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‘Regalando’ datos

Cuando Edward Snowden sacó a la luz documentos clasificados sobre los programas de vigilancia llevados a cabo por la NSA, la mayoría de la gente crítico que los gobiernos recolectasen datos e información personal sin consentimiento. Sin embargo, no necesitan mucho esfuerzo para conseguirlos. La NSA no escuchaba las conversaciones ni leía los documentos de textos, simplemente recogían los metadatos, datos que permiten describir datos como el lugar y la fecha en la que se hizo una foto.

Hoy en día, compartimos los datos de nuestra vida privada  en redes sociales, con aplicaciones que muestran el recorrido que realizamos mientras hacemos deporte o simplemente permitiendo que las aplicaciones de nuestro smartphones guarden nuestra localización. Además, instalamos aplicaciones y aceptamos ‘Términos y condiciones de uso» sin informarnos ni cuestionarnos si realmente necesitan esos datos.

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Para comprobar la importancia de los datos y si realmente eran útiles y desvelaban información sobre nuestra vida privada, la Universidad de Stanford realizó un experimento y pidió a 546 voluntarios que se instalaran una app en su teléfono que recopilaría la misma información que, en teoría, la NSA había estado recopilando, como la fecha de la llamada, la duración o el destinatario, sin escuchar ninguna llamada . Los resultados fueron sorprendentes. Se pudo extraer información sobre su religión dependiendo a los centros religiosos que llamaban o sobre las enfermedades gracias a los expertos que consultaron. Además, también relacionaron varias llamadas y pudieron descubrir que una chica estaba embarazada porque realizó una llamada de bastante duración con su hermana a una hora demasiado inusual de la mañana y un par de días después, llamó a un centro de Planificación Familiar, al que volvió a llamar durante diversas ocasiones en las siguientes semanas.

Otro claro ejemplo del peligro de los datos que ofrecemos, sin ser conscientes, en las fotos que publicamos en Internet es ‘I know where your cat lives’ (http://iknowwhereyourcatlives.com/). Esta página web, creada por Owen Mundy, utiliza los metadatos de más de un millón de fotografías con la etiqueta cat de páginas como Instagram o Flickr y las mapea utilizando las coordenadas geográficas. El objetivo de este experimento era precisamente mostrar el poder de los datos que colgamos de manera inconsciente cada vez que publicamos una foto o realizamos un comentario y como ‘regalamos’ a las empresas nuestra privacidad, ya no solo online sino también física.

Estos ejemplos pueden ser los más claros e impactantes por el conocimiento que pueden llegar a tener sobre nosotros las empresas, pero no solo en Internet recogen nuestros datos. Hoy en día, todas las empresas tratan (o deberían de tratar) obtener datos sobre sus clientes, como por ejemplo las tarjetas cliente que ofrecen descuentos, para, a través de herramientas de Big Data, descubrir sus comportamientos y optimizar sus ofertas y productos.