{"id":10650,"date":"2026-07-08T06:44:48","date_gmt":"2026-07-08T06:44:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=10650"},"modified":"2026-07-08T06:44:51","modified_gmt":"2026-07-08T06:44:51","slug":"guillermo-dorronsoro-el-arte-de-dar-oportunidades-al-destino-14-de-1001-horizontes-perdidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/2026\/07\/08\/guillermo-dorronsoro-el-arte-de-dar-oportunidades-al-destino-14-de-1001-horizontes-perdidos\/","title":{"rendered":"Guillermo Dorronsoro: &#8220;El arte de dar oportunidades al destino (14 de 1001): Horizontes perdidos&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p>Ning\u00fan futuro merece ser entendido si antes no sabemos qu\u00e9 queremos salvar de \u00e9l.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Guillermo-Dorronsoro.jpg\" alt=\"Guillermo Dorronsoro\" class=\"wp-image-1110\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesor de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p id=\"p-rc_d0afc12878db0df4-106\">El viaje comenz\u00f3 en un avi\u00f3n que despegaba de un aeropuerto en llamas, para atravesar monta\u00f1as imposibles, bajo un cielo demasiado limpio para anunciar una desgracia. Pero luego lleg\u00f3 el ruido, la p\u00e9rdida de control, el fuego breve, el golpe contra la nieve. Cuando despert\u00e9, el mundo estaba en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>No recuerdo cu\u00e1nto camin\u00e9, rodeado de nieves eternas. Recuerdo el fr\u00edo, la respiraci\u00f3n rota, la sensaci\u00f3n de haber llegado al l\u00edmite de todas mis fuerzas. Entonces apareci\u00f3 un grupo de hombres vestidos con t\u00fanicas sencillas. No parec\u00edan sorprendidos de encontrarme. Me condujeron por un sendero estrecho hasta un valle oculto entre cumbres inmensas, protegido del mundo como la mano protege la cerilla para que no se apague.<\/p>\n\n\n\n<p>Shangri-La. La palabra no designaba solo un lugar. Designaba una forma de tiempo. All\u00ed nada parec\u00eda inm\u00f3vil, pero todo avanzaba despacio. Hab\u00eda bibliotecas, jardines, m\u00fasica, lenguas antiguas, manos que copiaban libros, personas que conversaban sin levantar la voz. El valle no parec\u00eda negar el futuro; parec\u00eda pedirle permiso para no llegar demasiado deprisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Encontr\u00e9 a Robert Conway en una terraza desde la que se ve\u00eda la ciudad ideal extendida bajo la luz de la tarde. &#8220;Has venido a buscar una herramienta&#8221;, dijo. Asent\u00ed. &#8220;Entonces mira bien este lugar. Casi todos creen que una utop\u00eda es una fantas\u00eda ingenua, una ciudad perfecta inventada para escapar del mundo. Se equivocan. Una utop\u00eda empieza siempre con una pregunta m\u00e1s dif\u00edcil: \u00bfqu\u00e9 merece ser preservado cuando todo se desordena?&#8221;<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00e9 el valle. Por primera vez en mucho tiempo no vi una predicci\u00f3n, ni un escenario, ni una amenaza. Vi una elecci\u00f3n. Alguien hab\u00eda decidido que, si el mundo exterior ard\u00eda, algunas cosas no deb\u00edan perderse: la memoria, la belleza, el conocimiento, la conversaci\u00f3n, la paciencia, la dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Conway continu\u00f3: &#8220;El mundo suele confundir adaptaci\u00f3n con supervivencia. Cree que vivir consiste en cambiar sin descanso. Pero quien se adapta a todo acaba sin forma. Una civilizaci\u00f3n, una empresa, una persona, necesitan saber qu\u00e9 no est\u00e1n dispuestas a entregar&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella frase me alcanz\u00f3 con fuerza. Yo ven\u00eda de aprender a leer la historia, detectar paradojas, entender velocidades, aceptar la niebla, construir escenarios, analizar actores, lanzar hilos, entrenar h\u00e1bitos y cambiar de tren. Pero ninguna de esas herramientas respond\u00eda por s\u00ed sola a la pregunta esencial: \u00bfpara conservar qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;La utop\u00eda&#8221;, dijo Conway, como si leyera mi pensamiento, &#8220;no