{"id":9238,"date":"2025-07-07T08:15:48","date_gmt":"2025-07-07T08:15:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9238"},"modified":"2025-07-14T08:16:12","modified_gmt":"2025-07-14T08:16:12","slug":"adela-balderas-como-vencio-vivaldi-la-fragilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/2025\/07\/07\/adela-balderas-como-vencio-vivaldi-la-fragilidad\/","title":{"rendered":"Adela Balderas: &#8220;C\u00f3mo venci\u00f3 Vivaldi la fragilidad&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en Expansi\u00f3n (07\/07\/2025)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2025\/07\/Adela-Balderas-new.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9255\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesora de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Los venecianos aconsejan perderse por la ciudad y alejarse del ruido, del turismo masivo y de las tradicionales visitas. Pronto se entiende por qu\u00e9 insisten en que los reci\u00e9n llegados lo hagan y por qu\u00e9 es mejor dejarse llevar por lo que Joseph Brodsky dec\u00eda en su libro <em>Marca de agua<\/em>: \u201cAqu\u00ed lo \u00faltimo que importa es verse a uno mismo\u201d. En las noches venecianas, los pasos suenan distintos, la respiraci\u00f3n se entrecorta, las sombras confunden y el agua devuelve un eco musical.<\/p>\n\n\n\n<p>No es de extra\u00f1ar que en esta ciudad l\u00edquida, como suspendida en el tiempo, naciera Antonio Vivaldi. \u00bfQu\u00e9 pensaba? \u00bfQu\u00e9 escuchaba? \u00bfO\u00eda sonidos que los dem\u00e1s ignoramos? Quiz\u00e1 s\u00f3lo sent\u00eda Venecia, el lugar en el que pas\u00f3 m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os de vida. Y es que, tal y como afirma su bi\u00f3grafo y music\u00f3logo Karl Heller, Venecia era algo m\u00e1s que su ciudad natal, era el sitio que le serv\u00eda como tierra y coraz\u00f3n vital de su arte. Desde all\u00ed, su m\u00fasica se expandi\u00f3 como el eco en la laguna.<br>Si hay una palabra con la que se pueda resumir la vida de Vivaldi no es fama, ni viol\u00edn, ni siquiera barroco; es <strong>pasi\u00f3n<\/strong>. Una pasi\u00f3n que no sab\u00eda de l\u00edmites, una b\u00fasqueda insaciable de libertad traducida en tiempo para dedicarse a la m\u00fasica por completo, esa libertad que s\u00f3lo conoce quien vive entregado por entero a su vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivaldi naci\u00f3 el 4 de marzo de 1678 y muri\u00f3 el 28 de junio de 1741 en Viena rodeado de problemas financieros, como destaca Adolfo Mart\u00ednez Palomo en su obra <em>M\u00fasicos y Medicina: Historias Cl\u00ednicas de grandes compositores<\/em>. De padre violinista profesional, el joven Vivaldi aprendi\u00f3 a tocar el mismo instrumento y lleg\u00f3 a ser conocido como <em>Il prete roso<\/em> por ser pelirrojo y haber estudiado para sacerdote.<\/p>\n\n\n\n<p>Su manera innovadora de tocar, como si el viol\u00edn le dictara c\u00f3mo enmudecer el silencio, como si sus dedos descifraran un c\u00f3digo divino hasta la admiraci\u00f3n y la entrega, le volvi\u00f3 narcisista como lo es, por derecho propio, la propia ciudad que a\u00fan hoy le admira.<br>La <em>World History Encyclopedia<\/em> lo define as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cVivaldi interpretaba admirablemente un solo de acompa\u00f1amiento, y al final improvisaba una fantas\u00eda que me dej\u00f3 perplejo, porque no se hab\u00eda o\u00eddo antes una interpretaci\u00f3n semejante y nunca se podr\u00e1 igualar, tocaba con los dedos a un pelo del puente, de modo que apenas hab\u00eda espacio para el arco. Tocaba as\u00ed las cuatro cuerdas, con imitaciones a una velocidad incre\u00edble\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>A la vez que avanzaba en sus estudios eclesi\u00e1sticos, lo hac\u00eda tambi\u00e9n como int\u00e9rprete de viol\u00edn y obtuvo por ello en 1703 su primer trabajo como maestro de viol\u00edn en la <em>Pio Ospedale della Piet\u00e1<\/em>, instituci\u00f3n veneciana dedicada al cuidado de ni\u00f1as hu\u00e9rfanas y especializada en la ense\u00f1anza de m\u00fasica, que se convert\u00eda en el faro de todas ellas, en su tabla de salvaci\u00f3n y destino. Probablemente algunas de las obras de Vivaldi m\u00e1s conocidas son de aquella \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Su vida fue una gran inc\u00f3gnita, y no por ponerle misterio a su existencia, sino porque no hay demasiados documentos biogr\u00e1ficos contempor\u00e1neos, por el abandono que sufri\u00f3 su obra musical hasta bien entrado el siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las cuatro estaciones<\/strong><br>Las composiciones m\u00e1s populares de Vivaldi son <em>Le quattro stagioni<\/em> (<em>Las cuatro estaciones<\/em>), y quiz\u00e1 de tanto o\u00edrlas ya no las valoramos como se merecen, como ocurre con el aire que respiramos. Publicados hacia 1725 en \u00c1msterdam, estos cuatro primeros conciertos de los doce que componen <em>Il cimento dell\u2019armonia e dell\u2019inventione<\/em> (<em>La prueba de la armon\u00eda y la invenci\u00f3n<\/em>) fueron concebidos como <strong>paisajes sonoros<\/strong>, emociones traducidas a compases. No se escuchan. Se atraviesan.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivaldi escribi\u00f3 como quien corre contra el tiempo y con el viento de cara. Su producci\u00f3n fue vasta, vertiginosa, y no por necesidad, sino por urgencia vital. Para Heller, era un artista que necesitaba del p\u00fablico, del pulso del mundo, para no ahogarse en s\u00ed mismo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cVivaldi fue lo opuesto al artista que vive y trabaja en paz y en soledad; buscaba una liga activa con el p\u00fablico y el est\u00edmulo de un ambiente que le alimentara su necesidad de reconocimiento y \u00e9xito. Limitado por su defecto f\u00edsico, da la impresi\u00f3n de explotar con un deseo interno de acci\u00f3n, una urgencia que est\u00e1 seguramente en la base de su tendencia a escribir un gran n\u00famero de obras r\u00e1pidamente. La viveza, la espontaneidad, un temperamento marcado por el dinamismo y una vitalidad compulsiva eran las caracter\u00edsticas dominantes de la personalidad de Vivaldi.\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Su productividad fue notable no s\u00f3lo en cuanto a la cantidad y la forma, sino tambi\u00e9n en cuanto a la imaginaci\u00f3n y los instrumentos. Limitado f\u00edsicamente, desbordaba interiormente. Su escritura era impetuosa, como su car\u00e1cter. Sus manuscritos empiezan en calma y estallan como tormentas de verano. \u00bfNarcisista? Quiz\u00e1. Pero, como Venecia, era un narcisismo nacido del dolor, de la belleza, de la lucha.<br><strong>No era vanidad. Era libertad.<\/strong><br>Libertad elegida para vivir por y para la m\u00fasica. Un alma apasionada capaz de detener el tiempo en un comp\u00e1s. Un genio que transform\u00f3 su fragilidad en arte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en Expansi\u00f3n (07\/07\/2025) Los venecianos aconsejan perderse por la ciudad y alejarse del ruido, del turismo masivo y de las tradicionales visitas. 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