{"id":9295,"date":"2025-07-17T07:08:55","date_gmt":"2025-07-17T07:08:55","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/?p=9295"},"modified":"2025-07-17T07:08:57","modified_gmt":"2025-07-17T07:08:57","slug":"manfred-nolte-la-declaracion-de-sevilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deusto.es\/viviendodeusto\/eu\/2025\/07\/17\/manfred-nolte-la-declaracion-de-sevilla\/","title":{"rendered":"Manfred Nolte: &#8220;La declaraci\u00f3n de Sevilla&#8221;"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El compromiso de la cumbre de la ONU insiste en recetas tradicionales de ayuda al desarrollo, pero carece de plazos exigibles y mecanismos de rendici\u00f3n de cuentas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Art\u00edculo publicado en El Correo (14\/07\/2025)<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"220\" height=\"85\" src=\"https:\/\/blogs.deusto.es\/wp-content\/uploads\/sites\/78\/2022\/09\/Manfred-Noltr.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-219\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Profesor de Deusto Business School<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Vivimos en un mundo fracturado, donde el confort de unos se sostiene sobre la fragilidad de otros. En Occidente, lamentamos el precio de la vivienda, el desempleo o la inseguridad ciudadana, males reales pero relativos, propios de pa\u00edses que se autoproclaman desarrollados, que representan apenas un tercio de los doscientos pa\u00edses censados en el planeta. Mientras tanto, dos tercios de la humanidad est\u00e1n atrapados en la trampa de la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo que parece girar cada vez m\u00e1s deprisa, la injusticia sigue anclada en el coraz\u00f3n de millones de vidas. Esta injusticia estructural nos beneficia por casualidad, no por m\u00e9rito. Nuestras comodidades son fruto de una loter\u00eda planetaria que reparte suertes desiguales. Y, aun as\u00ed, miramos a otro lado, como si el sufrimiento del Sur Global fuera un drama ajeno.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2025, <strong>305 millones de personas<\/strong>, casi la mitad ni\u00f1os, claman por ayuda humanitaria, huyendo de guerras, hambre y desastres que no eligieron. En Puerto Pr\u00edncipe, las pandillas han silenciado las risas infantiles, dejando a cuatro millones al borde de la inanici\u00f3n. En Sud\u00e1n, el conflicto armado ha devastado hospitales y escuelas, forzando el desplazamiento de m\u00e1s de 15 millones de personas y exponiendo a unos 3,7 millones de ni\u00f1os al riesgo de malnutrici\u00f3n aguda. En Yemen, bajo un cielo de drones y bloqueos, 17,6 millones de ciudadanos se enfrentan a una hambruna cr\u00f3nica. En el \u00c1frica subsahariana, donde el agua potable es un lujo para cien millones, el c\u00f3lera acecha. Setecientos millones de seres humanos subsisten con menos de <strong>2,15 d\u00f3lares al d\u00eda<\/strong>, atrapados en una penuria que roba el pan y la esperanza. Este no es un relato de cifras, sino un grito de la humanidad indigente que ignoramos la mayor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La <strong>Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiaci\u00f3n para el Desarrollo<\/strong>, celebrada en Sevilla del 30 de junio al 3 de julio de 2025 bajo el auspicio de Naciones Unidas, ha intentado abordar esta deriva. Su resultado, el <strong>\u2018Compromiso de Sevilla\u2019<\/strong>, respaldado por 151 pa\u00edses, repite f\u00f3rmulas conocidas: alivio de la deuda, impuestos globales a beneficios extraordinarios, movilizaci\u00f3n de inversi\u00f3n privada para fines p\u00fablicos y un sinf\u00edn de inexcusables lugares comunes. Pero el eco de cumbres pasadas \u2014Monterrey (2002), Doha (2008) y Addis Abeba (2015)\u2014 pesa como una losa. Esos compromisos se han diluido en la falta de voluntad pol\u00edtica, el predominio de las agendas nacionales y el deterioro del multilateralismo.<\/p>\n\n\n\n<p>La ausencia m\u00e1s escandalosa en Sevilla fue la de <strong>Estados Unidos<\/strong>. No solo abandona el club de los grandes donantes, sino que la decisi\u00f3n de <strong>Donald Trump de desmantelar USAID<\/strong>, la hist\u00f3rica agencia l\u00edder de ayuda al desarrollo, ha sido un golpe brutal. Se han cancelado contratos por <strong>54.000 millones de d\u00f3lares<\/strong>, desarticulando la mayor red log\u00edstica de respuesta humanitaria del mundo. Un editorial del <em>New York Times<\/em> ha cifrado entre <strong>2,1 y 3,9 millones<\/strong> las muertes evitadas por la ayuda estadounidense en la \u00faltima gran sequ\u00eda del \u00c1frica oriental. \u00bfCu\u00e1ntas vidas se perder\u00e1n ahora en el silencio? La retirada de Washington, justificada como ahorro, es toda una declaraci\u00f3n ideol\u00f3gica: el sufrimiento global es un problema de \u2018otros\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>La cooperaci\u00f3n internacional, lejos de ser un lujo moral, ha sostenido sistemas p\u00fablicos, prevenido epidemias, alfabetizado millones de ni\u00f1os, contenido migraciones desesperadas y fortalecido democracias fr\u00e1giles. Sin embargo, la ayuda internacional ha desaparecido de las portadas, los debates pol\u00edticos y los presupuestos p\u00fablicos. Este desd\u00e9n refleja una verdad dram\u00e1tica: <strong>el sur global no cuenta<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Compromiso de Sevilla<\/strong> insiste en recetas tradicionales de ayuda al desarrollo. Pero carece de plazos exigibles, cifras vinculantes o mecanismos de rendici\u00f3n de cuentas. La buena voluntad, sin una responsabilidad precisa, se diluye. El riesgo de que Sevilla quede en papel mojado es real, como lo fue el de sus predecesoras.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro bienestar se debe en una parte abrumadora al azar geogr\u00e1fico e hist\u00f3rico. Pero esta verdad no debe interpelarnos con culpa, sino con empat\u00eda. No se trata de salvar la precariedad global con una cumbre, sino de concederle un espacio mental, de aceptar que su dolor tambi\u00e9n nos concierne. Sevilla, con sus <strong>151 signatarios<\/strong>, no cambiar\u00e1 el mundo, pero debiera mantener viva una chispa de dignidad, un recordatorio de que la presencia de una <strong>p\u00e1gina moral en el orden econ\u00f3mico<\/strong> sigue siendo una exigencia olvidada.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El compromiso de la cumbre de la ONU insiste en recetas tradicionales de ayuda al desarrollo, pero carece de plazos exigibles y mecanismos de rendici\u00f3n de cuentas Art\u00edculo publicado en El Correo (14\/07\/2025) Vivimos en un mundo fracturado, donde el confort de unos se sostiene sobre la fragilidad de otros. 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