sirve solo para imaginar lo que a\u00fan no existe. Sirve tambi\u00e9n para reconocer lo que no deber\u00eda desaparecer&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Permanecimos un rato en silencio. Pens\u00e9 en empresas que hablaban de transformaci\u00f3n sin saber qu\u00e9 parte de su oficio, de su cultura o de su forma de tratar a las personas merec\u00eda permanecer intacta. Pens\u00e9 en organizaciones capaces de cambiarlo todo salvo lo \u00fanico que de verdad deb\u00edan cambiar, y en otras que, por adaptarse al ruido, acababan sacrificando su alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Conway me acompa\u00f1\u00f3 despu\u00e9s hasta una biblioteca. Sobre una mesa hab\u00eda un libro cerrado. &#8220;La primera parte de la d\u00e9cima herramienta es esta&#8221;, dijo. &#8220;Ning\u00fan futuro merece ser entendido si antes no sabemos qu\u00e9 queremos salvar de \u00e9l&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e9 el libro entre las manos. Era ligero, pero sent\u00ed su peso. &#8220;\u00bfY no basta con preservar?&#8221;, pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Conway mir\u00f3 hacia las monta\u00f1as. Su rostro se ensombreci\u00f3 apenas.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;No. Ese es el peligro de Shangri-La. Todo refugio corre el riesgo de confundir la salvaci\u00f3n con la distancia. Podemos proteger lo valioso, pero tambi\u00e9n abandonar el mundo que arde fuera, dar por perdido el futuro. Una utop\u00eda que solo se esconde acaba convirti\u00e9ndose en una forma elegante de renuncia&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Shangri-La me ense\u00f1aba que la utop\u00eda es necesaria para preservar lo humano cuando el futuro amenaza con devorarlo. Pero tambi\u00e9n me advert\u00eda de que ninguna ciudad ideal puede ser suficiente si se limita a contemplar desde lejos la destrucci\u00f3n del mundo real.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Para completar esta herramienta y cerrar la primera caja&#8221;, dijo, &#8220;debes visitar al autor de este libro. No a un valle escondido, sino a una celda de la Torre de Londres. No al silencio de las monta\u00f1as, sino al ruido del poder. Busca a un hombre que imagin\u00f3 una isla para juzgar una ciudad&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro era <em>Utop\u00eda<\/em>, el autor, Tom\u00e1s Moro, la ciudad era Londres y el a\u00f1o 1535.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ning\u00fan futuro merece ser entendido si antes no sabemos qu\u00e9 queremos salvar de \u00e9l. El viaje comenz\u00f3 en un avi\u00f3n que despegaba de un aeropuerto en llamas, para atravesar monta\u00f1as imposibles, bajo un cielo demasiado limpio para anunciar una desgracia. Pero luego lleg\u00f3 el ruido, la p\u00e9rdida de control, el fuego breve, el golpe contra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":515,"featured_media":1115,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_genesis_hide_title":false,"_genesis_hide_breadcrumbs":false,"_genesis_hide_singular_image":false,"_genesis_hide_footer_widgets":false,"_genesis_custom_body_class":"","_genesis_custom_post_class":"","_genesis_layout":"","footnotes":""},"categories":[37,11],"tags":[96],"class_list":{"0":"post-10650","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-opinion","8":"category-voces-expertas","9":"tag-guillermo-dorronsoro","10":"entry"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10650","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/515"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10650"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10650\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10651,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10650\/revisions\/10651"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1115"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10650"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10650"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10650"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}