{"id":10498,"date":"2026-05-22T10:53:20","date_gmt":"2026-05-22T10:53:20","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=10498"},"modified":"2026-05-22T10:53:24","modified_gmt":"2026-05-22T10:53:24","slug":"adela-balderas-la-trampa-del-perfeccionismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/2026\/05\/22\/adela-balderas-la-trampa-del-perfeccionismo\/","title":{"rendered":"Adela Balderas: &#8220;La trampa del perfeccionismo&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p>La duda forma parte del viaje, pero es necesaria y es la que nos lleva a la convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Expansion (21\/05\/2026)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2025\/07\/Adela-Balderas-new.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9255\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesora de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Hablaba esta semana con una amiga y en nuestra conversaci\u00f3n se col\u00f3 el s\u00edndrome del impostor, esa grieta silenciosa que a veces marca incluso las trayectorias m\u00e1s s\u00f3lidas. Ella es una profesional brillante, con un recorrido impactante, de esas personas cuya historia parece escrita desde la seguridad y el \u00e9xito, pero a veces se hace una pregunta inquietante: \u201c\u00bfSer\u00e9 capaz?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema no suele ser pregunt\u00e1rselo. La duda puede ser prudencia, inteligencia y humildad; dudar es parte del juego, del camino. Pero quedarse enredado en la duda es otra cosa, especialmente cuando se convierte en una forma de derrota anticipada. Cuando el reto no se mira desde la posibilidad, sino desde el miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, pienso en las personas que hacen las cosas con convicci\u00f3n, mirando al frente, con noches de insomnio y d\u00edas de lucha, pero con esa fuerza extra\u00f1a, casi invisible, que hace que alguien diga: adelante. Y me viene a la mente ese \u201cno te rindas, por favor no cedas\u201d, que escrib\u00eda Mario Benedetti en uno de sus poemas m\u00e1s c\u00e9lebres. Y es que la convicci\u00f3n no tiene tanto que ver con la ausencia de miedo como con la firme decisi\u00f3n de no entregarle a ese miedo ni el tim\u00f3n ni nuestro destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay personas que sienten v\u00e9rtigo y, aun as\u00ed, avanzan; que dudan, pero permanecen; que siguen defendiendo una idea aun cuando la corriente les arrastre. Por ejemplo, en una de las m\u00e1s de seiscientas cincuenta cartas que Vincent van Gogh escribi\u00f3 a su querido hermano Theo dec\u00eda: \u201cNo se puede retroceder y, cuando se ha empezado a considerar las cosas con una mirada libre y confiada, no se puede volver atr\u00e1s ni claudicar\u201d. Fechada en el 3 de abril de 1878, el artista afirmaba ah\u00ed que lo que convirti\u00f3 en una forma de vida. Se exigi\u00f3 y se comprometi\u00f3 a dar un nuevo sentido art\u00edstico, mientras el mundo le ignoraba; vivi\u00f3 el golpe constante de la incomprensi\u00f3n, se perdi\u00f3 a s\u00ed mismo y fue peregrinando de rechazo en rechazo, de desenga\u00f1o en desenga\u00f1o, mientras se preguntaba: \u201c\u00bfPara qu\u00e9 pues podr\u00eda yo ser \u00fatil, para qu\u00e9 podr\u00eda servir?\u201d. \u201cQuiero pintar lo que siento y sentir lo que pinto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La convicci\u00f3n tiene algo de quijotesco, de disputa interior frente a molinos imaginarios, de trayecto recorrido muchas veces en solitario. Tiene algo de esa inc\u00f3moda mezcla entre lucidez y obstinaci\u00f3n que hace que algunos parezcan locos antes de que el tiempo termine d\u00e1ndoles la raz\u00f3n. Quiz\u00e1s por eso al pensar en Don Quijote intuimos que su locura no era en realidad delirio, sino fidelidad. Fidelidad a una visi\u00f3n del mundo m\u00e1s justa, m\u00e1s noble, humana y libre. Dec\u00eda Don Quijote: \u201cLa libertad, Sancho, es uno de los m\u00e1s preciosos dones que a los hombres dieron los cielos\u201d. Y hay una relaci\u00f3n profunda entre libertad y convicci\u00f3n porque s\u00f3lo quien piensa libremente puede sostener una idea incluso cuando no resulta c\u00f3moda, rentable o aceptada.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos rodeados de ruido, de opiniones instant\u00e1neas, de tendencias que duran el tiempo que un algoritmo decide mantenerlas. En medio de esa velocidad fren\u00e9tica, la convicci\u00f3n parece un acto de resistencia. Todo invita a cambiar r\u00e1pidamente de postura; a adaptarse, a no incomodar demasiado, a evitar el conflicto a costa de lo que sea. Robert Louis Stevenson escribi\u00f3 \u201csaber lo que prefieres, en lugar de decir sumisamente am\u00e9n a lo que el mundo te dice que debieras preferir, significa que has mantenido tu alma con vida\u201d. Mantener el alma con vida&#8230; Quiz\u00e1 de eso trata exactamente la convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdadera convicci\u00f3n no suele ser estridente, suele ser serena. No necesita aplausos porque nace de una coherencia \u00edntima, de una serenidad firme que no necesita demostrar nada. Es esa voz interior que, a\u00fan rodeada de incertidumbre, insiste en decir: adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Releo a Benedetti: \u201cNo te rindas, a\u00fan est\u00e1s a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La duda forma parte del viaje, pero es necesaria y es la que nos lleva a la convicci\u00f3n. Art\u00edculo publicado en Expansion (21\/05\/2026) Hablaba esta semana con una amiga y en nuestra conversaci\u00f3n se col\u00f3 el s\u00edndrome del impostor, esa grieta silenciosa que a veces marca incluso las trayectorias m\u00e1s s\u00f3lidas. 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