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Los datos y el conocimiento

En este último post de la asignatura voy a abordar uno de los aspectos que más importancia cobra a la hora de hablar de los sistemas de información y su funcionamiento interno, un aspecto crucial que puede marcar el devenir de los mismos y concluir en un rotundo éxito o, por el contrario, un  rotundo fracaso, en este caso, estoy hablando de los datos y su calidad.

Durante algunas de las clases que han sido impartidas a lo largo del presente cuatrimestre, se ha incidido en la relevancia que puede llegar a tener este aspecto que aparentemente podría ser incluso trivial en determinadas circunstancias. Por poner un ejemplo, se aludió en clase a cómo una empresa se encargaba de gestionar las direcciones de sus clientes, obteniendo ciertas disparidades o incongruencias a la hora de referenciar las direcciones de sus clientes. Aparentemente un problema menor, hasta que estas direcciones se volvieron indispensables para aplicar uno de los objetivos de ventas de la empresa, entorpeciendo el mismo. Gracias a una buena gestión de los datos se pueden tomar decisiones en todas las áreas del negocio, pudiendo llegara a tener un alcance mayor o menor, pero cuando se trata de tomar decisiones más vale tener los datos de los hechos reales sobre la mesa en lugar de tomarlas impulsivamente.

Sin embargo, no es suficiente únicamente con contar con los datos en cuestión, también deben de ser datos íntegros y que no sean parciales. Esto es, no puede ser que un departamento de la empresa se encuentre manejando datos sobre las ventas del pasado mes (por poner un ejemplo) que no concuerden con los que se encuentra utilizando otro departamento dentro de la misma empresa. Puede parecer una tontería a priori, pero se da más de lo que creemos, y un claro ejemplo se puede extraer de la situación actual en el contexto de la pandemia. Sin ir más lejos, hará unas dos semanas se hablaba por parte del Ministerio de Sanidad de una fecha cercana a los 30.000 fallecidos desde el inicio de la pandemia aquí en España en marzo hasta el mes de mayo, mientras que el Instituto Nacional de Estadística hablaba de casi 50.000, 20.000 fallecidos de diferencia, lo que hace una diferencia porcentual de un 67% aproximadamente [1]; incluso actualmente con la actualización de los datos sobre la vacunación en ciertas autonomías encuentra discrepancias con los datos proporcionados oficialmente por el Estado [2]. La disparidad abismal entre ambos datos en el primer ejemplo se debe a la manera de contabilizar los fallecidos, la cual es diferente entre ambas partes, obviamente, esto es algo que puede suponer diferencias a la hora de gestionar las decisiones, al igual que con los datos sobre el avance de la vacunación. Y es lo mismo que puede ocurrir y ocurre en muchos ámbitos empresariales como se explicó en clase.

En resumidas cuentas, es importante que las empresas adopten estrategias dirigidas a cuidar y unificar los datos de los que disponen de manera transversal a los departamentos por los que pueden estar compuestas. No tiene sentido implementar sistemas de información que vayan a funcionar sobre datos que no tienen valor alguno por alguna de las anteriores razones, es totalmente contraproducente. Es una tarea que no es responsabilidad única y exclusiva de nuestra profesión, ya que requiere de mayor involucración de muchos otros actores, y su mala implementación puede llevar a causar incluso desinformación. Es por ello, que muchas veces se confunde el concepto de datos con el de conocimiento, contar con datos no implica necesariamente obtener conocimiento, puede ser incluso desconocimiento, es nuestra tarea saber gestionarlos y darles ese valor en último término.

Referencias

[1] Calvo, E. (11 de diciembre de 2020). ABC. Obtenido de El INE desmonta los datos del Gobierno y computa 45.684 muertes por coronavirus hasta mayo: https://www.abc.es/sociedad/abci-desmonta-datos-gobierno-y-computa-45684-muertes-coronavirus-hasta-mayo-202012101106_noticia.html

[2] R.M. (5 de enero de 2021). La Razón. Obtenido de La Región de Murcia ha administrado el 46 por ciento de las vacunas recibidas el pasado martes: https://www.larazon.es/murcia/20210105/joea7uy72vehniwokqp7kwis7q.html




IoT y cierre

Durante estas navidades he estado pensando el tema que trataría en este post, y finalmente he decidido que tratará del Internet of Things (IoT), pero antes de empezar a hablar sobre el tema quiero felicitar las navidades y el año nuevo a todos y esperando que el 2021 nos devuelta a la normalidad que teníamos antes.

El IoT, queramos o no ha ido ganando importancia en nuestro día a día, y esto es debido a la importancia que tiene el internet en la actualidad, especialmente gracias a las redes de telefonía móvil. Estas redes permiten que los dispositivos conectados puedan comunicarse con otros dispositivos, pudiendo enviar información en tiempo real sin ningún tipo de problema. Se dice que el 5G es un gran avance para estos dispositivos. Un ejemplo que se me viene a la cabeza relacionado con el uso de las redes de telefonía y los dispositivos IoT es el sistema que emplean algunas empresas de paquetería. El servicio que ofrecen dichas empresas consiste en indicar al cliente la ubicación en la que se encuentra su pedido en tiempo real.

