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Mentalidades

Durante este post me gustaría analizar cuál es el estado actual del bodyshopping. En clase Pablo nos contó cómo se instaló una ley para evitar esta actividad tan común que empleaban las empresas, pero me ha surgido la curiosidad de saber si realmente ha sido una medida que ha mejorado la situación en la que se trabajaba, o si, por otro lado, las empresas han conseguido seguir con la misma estrategia enmascarada bajo el cumplimiento de la ley.

Sin embargo, antes de continuar hablando sobre ese tema, quería hacer un inciso y hacer referencia a algo de lo que nos ha hablado Pablo y sobre lo que he recapacitado estos días. Supongo que os acordaréis de la historia del tigre y la oveja; de los dos tipos de mentalidades que se pueden tener; de cómo se puede culpar a la caravana o darse cuenta de que se podía haber previsto. Pues esta noche, he llegado a casa y he decidido hacerme un batido. Para que os hagáis una idea, es un vaso de plástico grande, pero que lleno de leche tiende a desbordar si se aplica demasiada potencia con la batidora. He preparado la batidora como de costumbre, la he metido en el vaso, he apretado el botón y, como habréis imaginado, he dejado la cocina hecha un cristo… ¡todo fuera!

Lo primero que me ha venido a la mente ha sido, ¿Quién ha dejado la batidora a tanta potencia? Pero luego he pensado, (parece mentira, pero últimamente estoy muy pesado con lo de “mentalidad tigre”, mi hermano está un poco hasta las narices), Jondi, “mentalidad tigre”, y he dicho, j****, no he mirado en que potencia estaba, seré idiota. Por desgracia, la mentalidad tigre no limpia el suelo automáticamente, pero por lo menos me ha hecho recapacitar sobre lo que escuchamos en clase, y la verdad que me ha hecho ilusión darme cuenta de ello, por algo se empieza.

Dándole un par de vueltas más a esto, ¿Qué esperamos realmente cuando hacemos esos comentarios de oveja? Quiero decir, de verdad esperaba que la persona que había utilizado la batidora antes que yo, tenía que haber sabido que iba a ir yo detrás a hacerme un batido y que iba a necesitar X potencia.

Estaba intentado descubrir quién podía haber sido esa persona que ha utilizado la batidora antes que yo, y me he dado cuenta de que he sido yo mismo, que he tenido que batir los condimentos de las lentejas (no sé si se llaman así, pero os hacéis una idea), y claro, hace falta un poco de chica para no dejar tropezones.

La verdad que ha sido bastante casualidad, pero así he podido recapacitar y darme cuenta de que la queja inicial que he hecho, ¿Quién ha dejado la batidora a tanta potencia?, no tiene ni pies ni cabeza, y que en ningún momento se te ocurre pensar quién va a ser la próxima persona que va a utilizarla, y menos aun, cuál será la potencia que vaya a necesitar. Definitivamente, y como somos de ciencias:

Mentalidad tigre > Mentalidad oveja

Al final me he enrollado con las mentalidades y contándoos mi día de hoy, pero no me arrepiento, me parece algo importante, que pasamos por alto y a lo que se le debería prestar más atención.

Para acabar tengo una noticia buena y una mala. Probablemente Pablo nos contaría como él, en su grupo de trabajo, tiene una estrategia para contar las noticias buenas y malas de manera que motiven al equipo a seguir adelante, pero como todavía no nos lo ha contado, voy a hacerlo a mi manera. Primero la mala. No voy a buscar información sobre el bodyshopping, tal y como he comentado al principio, ya que me parece que meter ahora otra chapa sobre ese tema sería un poco excesivo, y la verdad, me he quedado bastante a gusto con esta reflexión. Para acabar, la buena. Como comenté en el post anterior, he acabado el post utilizando la técnica de los monólogos (la de acabar comentado algo sobre lo que has empezado a hablar). Van dos de dos.