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Smart City, ¿Revolución tecnológica o ciudadana?

La Smart City, ese concepto revolucionario que describe las nuevas ciudades del futuro como un área metropolitana conectada a sus ciudadanos gracias a las tecnologías de la información (TI) y que además garantizan el desarrollo sostenible, un incremento de la calidad de vida de los ciudadanos y una mayor eficacia de los recursos disponibles y una participación ciudadana activa. Pero por mucho que las denominemos Ciudades Inteligentes no debemos olvidar que son capaces de realizar todas las funciones anteriormente especificadas gracias al intelecto humano y que sirven para servir al ciudadano, por lo que siempre tenemos muy presente una vez más el concepto de personas.

Antes de todo veamos por qué surge esta necesidad de evolución de las ciudades convencionales a Smart Cities.  Si observamos datos pasados veremos que en el año 2007, por primera vez en la historia, la población urbana llegó a superar a la rural. En 2015, los habitantes de las ciudades ya suponían en 50% de la población mundial y, según los datos de Naciones Unidas, se prevé alcanzar el 70% en el año 2050. Esto presenta varios desafíos, como el crecimiento demográfico o la emisión de gases de efecto invernadero.

Es por ello que nace una necesidad de realizar una planificación sostenible que cree mejores oportunidades de trabajo, mejore el transporte y las infraestructuras, garantice la igualdad de acceso a los servicios, reduzca la pobreza y preserve el medio natural, dando lugar al concepto de Smart City.

¿Hoy en día quien no tiene un teléfono móvil inteligente?, te podría responder de forma sencilla y clara que casi nadie, sin embargo si me baso en cifras te podría decir que existen 8.000 millones de Smartphones en todo el mundo, eso son más dispositivos que personas. Pero aunque el objetivo de los teléfonos inteligentes sea el de conectar a las personas no garantiza el éxito de un proyecto de Smart City, si el ciudadano no está en el centro del diseño de esta. A fin de cuentas una Smart City tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.gente

Creemos que la inteligencia de las Smart Cities viene dotada por una tecnología súper avanzada, nada más lejos de la realidad, lo que realmente hace a una ciudad inteligente son las respuestas urbanas a la convivencia y la calidad de vida. Entonces, ¿Cuál es el papel de la tecnología?, sencillamente el de reorganizar los procesos de la ciudad, como se vive o como se circula por esta.

Y es que las Smart Cities no solamente mejoran la calidad de vida de los ciudadanos también la de nuestro planeta, creando ciudades sostenibles y que se abastecen de energía limpia. Además gracias a la gestión del tráfico se consigue disminuir las emisiones de CO2 a la atmosfera.

Isometric City with Head Shaped Center

Un concepto que tiene muy en cuenta los ciudadanos dentro del término Smart City es la conocida como Smart Human City. Este concepto nuevo de ciudad inteligente señala que el planteamiento tradicional de una Smart City no es suficiente, ya que es totalmente necesario desarrollar estrategias de inclusión para evitar generar o ampliar las diferencias entre los ciudadanos. En resumidas palabras lo que se señala en este concepto nuevo es que las infraestructuras y servicios públicos sean utilizables por todas las personas en igualdad de condiciones, con mayor eficiencia e interactividad. Introduciéndole de esta manera el factor humano al concepto de Smart City. Los conceptos que sustentan una Smart Human City son la igualdad y la flexibilidad en el acceso y uso de los servicios prestados, bien a través de sistemas tradicionales, bien a través de las TIC.

Como hemos podido ver a lo largo de este post las Smart Cities son un concepto revolucionario que permiten a las ciudades estar conectados con sus ciudadanos. Mediante el uso de nuevas tecnologías es posible administrar un centro urbano de una forma eficiente y correcta para mejorar la calidad de vida de las personas. Al concepto Smart City siempre se le relaciona estrechamente con la tecnología, sin embargo siempre es de vital importancia tener en cuenta el concepto humano, ya que lo que forma una ciudad no son sus edificios o sus infraestructuras si no las personas que habitan en ella y que son el auténtico representante de como es el corazón de la ciudad. Es por ello que surgen nuevos conceptos como las Smart Human Cities donde el factor humano tiene un gran peso.

