Un viaje entre la improvisación y la planificación a corto plazo

La verdad que llevo varios días dándole vueltas al contenido de este post y no me quedaba nunca claro el tema que quería tratar. Comienzo esta entrada en un autobús, volviendo de un viaje “express” a Madrid en el que he presenciado un Real Madrid – Athletic Club (Por si no lo sabéis, hemos perdido). Muchos pensaréis que estoy loco por estar a las 4 de la madrugada aquí teniendo que trabajar en unas horas, es probable que lo esté, pero, ¿Qué es la vida sin un poco de locura?

En estas 4 horas y pico de viaje se te pasan muchas cosas por la cabeza, buenas y malas, un poco de todo. En un momento de iluminación, como una bombilla que se enciende en mi cabeza (literalmente), se me viene una idea a la mente, ¿No es este un claro ejemplo de planificación a corto plazo?

Si lo habéis pensado, no, no os quiero hablar de lo que he hecho este fin de semana, sino que os quería comentar algunas ideas clave de este tipo de planificación, orientándome hacia el lado más interior de las personas. Primero de todo, ¿qué es esto de lo que hablo? Estoy seguro de que ya lo sabéis, pero por dejarlo claro, la planificación a corto plazo es el conjunto de tareas que pueden ser logradas desde un día a un año y no suelen ser demasiado complejas. Aunque no queramos, todos los días lo estamos practicando ya que al salir de casa todos tenemos en mente más o menos lo que queremos hacer esa jornada. Lo importante de este tipo de planificación es ponernos objetivos realistas, ya que, si te obcecas en conseguir tus sueños en ese mismo momento, cometerás abundantes errores que harán que te desanimes y probablemente, no lo vuelvas a intentar.

Visto lo que es planificar a corto plazo, me gustaría introducir un nuevo término a analizar, el de la improvisación. Muchas veces, en esos momentos en los que estamos bloqueados y no sabemos por dónde tirar puede llegar a ser muy útil. Esta acción se puede definir como “hacer algo de pronto, sin haberse preparado previamente o sin que el entorno lo espere”. Este tipo de actuación fomenta la creatividad, pero corres más riesgos de problemas y contratiempos que con la planificación a corto plazo. La improvisación está muy ligada a la imaginación, y estos son términos que se pueden considerar un “diamante en bruto”. Todos somos capaces de hacerlo, pero si no lo utilizamos correctamente no podremos sacarle todo su partido.

Hay personas que prefieren tenerlo todo bajo control y otras que prefieren dejar en manos de la improvisación todo lo que ocurra. En mi opinión, la balanza debe estar equilibrada entre planificar e improvisar, e incluso ambas deben alimentarse mutuamente para poderlas aprovechar satisfactoriamente. La clave está en encontrar qué es lo suficientemente importante para planificarlo al detalle y lo que se puede dejar un poco más al azar. Un estudio realizado por el doctor Robert Epstein indica que el 25% de nuestra felicidad depende de cómo manejemos el estrés, en lo que tus actividades del día a día y como las organices tienen una gran influencia. No debes dejar que las cosas sucedan solas, porque seguramente caerás en la rutina y dejarás de planificar. Normalmente la rutina se asocia a una excesiva planificación, pero no tiene por qué ser así. Ambas tendencias en exceso, llevan a la persona que lo realiza (e incluso a los de su alrededor) a unos resultados desastrosos.

Unos párrafos atrás, comentaba que la vida sin un poco de locura, perdía su atractivo y creo que en parte se debe a los dos términos con los que he tratado en este post. Cuando tu vida va sobre un guion y no te desvías de el por nada, lo más probable es que pierdas la motivación e incluso la confianza en ti mismo. Te conviertes en una especie de robot que tiene automatizados todos sus movimientos. Para evitar eso, es cuando debe entrar en escena la improvisación. En mi caso, esta escapada ha sido fruto de una conversación con otra persona hace no demasiado tiempo en la que ni nos imaginábamos que terminaríamos con esta idea en la cabeza. Como es lógico, se realizó una planificación de viaje para llegar al destino, pero para alcanzar esto, hubo que darle la palabra a la espontaneidad y ser flexible con los planes que estaban hasta ese momento en la agenda (llena de trabajos, entregas, etc…).

Para terminar, ahora que el sueño puede conmigo y el día va amaneciendo, quiero dar por finalizado este post con una frase de Paulo Coelho que leí hace tiempo y por experiencia propia, os recomendaría que tuvieseis muy en cuenta…

Si piensas que la aventura es PELIGROSA, prueba la rutina… es MORTAL