{"id":10587,"date":"2026-06-22T10:07:54","date_gmt":"2026-06-22T10:07:54","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=10587"},"modified":"2026-06-22T10:07:57","modified_gmt":"2026-06-22T10:07:57","slug":"guillermo-dorronsoro-el-perro-que-no-ladro-aquella-noche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/2026\/06\/22\/guillermo-dorronsoro-el-perro-que-no-ladro-aquella-noche\/","title":{"rendered":"Guillermo Dorronsoro: &#8220;El perro que no ladr\u00f3 aquella noche&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en El Correo (16\/06\/2026)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Guillermo-Dorronsoro.jpg\" alt=\"Guillermo Dorronsoro\" class=\"wp-image-1110\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesor de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u00abYou see, but you do not observe\u00bb. Sherlock Holmes<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la investigaci\u00f3n de uno de sus casos (<em>Silver Blaze<\/em>, 1892), Sherlock Holmes pregunta a Watson si ha observado algo extra\u00f1o durante la noche. Watson responde que no. Entonces Holmes le se\u00f1ala la pista decisiva: el perro no hab\u00eda ladrado. Lo extraordinario no era lo que hab\u00eda sucedido. Lo extraordinario era lo que no hab\u00eda sucedido. Y solo la atenci\u00f3n aguda y entrenada del legendario detective fue capaz de entender la importancia de aquel silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 esa sea una de las habilidades m\u00e1s escasas de nuestro tiempo: la capacidad de observar aquello que pasa desapercibido para los dem\u00e1s. Vivimos rodeados de informaci\u00f3n, que consumimos a gran velocidad. Nunca hab\u00edamos tenido tantos datos, tantos indicadores, tantos informes y tantos expertos explic\u00e1ndonos lo que est\u00e1 ocurriendo. Sin embargo, la abundancia de informaci\u00f3n no siempre genera comprensi\u00f3n. A veces produce justamente lo contrario: ruido.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos leemos las mismas noticias. Todos observamos las mismas tecnolog\u00edas. Todos comentamos los mismos acontecimientos. Pero las grandes transformaciones rara vez comienzan en los titulares. Empiezan m\u00e1s bien en los m\u00e1rgenes, como peque\u00f1as anomal\u00edas, como se\u00f1ales d\u00e9biles. Como perros que dejan de ladrar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez por eso me llama la atenci\u00f3n una de las principales conclusiones del \u00faltimo informe 2026 de Gallup sobre el estado del trabajo, una encuesta que escucha de forma sistem\u00e1tica la experiencia de millones de trabajadores en todo el mundo. El compromiso de las personas con su trabajo contin\u00faa disminuyendo y ha alcanzado su nivel m\u00e1s bajo desde 2020: solo un 20% de las personas se declaran comprometidas con su trabajo. Cuatro de cinco van a trabajar sin compromiso&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>El aumento del absentismo o el estancamiento de la productividad son s\u00edntomas de una enfermedad m\u00e1s grave, una dolencia que puede llegar a ser mortal para cualquier proyecto: la ausencia de compromiso de quienes deben sacarlo adelante. El informe estima que el coste de esta falta de compromiso asciende a 10 billones de d\u00f3lares por la p\u00e9rdida de productividad que arrastra.