Otro campo en el que está ganando importancia el IoT es en el edge computing. Esto permite a las empresas o emprendedores no necesiten hacer tanto uso de la computación en la nube. Esto es debido a que el procesamiento de la información o parte del procesamiento se realiza en el propio dispositivo IoT.

Aunque parezca que el IoT propone muchas ventajas, también trae consigo inconvenientes. Por dar un ejemplo, poco antes de Navidades Google sufrió una caída en algunos de sus servicios. Entre uno de estos servicios, se encontraban los timbres que vende la propia Google, que al estar sin servicio no sonaban.

Timbre no funciona porque Google está caido. Fuente: https://twitter.com/rubengmrs/status/1338459614967439363/photo/1

Otro inconveniente que veo, está relacionado con la privacidad del usuario, debido a que estos dispositivos pueden ser muy invasivos, puesto que los llevamos con nosotros a diario o tienen micrófonos que no sabemos si están escuchando lo que decimos o no.

Podría seguir hablando sobre lo que ofrece y no ofrece el IoT, entrando más en profundidad, pero creo que nos podemos hacer una idea general sobre el tema. Además, si alguien quisiera más información sobre el IoT para la asignatura de Auditoría, Certificación y Calidad de Sistemas Informáticos realicé otros 5 posts relacionados con este mismo tema, entrando en mayor detalle.  

Cerrando este último post, quiero decir que me ha gustado la mecánica empleada en la asignatura de Sistemas de Información Empresarial a la hora de realizar los posts debido a que teníamos total libertad a la hora de hablar de cualquier cosa tratada en clase. Por este mismo motivo quiero darle las gracias al profesor P. C. por darnos esta flexibilidad, debido a que a mi personalmente me cuesta mucho escribir sobre temas que no me motivan.




10 cosas que he aprendido en Sistemas de Información Empresarial

Como último post de la asignatura, y primero del año, es el momento perfecto para dejar unas últimas reflexiones o comentarios que hemos estado viendo durante estos 4 meses.

  1. No subestimes a la “gente de empresa” porque no sean profesores, tienen cosas diferentes que aportar que los profesores no pueden.
  2. Planifica-planifica-planifica, pero deja margen de tiempo o plan B.
  3. La comunicación con el grupo de trabajo es esencial, tanto dentro de la empresa como fuera o en horario de ocio.
  4. Las faltas de ortografía en los emails o documentos son comunes, pero mejor no las cometas.
  5. Prepárate para cambios de planes, horarios o grupos de trabajo en cualquier momento.
  6. Los sistemas de información, tendencias o tecnologías avanzan más rápido que tú, prepárate para estar constantemente estudiando o renovándote, el estudio no acaba en la Universidad.
  7. No tengas miedo a la vida fuera de la Universidad. La empresa, el emprendimiento o el trabajo fuera de la Universidad no puede ser “tan malo” como creemos.
  8. Sé pesimista en los plazos de los proyectos o trabajos.
  9. Aprovecha las experiencias de otros trabajadores de empresas, ellos han estado en el mismo lugar que tú y puede que tú quieras estar en el suyo.
  10. No tengas miedo a innovar en las formas de trabajo, presentaciones o planificación de proyectos. Igual encuentras una que se adapta mejor al grupo o al tiempo.

Seguro que me dejo muchísimas, pero estas con las que me han venido primero a la cabeza. Os animo a que comentemos las que me he olvidado el día del examen 🙂




Renovarse o morir

Durante las últimas semanas  de clase hemos abordado diferentes aspectos referentes a los sistemas de información integrados en las organizaciones y empresas de la vida real, gracias a los cuales hemos podido comprender mejor cómo se encuentran constituidos y funcionan este tipo de entes. Sin embargo, también hemos abordado otro aspecto fundamental como puede ser la manera en que se encuentran organizadas dichas empresas, lo cual puede llegar no solo a tener influencia en el flujo de datos que se genera en las mismas, sino a marcar la diferencia de cara a los trabajadores.

En este sentido, si ahora mismo intentamos imaginarnos conceptualmente cómo sería la organización o jerarquía estándar de una empresa cualquiera, lo más probable es que dibujásemos en nuestra cabeza una especie de pirámide. En otras palabras, lo que nos imaginamos es una organización vertical al uso (Figura 1), una jerarquía en la que los puestos que se encuentran más arriba en la misma controlan lo que hacen los de más abajo y, por ende, tienen más poder de influencia en la misma. La mayoría de las empresas ha funcionado históricamente de esta manera, con una estructura que es eminentemente rígida que limita en gran medida la capacidad de toma de decisiones operativas en el día a día a los empleados.

Este paradigma de organización puede ser eficiente en muchos ámbitos en los que aún hoy en día es aplicado, como en organismos gubernamentales, militares, etc. No obstante, en empresas en las que lo que se debería perseguir es obtener los mejores resultados posibles y contar con unos empleados comprometidos, puede llegar a ser realmente contraproducente.

