En busca de mi elemento predominante

­A lo largo de este segundo periodo del cuatrimestre se ha hablado sobre los elementos que tienen las personas. Se han hablado de los cuatro elementos (tierra, fuego, agua y aire) de los que cada una de las personas se compone. Mientras se hablaba de este tema, se lanzó una pregunta: ¿Sabes qué elemento predomina en ti? Yo me di cuenta de que no, yo no lo se y, por eso mismo, espero que este post me sirva para encontrar el elemento que predomina en mí o, al menos, lograr acercarme un poco más a saber cuál de todos es.

Parándome a pensar, en diferentes situaciones considero que tengo un elemento u otro y no sabría cómo defender o distinguir qué elemento predomina en mí. Pienso que podría ser agua o tierra, pero en otras situaciones diría que podría ser fuego…

Para poder saber qué elemento predomina en mí, necesito saber primero que significa cada uno de los elementos. Un breve resumen de ello es el siguiente:

  • Fuego: Son pasionales, se encienden en un instante y pueden comenzar un proyecto de un día para otro. Les apasionan las ideas, hablan enérgicamente y quieren que los demás les sigan. Son inconstantes y les cuesta mantener el equilibrio en lo que hacen. Muchas veces no son capaces de ver desde la perspectiva del otro, se adelantan a las cosas y pueden pensar que las ideas de los demás son aburridas. Son líderes por naturaleza.
  • Aire: Esencialmente soñadores, ilusos, creyentes, de pensar bondadoso. Tienen miles de ideas aunque en realidad nunca las llevan a la práctica. Pueden estar pensando en sus ideas y estar planeándolas durante meses sin lograr dar el primer paso para llevarlas a cabo. Grandes creativos, unido con fuego o tierra podrían tener un plan de acción y brindar ideas muy novedosas. Buenos para hablar y crear lazos sociales.
  • Agua: Se amoldan, adaptan y fluyen con lo que venga. Emocionales por naturales, tienen una gran capacidad de unión por los sentimientos. Si no sienten lo que están haciendo perderán la motivación. Ideales para captar el estado de ánimo de los demás ya que las personas generalmente tienden a abrirse con este tipo de personas. Seres que no juzgan y pueden ponerse en el lugar del otro. Como punto negativo tienen el no saber decir que no, les resulta difícil poner límites y muchas veces se “olvidan” de ellos mismos para cumplir con las expectativas de los demás.
  • Tierra: No les gustan los discursos, prefieren la acción y se basan en hechos para medir resultados. Se pueden llevar mal con aire porque les gustan las cosas concretas y no las ideas. Son el único elemento inmóvil de los cuatro por lo que les da solidez, firmeza y fortaleza al resto de los elementos. Pueden resultar testarudos, rígidos y algo fríos y cambiar les cuesta más tiempo. Son el elemento más estable, perseverante y consecuente. Precisan ayuda en la comunicación y aprender a ser pacientes con el tiempo que los demás necesitan en realizar una tarea pero, aun así, son excelentes ejecutores, productores y administradores.

Ahora que ha pasado ya un rato desde que he escrito la clasificación, he pasado cierto tiempo analizándome y analizando los diferentes elementos, creo que tengo una idea más generalizada del elemento que predomina en mí. Antes de decirlo, voy a hacer un resumen de las cosas que he tenido en cuenta:

  • ¿Soy fuego? En un primer momento he pensado que esta podría ser candidato a ser el elemento que predomina en mí dado que considero que soy una persona que cuando se propone terminar una cosa (proyecto, plan,…) lo hace hasta que lo logra. De todos modos, no estoy de acuerdo con lo que pone después. He descartado la opción de ser fuego por el hecho de aunque haya veces que me cueste ver desde las perspectiva de otro, intento en la medida de lo posible hacerlo. Además, me gusta pensar en las ideas que los demás pueden tener porque siempre se puede mejorar lo pensado con las aportaciones de los demás por muy “aburridas” que puedan ser.
  • ¿Soy aire? Siendo sincera, sí que tengo ideas y sueños que nunca realizaré, pero no suelo parar a pensar en cómo poder llevarlas a cabo, son ideas que se me ocurren, pero que “no me quitan el sueño”, es decir, en su momento están ahí pero pasado el momento las ideas se van con ello. Aun teniendo muchas ideas no considero ser aire ya que siempre intento llevar las ideas a lo terrenal, es decir, a algo que sea realizable.
  • ¿Soy agua? Cuanto más he leído las definiciones de diferentes fuentes más he sentido que este elemento es el que más destaca en mí. Soy una persona que se intenta adecuar a las situaciones y si que es verdad que una vez pierdo la “ilusión” por hacer algo que lo dejo un poco de lado e intento hacer las cosas por las que si que tengo ilusión. Por otro lado, si bien es verdad que muchas personas acuden a mi para abrirse, no considero que sea esa persona que se da cuenta rápidamente de los estados anímicos de los demás. Finalmente, si que tengo que admitir que a veces sobrepongo lo que tengo que hacer a lo que quiero hacer, pero no es por lo que los demás piensen de mí.
  • ¿Soy tierra? Al estar leyendo la descripción de este elemento he empezado a pensar que éste también podía ser el que predominaba en mí. Por un lado me ha ‘convencido’ la parte que dice que se basa en hechos para medir resultados y que son estables, perseverantes y consecuentes. Coincido también en la parte de que en ciertos momentos me cuesta adecuarme al tiempo delos demás y de que me gustan las cosas concretas. Sin embargo, discrepo en varios aspectos. El primero de ellos es el que me gusta también contar con ideas ya que son éstas las que acaban en hechos concretos, no considero que cambiar me cueste mucho y, la mayor parte del tiempo, no necesito ayuda en la comunicación aunque sí que dependiendo e la situación, consulto con alguien lo que quiero decir.

Por tanto, a la hora de decir qué elemento es el que predomina en mí me he debatido un rato entre si soy agua o soy tierra dado que he considerado esos los más acertados conmigo.

Me gustaría pensar que soy una mezcla entre el agua y la tierra, que no tengo un único elemento que predomina en mí, pero siempre tiene que haber uno que predomine más que el otro. A la hora de decantarme por uno de los dos, voy a tener en cuenta el parecido que creo tener sobre uno de los dos. Por tanto, me voy a decantar y decir que me considero más tierra que agua por lo que he comentado anteriormente.

Esta decisión no ha sido nada sencilla, de hecho he cambiado el párrafo anterior unas cuantas veces porque no estoy 100% segura de saber cuál es el elemento que predomina en mí, aun así, a día de hoy me voy a mantener firme en la creencia de que el elemento que más predomina en mí es la tierra.