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese es el tipo de paradojas que deber\u00edan llamar nuestra atenci\u00f3n. Si con los avances tecnol\u00f3gicos las personas nos estamos liberando de tareas repetitivas, tediosas o alienantes \u00bfpor qu\u00e9 sin embargo nos cuesta comprometernos m\u00e1s con nuestro trabajo? \u00bfQu\u00e9 es lo que est\u00e1 fallando? \u00bfQu\u00e9 es lo que estamos viendo, pero somos incapaces de observar? Y no me vale eso de que los j\u00f3venes de ahora no se comprometen. Porque no llegan a ser uno de cada cinco&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Os dejo tres hip\u00f3tesis, para que pensemos entre todos:<\/p>\n\n\n\n<p>La primera, tomada prestada de un sabio, Ant\u00f3n Costas. Durante m\u00e1s de dos siglos hemos hablado de una econom\u00eda basada en dos grandes objetivos: generar valor para los accionistas y generar valor para los clientes. Quiz\u00e1 el verdadero desaf\u00edo de este siglo consista en a\u00f1adir una tercera dimensi\u00f3n: generar tambi\u00e9n valor para quienes dedican una parte tan importante de su vida a trabajar. Porque las personas no buscamos \u00fanicamente un salario. Buscamos tambi\u00e9n respeto, desarrollo, relaciones significativas y la sensaci\u00f3n de que lo que hacemos tiene alg\u00fan sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda, aprendida de otro sabio, Pedro Luis Uriarte. Las organizaciones hablan de inteligencia artificial, de automatizaci\u00f3n, de datos, de productividad y de nuevos modelos de negocio. Pero el compromiso no nace de un algoritmo. Nace de algo mucho m\u00e1s antiguo y m\u00e1s fr\u00e1gil: la sensaci\u00f3n de formar parte de un proyecto que merece la pena, de ser visto, de poder aportar, de aprender, de confiar en quienes te rodean y de sentir que tu trabajo tiene alguna conexi\u00f3n con una vida que deseas vivir. No es nostalgia. Es antropolog\u00eda b\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera (esta la voy aprendiendo en las aulas, con mis sabios estudiantes). Estamos pidiendo compromiso a personas que sienten que el mundo cambia m\u00e1s deprisa que su capacidad para reconocerse en \u00e9l. Las profesiones cambian. Las competencias caducan. Los equipos se reorganizan, dejando personas atr\u00e1s. Los modelos h\u00edbridos alteran la manera de relacionarnos. La inteligencia artificial introduce nuevas posibilidades, pero tambi\u00e9n nuevas incertidumbres. Y en medio de todo ello, muchas personas tratan de entender cu\u00e1l ser\u00e1 su lugar en el trabajo de ma\u00f1ana. Y no basta con decirles que deben adaptarse. Hay que construir condiciones para que puedan hacerlo sin perder dignidad, confianza ni sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>En plena revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, la respuesta no puede ser construir un mundo al servicio de la tecnolog\u00eda. Tampoco un mundo al servicio exclusivo de la eficiencia, de la velocidad o de la productividad. La respuesta, por antigua que suene, debe ser construir un mundo a la medida del ser humano (<em>Magnifica Humanitas<\/em>, otro d\u00eda comentaremos&#8230;). Un trabajo donde la tecnolog\u00eda ampl\u00ede nuestras capacidades, pero no reduzca nuestra humanidad. Donde la productividad no se mida solo por lo que hacemos, sino tambi\u00e9n por lo que somos capaces de aprender, cuidar, crear y compartir. Donde las organizaciones entiendan que el compromiso no se exige: se cultiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 estas hip\u00f3tesis te parezcan ingenuas, o hasta improbables. Pero Sherlock Holmes nos dej\u00f3 tambi\u00e9n otra advertencia memorable: \u00abcuando hayas eliminado lo imposible, lo que quede, por improbable que parezca, debe ser la verdad\u00bb. Y tal vez esa sea la verdad que estamos viendo, pero todav\u00eda no terminamos de observar: que nuestro futuro no depender\u00e1 solo de m\u00e1quinas m\u00e1s inteligentes, sino de organizaciones m\u00e1s humanas, donde el esp\u00edritu pueda volver a brillar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en El Correo (16\/06\/2026) \u00abYou see, but you do not observe\u00bb. Sherlock Holmes Durante la investigaci\u00f3n de uno de sus casos (Silver Blaze, 1892), Sherlock Holmes pregunta a Watson si ha observado algo extra\u00f1o durante la noche. Watson responde que no. 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