En este punto es donde entra en juego otro tipo de paradigma de organización diferente (que no ha de ser mejor obligatoriamente, todo depende del contexto), la organización horizontal. Si antes nos imaginábamos una pirámide ahora deberíamos imaginarnos prácticamente un rectángulo que, aunque siga manteniendo ciertos niveles de jerarquía, ha obviado muchos de los otros (Figura 2). En este nuevo esquema, la organización es mucho más flexible, favoreciendo que los trabajos ahora sean gestionados de manera más directa por equipos y no por personas en solitario, lo cual hace que los empleados se sientan más implicados en los trabajos a realizar. Es un sistema pensado principalmente para mejorar la comunicación en la empresa y eliminar figuras como responsables y jefes, sustituyéndolas ahora por equipos o por líderes.

Hoy día, en la era de la información, la práctica mayoría de los departamentos genera algún tipo de necesidad de comunicación o comparte información con otros por muy desiguales que puedan parecer a priori.

Al fin y al cabo, la idea principal es eliminar estructuras organizativas heredadas de épocas industriales en las que todo se encontraba dividido en base a las funciones que desempeñan los empleados, y aunar de alguna manera todo ello con estructuras que favorezcan el flujo de información dentro de las mismas empresas. Esto es, por contextualizar de alguna manera la idea, es posible que durante mucho tiempo las personas encargadas de llevar a cabo tareas de marketing o logística no tuvieran en absoluto ningún tipo de contacto, de manera que la gente de marketing se relacionaba con gente de marketing, al igual que los de logística harían lo propio. Sin embargo, hoy día, en la era de la información, esto es algo absolutamente obsoleto, la práctica mayoría de los departamentos genera algún tipo de necesidad de comunicación o comparte información con otros por muy desiguales que puedan parecer a priori.

Por consiguiente, adoptar y adaptar este tipo de organizaciones más igualitarias en las empresas no es asunto baladí, ni mucho menos. A nivel organizativo es capaz de marcar la diferencia, pero no hemos de quedarnos a tal nivel, si no que es algo extrapolable a un nivel más personal de los propios empleados que forman parte de la estructura. Contar con trabajadores descontentos, que sienten que no son escuchados, y cuyo límite de actuación se encuentra restringido, tienen todas las papeletas para ser unos trabajadores desmotivados, y eso no es una buena inversión para las organizaciones. De la otra manera sería posible revertir tal situación, proporcionando a dichos empleados esa mayor capacidad de actuación, con una mayor colaboración e implicación. Y efectivamente, como muchos estaréis pensando, esto supone que los empleados tengan una mayor visión sobre lo que es la empresa, dónde se encuentra, y qué quiere conseguir. Tomar decisiones en estos términos requiere de un mayor nivel de responsabilidad por parte los, pero que por otro lado se trata de una responsabilidad compartida en cierta manera (en equipo), la cual es más fácil de asumir ya que nace del propio compromiso de cada uno de ellos y no de la obligación pura de la otra estructura.

En resumidas cuentas, es necesario que las empresas sean entendidas como algo más que un ente abstracto, comprender que detrás de ellas hay personas como cualquiera de nosotros y que de su gestión depende fundamentalmente el rumbo que seguirán. Este tipo de soluciones son complicadas de implementar, pero desde mi punto de vista, y por lo visto en clase, son una apuesta segura de cara al futuro. Ya se sabe, renovarse o morir.




LA INFORMACIÓN ES PODER

Hoy en día en las empresas se le da mucha importancia a diferentes factores, tales como el aprendizaje, la experiencia, los conocimientos y el “know How”, donde los sistemas de información se utilizan como lavase para compartir y hacer uso del conocimiento dentro de la empresa.

Los sistemas de información dentro de la organización ayudan a la unificación de las comunicaciones entre áreas funcionales, y nutrirles de los datos necesarios para que puedan efectuar sus actividades y cumplir sus objetivos.

La información es un elemento fundamental para el desarrollo empresarial, la información debe ser completa, confiable y oportuna, y se evaluara en base a cuatro aspectos:

  1. Calidad: Depende del nivel de exactitud, cuanto más exacta es la información, mayor es su calidad. Existen diferentes niveles y tipos de información y todos ellos requieren tiempo de trabajo humano para convertir datos en información, lo cual genera un coste.
  2. Oportunidad: La información ofrecida por un sistema, tablero o reporte debe estar al alcance de la persona indicada, en el momento oportuno, para que se emprendan las medidas adecuadas. Decir que las plataformas de CRM son muy útiles para poder convertir datos en información relevante para nuestra empresa.
  3. Cantidad: Las empresas suelen recibir demasiada información, pero esta resulta irrelevante o inútil. Si tienen a mano más datos de los que pueden usar en forma productiva, quizás pasen por alto otros que sí son importantes que analicen. Ambos extremos son malos: hay que estar atento a generar la cantidad exacta de información que la empresa necesita, no podemos convertir datos en información de cualquier tipo.
  4. Relevancia: Toda la información que reciben las empresas debe ser significativa para sus funciones y responsabilidades. Conviene segmentar la información para cada unidad funcional o sector.

