Smart cities

Cada vez se escucha más el término “Smart cities” y es un tema que me parece muy interesante y del que empecé a buscar información a parte del artículo ofrecido para tener una opinión a cerca del tema. Aun así, no estaba muy segura de utilizar este ultimo post de la asignatura para hablar de ello. Sin embargo, el otro día Jesús Fernández en la charla que nos dio en clase nombró el tema y, con ello, me empezó otra vez a dar vueltas por la cabeza. Así que me he dispuesto a hablar de ello.

En resumen, una smart city es, como su nombre bien indica, una ciudad inteligente. En estos entornos, la tecnología se combina con la información y de este modo se proporciona una mejor calidad de vida, se reduce el coste energético y el impacto que los humanos tenemos en el medio ambiente. Escuchándolo así parece que son todo mejoras, que todo son beneficios.

Está bastante claro que las nuevas “Smart cities” prometen muchas cosas, desde la evolución hacia el internet del futuro (o internet de las cosas) hasta proporcionar una mejora del urbanismo pasando por una gestión urbanística automática y más eficiente o una reducción de los gastos para las personas individuales.

Por muy bien que suenen esos aspectos, también hay que considerar las desventajas que dicho aspecto proporciona, comenzando por la inversión que hay que realizar par poder llegar a ese nivel de conexión entre economía, personas, gobierno y medio ambiente hasta el aumento de residuos electrónicos que generaría.

Una vez conocidas a fondo tanto las ventajas y las desventajas y buscado información sobre lo que conllevaría la implementación de las smart cities, he llegado a tener una conclusión personal sobre las mismas.

Por supuesto que yo también pienso que la “creación” de las llamadas smart cities van a suponer una gran ventaja para nuestro mundo, ya no solo a nivel de economía si no a casi cualquier nivel que quieras poner. Va a dejar que seamos más eficientes y, en cierto modo, también pienso que van a dejar que nos sentamos más libres. Posiblemente vamos a acabar siendo más dependientes de la tecnología de lo que somos ahora (que no es poco…) pero posiblemente, también, nos ayuden a superar ciertos baches que aun hoy son inalcanzables.

La verdad es que me gustaría pensar que la tecnologización de las ciudades, la conexión que va a existir entre personas, economía, gobierno y medio ambiente.

En cuanto a lo que las personas se refiere, todas las mejoras a nivel educacional, sanitario y de programas sociales suenan muy prometedoras en sí. En el caso de ser aplicadas creo que van a suponer un buen punto de partida para iniciar una gestión mejor por y para las personas de todo el mundo. El hecho de incluir estos cambios en todas las poblaciones sería algo estupendo.

En cuanto al gobierno se refiere, me da que pensar que lograremos tener una capacitación y una gestión del gobierno mucho más rápida, eficiente y eficaz. Modelos nuevos que nos generen rápidamente las respuestas que queremos, un gobierno más transparente y gestionable. Un gobierno que esté más centralizado y que, además, pueda dar un mejor trato en aquellos países donde sea necesario.

En cuanto a la economía se refiere, pienso que éste es uno de los ámbitos que más beneficiado se va a ver, va a ser una impulsión económica muy fuerte que también, por otro lado, va a haber que saber gestionar. Se van a crear nuevos puestos de trabajo, puestos que aún hoy ni se conocen dado que no se necesitan. Se va a crear una economía más variada, más viva. Además, supongo que, con esto, se mejorarán todos los parámetros de la crisis que actualmente muchos países del mundo sufren (o eso me gustaría pensar).

En cuanto al medio ambiente se refiere, la verdad es que me da bastante miedo. Si que es verdad que con las mejoras que se vana realizar se van a conseguir implantar pueblos o ciudades que contaminen menos, que hagan uso de la energía (por poner un ejemplo) de una manera más controlada gracias a nuevos sensores o redes de comunicación o que se van a poder optimizar los sistemas que ya se tienen. Aun así, pienso que en este punto hay diferentes problemas.  Con el paso del tiempo las tecnologías van cambiando, van mejorando (o al menos eso nos dicen) pero, del mismo modo existe la obsolescencia programada, es decir, que se determine el periodo de vida de un aparato tecnológico. El hacer que la tecnología esté presente en todos los ámbitos (o casi todos) de nuestra vida puede hacer que se genere un residuo tecnológico muy grande por lo que, antes de implantar muchas ciudades inteligentes considero que habría también que hacer un estudio de los residuos que éstas generen.

En conclusión, pienso que las ciudades inteligentes son un progreso para la sociedad, en el caso de que estuvieran bien controladas, pensadas, implantadas y gestionadas. En caso contrario, podrían resaltar en un caos que nos volvieran a llevar a una gran recesión (de nuevo).

Quiero acabar este último post con una última aportación personal: Me gustaría pensar que estas mejoras o adaptaciones no se van a realizar únicamente en las ciudades o territorios más “avanzados” y que, como siempre, los países más pobres lo único que van a poder apreciar es la “basura” que nosotros generamos. No estaría mal que por una vez se pensara en todas las personas que habitan en este mundo, que se le diera a cada persona, pueblo o nación la misma importancia que al resto. Todos estos cambios están a nuestras manos, somos nosotros los que tenemos que dar el primer paso por una sociedad global equitativa, con las mismas oportunidades para todos.

Supongo que habrá que esperar para verlo…