24 Nov

Las ayudas más sociales

Hace unos pocos años si a muchos de nosotros/as nos hubiesen preguntado qué son las ayudas sociales no hubiéramos podido contestar, por no tener la consciencia de a qué se estaban refiriendo con ese concepto. Ahora la realidad es otra. No hay día que en los medios de comunicación o hasta en las conversaciones de ascensor aparezcan esos términos que tienen una importancia vital para muchas personas de nuestro alrededor. Las ayudas sociales.

¿Pero qué son estas ayudas sociales? En primer lugar, dicho de una manera clara y directa serían las ayudas que por parte de las administraciones públicas conceden a los colectivos de individuos más vulnerables o con riesgo de exclusión social. Mencionar que por desgracia las instituciones llevan unos años en que las partidas económicas, dentro de sus presupuestos, destinadas a esas ayudas sociales aumentan cada año. Antes, las mayores inversiones eran para infraestructuras y obra civil. Se ha producido un cambio que viene dado por la crisis económica y los recortes que se han producido desde los ejecutivos centrales.

Destacar que Euskadi fue pionera en conceder estas ayudas a las personas más necesitadas. Fue el Lehendakari Ardanza y su gobierno el que implantó la Renta de Garantía de Ingresos, la famosa RGI. Eso fue en la década de los noventa del siglo pasado. En aquellos momentos ya se veía que muchos ciudadanos/as lo estaban pasando muy mal para subsistir en el día a día. La RGI fue un apoyo vital para poder seguir viviendo de una manera más digna.

Expertos en este tema de servicios sociales los definen como el cuarto pilar dentro del estado del bienestar. Los otros tres restantes serían las pensiones, la educación y la sanidad. Círculos intocables para lograr una sociedad más igualitaria y equitativa.

No me gustaría terminar esta atalaya sin hacer mención a casos aislados, pero graves, de personas que sin ningún rubor han engañado a las instituciones que conceden esos beneficios sociales. No nos tiene que temblar el pulso para denunciar esos desmanes, pero también hay que separar claramente a esos defraudadores del grueso de las personas que solicitan esos servicios de una manera honrada y justa, porque no tienen más remedio que hacerlo. Es cuestión de supervivencia.

Por lo tanto, hay que apoyar a las administraciones -ayuntamientos, diputaciones y Gobierno Vasco- para que sigan siendo el referente de muchos ciudadanos/as que no pueden vivir sin esas prestaciones. Ojalá llegue el día que esas ayudas sociales nos parezcan una cosa del pasado y la mayoría de las personas puedan vivir de forma honrada y digna. Es un deseo que entre todos/as lo podemos ir consiguiendo. Queda camino por hacer pero con voluntad y trabajo lo lograremos.

Ainhoa Unzueta Albizua

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