Ese mal hábito

La planificación estratégica. Si me preguntaran a mí diría, sin lugar a dudas, que se trata del pilar más importante para lograr alcanzar los objetivos de una empresa. Allá donde ha habido un éxito o un logro, siempre ha existido una planificación estratégica por detrás, raro es que se consiga algo sin haber llevado a cabo un proceso de planificación estratégica anteriormente. Ahora, ¿todo proyecto realizado en base a una planificación estratégica va a salir bien? Pues no. ¿Por qué fallan los planes? ¿A qué se debe? ¿Qué podemos hacer al respecto para evitar el fracaso de una planificación estratégica? Existen un montón de cosas que hacen que un plan estratégico no funcione, o que no se cumpla, llamémoslas imprevistos, accidentes,… Tratar cada uno de estos problemas me llevaría muchísimo tiempo, y no me caben en un post. Así que en vez de centrarme en varios problemas de un modo genérico, he decidido que este post va a tratar solo de un problema, un problema tuyo, un problema mío, un problema del cual se han dado casos con todo el mundo, y si hay alguien que dice que en su caso no ha sido así, créeme: MIENTE. Todo ser humano tiene una zona la cual llama “zona de confort” y a menudo, cuando a éste le piden que salga de esta zona para hacer algo distinto, éste contesta: “uff… empezaré mañana”. El problema sobre el que va a tratar este post es un mal hábito, el cual los seres humanos hemos terminado denominándolo:

Just do it tomorrow...

Postergar.

La postergación, procrastinación o posposición es la acción de retrasar actividades que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables, las cuales nos mantienen en nuestra “zona de confort”. ¿Quién no ha oído alguna vez la frase “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”? Casi todo el mundo ha escuchado alguna vez este refrán, y a pesar de su fama, sigue siendo ignorado algunas veces por algunas personas, entre las que por supuesto yo me encuentro. ¿Y qué es lo peor de este hábito? Su repetición. A veces, no nos basta con retrasar algo una vez, sino que lo retrasamos una segunda o tercera vez, o incluso somos capaces de retrasarla hasta el final, hasta el último momento.

A medida que llega la fecha tope, aparece el estrés, comenzamos a sentirnos culpables y a pensar que no tenemos voluntad o que no valemos. Esto produce una gran baja de autoestima y la única conclusión a la que somos capaces de llegar en ese momento, es a que no nos queda otro remedio que hacerlo deprisa y corriendo, porque de lo contrario no somos capaces de llegar. ¿Y qué pasa cuando las cosas se hacen deprisa y corriendo? Pues que el resultado final es un desastre.

Y después de haber experimentado de primera mano las consecuencias de este mal hábito, ¿qué nos impulsa a seguir retrasando actividades? ¿Por qué seguimos tropezando con la misma piedra una y otra vez? Esto es debido a que en el momento en el que decidimos posponer una actividad recibimos un alivio inmediato puesto que nos hemos prometido realizarla más tarde.

Hasta aquí, queda definida la primera cara de la moneda, en la cual se puede percibir la acción de procrastinar como algo negativo. Ahora me toca tratar la segunda, porque toda moneda tiene dos caras. En la actualidad existen personas con una opinión algo diferente: “Las mejores decisiones se toman en el último minuto”. Según Frank Partnoy, escritor del libro “WAIT: The Art and Science of Delay”, la acción de esperar es un arte en lo que se refiere a planificación estratégica. Frank Partnoy indica que es fundamental que la gente aprenda a procrastinar, a pesar de que desde pequeños se nos haya enseñado que “no debe dejarse para mañana lo que se pueda hacer hoy”, puesto que insiste en que es muy importante darse un tiempo, ya que esto ayuda a tomar decisiones más objetivas debido a que las personas tienen sesgos, y es por eso, que afirma que saber esperar hasta el último minuto, puede aumentar las probabilidades de éxito en la toma de decisiones. Para respaldar esto Partnoy hace referencia a los sitios web para conocer pareja, donde la gente rechaza posibles candidatos con solo ver su foto. Partnoy da el ejemplo de “It’s just lunch”, un portal que anima a sus clientes a salir a comer con sus potenciales parejas en lugar de tomar decisiones rápidas.

¿Y qué opino yo de esto? ¿A favor o en contra de postergar actividades? Yo soy partidario realizar un trabajo cuanto antes y no proceder a su entrega hasta que se acerque la fecha tope, para así tener la oportunidad de hacer cambios si lo necesito. Personalmente considero que es la manera más adecuada de aumentar las posibilidades de tener un buen resultado final y de evitar remordimientos más adelante. Pero esta es mi música, tú has de reflexionar acerca de cuál es la tuya y averiguar qué es lo que mejor va contigo.

Referencias:

«¿Por qué fallan los planes?», FundAres, acceso el 23 de octubre de 2016,
http://www.fundares.com/coaching-individual-por-que-fallan-los-planes-12/.

«EL ARTE DE ESPERAR: TOMA DE DECISIONES DENTRO DE LA PLANIFICACIÓN ESTRATEGICA», Blog de marketing universitario, acceso el 23 de octubre de 2016,
https://blogmarketinguniversitario.wordpress.com/2015/07/24/el-arte-de-esperar-toma-de-decisiones-dentro-de-la-planificacion-estrategica/.

«WAIT: The Art and Science of Delay», Frank Partnoy, acceso el 23 de octubre de 2016,
http://frankpartnoy.com/wait/.