que especialmente llamó mi atención y que me hizo estar dándole algunas vueltas extra dentro de mi cabeza, me estoy refiriendo al de “Interpretación del lenguaje natural”.

Low-fiY estaba yo pensando en que podría hablar de cómo puede afectar el aplicar una serie de filtros de reducción de ruido a una serie de clips ya que, como con todo, cuando se trata de algo distinto que las palabras, el resultado quizá sea más difícil de prever. Y fue entonces cuando pensé “espera, ¿cómo responden los asistentes a una canción? ¿serán capaces de buscar el texto que dicen?” y, obviamente, me puse a ello (matizando, he buscado algo de Rap sin demasiada carga instrumental para no ponerle demasiado complicadas las cosas en el primer intento) y, para mi sorpresa (por cierto, mi asistente de prueba ha sido el de Google), me ha recomendado buscar el clip en la opción “¿Qué canción es?”. Pero no solo ha sido eso, terco de mí, he insistido en que me buscase la canción por texto y va el sinvergüenza de Google y automáticamente me cambia a “Escuchando música”, sospechoso.

Parte de mi curiosidad está relacionada con un estilo musical al que le tengo bastante aprecio (Low-fi Hip Hop, muy recomendado para aquellas personas a las que les guste trabajar con música) y que utiliza clips de audio de películas y series para hacer música. Por lo que, si fuera capaz de automáticamente detectar la frase que se dice en equis canción que tanto me ha llamado la atención, quizá podría encontrar el origen del clip con mayor facilidad.

Tras un rato de búsqueda sobre el tema, encontré que, tal y como hacía Google Now en el pasado, desde 2017 el asistente había incluido esa herramienta en su sistema, pero por mucho que lo he buscado, nadie más parece haber intentado extraer el texto de una canción de forma directa (algo que de primeras tampoco parece tener demasiado sentido, ya que con la búsqueda de la canción, ya aparecen).

Tras un par de minutos de reflexión sobre si las ocurrencias que tenía eran buenas o si sencillamente era un poquito deficiente, me puse a pensar en cómo se podría gestionar todo esto, quizá era porque almacenaban los contenidos de distinto tipo en bases de datos independientes o quizá tenían una herramienta completamente distinta para cada proceso porque eran diferentes, probablemente ambas.

Y ahora, tras esta montaña rusa de emociones y, por desgracia, con las mismas dudas que al comienzo, solo espero que en algún momento no tenga que ser yo quien detecte estas letras y se me simplifique la búsqueda de estas canciones que se me han quedado ya en la mente.




Ni positivo ni negativo, eficaz

Todas nostras nos hemos encontrado en algún momento con una situación en la que teníamos un conflicto en el cuál se podían considerar las cosas desde varios enfoques diferentes. Y con esto no me refiero a que pudiera haber distintos puntos de vista según las personas involucradas, no voy por ahí. Me refiero más al con qué actitud enfocábamos el conflicto. Yo me he cansado de recomendar a la gente que «piense en positivo», que no caiga hacia abajo y «sea tan negativa» porque con esa mentalidad no se iban a solucionar los problemas. Pero no es así.

Si bien es cierto que el imaginar el peor escenario posible nos puede facilitar la aceptación de este si en algún momento llega, no hace más que limitar, amargar y anular a la persona durante todo el proceso hasta llegar al resultado final que sea que se llegue. Por esto es difícil pensar que pueda haber algo productivo que sacar de un enfoque negativo. ¿El simple hecho de pensar en positivo va a hacer que rindamos mejor? Se puede hacer referencia a libro de El Secreto de Rhonda Byrne en el que se menciona como el enfocarse en cosas positivas puede modificar los resultados (Ley de Atracción Universal) en la que se dice algo similar a que si pensamos en conseguir algo concreto, cambiaremos nuestro foco de atención y nuestro filtro para recibir estímulos y atraeremos eso que queremos obtener.

Un ejemplo de este cambio del foco de atención podría ser el siguiente: imaginémonos que un día estamos pensando en la posibilidad de comprarnos un nuevo móvil pero que no estamos seguros, y de todas las opciones posibles tenemos pensado mirar el iPhone (por el motivo equis que sea) y salimos a la calle y «¡Anda! ¡Cuánta gente tiene un iPhone! ¡Ostras, y otro más por ahí! Y otro, ¡y otro!». Este fenómeno no se debe a que toda la gente que te rodea haya decidido el día anterior que se va a comprar un móvil nuevo, no, somos nosotros, que al tener esto en mente le prestamos especial atención.