Para la obtención de la información relevante, es necesario realizar un proceso que conlleva tiempo pero que aporta mucho valor para actividad empresarial. Este proceso se incluye dentro del Big Data o Datos masivos, el cual hace referencia a grandes cantidades de datos y a los procedimientos usados para encontrar patrones repetitivos dentro de esos datos.

Esta disciplina se ocupa de todas las actividades relacionadas con los sistemas que manipulan grandes conjuntos de datos, por lo que nos permitirá convertir datos en información de una forma más sencilla. Pero aún existen dificultades la hora de convertir datos en información. Las dificultades más habituales vinculadas a la gestión de estas cantidades de datos se centran en la recolección y el almacenamiento, búsqueda, compartición, análisis, y visualización.

Los datos son solo el conjunto de números que los componen y la información es el resultado de haber organizado o analizado los datos de alguna manera específica y con un propósito.

Dentro del proceso de la transformación digital en las empresas, existen diferentes puntos clave para que este tenga éxito, los cuales se podrán identificar a continuación:

  • Las Personas: Juegan un papel clave en la digitalización y probablemente son el mayor reto al que se enfrenten las empresas. En ocasiones, el cambio implica reticencias por parte del personal de la empresa, incluida la gerencia.
  • Comunicación digital: Desde el nacimiento de internet, la información se ha democratizado. Ya no son las empresas las que tienen el poder de la información, sino que es el usuario el que lo tiene. Es importante localizar la red social en la que se va a encontrar tu cliente potencial y realizar una estrategia de comunicación en ella.
  • El Cloud: Según el estudio Cloud Survey Reportde KPMG: “Un 53% de los más de 500 ejecutivos encuestados señalaban los riesgos de seguridad y pérdida de datos como uno de los principales retos para la adopción de sistemas en la nube”.
  • Big Data y la analítica avanzada: El Big Data permiterecoger información, analizarla y optimizar los procesos y servicios para poder ofrecer un mejor producto/servicio al cliente. 
  • Streaming: Se debe dejar sitio para las cosas que ocurren en tiempo real. Los usuarios consumen contenidos que suceden aquí y ahora.
  • Visión global: En el proceso de transformación digital de la empresa se tiene que incorporar una visión de 360º, tener una amplitud de miras.
  • Búsqueda de ayuda entre profesionales

 

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La evolución de los planes estratégicos en la empresa

 

Este post girará en torno a las distintas variaciones que han sufrido los planes estratégicos en las empresas, especialmente en los últimos años.

En primer lugar, lo correspondiente es dar una definición a cerca de estos planes. Para Martínez Pedrós y Milla Gutiérrez (2005) un plan estratégico es un documento que sintetiza a nivel económico-financiero, estratégico y organizativo el posicionamiento actual y futuro de la empresa y cuya elaboración nos obligará a plantearnos dudas acerca de nuestra organización, de nuestra forma de hacer las cosas y a marcarnos una estrategia en función de nuestro posicionamiento actual y del deseado.

Está era la visión clásica del plan estratégico que habitualmente se centraba en un periodo de 5 a 10 años, pero hoy en día debido a la gran cantidad de cambios y avances tecnológicos, así como del frenético ritmo de las tendencias, se están viendo ya casi en la totalidad de las empresas una visión temporal a menor plazo. Habitualmente este plazo suele ser de unos 2 a 3 años.

Para ellos sería más concreta la siguiente definición de Sainz de Vicuña (2012): plan maestro en el que la alta dirección recoge las decisiones estratégicas corporativas que ha adaptado “hoy” en referencia a lo que hará en los tres próximos años (horizonte más habitual del plan estratégico), para lograr una organización más competitiva que le permita satisfacer las expectativas de sus diferentes grupos de intereses (stakeholders).

Es decir, una hoja de ruta para los próximos tres años. Bajo mi punto de vista, estos planes estratégicos deberían definir más metas que objetivos. Ya que las metas son posiciones relativas, es decir, para llegar a ellas existen multitud de caminos. Esto es debido a que nuestra planificación táctica y operativa va a ir variando durante estos tres años y por lo tanto se requiere de un plan maestro flexible capaz de adaptarse y recoger estos cambios. De no ser así, un plan maestro excesivamente rígido no permitirá estas adaptaciones necesarias, es posible que pueda llevarnos a la posición planeada en el plan estratégico, pero puede que esta no sea la que desearíamos. Es decir, como predecir el futuro es muy complicado, si especificamos de forma inflexible donde queremos estar en tres años es posible equivocarse, en cambio si es flexible tendremos muchas más oportunidades de éxito.

También existen algunos modelos híbridos como el que plantea la empresa consultora Deloitte [1]. Este modelo conocido como zoom in y zoom out trata de aprovechar las ventajas de un plan estratégico a muy largo plazo con el de un enfoque a mucho menos plazo, 6 meses a un año. En el de largo plazo, zoom out, trataremos de presuponer como será el mercado en un plazo de 10 a 20 años y como debería de ser nuestra compañía para tener una buena posición en ese mercado. Desde la perspectiva a corto plazo, zoom in, trataremos de averiguar un par de iniciativas para los próximos 6 o 12 meses que nos acerquen a donde queremos estar a largo plazo. Y cuáles serán las métricas utilizadas para saber si estas iniciativas han sido satisfactorias.