Referencias




Smart Cities + Big Data

Anticiparse a los atascos, definir rutas óptimas de recogida de basura en tiempo real o contar con redes eléctricas inteligentes (Smart Grids) son algunos ejemplos de la “magia” del Big Data en una Smart City.

Una Smart City utiliza la tecnología para proporcionar de forma más eficiente sus servicios y así mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Hoy en día, esta idea cada vez está tomando más fuerza y protagonismo, por ello empieza a convertirse en una oferta común por parte de todas las ciudades.

smart-cities-infrastructure-iot-wide

Un claro ejemplo de esta evolución son los servicios como la información en tiempo real sobre la llegada de los autobuses, la videovigilancia inteligente, los dispositivos de medición del ruido y gases contaminantes, etc.

Estas grandes concentraciones urbanas provocan que la mayoría de la población se reúna en una misma ciudad donde generan datos a través de las interacciones con otras personas a través de las redes sociales y de los miles de sensores y dispositivos conectados a internet (IoT).

Además del gran volumen de datos que hay que gestionar en poco tiempo, éstos son de una gran variedad, pero más del 80% no son estructurados, y es necesario tomar decisiones con rapidez (por ejemplo, en caso de tener que desviar el tráfico debido a un incendio). Es aquí donde entran en acción las 3 Vs que caracterizan todo proyecto de Big Data: Volumen, Variedad y Velocidad.

Pero, ¿cómo podrían las ciudades beneficiarse de un proyecto Big Data para convertirse en verdaderas Smart Cities? Lo primero es identificar los problemas que se quieren resolver y definir una estrategia para llevar acabo el proyecto, implicando a todos los stakeholders. Es esencial tener la vista tanto en el proyecto como en todo lo que sucede en la ciudad.

Al igual que en cualquier proyecto de Big Data, en el caso de las Smart Cities también será necesario capturar, almacenar, procesar y analizar gran cantidad de datos procedentes de fuentes muy diversas para poder transformarlos en conocimiento útil para la toma de decisiones y poder predecir para así anticiparnos a lo que va a pasar.

Algunas de las áreas donde podría usarse el Big Data para generar mejoras serían las siguientes:

  1. Seguridad ciudadana: A través de las cámaras de videovigilancia, geolocalización de coches de policía y bomberos, sensores de movilidad o alertas, detectores de humos, etc. se podría mejorar la eficacia de actuación de los cuerpos de seguridad.
  2. Movilidad urbana: Mediante la captura y gestión de datos procedentes de cámaras repartidas por la ciudad, sensores instalados en autobuses, información meteorológica, datos originados en las redes sociales (por ejemplo, la organización de una manifestación a través de Twitter) se podría conseguir, por ejemplo, anticiparse a los atascos y tomar decisiones en tiempo real para redirigir las rutas de los autobuses o incluso interactuar con la red de semáforos e informar al ciudadano de la situación del tráfico y así indicarle las rutas alternativas.
  3. Gestión del agua: A través del análisis de los datos ofrecidos por sensores de presión, PH y turbidez del agua ubicados en los sistemas de suministro y cámaras de vigilancia, sería posible la detección de fugas y controlar la calidad del agua en todo momento.
  4. Energía y eficiencia energética: Gracias a los datos procedentes de contadores inteligentes en las viviendas y previsiones meteorológicas (que permiten detectar los cambios de temperatura como las olas de calor o de frío) ayudaría a tener redes eléctricas más eficientes, de forma que las compañías podrían ajustar la producción a la demanda en tiempo real (Smart Grids).
  5. Residuos urbanos: Mediante sensores ubicados en los contenedores que envían datos del nivel de llenado de forma continua, se podrían definir las rutas más optimas de recogida de basura en tiempo real. Además, se pueden combinar estos datos con los recopilados en redes sociales, como pueden ser las quejas sobre la suciedad de algunas calles. Por otro lado, algunos de estos sensores también tienen control de temperatura que puede detectar incendios en un contenedor, tal y como se muestra en los sensores de gestión de contenedores que proporciona la empresa Hirisens.
  6. Análisis de sentimiento del ciudadano: Posibilidad de conocer la opinión de los turistas y ciudadanos sobre la ciudad a través del análisis en tiempo real de datos de diferentes redes sociales, web del ayuntamiento, etc. De esta forma, se conseguirá detectar de forma más rápida las principales demandas de la ciudadanía.

