9 Dic

Energías al servicio del aprendizaje y los procesos

Asier Gallastegi

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Me parece interesante mirar hacia atrás de vez en cuando y preguntarse dónde se fue la energía. Revisar los mails, las reuniones, las horas de lectura, conversación… Podemos poner colores a cada tipo de actividad y coger un poco de distancia. ¿Qué color predomina?

En estos proyectos en los que estamos inmersos, ¿de qué están hechos? Buscamos información, negociamos objetivos, leemos para confirmar y matizar intuiciones, conversamos con las personas que experimentan esto que nos interesa y de lo que aun no sabemos…

Coger distancia para ganar en conciencia es especialmente importante esta mirada cuando la sensación es de estancamiento, de frustración. A veces parar y subirnos al balcón nos permite ser consciente de lo avanzado. Hay caminos que solo sabemos que hemos recorrido si recordamos el punto de partida. Vernos en proceso es una buena manera de seguir avanzando.

En otras ocasiones sirve para ser consciente de cuánto tiempo hemos invertido en peleas que nos superan. No decimos que estas peleas sean absurdas porque no lo son. Responden a necesidades importantes. Nos reafirman en nuestras posiciones, nos dan información de aspectos personales y del proyecto que son importantes, hablan de valores… Es cuando relacionamos estas batallas con la capacidad de avanzar en nuestro proyecto cuando nos cuestionamos si son las que necesitamos en este momento.

Quizás podríamos apuntar estos desajustes en una especie de lista de cosas importantes en las que no pensamos entrar, de momento.

Incidencia y preocupación

También puede servirnos coger todas estas tareas y colocarlas en un mapa dónde situemos dos círculos concéntricos. En el del medio situaríamos las tareas que están en nuestras manos, las que dependen de nosotras mismas. En el anillo externo todo lo que nos preocupa y ocupa y sin embargo no dependen de nosotras, están fuera de lo que somos capaces de mover hoy. Stphen Covey hablaba del círculo de incidencia y el de preocupación. La magia nos revela que si la energía la invertimos en el circulo de incidencia cada vez tendremos más capacidad y nuestra área irá creciendo hasta alcanzar aspectos antes inalcanzables y al revés, cuanta más energía invirtamos en lo que nos preocupa y supera la frustración hará que nuestra capacidad de incidir disminuya. Un modelo que habla de la aceptación y su capacidad de hacernos más fuertes.

Con las energías más enfocadas es probable que los bloqueos comiencen a coger algo de ligereza.

Proyectos al servicio

Es interesante tomar conciencia del contexto más amplio dónde desarrollamos nuestro proyecto. Lo conversábamos y experimentábamos. ¿Al servicio de quién está el proyecto? Es como si manejáramos dos sombreros a la vez. El de consultores y consultoras al servicio de un proyecto y a la vez el de personas en proceso de aprendizaje dónde, de alguna manera, el proyecto de máster (y el resto de sistemas implicados incluido el de los y las clientes) recuperaría un lugar al servicio de la exploración, la sistematización y la construcción de saber.

Alguien pudiera pensar que ambas realidades se necesitan y son verdad. Si. Y además recogemos la dificultad de dialogar entre ambas realidades en la práctica. ¿Cómo sería trabajar sin renunciar a la tensión que nos da trabajar con proyectos y demandas reales y sin olvidar que el tiempo es limitado y el contexto en el que desarrollamos este proyecto es el de un máster universitario?

Ligereza y libertad

Cuando recuperamos esta mirada más amplia nuestra percepción de cierta ligereza y permiso para avanzar. Centradas en lo que está en nuestras manos y entendiendo que el proyecto es la oportunidad para poner en práctica lo que nos interesa hacer más nuestro, aprehender, dependemos menos de otras personas enroladas en otros proyectos y ritmos. Conectados con las preguntas, las metodologías, más responsables y dueñas de nuestro tiempo y proceso, podemos incorporar con permiso nuestras pasiones y saberes, experimentar lo que balbuceamos y nos gustaría cantar.

Cuidado. Ya no hay excusas 😀

jiji

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