Este modelo también me parece acertado para el mercado actual ya que se está proponiendo metas que pueden ser modificables y se están buscando iniciativas más a corto plazo para ir encaminándose a una mejor posición en el futuro. Además, al mirar las metas con tanto plazo, se pueden promover ideas muy innovadoras para el momento presente adelantándose así a la competencia y mejorando la posición empresarial.

Estoy de acuerdo con la nueva ventana temporal para estos planes, 3 años, ya que también es cierto que para una gran empresa es difícil reducir más estos plazos. En este tipo de empresas el plan estratégico es una de esas cosas que llevan mucho tiempo ya que de ello dependen muchas personas y lleva ligado una gran responsabilidad. Además, después de realizar este plan se van concretando los proyectos a llevar a cabo para conseguir cumplirlo y en estas empresas los proyectos suelen tener duraciones de meses e incluso es año.

 

[1] Zomm in zoom Out –https://www2.deloitte.com/content/dam/insights/us/articles/4615_Zoom-out-zoom-in/DI_Zoom-out-zoom-in.pdf [consultado el 20/10/2018]




Transformación digital: personas, empresas y tecnología

«La transformación digital de las empresas consiste en la obtención de beneficios para la marca mediante la integración de las nuevas tecnologías»

(Miguel Ángel Trabado)

El término Transformación Digital está causando furor en esta cuarta revolución industrial que estamos viviendo. Nos encontramos en la era digital, en un entorno que cambia y se actualiza de manera constante, de manera que las empresas se ven a innovar y evolucionar para no quedarse atrás en el tiempo.

Todo tipo de empresas se encuentran inmersas en esta situación, desde las anteriores a la era digital hasta las más actuales y centradas en negocios digitales. Sin embargo, este panorama resulta mas complicado para las antiguas que no constan de conocimientos digitales para hacer frente al mercado.

Muchas empresas están apostando por ella, entre ellas, las tiendas de Zara. Todos conocéis Zara, ¿verdad?

El grupo Inditex ya es participe de los principales avances en la Transformación Digital. La red de tiendas de Zara conoce su inventario en cada instante gracias a las etiquetas electrónicas con radiofrecuencia RFid colocadas en las alarmas que colocan en sus prendas. De esta manera, a los vendedores se les envían mensajes mediante un iPod y así conocen el stock de los distintos productos y cuales hay que reponer. Estas etiquetas también les permiten localizar productos en la tienda mediante radio frecuencia y no precisan de ser escaneadas porque al quitar la alarma estas son leídas.

Pero ¿Qué procesos llevan a cabo estas empresas que están implantando la Transformación Digital?

Las personas juegan un papel clave en la digitalización y probablemente son el mayor reto al que se enfrentan las empresas. La Transformación Digital de las empresas empieza con el cambio de mentalidad del equipo directivo. Son tres roles los que intervienen en el proceso de digitalización de una compañía: el consumidor, los empleados y los directivos. Como he mencionado anteriormente, el compromiso del directivo tiene que ser evidente para que el resto de los empleados puedan valorar el proceso.

¿Y tecnología? ¿Qué tecnología y herramientas se utilizan?

La tecnología impulsa la necesidad de la Transformación Digital y respalda la digitalización de una organización. Existen múltiples procesos clave que una organización generalmente debe tener para afrontar la transformación:

  • La computación en nube: el almacenamiento de datos les permite ser suficientemente ágil como para transformarse.
  • Las plataformas móviles permiten que el trabajo se realice donde sea y cuando sea.
  • Big Data y la analítica avanzada: te permite recoger información, analizarla y optimizar tus procesos y servicios para poder ofrecer un mejor producto/servicio a tu cliente.

Otras tecnologías que impulsan la transformación empresarial son blockchain, realidad aumentada y realidad virtual, redes sociales, Smart Cities e Internet de las Cosas (IoT).

Asimismo, las principales ramas de actuación y donde pretenden invertir las empresas en un futuro se orientan principalmente en el ámbito Big Data, Apps móviles, seguidos de inversión en redes sociales, eCommerce y herramientas en la nube.

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Paso a paso las empresas están en el camino hacia lo digital y obtienen unos beneficios que no tiene el modelo tradicional del negocio. Pero…, ¿Cuáles son los beneficios que aportan a tu empresa?

Sin duda son muchos, pero voy a destacar cuatro de ellos.

  • Mejora de la productividad. Los procesos productivos mejoran y se vuelven más eficaces, tanto de cara a la organización interna de la empresa como de cara a los consumidores, el canal pasa a ser prioritario.
  • Reducción de los costes. Existe una reducción importante en los costes y un aumento de la competitividad empresarial, con la mitad de tiempo se produce el doble.
  • Mejora de la experiencia del cliente. Con la Transformación Digital, las necesidades de los clientes son satisfechas de tal manera, que se consigue un porcentaje mayor de retención.
  • Nuevas oportunidades de negocio. Teniendo en cuenta el gran volumen de empresas que hay en Internet, las oportunidades de ampliar tu visibilidad online, conseguir nuevos clientes y alianzas, al igual que crear nuevos negocios, son altas.

