Pensar fuera de la caja

Think-outside-the-box-1-1024x682Últimamente en las empresas se valora mucho la espontaneidad, imaginación y creatividad. Se utiliza mucho la expresión “pensar fuera de la caja”. En realidad, ¿qué nos están pidiendo? Nos piden que salgamos de nuestra zona de confort. Nos piden que seamos diferentes, que pensemos diferente.

A mí me gusta la expresión “mono de repetición”. Si nos pusiéramos a contar un momento cuántos pensadores y cuántos monos tenemos alrededor, incluso qué nos consideramos nosotros mismos, puede que este equivocada, pero yo creo que ganarían los “monos de repetición” en la gran mayoría de los ámbitos. He oído tantas veces frases como: “no hagas eso porque el niño lo va a querer hacer también” o “yo que decía que de mayor no iba a ser como mi madre/padre”. Cuántas veces nos han hecho preguntas complicadas y hemos preguntado al de al lado a ver qué va a poner. En el mundo de la moda se dice que todo vuelve. Las personas copiamos los comportamientos desde pequeños y es complicado conseguir que alguien salga de su zona de confort.

Aun así, también creo que se puede impulsar que una piense fuera de la caja. Una persona que participa en un ámbito, suele ser porque tiene los conocimientos o habilidades para aportar valor a ese ámbito, lo que nos suele faltar a las personas es la actitud. Para mí, la actitud es esencial para pensar fuera de la caja. En muchas ocasiones, nos falta motivación o información para poder aportar algo en un ámbito. Es probable que simplemente estemos acostumbrados a hacer lo que nos mandan, pero, ¿por qué? En realidad, muchas veces, no cuentan con nosotros para tomar las decisiones, incluso he oído la frase “no se te paga por pensar”. En la mayor parte de los casos, ni siquiera sabemos qué está pasando alrededor, nuestra visión se limita a un ángulo demasiado pequeño para poder aportar. Incluso, hay veces, más de las que pensamos, en las que somos nosotros mismos los que nos ponemos limites, barreras o excusas.

Cualquiera puede pensar fuera de la caja, pero hay algo muy importante a tener en cuenta: querer es poder. Por muchas habilidades que tengas, por mucho conocimiento que poseas, si no tienes la actitud adecuada es muy difícil conseguir cualquier cosa. Puede que ya lo sepamos pero es difícil aplicarlo y, probablemente, luego critiquemos a personas que son todo labia porque no saben lo que sabemos nosotros. Por lo general somos muy exigentes con otras personas, a veces, incluso pedimos cosas que nosotros no haríamos.

Es muy probable que hayamos oído a alguien decir que somos una nueva generación, que tenemos la mente fresca, llena de nuevas ideas. También es probable que hayamos oído a alguien decir que somos nuevos en esto, jóvenes e inexpertos, que nos queda mucho que aprender. Ambas son verdad, pero solo una de ellas te potenciará la actitud idónea para pensar fuera de la caja y el valor para exponer tus ideas, ese del que muchas veces también carecemos.

Muchas veces hemos llamado locas a personas que pensaban fuera de la caja, incluso les hemos dado de lado o ridiculizado. Solo tenemos que fijarnos en la historia para ver como a filósofos, genios o eruditos a los que hoy en día agradecemos sus inventos, ideas, iniciativas o acciones, en su tiempo no se les tenía en cuenta. Por eso mismo, creo que sí es posible y beneficioso pensar fuera de la caja, pero tienen que cambiar muchas cosas en la sociedad, incluso en las culturas, para que cada vez más personas se atrevan a pensar diferente.