Aquí podríamos tener dos opciones de pensamiento, el negativo te haría caer en la cuenta de que el cacharrito cuesta demasiado para poder prescindir de necesidades básicas, mientras que el positivo te podría hacer pensar que por ser miércoles hoy se juega un bote especial de la bono loto y que antes de ayer compraste un boleto (full disclaimer: datos completamente inventados y no animo a nadie a entrar en el mundo del juego) así que igual te toca y lo puedes comprar. Y seamos sinceros, puede que te toque y puede que no, pero este tipo de pensamientos no te acercan al objetivo final, que es que tengas el móvil.

¿Buscando una forma de resolver sus problemas? ¿está cansado de depender en una entidad externa que no le trae las cosas hasta casita? ¡Les traemos justo lo que necesitan! No, pero ahora en serio, creo que es importante conocer lo que es el pensamiento eficaz. El pensamiento sobre aquello que nos puede aportar una mejora, pudiendo enfocarse en algo positivo, sin recurrir a una idealización de la situación, pero sin descuidar un enfoque crítico y realista, que sin permitir que esto dramatice la situación,  seamos capaces de extraer aquello que nos proporciona mejora. Y es que con este pensamiento caemos en la cuenta de que para conseguir un objetivo o solucionar un conflicto hace falta una acción, que solo por creer que vaya a pasar la probabilidad de que suceda es ínfima.

Algo a tener en consideración del pensamiento positivo es el hecho de que en ciertas situaciones puede darnos cierta seguridad y permite motivarnos, es decir, por poner un ejemplo, el jugador que va a tirar una falta si está pensando en que la marcará por toda la escuadra y recibirá la ovación de toda la grada se sentirá con más seguridad que si se centrase en la presión que tiene en sí o si pensase que puede fallar. Pero a todo esto hay que sumarle ese lanzamiento, nuestra acción.

Por tanto, y como conclusión, considero que ya que es evidente que la forma de enfocar las cosas supone una gran influencia en nuestros comportamientos y el resultado que finalmente se obtiene. Así que, dales la importancia que deban y toma la decisión de cuales de ellos vas a permitir que te potencien o te limiten, pero recuerda, ten un pensamiento eficaz.




El futuro de las redes sociales

¡Buenos días/tardes/noches a tod@s una vez más!

Este va a ser mi último post en lo que espero que haya sido un recorrido agradable por el mundo de las redes sociales en el ámbito empresarial. Pero antes de todo esto, y como ya comentamos en el tercer post, hubo una serie de riesgos relacionados de los que no hablamos, sí, me refiero a aquellos relacionados con el uso de los empleados de sus redes sociales personales durante sus turnos.

¿Y cuáles son esos riesgos? Pues además de la pérdida de tiempo directamente asociada hay varios riesgos potenciales que quizá no hemos considerado [1].

  • El uso de cuentas personales para compartir información relacionada con la organización: Esto podría generar violaciones de privacidad, podría dañar la reputación o causar una pérdida de ventajas competitivas.
  • Publicar fotografías o información que relacione a los usuarios con los empleados: Lo que podría dañar la imagen y/o la reputación de la empresa.
  • El uso desmesurado de las redes en sí (como ya habíamos dicho): Por supuesto, la consecuencia directa sería la pérdida de la productividad, aumenta la exposición a viruses o malware en general y, en caso de un uso extremo, podría causar problemas de red.
  • El uso de dispositivos móviles provistos por la empresa para acceder a redes sociales: Podrían infectar los dispositivos, podría robarse/filtrarse información de los mismos o podrían ser un medio de sobrepasar la seguridad de la empresa.

Todos ellos han de ser considerados a la hora de educar a los empleados en el uso correcto de las redes sociales. Y ahí alguno de ellos se puede llegar a preguntar lo siguiente: ¿y por qué no dejamos simplemente estar a las redes sociales?¿tanta importancia van a tener en el futuro? la respuesta va más allá del sí.

Además de ver el crecimiento descomunal que han recibido en los últimos años, las redes sociales están definiendo una nueva forma de relacionarse, y las compañías también quieren participar de ese nuevo tipo de relación. Y como menciona Gary Vaynerchuk en una de sus entrevistas es necesario conocer la forma de mixear el contenido, saber hablar el «slang» de las redes sociales [2]. Con “slang” o “slang marketing” se refiere a aquel lenguaje específico que se funciona especialmente en cada plataforma, por ejemplo, los GIFs en Tumblr o los enlaces en Facebook. Y es que es importante hablar el idioma de la plataforma y saber leer la respuesta de la audiencia. Para esto, está bien intentar analizar varios factores, como por ejemplo el por qué ciertos perfiles entran en qué plataformas o cuál es el enfoque y tendencias de las marcas top en cada una de estas (y así tomarlas de referencia).