Por otra parte, ¿Tiene obstáculos este camino?

El factor clave de la Transformación Digital son las personas. La mayor barrera con la que se encuentran las empresas es la resistencia al cambio y seguido de las resistencias internas, la estimación de los costes a la que se enfrentan las empresas a la hora de desarrollar el proceso de Transformación Digital.

En definitiva, para llevar a cabo la Transformación Digital de una empresa conviene conocer el entorno de actuación para saber los recursos que se tienen y las barreras que se tienen que superar. Por otra parte, tienes dos factores clave que son las personas y la tecnología. No es suficiente contar con las mejores tecnologías y herramientas si el equipo no está preparado para utilizarla. Por último, cada vez más empresas son conscientes de la necesidad de transformarse digitalmente y tienen intención de invertir en procesos de Transformación Digital.

¿Está tu negocio listo para la Transformación Digital? ¿Te enfrentas al enorme reto de iniciarlo en tu empresa?




Jefe vs Lider

Los sistemas de información empresarial están formados por dos grandes conjuntos, las aplicaciones y las personas. Dentro de este último grupo existe una figura que cumple un papel muy importante, el líder. Esta figura es el encargado de gestionar las emociones de las personas y de coordinar el grupo, para que este sea capaz de alcanzar sus objetivos.

Sin embargo existe otra figura llamada jefe, la cual muchas veces es confundida con la figura del líder. Aunque parece que a simple vista ambos gestionan un grupo de personas y son dentro de ese grupo las personas con mayor autoridad, en realidad, son como el día y la noche. ¡Vamos a comparar!

Un punto muy importante es su actitud de cara al grupo. Cuando un líder quiere que su grupo siga una serie de directrices se gana la simpatía de quienes lo rodean, y de esta manera se convencen de que sería bueno escucharle y seguir sus instrucciones. Un jefe, al contrario siente la necesidad de imponer su criterio por encima del resto, y esto causa una sensación de poca confianza en el grupo. Su influencia se basa en el cargo que ostenta y no en la aprobación de los demás. En consecuencia la relación entre el grupo y el jefe se basa en el miedo. Este miedo surge por el hecho de pensar qué puede pasar si no se le hace caso al jefe, ya que llevarle la contraria nos puede repercutir severamente. Sin embargo un líder persigue impregnar confianza en el grupo y por lo tanto llevar una relación laboral sana.

Tras haber explicado esto es posible que ya tengamos una idea más clara de las diferencias que existen entre ambos términos, pero no se queda aquí, la gestión de los problemas y la organización es algo en lo que también se diferencian enormemente. A la horas de organizar el jefe distribuye las tareas y supervisa que sus órdenes sean seguidas a rajatabla, y si se comete un error, el actor será señalado por este y es posible que obtenga una especialización de algún tipo. Sin embargo el líder no busca la desesperación de sus compañeros, sino que sabe entender los errores sin realizar acusaciones y se busca solucionar el problema y ayudar a levantarse al que lo ha cometido. Además a la hora de repartir el trabajo el líder apoya al grupo activamente, participando en las tareas que han de realizar. De esta forma el grupo se siente más estimulado y alienado con la tarea que deben realizar. El líder consigue motivar al grupo mientras que el jefe hace que las tareas sean una obligación, y cualquier persona realizará con menos ganas algo que se siente forzado a hacer.

En conclusión, es notoria la diferencia en el grado de cercanía personal de una figura y otra. El jefe trabaja centrándose en sus productos mientras que el líder se centra en las personas. Esto crea un dilema entre el poder y la inspiración. Bajo la tutela del jefe se trabaja debido a la presión que ejerce su posición, mientras que el líder crea inspiración y motivación para trabajar.




El día que nos casamos con la tecnología

¿Qué hora es?… Automáticamente habrás girado la muñeca o habrás cogido tu teléfono móvil, esta simple decisión es resultado de la generación a la que perteneces. Estamos acostumbrados a tratar la teoría de la evolución del ser humano echando la vista atrás miles de años, y no nos damos cuenta de que solamente es necesario mirar 30 o 40 años atrás.

Estamos acostumbrados a identificarnos como el homo sapiens, única especie viva del ser humano en la actualidad, y no nos damos cuenta de que dentro de esta especie podríamos diferenciar distintas sub-especies con las que convivimos a diario, distintas sub-especies que han sido determinadas por la situación tecnológica presente en el momento de su nacimiento. ¿Quieres demostrarlo mediante un sencillo experimento? Intenta explicar a tus padres o abuelos el significado de un concepto tecnológico actual. ¿Qué significa Wi-Fi? ¿Qué significa «la nube»? ¿Qué significa un sistema de información?. Rápidamente descubrirás unas barreras de comprensión marcadas por la edad y el entorno tecnológico con el que han convivido. Y es que la evolución humana se da la mano con la evolución tecnológica.

