¿Por qué?

En el siguiente texto me voy a centrar en la importancia de la reflexión, partiendo de una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez, muy recurrida cuando éramos niños: ¿Por qué? Así pues, también voy a destacar su relación con nuestros objetivos y vida en general, además de su importancia cuando estamos hablando del mundo empresarial. A lo largo del texto voy a incluir algunos textos de manera literal, ideas propias reflexionadas durante la asignatura de Sistemas de Información Empresarial, además de otras independientes, pero debido a la «naturaleza subjetiva» del texto y el hecho de que su contenido haya venido trabajándose a lo largo de un periodo medianamente largo, no voy a incluir fuentes de ningún tipo al final.

En primer lugar, deberíamos hacernos la pregunta más clara y paradójica, ¿por qué pararnos a preguntarnos por qué? Bueno, creo que es bastante obvio que todos nos hemos preguntado muchísimas veces el por qué de las cosas, pero hay algo que estas preguntas generan en nosotros que deberíamos tener en cuenta las veces que no nos las hacemos. El hecho de preguntarnos el por qué de las cosas, el reflexionar sobre nuestras acciones, por qué hacemos las cosas como las hacemos, por qué perseguimos ciertas cosas… Nos genera motivación y nos da una razón de ser, proporcionándonos unos objetivos y ayudándonos finalmente a ser más felices. Y ahora, estaría bien plantearnos la cuestión a la inversa, ¿qué nos puede traer no pararnos a pensar demasiado en el por qué de las cosas? Pues:

  • Monotonía, hacer siempre lo mismo, este mal o bien.
  • Hacer las cosas como todos.
  • «Falso confort».
  • Falta de motivación.
  • Falta de objetivos y visión.
  • Infelicidad sin conocer el por qué, y por ende, sin saber cómo solucionar el problema.
  • Sensación de malgastar el tiempo y la vida en general.

La solución a estos problemas, además de aplicar ciertos cambios y movernos posteriormente, por supuesto, se podría solucionar parándonos todos los días, o al menos cada poco tiempo, a reflexionar sobre la situación en la que estamos, cómo hacemos las cosas, por qué, para qué, dónde estamos, hacia dónde queremos ir… Por qué vivimos cómo vivimos y por qué hacemos lo que hacemos, al fin y al cabo.  El no reflexionar asiduamente o al menos de manera correcta y clara, con una serie de cambios y acciones que la sigan, nos trae los problemas mencionados anteriormente, que se ven reflejados en muchas conversaciones, canciones… Por ello, me gustaría incluir dos fragmentos de dos canciones de mi gusto, que me parece que reflejan a la perfección los problemas antes descritos de manera muy real en la sociedad:

Flowklorikos – Por amor al odio

No sé paliar mi odio con el crono en movimiento,
que pronto se hace tarde le escribí gritando al tiempo,
el tiempo pasa, un día más es un día menos…

…Odio caer, odio tener que levantarme,
odio madrugar, odio despertarme tarde.

Kaotiko – Chihuahua

Yo soy un hombre normal, lucho por sobrevivir
¡la vida no es como el anuncio, yo vivo en la p*** realidad!
Acabo de currar me voy con los colegas
al mismo bar de ayer para beber lo mismo
cuando me pongo bien me voy a casa
pongo el despertador maldito trabajo.

Y mientras sale el sol para alumbrar el mundo
yo tengo que correr como un cabrón al curro
para poder comer, para comprar un carro,
para poder tener mi televisor.

Una vez visto el sentido de por qué preguntarnos por qué, y la importancia de pararnos a reflexionar, podemos extrapolar de manera sencilla las ideas presentadas al mundo empresarial. Destacando la importancia de las acciones descritas previamente, por una parte, para la felicidad de todos los compañeros que conforman la empresa, lo que se traduce en un mejor ambiente de trabajo y funcionamiento de la empresa, y por otra parte para la razón de ser de la empresa, su misión, su visión, sus objetivos… Lo que le confiere su naturaleza, su forma de trabajar, su plan estratégico… Sin una reflexión previamente trabajada, un análisis profundo del por qué de las cosas, una empresa está sentenciada al fracaso. No todo se puede ir haciendo sobre la marcha, no todo se puede dejar sin especificar y sin tener las cosas claras para que toda la empresa reme en la misma dirección. Y esto no se aplica únicamente en el momento de la creación de la empresa, sino en toda su vida. La reflexión, el pararse a preguntarnos: ¿por qué estamos aquí? ¿por qué estamos haciendo esto así? ¿ Y por qué no así?… Nos va a traer a largo plazo increíbles beneficios, y ese tiempo de reflexión no va a ser tiempo perdido, sino tiempo invertido.

Finalmente, para ver la utilidad de las ideas propuestas, creo que todos deberíamos recuperar esta práctica tan popular entre los niños de preguntar por qué a todo, y hacernos ciertas preguntas a nosotros mismos, aplicables a la sociedad «moderna» de ahora: ¿Por qué seguimos utilizando «micromachismos» y términos que son despectivos con ciertos colectivos, si nosotros no somos así? ¿Por qué compramos cierto tipo de productos o marcas, cuando se sabe que estas están estancando el cambio a mejor de la sociedad y el mundo en general, explotando personas y animales, destruyendo el medio ambiente…? ¿Por qué priorizamos tantas veces el trabajo o los estudios sobre la salud, la felicidad… si lo que buscamos con trabajar es disfrutar y vivir, y no pasarlo mal y vivir para trabajar? ¿Por qué no cambiar de trabajo, aires, y vida en general, y buscar nuestro lugar? Y otras también aplicables en el mundo empresarial: ¿Por qué existimos? ¿Qué queremos? ¿Por qué lo estamos haciendo de esta forma? Al fin y al cabo creo que todos deberíamos parar a preguntarnos muchos por qués y su vez aclarar qué es lo que queremos, qué no, y qué hacer para obtener lo primero y eliminar lo segundo, con el fin de darle un sentido claro y una motivación a nuestras vidas y a nuestras empresas, saber cuál es nuestro lugar y movernos hacía ahí.