Pero aunque parezca increíble está empezando a existir una tendencia general. A pesar de que tengamos un contenido principal en cada una de las plataformas (Instagram: fotografías, Twitter: twits, Pinterest: ideas con imágenes, etc.), varias de ellas (y casualmente las principales) se están moviendo hacia un contenido que, simplemente, permite más. Y, como ya podemos imaginarnos, estamos hablando de los videos [3]. Esto nos interesa bastante además, ya que de acuerdo con Adobe, el 52% de los profesionales de márketing lo consideran el contenido con el mejor ROI (Return On Investment, que es el valor económico generado como resultado de actividades de márketing [4]) y estiman que este porcentaje tan solo va a aumentar ya que el contenido en vídeo se convertirá en esencial en todo aspecto de las redes sociales. Ya sean videos tutoriales, reseñas de productos, contenidos exclusivos, entrevistas y demás, los usuarios viven pegados a los videos, lo que ayuda a las compañías a conectar con ellos.

Añadido a el tipo de contenido en sí, hay, por supuesto, muchas formas de presentarlo. Una de las más novedosas es la de contenido efímero para contar historias. Este nuevo método de contar historias se debe a la herramienta desarrollada por Snapchat, y actualmente popularizada especialmente en Instagram, aunque también se están incluyendo en Facebook, Whatsapp y Youtube, de los “stories” que a día de hoy todos conocemos y que nos permiten crear contenido que tan solo dura 24h. Pero como cualquiera de las otras formas, puede no ser interesante para la empresa. Aunque dejo un par de ejemplos de un buen uso de esta forma de contar historias: [5] (empresas) o [6] (instrucciones).

 

Por último, pero digno de mención por su actualidad, me gustaría comentar la reforma del Parlamento Europeo aprobada el 5 de julio de este 2018 (aunque se propuso en 2016) y el escándalo que se ha montado con los artículos 11 y 13, ya que a pesar de que habla de propiedad intelectual, está hablando del contenido que se publica en redes sociales y considero que es importante comentarlo al menos. El artículo 11 fue inicialmente votada en contra pero tras un periodo de estudio se aceptó el 12 de septiembre y en él se pretende proteger a los creadores de contenido y medios de comunicación, para ello se imposibilita la compartición de todo contenido ajeno (fragmentos de noticias u otros que estén protegidos por derechos de autor) del que no se tengan los permisos en los 20 años posteriores a su creación. En el artículo 13, por su parte, se indica de que las plataformas tendrán que asegurarse de que el contenido que sus usuarios compartan no supongan violaciones de copyright como por ejemplo, con usos de técnicas efectivas de reconocimiento de contenidos [7].

Aunque aún no se haya implantado esta directiva, y puede que no se implante tal cual está actualmente redactada, esta es la situación actual y es conveniente prestarle una cierta atención.

 

Y bueno, esto es todo por mi parte, ha sido un placer compartir estas publicaciones con todos aquellos interesados e interesadas por saber qué es lo que se debería hacer como empresa con las redes sociales. Y bueno, como curiosidad más que nada, si a alguien le apetece aquí dejo un par de enlaces con estadísticas y datos de las redes sociales: Link 1, Link 2.




Controles y auditoría de las redes sociales

¡Buenos días/tardes/noches a tod@s una vez más!

Como ya recogimos en la pasada publicación, clasificabamos los riesgos del uso de las redes sociales en estas categorías: relacionados con quién las gestiona, con la comunicación, con los costes, con la reputación y los riesgos humanos. Ahora, una vez los hemos identificado, tenemos que pasar a la siguiente fase y recoger controles potenciales para ellos y la identificación de la mejor forma para cada uno de ellos.

Comenzaremos hablando de los riesgos reputacionales y de imagen y de cómo es la forma adecuada de controlarlos, para más adelante auditarlos. En este caso, la importancia de dicha auditoría no residirá en buscar qué es lo que se ha hecho, sino en por qué se han llevado a cabo los procesos, políticas y planes comprobando que se cubren las oportunidades que se puedan detectar y los riesgos potenciales, y sobre todo, que se actúa de manera adecuada.