Pero demos un paso de gigante en la historia, un paso al pasado, al origen tanto del ser humano como de la tecnología. La historia de nuestra especie comenzó en algún lugar de África, lo podemos saber gracias a la información que generaciones pasadas han sido capaces de preservar y transmitir, todo ello gracias a herramientas naturales como la voz articulada, el oído, la vista, el tacto y un cerebro preparado para tal fin, un cerebro que se encarga de almacenar dicha información y recuperarla cuando necesitamos utilizarla, un cerebro que nos permite poseer la capacidad de la memoria individual.

Pero no solo eso, nuestros conocimientos y habilidades nos permitieron dar un paso adelante. Hace unos 5.500 años, por la zona de Mesopotamia, a alguien se le ocurrió que con un palito podía grabar símbolos que equivaldrían a palabras habladas en una tablilla de arcilla blanda, surgiendo la escritura. La sociedad que tenemos hoy en día es el producto de toda esa evolución, de sus progresos y retrocesos, del crecimiento de la sabiduría y de nuestra capacidad para darle un uso eficiente a la información derivada de dicha sabiduría. Lo hicimos en su día con tablillas de barro y en la actualidad con dispositivos electrónicos inter-conectados a nivel mundial. Han tenido lugar revoluciones de la información, como la imprenta, la radio, los ordenadores; y todas ellas han buscado un mismo fin, la capacidad para comunicarnos de la forma que deseemos, en el momento en el que deseemos y con quien deseemos, independientemente de las barreras físicas o lógicas existentes.

Pero la evolución no termina en el presente, la evolución no se para por nada ni por nadie, la evolución es un proceso natural y siempre está en marcha. La capacidad de gestionar la información hoy en día va más allá de las tablillas, la imprenta, la radio, la televisión. Solamente fueron herramientas para un fin, herramientas para alcanzar la situación actual y poder dotarnos de nuevas capacidades y herramientas. Porque a lo largo de los años, el objetivo de comunicación global persiste, pero las barreras y los retos se incrementan, también ellos evolucionan. Y cuando hablo de barreras, no me refiero a la tecnología, sino de su pareja de baile, las personas. Porque no debemos olvidarnos que la evolución humana y la tecnología pasean de la mano, y como todo buen matrimonio, la convivencia es para lo bueno y para lo malo.

Solemos echar la vista hacia el futuro e indagamos sobre el motivo de nuestra futura extinción… un meteorito enorme, un segundo big bang, un ataque extra-terrestre… al fin y al cabo somos personas, siempre colocaremos el foco de nuestras desgracias en el exterior, y no nos damos cuenta de que nuestra extinción será el resultado de nuestras propias acciones, las personas seremos el motivo de nuestra propia extinción.

Tal como dijo Charles Darwin, no es el más fuerte ni el más inteligente el que sobrevive, sino aquel que mejor se adapta a los cambios. Y vivimos en una sociedad de cambios constantes, cambios derivados de una evolución tecnológica constante. Una evolución responsable de la existencia de sub-especies de Homo Sapiens, una evolución que tiene que abrirnos los ojos a la realidad, una evolución de la que tenemos que aprender que, en pleno siglo XXI, la fortaleza del ser humano no reside en sus cualidades físicas, sino en la capacidad para gestionar su cerebro; sus colmillos y garras son su capacidad para comunicarse y gestionar la información. Y todo aquel que no esté preparado para adaptarse a la evolución tecnológica, que no se extrañe cuando reciba los papeles del divorcio, por que la evolución tecnológica es cosa de unos pocos, pero la convivencia con ella es cosa de todos.




Sistemas de Información, “y parecía solo informática…”

Con ánimo de sumar una entrada más a este blog y confluir en ideas, conocimientos y puntos de vista con el resto de los escritores digitales y por su puesto con los lectores, venía hoy con especial interés a hablar sobre las variables (guiño informático) a tener en cuenta en el cambio de jerarquías. El cambio de jerarquías que una empresa puede potencialmente sufrir cuando se desea pasar de una arquitectura o jerarquía vertical a una horizontal. Un sistema de información es al fin al cabo un conglomerado de diferentes elementos que están diseñados para ayudar, facilitar y/o beneficiar a un determinado usuario/cliente. Un sistema de información puede ser visto como una entrada, un procesamiento y una salida. ¡Pero eso…! ¡Eso es de libro! Y precisamente por ello, no te lo has de olvidar. Sin embargo, y dicho lo cual, uno de los pilares que sustenta un sistema de información son las personas. O al menos, así está pareciendo calar más en las organizaciones, el foco da lugar a pensar que las empresas se toman quizá un poquito más en serio las personas. La integración de diferentes sistemas de información en una empresa es capital para definir una ruta en la estrategia de negocio así como para calibrar cual va a ser la ruta o el destino de una organización: si el precipicio, o la cúspide.

