{"id":4400,"date":"2023-12-18T09:21:13","date_gmt":"2023-12-18T09:21:13","guid":{"rendered":"https:\/\/preblogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=4400"},"modified":"2024-08-30T06:23:57","modified_gmt":"2024-08-30T06:23:57","slug":"mikel-mancisidor-la-vida-es-sueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/2023\/12\/18\/mikel-mancisidor-la-vida-es-sueno\/","title":{"rendered":"Mikel Mancisidor: &#8220;La vida es sue\u00f1o&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Deia &#8211; edici\u00f3n impresa y online (17\/12\/2023)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/alumni\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Mikel-Mancisidor-2.jpg\" alt=\"Mikel Mancisidor\" class=\"wp-image-279\"\/><figcaption>Profesor de Derecho\n<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Vengo de ver en uno de nuestros teatros municipales La Vida es sue\u00f1o, de Calder\u00f3n de la Barca. La puesta en escena era potente pero sus efectos disonantes no romp\u00edan el sentido de la trama y sus palabras. No compet\u00edan, como tantas veces ocurre cuando los egos de algunos toman el mando, con el texto, sino que se pon\u00edan a su servicio. Sal\u00ed con esa sensaci\u00f3n renovada que dan los cl\u00e1sicos, que nos alimentan de ideas y belleza, que hacen preguntas complejas y nos alejan de respuestas simples, que nos ayudan a hacer nosotros mismos preguntas nuevas a los textos viejos, para mirarlos con ojos nuevos y con intuiciones que alimentan futuro. Por eso, supongo, son cl\u00e1sicos. <\/p>\n\n\n\n<p>Los temas de la obra son conocidos. El tema de la fuerza del destino y los vanos intentos humanos por conjurarla -el mismo viejo tema de Edipopuede parecer superado por una cultura que rechaza un sino ya fatalmente escrito. Pero nos confronta quiz\u00e1 como ese misterio de que cuanto m\u00e1s nos concentramos en escapar de nuestros miedos, obsesiones o rencores, menos podemos liberarnos de sus ataduras y m\u00e1s nos enmadejamos en sus trampas para terminar condenados a sus cadenas, mientras que en ocasiones dejarlos fluir y ganarlos para nuestra causa se convierte en el mejor recurso para superar su condena. <\/p>\n\n\n\n<p>El tema de la vida como sue\u00f1o refleja nuestra sociedad de pantallas que nos acercan tanto como nos alejan de la alteridad, para regalarnos al m\u00f3dico precio de nuestra autonom\u00eda la apariencia de conocimiento sin esfuerzo, la ficci\u00f3n de criterio sin discernimiento, el sue\u00f1o de la opini\u00f3n sin m\u00e9todo, la fantas\u00eda de la pasi\u00f3n sin riesgo, la mentira de la comunidad sin la diferencia, de la experiencia sin mirada ajena, de la miseria del vivir sin af\u00e1n ni consecuencia. La pantalla es plana, sin las texturas de la cueva de Plat\u00f3n o de los muros de la torre de Segismundo. Lo es en un sentido tan cabr\u00f3n que la publicidad que ofrece cada temporada un modelo m\u00e1s ultraplano se convierte en ir\u00f3nica confesi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>A la salida del teatro habl\u00e9 con dos j\u00f3venes estudiantes impactadas por la fuerza de lo vivido. La pasi\u00f3n del descubrimiento rezumaba inquieta y se transmit\u00eda en sus miradas iluminadas. Pronto, en alguna de las pr\u00f3ximas reformas educativas -si no lo hemos hecho ya, cosa que no quiero comprobar-, decidiremos que el teatro cl\u00e1sico no interesa a los j\u00f3venes, que es aburrido y escapa a las capacidades de su nivel plano de comprensi\u00f3n, que contamina su inocencia con contenidos inapropiados, que les expone a experiencias que impactan sus delicadas fibras con momentos de libertad y conocimiento -o de incorrecci\u00f3n pol\u00edtica- que quiz\u00e1 no sepan gobernar. <\/p>\n\n\n\n<p>Un fil\u00f3sofo surcoreano muy de moda escribe sobre las sociedades postnarrativas, plagadas de &#8220;experiencias de narrativas ef\u00edmeras, que incluyen las teor\u00edas conspirativas y el tsunami informativo, que son dos caras de la misma moneda&#8221;. Pero la experiencia narrativa requiere &#8220;que se escuche atentamente y se preste una atenci\u00f3n concentrada (\u00bf) la comunidad narrativa es una comunidad de personas que escucha con atenci\u00f3n&#8221;. Porque, sigue el fil\u00f3sofo, &#8220;sin narraci\u00f3n no hay fiesta ni tiempo festivo, no hay sentimiento de festividad vivida como una intensa sensaci\u00f3n de ser: no hay m\u00e1s que trabajo y tiempo libre, producci\u00f3n y consumo. Las fiestas se comercializan como acontecimientos y espect\u00e1culos.&#8221; <\/p>\n\n\n\n<p>Hace justo 800 a\u00f1os, en 1223, San Francisco de As\u00eds celebr\u00f3 cerca de Greccio la Navidad de una nueva forma que a\u00fan en muchas casas conservamos. Aita Donostia escribi\u00f3 ya en Par\u00eds para conmemorarlo, siete siglos despu\u00e9s, la obra coral Le No\u00ebl de Greccio, que hoy, 17 de diciembre, con un impagable sentido de la oportunidad, de la cultura, de la historia y de la espiritualidad, un grupo de investigadores y divulgadores de la cultura vasca, capitaneados por Josu Oki\u00f1ena, recupera en el Buen Pastor donostiarra. Yo estar\u00e9 all\u00ed con el sue\u00f1o -la vida es sue\u00f1o- de que el adviento pr\u00f3ximo pueda programarse en cada capital vasca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en Deia &#8211; edici\u00f3n impresa y online (17\/12\/2023) Vengo de ver en uno de nuestros teatros municipales La Vida es sue\u00f1o, de Calder\u00f3n de la Barca. La puesta en escena era potente pero sus efectos disonantes no romp\u00edan el sentido de la trama y sus palabras. 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