 

Recogiendo los riesgos relacionados con la gestión, los que van relacionados a la comunicación y los de los costes vamos a recogerlos en un mismo sector al que llamaremos “riesgos estratégicos”. Hay que tener claro que los riesgos estratégicos surgirán cuando utilicemos de forma ineficiente (haciendo que las actividades de las redes sociales no vayan de la mano de los objetivos de la organización), lo que tendrá consecuencias económicas directamente relacionadas. Entonces, para evitarlos habrá que recoger una serie de directrices. Estas son esas directrices (y algunas herramientas para poder definirlas):

  • Alcance: De cara a definir correctamente el lenguaje a utilizar, la frecuencia de publicaciones, el contenido de las mismas y demás, habrá que conocer a quiénes nos estamos dirigiendo. Algunas de las herramientas más utilizadas para el estudio del alcance, además de las que ya te proporcionan redes como Instagram  (en los perfíles de empresa), Twitter o Facebook, son Google Analytics. Otras como SimilarWeb [4] o Metricool [5] permiten analizar también analizar el número de visitas de redes sociales obtienes u obtiene tu competencia [3].
  • Propósito: Definiremos cómo se llevarán a cabo las actividades en las redes sociales, incluyendo aquí aquellas líneas rojas que los empleados no podrán cruzar a la hora de gestionar dichas redes y definiendo el tipo de información que será pertinente compartir a través de las actividades.
  • Objetivos: Definición clara del resultado que se quiere obtener de las redes sociales. Definición de cómo y dónde se enlazan los objetivos de la empresa con estas para finalmente acabar obteniendo dicho resultado. Con esto se puede definir una estrategia de redes sociales completa.
  • Directrices respecto de la propiedad: Como ya se habló en las anteriores publicaciones, el contenido de las redes sociales tiene una propiedad intelectual directamente relacionada, por ello habrá que definir unas directrices para la creación de contenido y el mantenimiento de los sitios que la organización tenga en redes sociales.

Por último encontramos los riesgos humanos y, por supuesto, al estar hablando de personas, tenemos claro que se pueden incluir dentro de cualquiera de los riesgos. Pero habrá que poner especial atención en riesgos relacionados con terceros (ya que los errores humanos dentro de nuestra compañía se pueden “controlar” junto a los riesgos estratégicos), estas terceras partes serán aquellas con las que se colabora o que se subcontratan. Para gestionar correctamente a estas entidades y los posibles riesgos que nos pueden surgir con ellas habrá que definir políticas, procesos y controles donde se recogerán tanto los posibles daños y soluciones contempladas.

Ahora que ya tenemos claro cómo controlar (o al menos empezar a controlar) los riesgos que identificamos, nos surgen las siguientes cuestiones: ¿Cómo se auditan las redes sociales?, ¿quién audita las redes sociales? y ¿cada cuánto deberíamos auditarlas?

Antes de nada es importante saber que una auditoría de redes sociales es un proceso en el que se revisa qué está funcionando de las redes sociales y qué no [6], es decir, revisaremos los controles establecidos y veremos su progreso. Los encargados de auditarlas pueden ser tanto internos como externos, pero conviene que pertenezcan al departamento de TI y además que hayan recibido alguna educación sobre redes sociales específicamente.

Respecto a con qué frecuencia se deberían auditar por norma general se recomienda hacer al menos trimestralmente, pero que lo óptimo es que se hiciera semanalmente, pero solo si se dispone de la necesidad real y los recursos necesarios [7].

 

Por último, pero sin embargo lo más importante es saber cómo hacer llevar a cabo una auditoría que sea de provecho para la empresa. La auditoría se realizaría con una plantilla en la que se cubren las cuestiones ya planteadas y en la que se recoge toda la información que se tiene para, más adelante, realizar un informe que recoja las posibles oportunidades, mejoras, riesgos y fortalezas. Aquí os dejo algunas plantillas para tomar como ejemplo: formulario 1 [8], formulario 2 [9], formulario 3 [10].

 

Fuentes generales:

[1]:https://oceano.biblioteca.deusto.es/primo-explore/fulldisplay?docid=TN_proquest1629284501&context=PC&vid=deusto&lang=es_ES&search_scope=default_scope&adaptor=primo_central_multiple_fe&tab=default_tab&query=any,contains,audit%20social%20media&sortby=rank&offset=0

[2]:https://www.isaca.org/Journal/archives/2017/Volume-4/Pages/social-media-rewards-and-risk-spanish.aspx

 




Los riesgos de las redes sociales

¡Buenos días/tardes/noches a tod@s una vez más!