En relación a la jerarquía interna de una empresa, ésta también has de tenerla en cuenta y muchas veces es más importarte partir de una buena base que intentar paliar tus debilidades con diferentes sistemas de información que pudieran asemejar una buena conducta dentro de tu PYME, empresa o chiringuito 😀

image001Lo habitual es encontrarse una jerarquización por departamentos, con diferentes jefes de proyectos, con un CEO allí arriba (sí, sí, allí arriba en la puntita), CIO de por medio, etc. En mi super humilde opinión, a lo mejor una empresa con jerarquía horizontal pudiera ser más amigable, productiva, o al menos podríamos tildarla de futuro. No sé, lo desconozco, igual me equivoco. En definitiva, una horizontal (plana) otorga a los empleados diferentes habilidades como la de la toma de decisiones, estos mismos son impulsados por objetivos fijados o establecidos por ti mismo, redunda en una alta motivación, alta colaboración entre iguales, focalización en el conocimiento etc.

Las variables de cambio a las que me refería al principio de este post, se tratan de unas que convendría que apuntaras en una hojita de papel para que fueras reflexionando sobre ellas en algún momentito o al menos, mientras te duchas, que no tienes realmente nada en lo que pensar mientras tanto. El cambio de una estructura vertical a una plana (horizontal) puede ser impulsada por un empleado o por gente en niveles quizá más altos (¡o al menos eso se pretende!). En dicho cambio, debieras ser capaz de seducir, confiar y conversar con los que te rodean e intentar tener un feedback sobre el cambio de jerarquía. La cordialidad prima, así como la tranquilidad (por dentro y por fuera) de la persona y la paciencia de la misma. Si tienes esos ingredientes, todo apunta a que acabarás haciendo un pastel de postre de lo lindo. Para chuparse los dedos. ¡Aunque, tal y como estarás pensando ahora, es cierto que ponerlo negro sobre blanco muchas veces es más fácil que ponerlo en practica. ¡Pero bueno…! Al menos es un comienzo.

Dicho lo cual y pasando a continuación a hilar conceptos relacionados con los sistemas de información y las empresas, otra cosilla que me ha llamado la atención en los últimos días es el término de liderazgo. Pasar de ser un “jefe” (the boss, the super boss!) a ser una figura que lidera y guía a un conjunto de personas es cambiar tu forma de pensar. ¡Uhmm…! De jefe a líder, puede que ya no estés subido en la silla esa de los árbitros de los partidos de tenis, ahora estás en sobre el terreno, junto a los jugadores.

silla-de-juez-arbitro-hierroOtro tema del que me gustaría hablar y también relacionado con el trabajo y la colaboración entre diferentes grupos o entidades es la gestión del incumplimiento! He de ser sincero conmigo mismo, creo que no había oído o al menos no recuerdo el termino como tal tan nítidamente en el pasado. Es algo fundamental y algo con lo que te ahorras unos años de envejecimiento. Todo ello no solo a nivel “empresarial”, sino en la vida misma, muchas veces te encuentras en el escenario de que alguien te podría estar diciendo o avisando sobre una determinada cosa que no sabes y que ellos sí y que por simple pasotismo no te lo mencionan lo que lleva a falsas expectativas o decepciones cuando llega una fecha X. En resumen, la gestión del incumplimiento es aquellos que como persona has de hacer y preocuparte por ello cuando trabajas, convives o tienes una relación con algunas empresa (o persona). Me gustaría relacionar la gestión del incumplimiento con la palabra confianza de mi post anterior en este blog. Si tienes confianza en alguien, éste último debiera ser capaz de avisarte con antelación cuando exista un percance, imprevisto o que simplemente las fechas no le encajan tan bien como antes le encajaban en la agenda. Y todo eso señoras y señores, es la gestión del incumplimiento. Algo que todos tendríamos que poner en practica desde hoy mismo.

¿Y que hay de la zona de confort? Sí sí, no es eso, no. El sofá es para los fines de semana. Me refiero a la zona de confort individual, no, no, la butaca no. La susodicha zona de confort es aquel ambiente, entorno o hábitos rutinarios donde nos sentimos cómodos y controlamos la situación. Cuando ponemos un pie sobre un terreno movedizo, no habitual, diferente a lo rutinario y/o en un entorno desconocido es cuando se dice que hemos salido de nuestra zona de confort. Introduzco este término porque se que es conocido por mucha gente y que inconscientemente nos dejamos atraer por su fuerza y nos acabamos pegando como un velcro a dicha zona. Para despegarte de la fuerza que tiene dicho imán, has de procurar tener confianza en ti mismo, ¡ante problemas complejos, soluciones simples! Pon una estrategia en tu vida también, se paciente y atrévete.

¡Aunque! Tal y como he comentado antes, decirlo es fácil más aún cuando personalmente quizá no hayas puesto en practica esto, ¿nos ponemos en marcha?

¡Hasta la próxima! 😉

Referencias:

  • Contenidos vistos en clase (vídeos, experiencias del docente, lecturas).
  • Material de apoyo de la asignatura (“Sistemas de Información”, Manuel Peralta; “Sistemas y tecnologías de la información”, Henry Jesús Mendoza Pacheco)