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Ellos maquinan

Tradicionalmente las empresas realizan análisis de la situación de la empresa y del entorno donde se encuentra, y crean un plan para alcanzar el éxito basándose en este análisis. Tratan de averiguar el futuro y prevén como su negocio va a tener éxito, ellos maquinan para controlar sus pequeños mundos, o al menos, para tener esa sensación. Las empresas tienen planes, los políticos tienen planes, las personas de a pie tienen planes, pero planificarlo todo al milímetro hace que perdamos flexibilidad ante los posibles imprevistos que seguro surgirán durante el transcurso de nuestro plan. No digo que planificar sea malo ni mucho menos, cuando se planifica se define el camino a seguir hacia un objetivo, por lo que es menos probable que se pierda el rumbo, además cuando se tiene un plan se evitan distracciones y manipulaciones externas. Pero cuando planificamos realmente lo que hacemos es tratar de ver lo que pasará en el futuro, muchos se acercan más que otros, algunos se adelantan a los acontecimientos, otros llegan tarde a su oportunidad de mercado y en ocasiones apuestan por el futuro indebido, más aún en el mundo de la tecnología un mundo en cambio constante, la actualización es vital, la capacidad para adaptarse puede salvarnos o matarnos, algo que si se une a la planificación excesiva es sinónimo de fracaso. Cuando una empresa no ve más allá de su plan cuidadosamente trazado, se cierra a oportunidades interesantes porque estas no entran en su plan de negocio (Blackberry, Monsato, Codak, etc) o se pierde el presente por estar centrada en el futuro ideal para sí misma, lo más probable es que se hunda. Ya lo decía el Joker en la película «El Caballero Oscuro», esa película que parafraseé en un post anterior, también me viene de perlas en este (juro que he visto más películas), «a nadie le entra el pánico cuando todo va según lo previsto, aunque lo previsto sea terrible», como es el caso de la trama Gürtel, una trama planificada de corrupción, a ninguno les pareció mal hacer lo que hacían, ni tampoco a los que usaban las tarjetas Black de la trama de Bankia, porque todo iba según su plan, pero cuando sale a la luz todo el mundo pierde la cabeza, Marcos Benavent el autodenominado «Yonki del dinero» se ha transformado y ahora reconoce que lo que hizo estuvo mal, pero si no tus planes no hubieran sido descubiertos, no hubieras dudado en seguir con él.

Cuando planificas demasiado todo se vuelve más rígido, y la empresa adquiere un comportamiento inflexible, posándose en una falsa sensación de seguridad y cuando esto falla no se tiene capacidad de contraatacar para reconducir la situación, un control excesivo mata la imaginación del trabajador que no puede salirse del camino que le han marcado, esto lleva a controles estrictos sobre el avance provocando la desconfianza en los trabajadores. En mi experiencia personal, en mi último trabajo cada empleado debía redactar en un excel todas las cosas que había hecho a lo largo del día para tener controlado que todo iba según lo previsto, esto para mí era criminal, me daba la sensación de que no confiaban en mis capacidades para llevar el trabajo adelante, ni en ninguno de mis compañeros.

Claro que tampoco tenemos que ser el Joker, sin pensar, todo libre y caótico, una empresa no podría llevar a cabo su actividad de esa forma, por lo que el extremo opuesto es igual de malo, ser flexible es bueno, pero ser excesivamente flexible no. Cuando se es demasiado flexible se puede cambiar el plan cuando llega una nueva idea novedosa constantemente, nunca se acaba lo que se empieza y cualquier circunstancia puede influir para abandonar el proyecto. Así que llegamos a la idea clave, planificar sí, pero estar abierto a cambiar los planes si las circunstancias lo requieren, esto lo he aprendido de la experiencia, pues mi propio proyecto de fin de grado comenzó sin tener un plan, lo que causó que cada vez que se me ocurría algo nuevo mejor que lo ya se había hecho provocara un cambio total, de forma que perdí gran cantidad de tiempo rehaciendo el proyecto una y otra vez, hasta que me di cuenta de que de esta forma no avanzaba y decidí trazar un plan que podría flexibilizarse en caso de surgir nuevas ideas, que surgieron, pero que no provocaron el efecto anterior pudiendo terminar con el proyecto satisfactoriamente.

Así que planificando de forma flexible podemos evitar las molestas fechas máximas para hacer una tarea, el trabajador puede tomarse su tiempo para realizar un trabajo bien hecho, de calidad y probado, lo que genera confianza en el trabajador, y también genera confianza en el cliente al ver el resultado, teniendo así éxito y cumpliéndose con lo planteado pudiendo haber actuado de forma ágil en caso de haber surgido problemas imprevistos. De otra forma es posible que los trabajadores se vean obligados a entregar trabajos hechos para cumplir los plazos y no hechos para tener la calidad que merecen. Como dice mi abuela «Lo bien hecho bien parece», que significa que cuando las cosas se hacen bien, el resultado será bueno y si no pasa lo que pasa…

Referencias:

https://www.ecured.cu/Planificaci%C3%B3n_empresarial

http://www.franciscocerda.cl/content/view/179/El-valor-que-crea-la-confianza-en-las-empresas-apunte.html#.WAH7zeiLSUk

http://tusbuenosmomentos.com/2014/06/inconvenientes-planificar-exceso/

Shona L. Brown, Kathleen M. Eisenhardt. Competir al borde del caos. Estrategias para enfrentar los cambios vertiginosos.;  Granica, 2002. 448 páginas. ISBN: 9788475778938 .

http://www.elmundo.es/cronica/2016/01/31/56ac72b546163fae298b4586.html