Siguiendo con el post anterior, además de conocer la legislación relacionada y cómo aplicarla es importante saber por qué y para qué se está haciendo todo esto. Antes de nada, me gustaría introducir un término de gran utilidad en este ámbito: el SEO o posicionamiento en buscadores. El posicionamiento de buscadores es un conjunto de acciones que permite a un sitio web mejorar su “ranking” dentro de un buscador como puede ser Google o Bing [1]. Esto va a ayudar a que nuestra empresa se encuentre con mayor facilidad y, sobre todo, antes que otras.

Entonces, ¿para qué queremos mejorar el SEO, saber qué información compartir (y cómo hacerlo) o aplicar correctamente la legislación relacionada? Antes de nada, para no ser sancionado por incumplir la normativa vigente. Pero además de eso, queremos vender más y generar una buena imagen de empresa, esto ligado a que se diga que el 20% de las visitas que recibirá tu web vendrá de Facebook [2] deja claro que es algo de gran relevancia.

Pero claro, como con todo, de la mano de los beneficios que nos pueden suponer viene un gran rango de riesgos de toda índole, siendo estos contratiempos que causen una desgracia a nuestra organización. Estos contratiempos los clasificaremos de la siguiente forma [3]:

  • Relacionados con quién las gestiona
  • Relacionados con la comunicación
  • Relacionados con los costes
  • Relacionados con la reputación
  • Humanos

Según la persona que los gestiona:

Como ya hemos mencionado en los anteriores posts, la falta de experiencia de la gente que gestiona las cuentas sociales supone un gran riesgo para la organización a la que representan en las redes, en su mayoría esta gente no es experta en social marketing (y menos en internet), o son gente que se ha “reconvertido” desde otras profesiones, o son estudiantes sacando algo de dinero extra recién salidos de la universidad, o incluso casos de profesionales a los que se les asigna porque les “sobra el tiempo”. La función de un community manager va más allá de presentar la imagen que la empresa quiere proyectar y publicitar productos, también deberá escuchar de la opinión de la empresa, no eliminar los comentarios negativos (ayudará a encontrar nuevas oportunidades y mejoras) y responder e interactuar (siempre teniendo en cuenta la estratégia a seguir de la empresa para no dejar la imagen de la misma en evidencia).

Riesgos relacionados con la comunicación

Otro de los riesgos más habituales es el de no contar con una estrategia de comunicación clara, este recurso es un claro arma de doble filo, ya que, de la misma forma que te permite dar una imagen de espontaneidad y cierta capacidad de improvisación, puede resultar en  una carencia de contenido en el momento en el que dejen de suceder cosas constantes en la organización. Por lo tanto, es importante diseñar un plan de de comunicación a varios niveles que determinen la estrategia que se va a seguir además de las normas de comunicación en social media.

Otro gran riesgo relacionado con la comunicación es la falta de conocimiento de las actualizaciones que existen y las nuevas características que estas traen y que permiten primero, distribuir contenido de nuevas (y potencialmente mejores) formas, y segundo, que en ocasiones retiran características que podían resultarnos de utilidad previamente. Así que es importante mantenerse al tanto de la evolución de las plataformas.

 

Riesgos relacionados con los costes

¿Costes?¿Cómo que costes si las redes sociales son gratuitas? Pues sí, una mala gestión puede resultar en una gran pérdida económica, y os preguntaréis cómo es esto posible, bien, os explico: las redes sociales NO son gratuitas (al menos no del todo). Poseer una cuenta es gratuito, sí, pero promocionarse en ellas lleva un coste adherido que puede dispararse si no se analizan los resultados con precaución. Y bueno, a todo esto se le añade el equipo que se esté dedicando a esta labor, pero esto es un coste “relativamente bajo” (todo depende del tamaño del equipo y la empresa).

 

Riesgos relacionados con la reputación

De la misma forma que un usuario medio puede proyectar a través de su cuenta de Twitter o Instagram lo mejor y lo peor de sí mismo, haciendo que una empresa contratadora que lo ve decida si es un candidato magnífico para trabajar con ellos o que no es con alguien con quien quieren trabajar jamás, los usuarios también nos juzgan y hacen serios juicios de valor en función de lo que ven de nosotros como empresa. Pero no solo son ellos, terceras marcas se forman gran parte de la imagen que tienen de otra gracias a la presencia en redes sociales, lo que puede dañar gravemente nuestra reputación [4].

Y es que esta reputación o mala imagen puede ser un motivo de ruptura de contrato como ya se ha visto varias veces con personajes públicos[5] y con más de uno que no lo era [6]. Así que, de nuevo, un ojo puesto en la gestión y planificación para no dejar en mal lugar a la marca.

Aún así, existen formas de redimir una metedura de pata y recuperar de nuevo la imagen de la empresa, dejo por aquí algún ejemplo de empresas que se vieron en una mala posición y supieron recular [7].