Tras analizar estas diferentes áreas podemos detectar varios puntos en común. Por un lado, el uso de dispositivos de Internet de las cosas (IoT). Por otro lado, las tecnologías de Cloud Computing, ya que para mostrar de forma directa las soluciones Big Data ésta será una de las formas más sencillas y económicas para los ayuntamientos.




Objetivos ¿Ambigüedad o precisión?

SMART

En una de las primeras clases de esta nueva experiencia en Deusto, me topé con un término que me pareció interesante: los objetivos SMART. Ya había escuchado antes de ellos, pero no me había tomado el tiempo de investigar a fondo. Así que, empecemos!!!

Hoy en día, la planificación estratégica es de suma importancia en todas las organizaciones, ya que debe existir una hoja de ruta que sirva de guía para lograr los objetivos planteados. Pero ¿Cómo planteo mis objetivos?

Una de las opciones es hacer objetivos inteligentes. SMART incluye 5 criterios para poder establecer objetivos, éstos criterios fueron desarrollados por Peter Draker.

  • Specific / Específico: Los objetivos no deben ser ambiguos, se debe definir de manera muy clara qué es lo que se quiere lograr.
  • Measurable / Medible: Todos los objetivos que nos planteemos, tienen que ser tangibles. Debe haber alguna medición que de evidencia de que el objetivo se está cumpliendo o no.
  • Achievable / Alcanzable: Por más retador que sea un objetivo, se debe asegurar que se pueda lograr.
  • Relevant / Relevante: Los objetivos deben ser importantes tanto para la organización como para los empleados.
  • Time-bound / Fecha de compromiso: El objetivo debe estar delimitado en el tiempo; ya que teniendo una fecha de conclusión, la organización se está comprometiendo a hacer todo lo posible para lograr ese objetivo en el tiempo planificado.

Para entender mejor, veamos un ejemplo de un objetivo: «Capacitar al recurso humano»

¿Es este un objetivo SMART? Como ya mencioné, para que un objetivo sea SMART, debe cumplir con los 5 criterios anteriores, y este objetivo claramente no lo es. Entonces ¿qué hago para que mi objetivo realmente sea SMART?. Hay que modificar y cumplir algunos puntos:

  • S: «Realizar un programa de capacitación en seguridad de la información para el personal del área de TI». Con este criterio estamos diciendo que haremos un programa en específico para determinado grupo de empleados.
  • M: «Cumplir con el 100% del programa de capacitación en seguridad de la información para el personal del área de TI». ¿Qué pasa si añadimos un número? de esta manera podrá ser comparado contra un resultado real para ver si el objetivo se cumplió o no.
  • A: «Cumplir con al menos el 90% del programa de capacitación en seguridad de la información para el personal del área de TI». ¿Realmente debemos cumplir con el 100% del programa? En algunas ocasiones, por tratar de quedar bien, solemos colocar términos como: «lograremos el 100% de … «, «duplicaremos las ventas», etc. ¿Pero es esto algo realista? Para esto se debe realizar un análisis real y ver si esto sería posible o no.
  • R: ¿Es realmente ese 90% algo relevante para la organización? En esta parte podemos agregar mayor importancia mencionando que capacitaremos a todo el personal de TI y de esta manera estamos siendo más específicos aún, y por lo tanto va a ser de mayor importancia para toda la organización: «Cumplir con al menos el 90% del programa de capacitación en seguridad de la información para todo el personal del área de TI».
  • T: Debemos atar el objetivo al tiempo, es decir que debemos ser claros al decir cuándo vamos a lograr este objetivo: «Cumplir con al menos el 90% del programa de capacitación en seguridad de la información para todo el personal del área de TI para el 15 de diciembre del presente año».

Tal vez parezca un objetivo demasiado largo, pero debemos considerar que si no llegamos a este nivel específico, va ser más difícil identificar si existe alguna oportunidad de mejora.

¿Entonces? Ya conoces un poco de los objetivo SMART… Tú elijes: ¿Ambigüedad o precisión?