{"id":10161,"date":"2026-02-23T13:59:16","date_gmt":"2026-02-23T13:59:16","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=10161"},"modified":"2026-02-23T14:03:59","modified_gmt":"2026-02-23T14:03:59","slug":"manfred-nolte-bce-del-billete-al-euro-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/2026\/02\/23\/manfred-nolte-bce-del-billete-al-euro-digital\/","title":{"rendered":"Manfred Nolte: &#8220;BCE: del billete al euro digital&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en El Correo (23\/02\/2026)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Manfred-Noltr.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-219\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesor de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El dinero se ha ido volviendo invisible casi sin que lo advirti\u00e9ramos. Primero dejamos de firmar cheques; despu\u00e9s abandonamos el efectivo porque bastaba con acercar el tel\u00e9fono al dat\u00e1fono para saldar cualquier deuda. El gesto de abrir la cartera ha sido sustituido por el de desbloquear una pantalla. En ese tr\u00e1nsito silencioso, el dinero ha pasado de ocupar sitio en el bolsillo a flotar en circuitos electr\u00f3nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante una digitalizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s inclusiva, el Banco Central Europeo (BCE) prepara el euro digital. No es una criptomoneda ni un instrumento especulativo. Ser\u00eda, sencillamente, dinero del banco central en formato digital: dinero en cuenta, pero con la misma naturaleza jur\u00eddica que un billete, respaldado por la solvencia del BCE.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender la novedad conviene recordar una distinci\u00f3n b\u00e1sica. El dinero adopta dos formas principales: billetes emitidos por el banco central y dep\u00f3sitos a la vista en la banca comercial. Los primeros son un pasivo directo del BCE y carecen de riesgo de cr\u00e9dito. Los segundos son pasivos de entidades privadas: funcionan con eficiencia, pero su seguridad \u00faltima depende de la solvencia del banco depositario, aunque est\u00e9 protegida por los sistemas de garant\u00eda de dep\u00f3sitos.<\/p>\n\n\n\n<p>El euro digital pretende cerrar esa brecha conceptual. Ser\u00eda dinero digital p\u00fablico, accesible al ciudadano y utilizable para pagos cotidianos. Euros abonados, en definitiva, en una cuenta corriente situada en los libros del BCE \u2014o, interinamente, calificados en el sistema bancario privado como suyos\u2014, y movilizados mediante tarjetas, monederos digitales u otros dispositivos.<\/p>\n\n\n\n<p>La iniciativa no surge en el vac\u00edo. La ca\u00edda del uso del efectivo, la expansi\u00f3n de los pagos electr\u00f3nicos y la irrupci\u00f3n de actores tecnol\u00f3gicos globales han alterado el ecosistema monetario. Las tarjetas de d\u00e9bito o cr\u00e9dito dependen en gran medida de infraestructuras extranjeras, mientras las \u2018stablecoins\u2019 privadas ganan terreno. En ese contexto, el euro digital se presenta como un instrumento de soberan\u00eda monetaria y preservaci\u00f3n del rol del dinero p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>No sustituir\u00e1 a la banca ni desplazar\u00e1 a las soluciones privadas, las complementar\u00e1. El ciudadano podr\u00e1 transferir fondos desde su cuenta bancaria a un monedero digital y utilizarlos para pagar en comercios, enviar dinero o comprar online.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta aqu\u00ed, el relato oficial. Pero la cuesti\u00f3n es otra: \u00bfqu\u00e9 beneficios adicionales presta el euro digital al ciudadano medio? El sistema actual de pagos funciona: transferencias instant\u00e1neas, aplicaciones m\u00f3viles y tarjetas permiten millones de transacciones diarias con rapidez y seguridad. La promesa de un medio de pago p\u00fablico adicional parece m\u00e1s una evoluci\u00f3n institucional \u2014movimiento de defensa estrat\u00e9gica\u2014 que una necesidad imperiosa. No faltan interrogantes. El BCE prev\u00e9 limitar el saldo de los monederos digitales para evitar una fuga masiva de dep\u00f3sitos bancarios en momentos de incertidumbre. No se contempla remuneraci\u00f3n, lo que refuerza su car\u00e1cter de medio de pago y no de instrumento de ahorro o dep\u00f3sito de valor. La banca observa con cautela ante el riesgo de desintermediaci\u00f3n, mientras los legisladores debaten el delicado equilibrio entre privacidad y control normativo. Y los ciudadanos m\u00e1s desconfiados temen escenarios en los que, si la pol\u00edtica monetaria lo requiriese, pudieran decretarse intereses negativos sobre saldos.<\/p>\n\n\n\n<p>El euro digital no es tanto una gran idea como un experimento medido en la frontera entre la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la pol\u00edtica monetaria: un intento de asegurar que, en un mundo de dinero intangible, el ancla \u00faltima de confianza siga siendo p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 dentro de poco paguemos el caf\u00e9 con una tarjeta con el emblema de nuestro banco emisor. O quiz\u00e1 el euro digital quede como una pieza del mosaico de medios de pago: discreta, funcional y casi invisible. Su eventual incorporaci\u00f3n recuerda una verdad: el dinero no es solo un instrumento de intercambio. Es tambi\u00e9n una instituci\u00f3n basada en la confianza. Y esa confianza, en \u00faltima instancia, quedar\u00eda reforzada si utilizamos euros digitales emitidos por el BCE.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en El Correo (23\/02\/2026) El dinero se ha ido volviendo invisible casi sin que lo advirti\u00e9ramos. Primero dejamos de firmar cheques; despu\u00e9s abandonamos el efectivo porque bastaba con acercar el tel\u00e9fono al dat\u00e1fono para saldar cualquier deuda. El gesto de abrir la cartera ha sido sustituido por el de desbloquear una pantalla. 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