 

Errores humanos

Y por último, pero no menos importantes, existe un riesgo directamente relacionado con los errores humanos. Desde dar me gustas sin querer, seguir a usuarios, postear publicaciones con un contenido inapropiado y demás hasta postear contenido para marcas desde dispositivos de la competencia (como les ha pasado a David Ferrer [8] o Gal Gadot [9], entre otros).

 

Hoy os he hablado tan sólo de los riesgos relacionados con el uso de la empresa en las redes sociales y probablemente en el último de los posts mencione también algo del uso de las redes sociales en el ámbito empresarial. ¡Hasta la próxima!

 




Relevancia de las redes sociales en la industria

¡Buenos días/tardes/noches a tod@s una vez más!

Como ya vimos el otro día, las RRSS ha de ser el nuevo pan de cada día de cada día para las empresas si quieren poder adaptarse al ritmo del consumidor del siglo XXI. Pero ¿cómo se hace para tener una presencia amplia y consolidada?

Antes de nada, hay que crearse un público, lo que puede parecer sencillo pero que para nada lo es. Para poder hacerlo hace falta conocer adecuadamente los algoritmos detrás de las redes sociales y el cómo hacer para promocionarse en ellas, y, como es obvio, en absolutamente todas ellas cuanto más se crece más fácil es difundirse y captar nuevos clientes potenciales. Con lo cual ¿cómo se hace tener seguidores cuando (como para todos) se empieza desde 0?

Como para todo en la vida no hay una única forma de generar un público. Algunas de las opciones más habituales implican ofrecer al público algo que ellos quieren a cambio de un follow, por ejemplo, crear una campaña a través de un sorteo [1] o un premio por el hecho de ese seguimiento inicial o una difusión de su marca [2]. Para esto, una de las mejores formas de crearlo es aprovechar el público de otra fuente como pueden ser otras empresas o los masivamente conocidos influencers y con los que, a través de una colaboración, obtienen una gran y buena fuente de seguidores [3]. Además de las formas “limpias” de hacerlo, también existen empresas que pueden generar seguidores falsos, y aunque es una estrategia poco ética, existe [4].

Algo a considerar a la hora de captar y tratar con este público es toda la parte legal que se esconde tras las redes sociales, tanto los términos de moda de la primera mitad de este año “la GDPR y LOPD” como otros como pueden ser la LSSICE o la propiedad intelectual, que no se oyen tanto pero que a la hora de gestionar información en estas plataformas online no hay que descuidar.

Hablemos primero de la que para mí es menos conocida, la LSSICE (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico). El concepto de los servicios de la sociedad de la información “engloba, además de la contratación de bienes y servicios por vía electrónica, el suministro de información por dicho medio” [5]. En esta ley se determina primero, cuáles son las obligaciones de los prestadores de estos servicios, cómo tratar las comunicaciones comerciales (por vía electrónica) y demás, junto con el régimen sancionador aplicable. Y, como es lógico, cualquier caso de comunicación entre entidades para definir un negocio a través de las redes sociales sería también considerado como comunicación comercial por vía electrónica.

Por otra parte, encontramos uno de esos conceptos constantemente repetidos y, sin embargo, menos conocidos: la propiedad intelectual. La propiedad intelectual en internet y especialmente en las redes sociales es algo completamente caótico, ya que a diario nos vamos encontrando contenido que “no se sabe de dónde procede”. Como empresa, la compartición de contenido ajeno en sus perfiles sociales es prácticamente inevitable, lo que hace que sea necesario saber cómo tratarlo. Y no solo es esto, también habrá que conocer qué pasos dar para proteger y administrar la propiedad intelectual de la propia de la empresa. Para ello, será imprescindible conocer cuáles son los conocimientos que se tienen y dónde residen [6]. Con esto en mente, convendrá realizar una política de gestión y seguridad de la propiedad intelectual que se adapte de la mejor manera posible a la compañía en sí [7][8].

Por último, pero claramente no menos importante, encontramos la GDPR y la LOPD, hablaremos primero de la LOPD. Esta es una ley nacional que habla del trato de la información personal y esto, aunque parezca no estar relacionado con la empresa, sí que lo está. Al final, una empresa que se mueve en RRSS maneja la información de sus clientes, sus clientes potenciales y a veces la de gente que no tiene relación alguna con ella. En la LOPD, se especifican las normativas referentes al uso de estos datos y los derechos que tienen los usuarios para con ellos (y aunque la ley sea de 1999 los últimos cambios los ha recibido este mismo año 2018). Por la otra parte, encontramos la GDPR, que es la normativa europea que habla de estos datos personales y su tráfico.  Este reglamento sustituye la que es nuestra LOPD en la mayoría de los apartados (ya que es jerárquicamente superior a esta), pero sin embargo en los que el reglamento no interviene, se seguirá aplicando la ley nacional [9].

Todos estos temas tendrán que estar perfectamente recogidos y definidos para que tanto los integrantes de nuestra empresa como los clientes los comprendan y los sepan aplicar.




Emocionalmente ignorantes

Con el paso de los años he venido escuchando la expresión “no mezclo mis relaciones con el trabajo” en boca de más y más personas. Desde la variante más extrema hasta la fecha que fue “yo al trabajo voy y cumplo, mis compañeros son exclusivamente eso, no tengo intención de entrelazar un vínculo emocional con ellos, yo estoy para lo que estoy”, hasta la afectada más por la búsqueda de la excelencia “yo para trabajar me junto con gente que trabaja bien, no por amistad”.

Y es que las relaciones interpersonales son complejas pero no son descartables, si una persona va a dedicarle 8 horas al día a algo y pretende estar un periodo de tiempo en ello compartiendo servicios, productos, espacios y demás con otros, no puede desechar el acercamiento natural que surge con ello y parece que es algo que no terminamos de aprender.

Este fenómeno está directamente relacionado con un concepto esencial en las personas pero para el cual recibimos entre cero y nada de educación. Me estoy refiriendo a la inteligencia emocional. Conocer cómo actuar en cada momento, tratar las cosas en el grado adecuado, enfocar las emociones hacia la persona correcta y con un propósito justo es algo que en general no hacemos.

Y es que en el mundo laboral ocurre exactamente lo mismo, tanto para lo bueno como para lo malo acabamos implicándonos demasiado poco y enfocándonos exclusivamente en lo nuestro o hacemos de algo mundano y sin demasiada importancia algo personal. ¿Pero dónde se puede ver verdaderamente? Se encuentra en absolutamente todos los niveles de un negocio o empresa ya que en todos ellos encontramos personas que interactuan entre sí.

Uno de los roles en los que mejor se percibe es en el de líder en un grupo. Esta persona debería ser capaz de interactuar con cualquier miembro del equipo generando un ambiente de comunicación sano. Esto, facilitaría la comprensión del efecto que tiene el entorno en ese miembro en particular y cómo llevar a cabo las cosas para que sus ganas aumenten y, por lo tanto, su productividad sea mayor. Además, el bienestar de un miembro tiende a ser contagioso, con lo que hará aún más sencillo el conseguir que el resto del grupo también esté agusto.

Y para gestionar mejor nuestra inteligencia emocional, ¿qué podemos hacer? Existen una serie de etapas para desarrollar una buena inteligencia emocional (según Daniel Goleman): consciencia y manejo de las propias emociones y consciencia y manejo de las emociones ajenas. Sin embargo, yo me lo planteo de una forma un tanto distinta (tres pasos para la inteligencia emocional interpersonal y dos para la que involucra al resto):

  • Primero, hay que ser conocedor de cómo funcionan las emociones en uno mismo, hay personas a las que se les manifiesta el estrés en forma de mareos, hay gente que enferma, etc. es importante detectar cómo se manifiestan nuestras emociones.
  • Segundo, el autocontrol es imprescindible, una vez nos conocemos y sabemos lo que nos pasa tenemos que detectar por qué pasa y cómo podemos controlar estas emociones negativas.
  • Tercero, hay que potenciar las emociones positivas y placenteras. Funcionamos por refuerzos positivos, por lo que, lo mejor que podemos hacer es, una vez las emociones negativas están relativamente mitigadas, esforzarse en encontrar una ilusión o meta (generalmente mejor a corto plazo) que nos haga sentirnos felices.
  • Para empezar, hace falta trabajar en la empatía, intentar comprender lo que sienten los demás y por qué se sienten así. Para ello, sin embargo, hace falta estar en conocimiento previamente de cómo está uno mismo, ya que, si no sabes cómo estás tú y qué te afecta, difícilmente vas a saber lo que le ocurre al resto.
  • Y para terminar, el tener la capacidad de una vez sabes cómo se sienten los demás, influir en sus emociones a través de una buena gestión social y para ello su inteligencia emocional personal tiene que estar muy trabajada.

Como conclusión, debemos controlar nuestras emociones y ayudar a los demás a que lo hagan con las suyas para generar unas mejores relaciones para disfrutar más de nuestra vida, tanto personal, como laboral y así vivir en una sociedad emocionalmente inteligente.

 

Fuentes de apoyo

  • https://www.enfoquevisionario.com/inteligencia-emocional-trabajo/
  • https://smarterworkspaces.kyocera.es/blog/la-importancia-la-inteligencia-emocional-trabajo/
  • http://www.ehu.eus/ehusfera/taupada/2013/04/30/inteligencia-emocional-en-el-ambito-laboral-ambito-interpersonal/



Introducción a las Redes Sociales y Networking desde una perspectiva corporativa

¡Buenas días/tardes/noches a tod@s! (Dependiendo de la hora en la que leáis este post)

Como joven de los noventa y frecuentemente denominado “millenial” me ha tocado crecer en un mundo en el que todo estaba en constante cambio y readaptación, algo se ha podido ver sobre todo en el mundo de la tecnología. Avance que permitió que dispusieramos de un dispositivo que nos permitió empezar a conectarnos prácticamente a diario a internet. Y claro, al ver que la gente dedicaba más y más tiempo a esto del internet, ciertas empresas crearon entornos online para la interacción y conexión de usuarios con un fin común (o al menos relativamente común).

Y la historia es que yo crecí junto con la creación y evolución de las redes sociales, y escuché a mis casi 14 años cómo se nos decía que no debíamos movernos por estos entornos porque “no sabes quién está al otro lado de la pantalla” o “¿para qué te va a hacer falta una red social de esas con tu edad?”, argumento que aún a día de hoy no termino de entender, porque pienso que gran parte de la gente que argumentaba eso tenía el mismo motivo para tenerlas que cualquier preadolescente o menos, pero bueno. Sin embargo, hubo una respuesta que jamás se me ocurrió dar, y hoy en día me arrepiento de que no sucediera y es la siguiente: “para equivocarme y aprender a cómo darles un uso adecuado”.

Es curioso como el crecimiento de estas ha llevado a más de 3.000 millones de habitantes a usar redes sociales, 3.000 millones de personas con un espacio virtual en el que poder postear cualquier contenido, desde texto hasta imagen o vídeo, sin una educación sobre ellas. El problema no se queda ahí, ya que no estamos hablando de una sola red social por persona, en España se registraba en 2017 que por persona se tenían de media 4,8. ¡Casi 5 redes sociales por cabeza! Y claro, cero educación al respecto, lo que nos ha llevado a darles más de una vez un mal uso.

Facebook, Youtube, Twitter, Instagram, Whatsapp, Snapchat, Telegram, LinkedIn, Reddit, 4Chan, 9Gag, Tumblr, Google+, y más, y más, y más. La lista es interminable. Y cada día estamos metidos en ellas para poder “mantener el contacto con el mundo”, un contacto que no nos damos cuenta de que está altamente manipulado.

Y es que, no solo las personas como individuos somos usuarios de estas plataformas, cualquier empresa, organización y demás que se quiera hacer oír necesita involucrarse de una forma u otra en las RRSS. Ya sea mediante la creación de cuentas dentro de los diferentes entornos, como pagando por introducir publicidad de una forma u otra, dependiendo de la red social, las empresas necesitan adaptarse a su mercado y tendrán que moverse por donde sea que se muevan sus clientes o clientes potenciales.

La entrada de la compañía en un entorno nuevo implica una preparación clara por parte de esta, ya que en ellas van a proyectar tanto ellos, como sus usuarios opiniones sinceras sobre la empresa, sobre sus productos/servicios o sobre lo que les gustaría ver en un futuro de ella.

Como conclusión, me gustaría recordar primero, la accesibilidad que se tiene como empresa (da igual el tamaño que tenga) para tener una presencia en redes sociales. Segundo, la importancia que tiene el mantener un contacto adecuado con el cliente, es decir, a través de redes como Twitter, una gran cantidad de usuarios se ponen en contacto con diferentes marcas para expresarles las sensaciones que tienen respecto a un producto/servicio y, sobre todo, se dirigen a ellas para expresar alguna queja o problema que hayan podido tener con algo relacionado con la compañía. Esto genera una perfecta oportunidad para hacer networking y atender de forma pública las necesidades de los clientes, lo que genera una confianza sobre tu público y el del usuario al que se ha ayudado. De lo contrario, podría dejar en evidencia la imagen de la empresa como ha pasado ya en repetidas ocasiones, dejo por aquí algunas de ellas. Y por tercero y último, la originalidad de un buen community manager puede catapultar la imagen de la empresa como le pasó a la hamburguesería americana Wendy’s.redessociales_0